El Desventurado privilegiado es todo hombre pecador.
La desventura del pecador es una consecuencia directa de su condición. Como pecador, el ser humano, ya hombre o mujer, es malo y hace lo malo. Su condición lo lleva a ofender, desobedecer y desagradar a Dios con su conducta, con sus pensamientos, con sus intenciones, con sus acciones y con sus reacciones. De acuerdo con la Biblia, todos somos pecadores y todos, en consecuencia, estamos destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23).
El pecador no agrada a Dios ni lo glorifica. Todos los pecadores estamos excluidos con toda justicia de la presencia, de la comunión y del compañerismo con Dios y ninguno tiene porqué quejarse de que así sea. Ser pecador es la tragedia del ser humano.
Toda emoción y sensación negativa es consecuencia de ser pecador. Todo llanto y todo dolor proviene de esa nuestra condición. El pecado nos separa de Dios y de nuestro prójimo. El pecado trae muerte en este mundo temporal y muerte eterna en el mundo eterno.
Nuestra desventura a la luz de lo que Dios dice en la Biblia es innegable.
Pero, lo que es nuestra desventura, es también nuestro privilegio. Nuestra condición ha hecho que Dios se interese por nosotros en una manera maravillosa y sorprendente. He aquí los actos de Dios a favor de los pecadores:
Dios por su misericordia y paciencia soporta, sobrelleva y quiere salvar a los pecadores. (Ezequiel 18.30-32; Lamentaciones 3:22; 2 Pedro 3:9)
Dios envió a Jesucristo a este mundo y lo dio para salvar a los pecadores. (Juan 3:16-18; 1 Timoteo 1:15).
Dios sacrificó a Jesucristo Su Hijo por los pecadores y lo resucitó para que ellos obtengan salvación. (Romanos 5:8-11).
Dios otorga perdón de pecados y el don del Espíritu Santo a los pecadores que se arrepienten y creen y siguen a Jesucristo. (Hechos 2:38).
Dios escucha y salva a todo pecador que oye de Jesucristo y su obra de salvación y cree e invoca su nombre solicitando su salvación. (Romanos 10:6-13).
Todo pecador es un desventurado privilegiado y tiene que aprovechar es su condición. Dios no lo deshecha por su condición pecaminosa. Dios quiere salvarlo, transformarlo y darle una nueva vida. Es por eso que le ha dado un Salvador Único, Jesucristo, Su Hijo (1 Timoteo 1:15).
El pecador desventurado privilegiado tiene dos únicas opciones. Estas sus únicas opciones dependen de lo que él hace en esta vida con Jesucristo:
Si oye de Jesús y de su obra de salvación y cree en él y lo sigue de corazón, será salvo. Por causa de su fe en Jesús, es hijo de Dios, tiene perdón de pecados, la ira de Dios se aleja de él y tiene vida eterna. En consecuencia, es un pecador desventurado privilegiado agradecido que goza de Dios y de todos sus bienes ya desde hoy y que gozará con él por toda la eternidad. (Juan 14:1-6).
Pero si oye de Jesús y de su obra de salvación y no cree en él ni lo sigue, se mantiene en condenación y si se va así de este mundo, será condenado y alejado de Dios eternamente en el lago de fuego (Apocalipsis 20:15). Su condición de pecador desventurado privilegiado se volverá contra él y se lamentará sin fin por haber despreciado en su vida la gracia y la misericordia de Dios.
¡Cree en Jesús pecador desventurado privilegiado! ¡Sigue a Jesucristo mientras tienes vida y te gozarás en él pase lo que pase y suceda lo que suceda! ¡Vamos, decídete ya y cree y sigue a Jesucristo de una vez! ¡Jesucristo ha venido a llamarte, escúchale y hazle caso! Amén.
Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores (Marcos 2:16-17).
Dios me dio el privilegio de predicar y enseñar el evangelio de Jesucristo por la semana santa en la Iglesia Bautista Nueva Jerusalén (Florencia de Mora, Trujillo, Perú). Esta es una congregación que conozco desde sus inicios. Me gocé en volver a ver a estos mis hermanos en Cristo. Volví a esta congregación después de muchos años.
Al estar allí, y viendo a los niños, a los adolescentes, a los jóvenes y a las familias de la iglesia, recordé como es que empezó esa unida, alegre, creciente y trabajadora congregación. (Foto: Jesucristo es la única opción de salvación que tenemos todos los pecadores, esta es la verdad central que compartí durante la predicación).
La congregación empezó el 27 de diciembre de 1997, con la conversión de Rafael Gil Castañeda. Rafael era uno de los líderes de las pandillas más bravas de Florencia de Mora. Rafael se convirtió a Jesucristo en la sala de la casa de Joel Gamboa, quien es hoy el pastor de la Iglesia Bautista Nueva Jerusalén.
Rafael, una vez convertido a Jesucristo, tuvo la determinación de compartir el evangelio con sus amigos y Joel Gamboa, quien en aquel tiempo era miembro de la Iglesia Bautista Elohim (Monserrate, Trujillo, Perú), no dudó en acompañarle y apoyarle en esa su determinación.
Joel empezó a llevar a Rafael a la iglesia Elohim. Joel también empezó reuniones de discipulado con Rafael. Joel también inició reuniones de evangelización con los amigos de Rafael. Las reuniones de evangelización tuvieron fruto y pronto la sala de la casa de Joel quedó pequeña. En poco tiempo se llegaron a congregar un promedio de 30 personas. (Foto: Saúl, uno de los que fue rescatado por Jesucristo del pandillaje, y Marilyn, quien es sobrina de Rafael).
Tuve el privilegio de conocer a cuatro de los que participaban en las reuniones: Rafael, Saúl, Marcos y Elder. Los conocí cuando fueron al campamento en Tomabal (Virú, La Libertad, Perú). En el campamento hice amistad con ellos. Ellos estaban muy entusiasmados con las clases bíblicas, los cánticos, el compañerismo y todo el ambiente espiritual.
