¡Benjamín Salinas …!

Benjamín está “vivo” en mi memoria porque lo tengo frecuentemente en mis pensamientos. Hoy, justamente, estuve pensando en él y en los momentos que pasamos juntos. Coincidimos en el Día del Aspirante en el Seminario Bautista del Perú. Allí vi su don musical. Tocaba el piano, cantaba, dirigía con mucha gracia; y también ensayaba y acompañaba con buena voluntad a quienes querían cantar. Este mi encuentro con él en ese acontecimiento duró poco, dos o tres días. Fue en agosto del año 1987.

Después, en los años 88 al 90, fuimos compañeros de pabellón y de aula en el Seminario. Aparte de la música, Benjamín, amaba la palabra de Dios y el conocimiento de ella. Nuestro tiempo estudiantil fue precioso y es inolvidable. Nos gozábamos estudiando, cantando, leyendo, hablando, jugando, bromeando, riendo, etc. El pabellón de varones, con Benjamín allí, está siempre en mi mente, por todas las vivencias por causa de él; destaco una vivencia en especial. Benjamín siempre se levantaba directo al piano, para tocar uno que otro himno. El himno que más tocaba, y que yo recuerdo mucho es el siguiente: “Suenan melodías en mi ser”. Para mí, ese himno, tocado por él, siempre alegraba mi alma y fortalecía mi fe y mi esperanza en Dios y en su obra de Salvación. Aun hoy lo sigue haciendo. (Foto: Benjamín Salinas).

Entre el año 90 y el día de su partida a vivir con Dios, con Benjamín hemos pasado muy buenos tiempos. En cursos bíblicos, en servicios de edificación, en conferencias, en campamentos y en reuniones de negocios en diferentes ministerios. Su amor por la obra de Dios en Perú y el mundo siempre ha sido muy visible. Su amor por las personas y su interés personal por ellas han marcado la vida de mucha gente. Benjamín está “vivo” en mi memoria por su aprecio a mí y mi familia. Fue por él que “aprendí” que los siervos de Dios “eran los tíos de los hijos” de sus consiervos. Mis hijos eran “sus” sobrinos y les daba su afecto y su propina “como” tales. Recuerdo que en diciembre me reuní con él en Lima, para comer un ceviche. Él vino desde su casa en el Retablo para estar conmigo durante el breve tiempo que tenía entre un vuelo y otro. Aprecié y admiré ese su gesto. Él era un amigo, sabía ser amigo. En enero, dos meses antes de su partida a la presencia de Dios, fue a vernos a nuestra casa. Mi familia disfrutó su presencia que, aunque breve, nos edificó y animó. Benjamín, quien “vive” en mi memoria, ahora ya vive con Dios. (Foto: Promoción 1990, SBP).

Pero Benjamín también “vive” en la memoria de Magdalena, su esposa, y también en la memoria de sus tres hijos. Toda su familia puede dar fe de lo que estoy escribiendo. Con toda seguridad, ellos lo recuerdan constantemente. Y lo seguirán recordando hasta que Dios los reúna con él en la eternidad. Por cierto, tengamos presentes en nuestras oraciones a su preciosa familia.

Benjamín “vive” también en la memoria de los hermanos en Cristo a quienes sirvió como pastor y consejero espiritual y musical. Él está en el corazón y en la mente de todos ellos, que lo conocieron, que lo escucharon, y que trataron con él. Los hermanos de la IBB El Retablo pueden dar fe de lo que escribo. También, los hermanos del Grupo Coral Norte, que él promovió y dirigió con entusiasmo.

Benjamín también “vive” en su producción musical, y en sus predicaciones y en sus enseñanzas, y en sus escritos. Hoy mismo estuve escuchando varios de los himnos que cantó y que dirigió mientras sirvió a Dios en esta tierra. Pero hoy no ha sido el único día que escuché su producción, lo he hecho también antes y es seguro que seguiré escuchándole. (Foto: Benjamín y Magdalena).

Benjamín “vive” también en la vida de sus amigos, quienes, como yo, pueden dar fe de lo que digo.

Pero, para terminar, lo más importante, Benjamín vive hoy ante Dios en Su Reino Eterno. Esto que estoy diciendo no lo digo en función de mi deseo, sino en base a lo que enseña la Biblia, que es la Palabra de Dios. Jesucristo, cuando los saduceos intentaron hacerle quedar en ridículo a él y a la realidad de la resurrección de los muertos y a la vida después de morir en esta tierra, dijo: “Pero en cuanto a que los muertos han de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.” (Lucas 20:37-38). La Biblia es clara respecto a que la vida no termina cuando morimos en esta tierra. Al morir en esta tierra dejamos de estar presentes palpablemente para esta dimensión, pero seguimos viviendo real y espiritualmente en otra dimensión. Si somos hijos de Dios, por haber creído en Jesucristo de todo corazón mientras estábamos aquí, como hizo Benjamín, al morir en esta tierra nosotros vivimos presentes en el Señor. (1 Corintios 5:6-8). El hecho de que el creyente en Cristo al morir en esta tierra va a vivir y a estar con Cristo en Su Reino es lo que le hizo testificar a Pablo estas palabras: “Porque de ambas cosas (vivir o morir en esta tierra) estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir (morir) y estar con Cristo (vivir en Su Reino), lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne (seguir viviendo en la tierra) es más necesario a causa de vosotros.” (Filipenses 1:23-24). (Foto: Benjamín junto a toda su familia).

