Servicio a Dios

Desde mi conversión, tuve la intuición y el deseo de ser evangelista. No puedo explicar con claridad cómo es que Dios puso en mi corazón esta vocación. Desde luego, en aquellos días era un nuevo creyente y no entendía muy bien este ministerio ni los alcances del mismo.

Mientras estudiaba en el Seminario, al hablar con mis compañeros de clase de qué es lo que haríamos cuando terminásemos de estudiar, ellos siempre decían que serían o pastores o misioneros, yo en cambio, no decía algo así… lo que yo decía es que quería ser un evangelista.

Cuando terminamos de estudiar, yo no sabía con exactitud cómo es que iba a ministrar, tenía mucho temor de lanzarme a un ministerio del cual muy poco se hablaba. En medio de esa crisis vocacional, oré a Dios y le dije que estaba dispuesto a hacer lo que él me mandase hacer. Es luego de orar así que se me propuso ser un Pastor y, como es lógico, por la oración que hice… acepté. Desde esa fecha en adelante, siempre he procurado hacer lo que Dios me dado para hacer.

Siendo yo un pastor, siempre me he visto extraño y distinto a los otros pastores… Lo verdadero en esto es que no me he visto como un pastor. Cuando renuncié al pastorado de la Iglesia Bautista Ebenezer de Trujillo, les expliqué que sentía que Dios me estaba llamando a un ministerio que afecte a pastores, misioneros e iglesias, y no solamente a una sola iglesia local. Algo similar ocurrió en mi pastorado en la Iglesia Bautista del Salvador de Barranco. Renuncié al ministerio con ellos debido a que ellos necesitan un pastor que trabaje en forma exclusiva para ellos y yo no podía hacerlo. Esto último fue manifiesto en los casi tres años en que estuvimos juntos.

Para esto, y escuchando a otros consiervos y amigos, ya estaba más claro que Dios quería que yo me dedicase por entero al ministerio de evangelista. Como un evangelista, mi ministerio se enfoca:

http://segundorodriguez.com/wp-content/uploads/2015/09/News-August-2015.pdfa) En edificar y animar a los pastores y misioneros de las iglesias locales,

b) En la buena salud espiritual y en el crecimiento de las iglesias locales,

c) En motivar a los hijos de Dios y a las iglesias locales para que cumplamos la gran comisión a nivel local, nacional y mundial,

d) En fomentar el surgimiento de obreros que se dediquen por entero al ministerio de la predicación y enseñanza de la palabra de Dios,

e) En promover el avivamiento espiritual constante de los creyentes en Jesucristo a fin de que sean un testimonio poderoso y visible del poder del evangelio de Jesucristo y

f) En promover una visión bíblica cristocéntrica del universo, de la cultura y de la historia de la humanidad.

Lo que he alistado es lo que actualmente hago por dondequiera que Dios me abre puerta a través de sus siervos y de sus iglesias.

Dios me llevado a predicar en costa, la sierra y la selva de mi país, Perú.

Dios, también me ha hecho anunciar su palabra en varios otros países, tales como: Argentina, Uruguay, Chile, Ecuador, Colombia, Venezuela, Cuba, Estados Unidos y España.

Intento ayudar lo más que puedo a los pastores, a los misioneros, a los líderes y a las iglesias locales.

Mi meta de trabajo es que tanto los líderes como las iglesias locales, trabajando en armonía y en obediencia a la palabra de Dios, hagamos la obra de Dios y llevemos el evangelio a muchas más personas y en muchísimos más lugares.

Iglesia Local