Cuando terminó el campamento, Rafael, Saúl, Marcos y Elder no querían volver a su barrio. Querían quedarse en el campamento. Sus palabras fueron: “Aquí estamos bien. En nuestro barrio nos será muy difícil vivir”. Todos ellos temían volver a convivir con su entorno.
Con el tiempo, Rafael tropezó en su fe. Se le buscó y, gracias a Dios, se reconcilió y retomó su vida con Jesús. Tristemente, su vida terminó pronto, pues fue asesinado en la puerta de su propia casa. La vida de Marcos y de Elder también terminó rápido. Saúl, empero, está vivo y sigue fiel a Jesucristo. (Foto: Nancy y Luis, su hijo, y su familia, entonando una alabanza a Dios. Nancy es hermana del difunto Marcos. Luis es sobrino de Marcos. Toda esta familia se bautizará el domingo 6 de mayo. Damos gracias a Dios por toda esta familia que ya está sirviendo al Señor).
Las reuniones en la casa de Joel no se interrumpieron con la partida de Rafael, Marcos y Elder. La Iglesia Bautista Elohim y el pastor Ever Cruz, y varios otros hermanos siguieron apoyando las reuniones. Los servicios dominicales empezaron regularmente con el apoyo de Hernán Gamboa (ahora con el Señor), de Enrique Gamboa (quien es misionero de la iglesia en Conache) y de Edwan Ascoy (quien hoy es diácono en la iglesia). ¡Gracias a Dios por la iglesia Elohim y su corazón evangelístico, y por los hermanos que participaron en la fundación de lo que hoy es la Iglesia Bautista Nueva Jerusalén!
El pequeño grupo fue creciendo y creciendo hasta necesitar ya un pastor. Dios, entonces, tocó el corazón de Joel, quien tomó el reto de prepararse un poco más para conducir la floreciente congregación. Joel se preparó en el Seminario Bautista del Perú. Cuando Joel terminó sus estudios tomó las riendas de esta nueva congregación.
Los años han pasado y la iglesia sigue creciendo.
A la congregación se ha añadido parte de la familia de Rafael y parte de la familia de Marcos.
La congregación ha extendido el evangelio a Conache, Alto Trujillo y Huamachuco. (Foto: La Iglesia Bautista Nueva Jerusalén es una congregación que glorifica y alaba a Dios obedeciéndoles y llevando el evangelio de Jesucristo a mucha más personas).
Estoy contento de compartir este testimonio. Estamos viviendo un tiempo de gracia y la predicación del evangelio de Jesucristo es la expresión de tal época. La gracia de Dios está disponible y al alcance de todo pecador que se acerca con fe a Jesucristo y le sigue.
Tengamos en nuestra memoria y en nuestras oraciones al pastor Joel Gamboa y a los hermanos en Cristo de esta congregación. ¡Qué Dios siga fortaleciendo su amor a Jesucristo y su trabajo de extender el evangelio! Amén. (Foto: El pastor Joel Gamboa arengando y animando a la congregación. El pastor Joel Gamboa también enseña cursos bíblicos en el Seminario Bautista del Perú).
Dios sigue recibiendo y transformando a los pecadores que creen en Jesús y le siguen. 1 Corintios 6.9-11 sigue siendo hoy un hecho palpable y la Iglesia Bautista Nueva Jerusalén y toda iglesia nueva son la evidencia. Amén y amén.
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”
Un plan para que cada creyente presente el evangelio de Jesucristo completo en forma personal y breve a toda persona que “cree” en Dios y en la Biblia.
En nuestra ciudad, la mayoría de las personas tienen una idea de Dios y cree en él en alguna manera. Por eso, el procedimiento para presentar el evangelio de Jesús que voy a proponerles es apropiado y muy pertinente en nuestro contexto. Les ánimo a aprender esta forma de hacerlo y a ponerlo en práctica cada vez que Dios les ponga delante de una persona que todavía no cree ni sigue a Jesús bíblicamente.
A continuación un bosquejo y una explicación breve del plan a seguir:
1. Saluda y haz amablemente una pregunta o más preguntas de contacto.
Buenos días. Buenas tardes. Buenas noches. ¿Cuál es su nombre? ¿Por dónde vive? ¿Cómo le está yendo hoy en su trabajo? Etc.
2. Haz preguntas espirituales claves:
¿Usted cree en Dios? ¿Qué va a pasar con usted cuando se presente delante de Dios? ¿Dios le dirá entra en mi reino o le dirá fuera de mi reino? Etc.
No tengas temor de hacer estas u otras preguntas espirituales. La mayoría de las personas sí “muestra interés” en una conversación espiritual. El problema mayormente está en nosotros, en nuestra mente, no en los que posiblemente nos oirían si tuviésemos el valor de hablarles.
3. Escucha con atención las respuestas de tu interlocutor y dialoga sobre la necesidad de tomar en serio su destino final.
Normalmente, la mayoría de las personas van a decirte que sí “creen” en Dios. Responden así porque la mayoría tiene un trasfondo católico o un trasfondo evangélico. Antes, la mayoría tenía conocimiento de Cristo y del evangelio por la iglesia católica. En los últimos 50 años las iglesias evangélicas han crecido tanto, que son muchos los ciudadanos de Perú que tiene un conocimiento de Dios y del evangelio por ellos.
Las respuestas posibles que las personas darán ante el hecho de presentarse ante Dios son éstas: No lo sé. Dios lo sabe. No he hecho nada malo. Yo procuro hacer el bien. Todavía no estoy listo. Si me arrepiento me hace entrar en su reino. Así como estoy ahora me echa fuera… (piensa en otras posibles respuestas).