Como Benjamín está presente y vive con Cristo hoy en su reino celestial y eterno es que lo imagino tal como lo conocí en esta tierra. Me lo imagino mirando con admiración a Jesucristo, Su Salvador y Su Señor. También lo imagino entonando alabanzas y cantando gozosamente a nuestro Dios. Lo imagino buscando a los hombres del Antiguo y del Nuevo Testamento para dialogar con ellos y oírlos testificar sobre las maravillas de Dios. También, lo imagino hablando con quienes fueron sus maestros y amigos en esta vida y que ya están allí con el Señor. Lo imagino maravillado y asombrado por la belleza y la gloria que está viendo y disfrutando. (Foto: Benjamín, Luis y yo, en el aeropuerto de Lima).

Podría seguir escribiendo, pero debo terminar.

Benjamín “vive” y seguirá “viviendo” en mi memoria y en la memoria de todos los que nos relacionamos con él cuando estuvo aquí. Estoy seguro de eso. Pero, de lo que más estoy seguro, y sin ningún ápice de duda, es que Benjamín vive con Dios y que disfruta de él y de todo lo que él tiene allí en Su Reino.

“Dios es Dios de vivos” y Benjamín vive con él. Amén, amén.

Sí tú aún no tienes la esperanza de seguir viviendo ante Dios y con Dios el día que mueres a esta tierra, cree de todo corazón en Jesucristo, quien murió y resucitó para salvar a los pecadores, y tal esperanza ciertísima será también tuya.

Benjamín ahora entiende lo que nosotros entenderemos después:

Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

El 2020 quedará atrás en unas pocas horas. Luego, tan pronto como se acabe este singular y dramático año, el 2021 será una realidad.

El año que está terminando nos ha dejado una lección muy grande: No somos dueños soberanos y autónomos ni del tiempo, ni del espacio, ni de la vida… ni de nuestros planes.

Mucho de lo que pensábamos hacer el 2020, no lo hicimos.

Por eso, al realizar mi agenda del 2021, que es lo que estoy trabajando en estas últimas horas del 2020, un párrafo de cuatro versículos del libro de Santiago ha estado y está en mi mente todo el tiempo. (Les animo a leer varias veces ese texto, hasta que les grabe en el corazón). Ni siquiera pude escribir una sola actividad sin pensar en ese párrafo y, en especial, en la frase: “Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.”

En ese párrafo se nos advierte sabia y enfáticamente respecto a la necedad de planear nuestra vida y nuestras actividades como si nosotros fuésemos los gobernantes autónomos del universo en que vivimos y como si lo que sucediese dependiese solamente de nosotros y de nosotros.

El 2020 nos debe haber enseñado que no es así.

El texto citado no está en contra de planear con anticipación nuestros proyectos y actividades. No, no lo está. Santiago está en contra de que planifiquemos sin tomar en cuenta a Dios, quien es el gobernante supremo de la creación y de todo cuánto acontece en ella.

Mi agenda anual ya está casi terminada.

Es mi proyección, pero la realización de lo planeado y de lo que no está planeado, no está en mi manos, sino en las manos de Dios.

De Dios depende que yo esté vivo.

De Dios depende que yo pueda movilizarme.

De Dios depende de que me dejen ir y llegar a donde planeo ir.

De Dios depende de que pueda realizar el servicio que voy a brindar.

De Dios y de su voluntad depende todo… absolutamente.

Vivir, planear y asegurar nuestra vida y la de otros como si nosotros fuésemos Dios es una expresión de soberbia y de insensatez.

Lo racional y lo piadoso es declarar muy convincentemente: “Si el Señor quiere, viviremos, y haremos esto o aquello.”

Amén. Así es.

El 2021 está a la puerta.

Mis metas y mis actividades de este nuevo año están en las manos de Dios.

“Si el Señor quiere, viviré, y haré lo que he planeado y también lo que no he planeado.”

¡A Dios sea la gloria y la alabanza por siempre! Amén.

