“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” (Efesios 4.11-13).
El crecimiento espiritual hasta la imagen de Cristo es la meta de Dios para todo pecador que cree en Jesucristo y se convierte en hijo suyo.
El pecador que cree en Jesucristo nace de nuevo por obra del Espíritu Santo y es hecho hijo de Dios en ese mismo instante.
Como nueva criatura, su destino es el crecimiento espiritual paulatino hasta la imagen de Jesucristo, Su Señor y Salvador.
Este crecimiento es una realidad en todo verdadero hijo de Dios por la fe en Jesucristo gracias a dos factores claves: La obra del Espíritu Santo en su ser y el poder de la palabra escrita de Dios, la Biblia.
El verdadero hijo de Dios desea y anhela como un niño recién nacido la palabra de Dios y es natural y lógico que su crecimiento espiritual “… a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” sea un hecho continuo no perfecto, pero real.
En esta sección comparto a los pastores, misioneros, hermanos e iglesias un plan para ayudar en el crecimiento espiritual de los hijos de Dios que están en su entorno e influencia.
Si has llegado a esta sección y tienes interés en este plan, escríbeme a este email: ssrodchu@gmail.com
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Escuelas Cortas de Crecimiento Espiritual (ECCE)
Curriculum Básico para las ECCE