4. Presenta con convicción el juicio de Dios a todos los hombres y los dos destinos posibles del ser humano.
Todos somos pecadores. (Romanos 3:23; 6:23).
El juicio de Dios. (Romanos 2:5, 16; Hebreos 9:27).
Los dos destinos: Vida eterna y salvación o Perdición y condenación eterna en el lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15; 2 Tesalonicenses 1:5-10).
Lee estos textos bíblicos, créelos, asimílalos y comunícalos con convicción y denuedo.
5. Presenta a Jesucristo y su evangelio y explica que el destino del hombre se define en base a lo que se hace con él.
Dios mandó a Jesucristo para salvar a los pecadores. (Juan 3:16-21).
Jesucristo murió en una cruz por nuestros pecados. (Romanos 5:8; 1 Pedro 3:18).
Jesucristo resucitó de los muertos al tercer día. (Marcos 8:31; 9:91; 10:32-34; Lucas 24:4-7; Hechos 1:1-5; 1 Corintios 15:1-10).
Jesucristo ordenó que sus discípulos anunciasen el arrepentimiento y el perdón de pecados en su nombre. (Lucas 24:45-50; Hechos 2:38).
La Biblia dice que el que se arrepiente de sus pecados y cree en Jesucristo será salvo. (Marcos 16:15-16; Hechos 8:35-37; 16:31).
Juan 3:36 afirma claramente que creer y seguir a Jesucristo da vida eterna y que no creer en él y no seguirle trae la ira de Dios y perdición irremisible.
6. Invita a la persona a creer en Jesús de todo corazón.
Imita a Pedro. (Hechos 2:38-40).
Imita a Pablo. (Hechos 26:24-29).
7. Ora por la persona ya si acepta o no el mensaje presentado.
Si ha aceptado a Jesús, ora para que Dios le ayude a crecer y lo guíe a una congregación en la que le discipularán.
Si no ha aceptado a Jesús, ora para la palabra de Dios que le has predicado obre en él y lo persuada de creer.
8. Escucha las cargas e inquietudes de las personas.
Preguntan sobre el mal testimonio de algunos creyentes.
Preguntan sobre iglesias que estafan a sus feligreses.
Preguntan sobre los problemas sociales y las injusticias que hay en el mundo.
Preguntas sobre el porqué hay muchas iglesias y denominaciones.
Cuentan sus problemas personales o familiares.
9.Invita a tu interlocutor a tu congregación y dale la dirección y los horarios respectivos.
Ten un folleto con la dirección de la iglesia.
Habla de las reuniones de la iglesia y sus horarios.
Diles que el mensaje central de la iglesia es la salvación en Cristo en base a lo que dice la Biblia.
Si tu interlocutor no está cerca de tu congregación, dirige a la persona a una iglesia de su zona.
También puedes dirigir a las personas a escuchar una emisora que tiene buenos programas bíblicos.
Palabra final:
Este plan para presentar el evangelio está enfocado en las personas que tienen una idea de Dios y de Jesucristo. La tienen porque han aprendido de los católicos o de los evangélicos.
Estas personas “no rechazan” la palabra de Dios y el evangelio. No significa que se van a convertir y creer cuando les hablamos. Nos escucharán con respeto. Algunos podrán objeciones por las malas experiencias que han tenido con algunos “hijos” de Dios.
Nuestro trabajo es testificar de Jesús, sembrar su evangelio. El resultado de nuestra obediencia queda en las manos de Dios. Confiemos en Dios al darle el evangelio a la gente. Hagamos nuestro trabajo y dejemos que Dios haga el suyo (Marcos 4:26-29; 1 Corintios 3:6-7).
Asesino es la persona que mata a otro con alevosía, premeditación y ventaja, y sin ningún motivo más que enojo, capricho, egoísmo.
Impunidad es no sufrir consecuencias visibles por crímenes cometidos.
En este mundo hay asesinos impunes y mucha sangre derramada “clamando” a Dios por esa impunidad.
Duele la muerte de inocentes. Indigna que asesinos e instigadores pasen desapercibidos. Es decepcionante que las autoridades no solamente no castiguen a los asesinos, sino que los protejan y los justifiquen.
En Perú siempre hay asesinatos impunes.
Los asesinatos son malos; pero son peores los impunes. En la sociedad actual hay impunidad por causa de valores perversos, cálculo político, cobardía, incapacidad e indiferencia de quienes gobiernan.
La impunidad de los asesinos es ante los hombres, no ante Dios. Los asesinados claman a Dios por el crimen que han sufrido. Su sangre pide y requiere a Dios justicia con vehemencia y desesperación. Dios escucha este clamor y hará justicia.
Caín mató a Abel, por enojo, con alevosía, en secreto. Tomó providencias para quedar impune.
Pero Caín supo que los muertos “hablan” y que Dios escucha.
Dios confrontó a Caín: “¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”. Caín no quedó impune. Dios se encargó de él.
Los asesinos impunes tienen impunidad ante los hombres, no ante Dios.
La justicia humana del presente “excusa, justifica, permite y promueve” la impunidad de asesinos.
Entristece la muerte inocente. Frustra la impunidad de asesinos. Desalienta la complicidad, indiferencia, cálculo político, incapacidad e indiferencia de los gobernantes.
Todo este sistema de valores trastocados terminará; también la impunidad.
Jesucristo hará justicia. Él vendrá nuevamente y establecerá su reino justo. En su reino no habrá impunidad.
Dios trabajó creando al universo y Dios descansó al terminarlo.
Creó los cielos y la tierra e hizo el día y la noche patrón el primer día y no reposó. El segundo día hizo la expansión y la llamó cielos y no descansó.
Tampoco descansó al tercer día luego de hacer el continente, los mares, nombrarlos a los dos, y crear la vegetación. Dios puso los astros en los cielos y les dio sus funciones el cuarto día y tampoco reposó.