Iglesia Sinaí – Nuevo San Juan de Papayal – Río Ucayali

Dios me hizo conocer un nuevo lugar en este mi nuevo viaje al Requena y a Jenaro Herrera, por el río Ucayali. Conocí la comunidad de Nuevo San Juan de Papayal. En esta comunidad, que está en la Reserva Nacional de Pacaya Samiria, tiene unas veinte familias, está floreciendo una nueva iglesia de nuestro Señor Jesucristo.

Allí vive el hermano Nelsón y su familia. Nelsón es parte de la IB Buenas Nuevas de Jenaro Herrera. Hasta hace unos meses, él y su familia eran los únicos seguidores de Jesucristo en Nuevo San Juan de Papayal. Gracias a Dios, esto ha cambiado y ya no es así, pues, Ronald y su familia, que vivían en Iquitos, se mudaron a vivir en la comunidad.

Ronald y Nelsón, juntamente con sus familias, empezaron a reunirse para estudiar la Biblia y alabar al Señor. También han cobrado ánimo y han empezado a hablarle a las personas sobre Jesucristo. Su labor ha empezado a tener fruto. Ahora mismo hay dos familias más que se han añadido al grupo de discípulos. ¡Qué bendición más grande!

Ronald es el pastor de la pequeña iglesia de cuatro familias. Su testimonio me impactó. Me contó que vino de Iquitos con el fin de tener una vida más sosegada. En Iquitos él trabajaba de constructor y servía en una iglesia de la ciudad.

Ronald dijo que le huía predicar en la iglesia, pues no prefería servir en la iglesia como constructor. Dios, sin embargo, lo ha hecho pastor en Nuevo San Juan. Dios tiene su forma de obrar y de encaminarnos a su voluntad y a su servicio. Lo que Dios ha hecho y está haciendo con Ronald es una evidencia de su gracia y de su soberanía.

La comunidad de Nuevo San Juan está cerca de Jenaro Herrera, más o menos a una hora, en peque peque. Gracias a esa cercanía, tanto Ronald como Nelson son instruidos por el pastor Isidoro del Águila, quien sirve en la iglesia Buenas Nuevas de Jenaro Herrera. La iglesia de Jenaro Herrera también está involucrada en apoyar al pastor Ronald y a la iglesia Sinaí. Fue gracias al pastor Isidoro y la iglesia de Jenaro Herrera que tuve el privilegio de visitar la comunidad de Nuevo San Juan.

La nueva iglesia, que ya es una realidad, se llama Sinaí. Por ahora, las cuatro familias se están reuniendo en sus hogares, pero ya están para construir su local. El pastor Ronald me informó que ya tienen la madera para el local, pero que les falta el dinero para la calamina. Ronald me compartió que iban a construir un local de un techo de cuarenta calaminas. El presupuesto para comprar tanto las calaminas como los accesorios para colocarlas es un aproximado de mil soles.

En mi visita a esa nueva congregación, Dios me dio el privilegio de enseñar la palabra de Dios a Neyson y a Ericka, quienes habían creído y estaban muy dispuestos a bautizarse. También enseñé en el servicio matutino, que fue previo a los bautismo. ¡Fue una bendición grande enseñar la palabra a estos hermanos!

Durante mi visita bautizamos en total a cinco nuevos discípulos. Al principio iban a ser solo dos, Neyson y Ericka. Pero, luego, se añadió Manuel. Después, cuando ya habíamos bautizado a estos tres hermanos, se añadieron dos nuevos discípulos. ¡Dios animó mi alma con su obra en los corazones de estos cinco nuevos hijos suyos!

Dejé a los hermanos de Nuevo San Juan con la certeza de que los hijos de Dios están en la manos de Dios. Descanso en esa seguridad. La iglesia es de Jesucristo; le pertenece, porque es él quien la compró con su sangre. Asimismo, es Jesucristo mismo quien edifica, purifica, cuida y perfecciona a cada discípulo y a toda Su Iglesia. Él hace esto por medio del poder de Su Espíritu y de Su Palabra.

En consecuencia, al despedirme de ellos, y al ir alejándome de la nueva iglesia y de la comunidad en el peque peque que me llevaba a Jenaro Herrera, vinieron a mi mente estas palabras que escribió Pablo: “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hechos 20:32). Estas palabras de Pablo son mi oración por estos hermanos que acabo de conocer y por todos los hermanos a quienes tengo el privilegio de servir.

¡Dios bendiga a esta nueva congregación de la rivera del Ucayali y que sean muchos más los pueblos en los que se establecen iglesias de Jesucristo! Amén y amén.

Otrosi digo: En el siguiente playlists he colocado algunos de los videos que filmé. Son cortos. En ellos muestro la entrada a la comunidad de Nuevo San Juan, el pueblito, los cánticos que entonamos y los bautismos realizados.

¿Quién debe dirigir nuestras vidas?

