“Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47).
Luego de mi conversión, Dios me dirigió a asistir a la Iglesia Evangélica Bautista La Esperanza, en el Distrito La Esperanza, en Trujillo, Perú. En esta congregación Dios fortaleció mi fe y me introdujo en un nuevo círculo de amistades. (Foto: Iglesia Bautista La Esperanza, Trujillo).
Fue desde esta iglesia que fui a estudiar en el Seminario Bautista del Perú. La congregación me dio el aval para estudiar en el Seminario y también una ofrenda para pagar parte de los gastos de mi formación. Ellos me apoyaron durante tres de los cuatro años que duró mi entrenamiento ministerial.
Dejé la IB La Esperanza para ir a ser pastor en la IB Ebenezer de Trujillo. Esto fue a fines del año 1990.
Mi peregrinaje ministerial durante este periodo de tiempo me llevó a Lima, donde fui pastor asistente en la IB El Calvario del Callao, Director de Capacitación Continua en la Misión ATOCRI de Lima y pastor en la IB Del Salvador de Barranco, Lima.
También, por un período de 3 años, fui parte de la IB Getsemaní de Santa Anita, Lima. Desde esa iglesia, Dios me envío a laborar en su obra como un predicador y maestro itinerante. (Foto: Iglesia Bautista Ebenezer, La Rinconada, Trujillo).
Durante todo mi tiempo en Lima, Dios hizo que mi familia y yo conociésemos a muy buenos hermanos e hiciésemos muy buenos amigos. Esos conocidos y amistades son una gran bendición de Dios para todos nosotros.
En el año 2008, Dios me hizo retornar al Distrito La Esperanza, para vivir junto a mis padres. Al volver a La Esperanza, volví también a la congregación en la que crecí. Donde serví a Dios junto a mi familia por un periodo de 8 años.
Desde Setiembre del 2017, Dios nos dirigió a la IB Betel de Vista Alegre. Dios ha permitido que en esta congregación nuestra vida siga siendo edificada y fortalecida.
Mi familia y yo creemos que la Iglesia de Cristo es obra de Dios y la encargada de realizar la obra de Dios en este mundo presente. Por eso, estar vinculados y comprometidos con ella es muy importante para nuestra vida familiar y ministerial. (Foto: Iglesia Bautista Betel, Vista Alegre, Trujillo).
“Y Yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).