Su obra tomaba forma y descansar no era apropiado.
Dios siguió trabajando el quinto día; creó a los animales marinos, también a los voladores. El sexto día creó a los animales terrestres, y al hombre y a la mujer. Ese día tampoco descansó.
Su descansó ocurrió luego de calificar como “bueno en gran manera” todo lo que había hecho.
Dios trabaja, nosotros también debemos trabajar. Dios trabaja más de lo que descansa, nosotros debemos imitarle. Dios descansa al terminar su obra, nosotros debemos hacer lo mismo (pongámonos tareas y descansemos al completarlas).
Hoy Dios no está descansando, sino trabajando (Juan 5:17). Su reposo definitivo ocurrirá cuando termine su época de gracia y salvación y haga todo nuevo para que gocen quienes aceptan su salvación en Jesucristo (Apocalipsis 21:1-8).
Pero Dios no descansa por cansancio; su energía y fuerza son eternas e inagotables. Él no desfallece ni se fatiga con extenuación. Dios es fuente de vigor para los agotados (Isaías 40:28-31).
Nosotros necesitamos descanso… ¡descansemos! Reposar es bueno; pero no es apropiado que descansemos más de lo que trabajamos.
Imitemos a nuestro Dios, trabajemos esforzadamente y descansemos proporcional y apropiadamente. Necesitamos trabajar y descansar. Dios reconoce nuestra esa necesidad y legisló nuestro trabajo y descanso.
¡Qué Dios nos ayude a trabajar y a descansar como él enseña y ordena!
Menospreciar es “darle a una cosa o persona menor valor o importancia del que merecen” o “considerar que algo o alguien no merece ningún aprecio o atención”.
Salomón escribió: “Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.” ¿Por qué escribió estas palabras?
Él nos conocía y sabía que los hijos tendemos a menospreciar a nuestros padres en ciertos momentos.
Dios llama mi atención con este proverbio. Mi padre está con Dios y reconozco que muchas veces no lo escuché.
Ahora queda mi madre, que está envejeciendo. Es de 1934. Se llama María. Ella siempre cumplió, cumple y cumplirá su deber.
Mi familia y yo vivimos con mi madre. ¡Ese es nuestro privilegio! Gracias a Dios, ella se desenvuelve independientemente, aunque no sin sus males.
Proverbio 23:22 es una espada en mi corazón. Duele hallar momentos en que no aprecio a mi madre como merece.
Siempre debemos valorar a nuestras madres, pero más cuando envejecen. En esa etapa debemos duplicar y maximizar nuestra intención y esfuerzo por atenderlas como les corresponde por ser quienes son, y por lo que han hecho y hacen por nosotros.
¡Dios mira como tratamos a nuestras madres!
Hablemos con ellas.
Escuchémoslas atentamente.
Caminemos a su ritmo y velocidad.
Visitémoslas y démosles presentes.
Suplamos sus necesidades.
Hagamos por ellas lo que no pueden hacer…
Todos debemos trabajar y cuidar nuestras familias. Todos tenemos problemas. Todos tenemos que despejarnos y reposar.
Estamos en este mundo y estamos sujetos a sus vicisitudes… pero eso no implica que olvidemos a nuestras madres.
Nuestras madres nos dieron su juventud. Su fuerza y lozanía las gastaron en hacer de nosotros lo que somos. ¡Ahora nos toca cuidarlas y honrarlas gozosamente!
¡Qué Dios nos ayude a valorar y a apreciar a nuestras envejecidas madres!
Mi segundo hijo me sorprendió con una pregunta. Me dijo: “El miedo es lo que nos hace humanos. ¿Qué piensas de esta declaración.” Su pregunta me hizo pensar. ¿Los seres humanos tenemos miedo? ¡Claro que tenemos miedo! A unos les da miedo una cosa; a otros, otra. ¿Es verdad, entonces, que el miedo es lo que nos hace humanos?
La pregunta de mi hijo me llevó a la Biblia, porque para mí, ella es palabra de Dios y, por tanto, la fuente de autoridad para todo asunto de la vida del hombre y del universo en que habita. Al ir a la Biblia, encontré que el miedo sí está asociado con el ser humano.
Adán y Eva fueron los primeros en experimentar miedo.
El miedo es una emoción y una sensación horrible. Cualquier diccionario resume al miedo como una “sensación de angustia provocada por peligro real o imaginario.” Su sinónimos exponen lo terrible del miedo: “recelo”, “temor”, “espanto”, “terror”, “pavor”, “pánico”.
Adán y Eva tuvieron recelo, temor, espanto, terror, pavor, pánico. Su miedo les hizo enconderse. ¡Fueron los primeros en experimentar esta horrible sensación!
El miedo de Adán y Eva fue a Dios. Le tuvieron pavor y se escondieron de él. No quisieron que los viese “desnudos”. No quisieron estar a su lado… Antes no habían tenido ese terror ni ese pánico de Dios. Antes escuchaban a Dios y no tenían ni espanto y ni recelo. ¿Qué pasó?
El relato bíblico lo dice. Ellos desobedecieron a Dios, fueron en contra de su mandato. Ellos obedecieron a otro antes que a Dios. Obedecieron a la serpiente, que es identificado como el diablo y satanás (Apocalipsis 12:9).
Adán y Eva no experimentaron miedo previo a su desobediencia a Dios por el engaño del diablo. Su miedo, esa sensación horrible que turbó sus vidas, no fue parte de su ser original, sino una consecuencia, un resultado de desobedecer a Dios y de hacerle caso al diablo.
“El miedo es lo que nos hace humanos” es una afirmación inexacta. El miedo no nos hace humanos. Fuimos creados sin experimentar miedo. Vivimos un corto lapso de nuestra vida sin miedo. Disfrutamos de Dios, de nosotros mismos, de las otras criaturas y de todo lo existente sin miedo alguno. El miedo llegó a nosotros como una consecuencia de la desobediencia.
El miedo, entonces, está asociado con nosotros como una evidencia de que somos seres humanos pecadores. El miedo es una expresión de estar alejados de Dios y de haber perdido nuestra comunión con él. El miedo está con nosotros porque hemos caído en desgracia. Pablo lo expresa con contundencia: “Por cuando todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
Es por eso que no existe ningún ser humano sin miedo. ¡Todos tenemos miedo! ¡Tenemos miedo casi a todo!
Algunos tienen miedo a los perros, a los gatos, a las ratas, a las serpientes, … hasta a los ratones. Otros tienen miedo al futuro, al fracaso, a la soledad, a la pérdida de control, a la pérdida de empleo, etc. Y la mayoría, por no decir, todos, tiene miedo a accidentes, a enfermedades… ¡a la muerte!
El miedo es propio de los seres humanos pecadores y está siempre presente en nuestras vidas.
Pero el miedo tiene su lado bueno, aunque es horrible y nos hace pasar vergüenza. El miedo nos ayuda a ser cautos, precavidos, cuidadosos. El miedo nos ayuda a “huir” de peligros y a no “meternos” en tantos problemas.
Pero, tristemente, hay un pero terrible con respecto al miedo que experimentamos los seres humanos. Tenemos miedo a casi todo, pero hay un miedo que se está perdiendo, y que se ha perdido, y que ya casi no existe en muchos humanos. Es el miedo primigenio, el primer miedo que existió, el miedo de Adán y Eva: el miedo a Dios.
Adán y Eva tuvieron miedo de Dios. Habían pecado; habían desobedecido; Habían sido desleales; habían traicionado a Dios, Su Creador bondadoso. Eso les hizo tener miedo de él y por eso se escondieron y no quisieron estar en su delante.
Adán y Eva tuvieron pavor a Dios por su condición caída.
Los hombres y mujeres de hoy están en la misma condición de Adán y Eva. Son pecadores y ofenden a Dios. Están caídos. Están destituidos de la gloria de Dios. Pero, a diferencia de Adán y Eva, no tiene miedo, no le tienen pavor.
Son muchos los que no honran y no agradecen a Dios, pero no tienen pánico. Viven cómo si no Dios existiese y como si nunca fuesen a pararse delante de Dios para darle cuenta por cómo se relacionaron con él mientras estuvieron vivos.
El miedo está con nosotros y es nuestro compañero constante. Pero ningún miedo es tan crucial como el miedo que experimentaron Adán y Eva. El miedo a Dios es el miedo indispensable. Y es indispensable porque refleja que sabemos que hemos pecado, y que merecemos el justo juicio de Dios, y que no tenemos excusa ante él, y que estamos en sus manos para lo que él determine.
Adán y Eva tuvieron miedo a Dios y eso hizo que Dios se conmoviese, los buscase y los llamase. Dios se acercó a ellos con misericordia y los trató con benevolencia. No los destruyó. No determinó su exterminio. Evitó la perpetuidad de su condición y les abrió camino para su redención.
Yo he tenido ese miedo a Dios y por eso me acerqué a él cuando fui joven. Yo tengo miedo a Dios y por eso es que me arrepiento a él cuando peco y le desagrado. Yo tengo miedo a Dios y es por eso que evito ofenderle y desagradarle lo más que puedo.
El miedo del pecador es horrible. La sensación de pavor por haber ofendido a Dios es espantosa. He experimentado el espanto y el terror por ser pecador. Pero ese espanto y ese terror son positivos porque nos colocan en la situación oportuna para que podamos experimentar la misericordia, la gracia y la buena voluntad de Dios.
Dios socorre al que tiene miedo de él debido a su condición pecaminosa. El profeta Isaías escribió: “Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.” (Isaías 66:2).
El ser humano pecador que tiembla de miedo ante la presencia de Jehová Dios y su voz porque es consciente de su condenación es el que Dios salvará. Dios mostrará su compasión, su misericordia, su gracia y su favor al ser humano pecador que le tiene terror a causa de su pecado.
Dios no quiere condenar; él quiere salvar. Es por eso que envío a Jesucristo a la tierra. Jesucristo murió por nosotros pecadores. Jesucristo resucitó de entre los muertos y vive para siempre. Jesucristo da perdón y vida eterna a aquel que cree en él y le sigue. La persona que cree en Jesús y le sigue tiene comunión y paz con Dios. Él que sigue a Jesús ya no tiene miedo de Dios, ni de su juicio, ni de su condenación.
El que sigue a Jesús es hecho hijo de Dios. Es coheredero juntamente con Cristo. El cree en Jesús ha dejado atrás el miedo primigenio. Ahora se acerca a Dios confiadamente y vive así toda su vida en esta tierra. El cree en Jesús sabe que vive con Dios y que al morir irá con Dios y ya no le tiene miedo y ya no se esconde de él.
El que sigue a Jesús tiene todavía sus miedos, que son terribles, pero el miedo original, el miedo del pecador sentenciado no redimido ya no está en su vida. Jesucristo lo ha vestido de justicia y santidad y ya no tiene porqué esconderse de Dios.
¡Gracias a Dios por Jesucristo, Su Hijo, quien nos quita el miedo a Dios por ser pecadores y quien nos cubre consigo mismo para vivir libre y gozosamente con Dios por toda la eternidad!
Acuérdate de Jesucristo, le dice Pablo a Timoteo. Jesucristo es la vida de los cristianos. Él debe estar siempre presente en la mente y corazón de cada cristiano.
Timoteo debía acordarse de Jesucristo constantemente. Su Señor y Salvador debía estar en su mente cada día.
¿Qué debía “evocar” y “traer a su memoria” siempre Timoteo sobre Jesucristo?
Debía tener presente que Jesucristo es el Señor y Rey de Israel, del mundo y de todo el universo.
Debía recordar que Jesucristo había muerto en reemplazo de los pecadores, para perdonarlos y quitarles toda condenación.
Debía recordar que Jesucristo había resucitado, estaba vivo, y estaba salvando y añadiendo más pecadores a Su Iglesia, Su Cuerpo.
Debía recordar siempre que el evangelio de Jesucristo es el único mensaje de salvación para todos los pecadores.
Timoteo debía acordarse que la vida en Cristo y el servicio a él anunciando la palabra de Dios trae sufrimiento y prisiones injustas, pero aun así, la palabra de Dios nunca quedaba presa.
Acordarse siempre de Jesucristo trae sentido, orientación y poder a la vida de cada seguidor suyo. Pablo lo sabía, lo experimentaba. Su ánimo y su fuerza para vivir y servir a Cristo y a la iglesia sin desmayar dependían de acordarse de Jesucristo siempre.
Pablo quería que Timoteo experimentase y disfrutase la vida en Cristo como él. Por eso le dice: “Acuérdate de Jesucristo”.
Jesucristo nos da enfoque eterno al vivir esta vida. Necesitamos pensar siempre en Jesucristo y su obra de salvación descrita en la Biblia.
Yo necesito acordarme de Jesucristo.
Necesito evocar a Jesucristo y a su presencia y su obra en todo momento.
Acuérdate de Jesucristo, búscale, y vive con fe en él siempre. Tendrás aliento, vigor, visión y entusiasmo para vivir en este mundo que se aleja más y más de Dios y de Jesucristo, el único salvador.
Supe de los Awajun (Aguarunas) cuando empecé a predicar el evangelio, en mis inicios. Dios me llevó a Moyobamba. Fue en 1988. Estando en Moyobamba, visité el pueblo de Quilloallpa. Desde Quilloallpa se puede mirar el territorio Awajun. La gente de esta etnia llegaba hasta Quilloallpa cuando quería ir a Moyobamba y también cuando quería vender su caza.
En ese tiempo no pude acercarme a ellos. Porque no supe cómo hacerlo. (Foto: Oda y Olfa, dos mujeres awajun lavando ropa en una fuente de agua cristalina).
Mi segunda experiencia con los Awajun ocurrió antes del 2005. Viajé a hasta Nueva Esperanza, en el río Marañón, Departamento de Amazonas. En esa ocasión viaje con una delegación de coreanos y peruanos. Fuimos para una campaña médica y para predicar el evangelio de Jesucristo. En esa ocasión sí me relacioné con los Awajun. Dios me dio el privilegio de enseñarle la palabra de Dios.
Después de esa experiencia, solamente escuchaba de los Awajun ya que tengo amigos que siempre van a sus comunidades a predicar el evangelio.
Luego, unos días antes del inicio de la pandemía por Covid 19, recibí la llamada del pastor Awajun Eduardo Ushap. Esa llamada quedó grabada en mi mente, pero no pude hacer mucho más en aquellos días.
Hasta que el pastor Enoc Príncipe, pastor de la Iglesia Bautista Betel, que es el pastor de la iglesia donde soy miembro, me pidió que comunicase con el pastor Eduardo Ushap para ver cómo es que nosotros le podíamos ayudar a él y a su congregación.
Tomé la petición del pastor Enoc y me comuniqué con el pastor Eduardo Ushap y coordinamos que viajaría hasta su comunidad del 23 al 28 de noviembre de este año. (Foto: El pastor Eduardo Ushap y yo, al fin nos pudimos conocer cara a cara).
El viaje y los transportes.
Para llegar hasta Yutupis hay que viajar una larga distancia. Como vivo en la ciudad de Trujillo, compré un boleto para viajar hasta la ciudad de Jaén. Jaén está a unos 500 km de Trujillo y a unas 10 horas de viaje en bus. Salí a las 9 de la noche y llegué a eso de las 7 am. (miércoles para jueves). Fui en Entrafesa. El boleto me costó 57 soles. El viaje fue tranquilo, sin interrupciones, pues la carretera es buena. (Foto: Casita azul, mi hogar, en Trujillo. Círculo azul, Yutupis, mi destino).
En Jaén, luego de tomar un desayuno liviano, tomé un auto hasta Bagua Chica. Sali a eso de las 8 am y llegue a las como a las 9 am. (Jueves). 1 hora de viaje. La carretera es buena y el viaje fue cómodo.
En Bagua Chica tomé una camioneta de doble cabina y viajé hasta Santa María de Nieva. Salimos a eso de las 9.30 am y llegamos como a las 4.30 pm. (Jueves). Viajamos un promedio de 7 horas. La carretera está bastante deteriodada en su mayor parte; el viaje, en consecuencia, es bastante movido e incómodo. El conductor detuvo la camioneta para que todos podamos almorzar. El precio de un almuerzo en ese punto de la carretera oscila entre 8 a 20 soles, de acuerdo a lo que uno quiera comer. (Foto: Santa María de Nieva, río Marañón. Río Santiago marcado con banderitas. Círculo azul, Yutupis).
Una vez en Santa María de Nieva, determiné pasar la noche en allí. Busqué un hotel y encontré uno que tenía una vista muy hermosa. Desde la sala del hotel se veía el río Nieva y su encuentro con el río Marañón. El precio del hospedaje fue de 50 soles.
Podría haber viajado a Yutupis tan pronto como llegué a Santa María de Nieva, pero no lo hice porque 1) era mi primera vez que iba por esa parte de Perú, 2) viajaba solo y 3) necesitaba un poquito de reposo luego de haber viajado por tantas horas.
Al día siguiente, salí del hotel para emprender el último tramo de mi viaje. Me habían informado que la Chalupa desde Santa María de Nieva hasta Yutupis salía a las 8.30 am. Fui a esa hora, pero aprendí que la hora de salida en esa zona siempre es incierta. No salí a las 8.30, ni a las 9, ni a las 11, sino al mediodía.
Para ese momento del viaje, se me informó que navegaríamos un tramo pequeño del río Nieva, un tramo largo del río Marañón y un tramo de una hora y media por el río Santiago. En total, hasta arribar en Yutupis, navegamos un promedio de 3 horas. Llegamos a Yutupis a eso de las 3 pm. (Fotos: La chalupa en la que navegué y el puerto de Yutupis, mi destino final).
El pastor Eduardo Ushap y la comunidad de Yutupis.
En Yutupis, mi sorpresa fue grande. Me había hecho a la idea de un pueblito pequeño, con pocas viviendas y con muy poca gente, como muchos de los pueblitos que he visitado por el Bajo Amazonas. Pero Yutupis es un pueblo con un buen número de habitantes. También me impresionó el tamaño de las casas. Yutupis parece tener el destino de ser una ciudad similar a Santa María de Nieva. (Foto: Yutupis ya empezó a construir con material noble).
En Yutupis me recibió el pastor Eduardo Ushap. Él vino a mi encuentro junto a otros pastores. Junto a ellos me adentré por las calles del pueblo con destino al local de la Iglesia Alfa y Omega, que es la congregación que dirige el pastor Eduardo Ushap.
El espacio que ocupa la congregación es amplio. Tienen un buen edificio para sus reuniones. Están construyendo otro ambiente más. Cuentan con una cocina y un comedor bastante espacioso. Me gustó mucho lo que vi respecto a sus instalaciones.
El pastor Eduardo Ushap y su familia son muy hospitalarios. Su esposa se llama Licenia y pertenece a la etnia Wampis. Eduardo y Licenia tiene tres hijos, dos varones y una hija mujer. El mayor de sus hijos se llama Frank Edward y tiene el deseo de entrenarse para servirle a Dios. El segundo de sus hijos se llama Tseman Menelio, ya ha terminado su educación secundaria y está en planes de estudiar un oficio. La mujercita se llama Bridy Noraly y todavía está estudiando su secundaria. El pastor Eduardo pertenece a la etnia Awajun. (Foto: Familia Ushap Padilla, la familia es tanto Awajun como Wampis).
La Iglesia Alfa y Omega de Yutupis es una congregación relativamente grande. Está constituida principalmente de ciudadanos de la etnia Awajun. Empero, la congregación tiene también ciudadanos de la etnia Wampis. Me sorprendió el tamaño de la congregación y también la infraestructura.
La comunidad de Yutupis tiene más o menos 5000 personas y unas 5 iglesias. (Esta información me la brindó el pastor Eduardo Ushap). En Yutupis hay tres tipos de ciudadanos. La mayor parte pertenece a la etnia Wampis. En segundo lugar están los Wampis. También hay unos pocos ciudadanos hispanos. Los que viven en Yutupis y no son muy mayores, se comunican y entienden el aguajun, el wampis y el español. La gente muy anciana solamente entiende su propia lengua.
Las etnias Awajun y Wampis y los hispanos que habitan Yutupis tienen conocimiento del evangelio de Jesucristo. Su conocimiento es resultado del trabajo católico y del trabajo evangélico. La apertura al evangelio y al mayor conocimiento de la palabra de Dios es bastante obvio y alentador.
Estoy muy impresionado de lo que Dios está haciendo tanto entre los Awajun, como en los Wampis, y en los hispanos que habitan en esa área.
La oportunidad que nos presenta Yutupis.
Yutupis es un pueblo en crecimiento. Como mencioné antes, es muy posible que el pueblo llegue a constituirse en una ciudad del tamaño de Santa María de Nieva. Además, los Wampis son una etnia que se expande y que está asimilando lo moderno, pero sin perder su identidad ni su unidad como una etnia singular. (Foto: Plaza de armas de Santa María de Nieva, ciudad fundada a orillas del río Nieva. ¿Se convertirá Yutupis en una ciudad similar a Santa María de Nieva?).
Para nosotros los discípulos de Jesucristo, que por obediencia a Jesucristo, queremos alcanzar a la gente de toda nación, Yutupis nos presenta un enorme desafío y nos otorga también una gran oportunidad.
Desde Yutupis podemos alcanzar a todos los no discípulos de Jesucristo que habitan en toda esa lejana e inhospita zona del Departamento de Amazonas. Entre los ríos y las montañas y la espesura de la selva de ese territorio están los Awajun, los Wampis y los hispanos que todavía no están siguiendo a Jesucristo.
Desde Yutupis también podemos servir a los discípulos y a las iglesia de Jesucristo que están establecidas entre las comunidades Awajun y Wampis que habitan en esa área. Esos discípulos y esas iglesias necesitan conocer más y mejor el evangelio y toda la palabra de Dios.
Desde Yutupis también se puede bendecir a los pastores y a los obreros que dirigen las congregaciones Awajun y Wampis. Ellos necesitan mayor entrenamiento. Ellos quieren y están dispuestos aprender. Lo que necesitan es que vayamos y le llevemos entrenamiento bíblico consistente, periódico y constante. (Foto: Vivienda típica de los Awajun, en la espesura de la selva hay muchas de estas viviendas).
Por último, desde Yutupis y la experiencia de relacionarnos con los que Dios está haciendo por alli, nosotros mismos podemos crecer y afirmar nuestra fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, que vino a esta tierra a dar su vida en rescate por todos.
Motivos de oración.
Pido oración por la vida del pastor Eduardo Usha y su familia. En todo grupo humano el liderazgo es indispensable. El pastor Eduardo es un hombre con visión. Su corazón está en Dios y en la obra de Dios entre sus conciudanos. Ayúdemosle con nuestras oraciones. Pidamos a Dios que proteja a él y a su familia y que los siga usando grandemente en Yutupis y alrededores.
Oremos también por la iglesia Alfa y Omega y su rol en las comunidades Awajun, wampis e hispana. Esta congregación puede ser una bendición grande para todas las comunidades y para todas las iglesias de ese amplio territorio. Roguemos a Dios también por los pastores y líderes de las iglesias Awajun y Wampis. Toda congregación entre los Awajun y Wampis tiene su pastor y sus líderes. Todos ellos requieren de nuestra constante intercesión. Ayudémosles con nuestra intercesión constante a favor de ellos y de sus familias.
Pidamos a Dios por las personas de las comunidades Awajun y Wampis que necesitan el evangelio y mayor conocimiento de la palabra de Dios. ¡Qué Dios les ayude a tener interés en el evangelio de Jesucristo. (Foto: La Biblia ya está traducida a la lengua Awajun. ¡Gloria a Dios por los siervos que realizaron ese arduo trabajo!).
Oremos, asimismo, por la iglesia Betel y su mayor utilidad e impacto en el cumplimiento de la gran comisión en Trujillo, en el Perú y en todo el mundo. La iglesia Betel es la congregación en la que soy miembro. Fue por ellos que viajé a Yutupis. Pidan a Dios por el pastor Enoc Príncipe, nuestro pastor, para que nos siga conduciendo en pro de llevarle el evangelio de Jesucristo y el conocimiento de la palabra de Dios a muchísima más gente de nuestra ciudad, nuestro país y el mundo.
Finalmente, oremos por cada discípulo de Jesucristo, para que nos comprometamos y ocupemos nuestro lugar en la obra de Dios. Todos debemos estar metidos de lleno en la expansión del evangelio. Todos podemos hacer algo para que más gente conozca el evangelio de Jesucristo y sea salvo. ¡Ocupemos nuestro lugar y cumplamos nuestro rol extendiendo el evangelio y haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que más gente crea en Jesucristo!
Palabra final.
Me gocé enseñando a los hermanos Awajun, Wampis e Hispanos que se congregaron en la iglesia Alfa y Omega de Yutupis. Vi fe genuina en muchos de esos hermanos. Vi también conocimiento del evangelio y de la palabra de Dios. Y lo mejor de todo, vi mucho interés en aprender y conocer mucho más y mejor la palabra de Dios. Enseñé el desafío de “Cómo conseguir que los discípulos e iglesias de Jesucristo testifiquen y hablen el evangelio cada día a las personas por donde quiera que vayan”. La atención y las preguntas durante las clases me impresionaron y me dieron mucho ánimo. Dios me bendijo en esta visita misionera. ¡Muchas gracias doy a Dios por esta experiencia! (Foto: la congregación a la que tuve el privilegio de enseñar la palabra de Dios desde la perspectiva misionológica).
Si Dios lo dispone y confirma, volveré a Yutupis. He compartido un plan de entrenamiento para esa zona. El pastor Eduardo tiene interés en el entrenamiento. El pastor Enoc Príncipe también tiene interés en entrenar a la gente de esa zona y propondrá a nuestra congregación el proyecto de capacitar consistente y periodicamente a las iglesias Awajun y Wampis. Veremos cómo es que Dios nos guía y qué es lo que él dispone para todos los que estamos incluidos en esta crónica.
En Yutupis he experimentado un anticipo de lo que se vivirá cuando Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, retorne y el reino de Dios sea manifiesto en todo su esplendor. El Apocalipsis muestra que alrededor del trono de Dios habrá una multitud de gente de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas adorando y alabando a Dios por su salvación. Yo he tenido el privilegio de ver a tres naciones (Awajun, Wampis e Hispanos) alabando a Dios. La experiencia me hizo pensar de inmediato en la palabra que transcribo a continuación:
“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.” (Apocalipsis 7:9-10).
La palabra “gracias” es única. La humanidad la usa para “expresar gratitud por algo a una persona.” La palabra es una interjección.
En su sentido profundo, la palabra “gracias” está en la boca de quienes cuentan los beneficios que tienen mientras viven.
La palabra gracias procede del corazón que mira a Dios e interpreta su vida y todo alrededor de ella como resultado de la buena voluntad de Dios.
Toda la humanidad debe dar gracias a Dios todo el tiempo y en todo momento. No es así, tristemente, pero nuestras bocas tendrían que decirle a Dios gracias cada día.
Motivos de gratitud:
Existencia.
Personalidad.
Familia.
Comida.
Vestido.
Vivienda.
Trabajo.
Descanso.
Salud.
Dificultades.
Males.
El agradecido ve bondad en todo suceso, bueno o malo.
Las personas más agradecidas deben ser los cristianos. ¿Por qué? Porque conocen a Dios y a Jesucristo a quién él ha enviado.
Motivos de gratitud:
Son hijos de Dios.
Están perdonados.
Sus pecados y culpas han sido quitados.
No tienen condenación.
Tienen vida eterna.
El Espíritu Santo mora en ellos.
Son instrumento de Dios en esta tierra.
Han vencido al diablo y la muerte no tiene potestad definitiva sobre ellos.
Tienen moradas en la casa de Dios y vivirán con él eternamente.
Sus vidas están en manos de Dios siempre.
Dios nos quiere agradecidos. Todos los seres humanos debemos dar gracias a Dios siempre, pero mucho más los cristianos.
La voluntad de Dios en Cristo Jesús es que le demos “gracias en todo”. “Todo” es lo bueno y también lo malo. En todo suceso hay bondad y los cristianos lo sabemos.
¡Dios ayúdame a serte agradecido y a tener siempre la palabra gracias en mi boca!