¿El virus chino y los gobernantes de este mundo van a “seguir” dirigiendo nuestras vidas? No. En ninguna manera. No deben. Nunca debieron hacerlo. Ya nos han dirigido por un tiempo, demasiado tiempo, creo yo, pero es suficiente. Recuperemos nuestras vidas y volvamos a dirigirlas nosotros, bajo la autoridad de Dios.

Es obvio, para quienes quieren verlo, que el virus ha sido más dañino de lo debido, por causa de quienes gobiernan y de sus disposiciones, en especial en Perú. Se ha hecho un daño enorme a las familias del Perú.

Todos debemos volver a vivir. Nuestros antepasados no dejaron de vivir sus vidas por los virus, los enfrentaron, los vencieron y los mantuvieron a raya. Igualmente debemos hacer nosotros. No debemos dejar de vivir por miedo a enfermarnos o a morir. Las enfermedades y la muerte no se van a ir, siempre estarán allí, pero no nos tocarán hasta que sea nuestra hora.

Los cristianos también debemos volver a vivir en Cristo Jesús, y bajo su autoridad, y con muchísima mayor razón que el resto de los ciudadanos de este mundo. Creemos en Dios y creemos en Jesucristo, Su Hijo, quien dio su vida por nosotros. Nosotros estamos en sus manos, tanto en vida como en muerte. Nosotros somos del Señor. Romanos 14.8 así lo dice y debemos en vivir en función de ese hecho y de esa certeza.

Debemos volver a congregarnos. Dios lo ordena en el libro de Hebreos. Quienes lideran las iglesias deben planear el cómo. A quienes somos liderados nos toca apoyarlos, congregando y estimulándolos con nuestra presencia. Congregar es un asunto de obediencia, de crecimiento, de misión y de salud espiritual. Tenemos que congregar, es vital que lo hagamos. Los beneficios de cumplir con Hebreos 10.24-25 son muchísimos.

Debemos volver a conmemorar y a anunciar la muerte de Jesucristo por medio de partir el pan y beber el vino juntos. Este también es un mandato del Señor y tenemos que obedecerle a él. Hay gran bendición en participar de la comunión que hay en tal conmemoración. Y, para cumplirlo, es indispensable, que obedezcamos la palabra de Dios y congreguemos.

Debemos seguir yendo a evangelizar a los perdidos y a discipular a los creyentes. La evangelización y la discipulación virtual y local tienen que seguir siendo hechas. Son muy útiles, pero no nos eximen de obedecer el mandato de ir y de ser testigos de Jesucristo, en el lugar en el que vivimos, en el país del que somos ciudadanos, y en todo el mundo.

Volvamos a vivir obedeciendo a Dios antes que a los hombres. El costo de obedecer lo que Dios manda pueden ser las críticas burlonas, los reclamos airados, las enfermedades, las multas, la prisión, y hasta la muerte. Pero eso no es comparable con vivir agradando a Dios y el gozo que resulta de obedecerle a él antes que a los hombres.

Pedro y Juan, y una gran cantidad de quienes nos han precedido en Cristo Jesús, experimentaron insultos, golpes, cárceles, y la muerte violenta e injusta, por obedecer la palabra de Dios. Ellos caminaron en el sendero de la obediencia y nosotros debemos hacer lo mismo en este tiempo.

Ni el virus chino, ni ningún otro virus, o bacteria o mal, deben dirigirnos al vivir en esta tierra. El miedo a enfermar y a morir no deben conducir nuestro entrar ni salir de casa. Tampoco deben dirigir nuestras vidas quienes nos gobiernan.

El único que debe dirigir nuestras vidas es Dios. Él y solamente él es nuestro único Rey y Señor. En consecuencia, es mejor enfermar y morir viviendo en obediencia a Dios, que estar sanos y morir viviendo en desobediencia a él.

¡Qué Dios nos ayude a vivir en esta tierra obedeciendo Su Palabra cueste lo que cueste! Amén y amén.

El libro de Judas, la iglesia de Jesucristo, y el mundo de hoy.

Escribir estos apuntes del libro de Judas me ha sido provechoso. Aprendí mucho. Mi mente y mi corazón se han abierto para asumir con mayor determinación la contienda por el evangelio y por la fe y por la verdad que Dios ha depositado en todos quienes hemos creído en Jesucristo, Su Hijo, quien vino a la tierra a salvar a los pecadores, y a rescatar a toda la creación.

Todos los discípulos de Jesucristo, de acuerdo a lo que Pablo le dijo a Timoteo, son “… la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Timoteo 3:15). Esto significa que Dios sostiene, defiende, protege, difunde y tiene por alto la verdad en, por y desde su Iglesia. La iglesia de Jesucristo es el bastión y la fortaleza de la verdad.

El diablo, quien es padre del engaño, y mentiroso, y quien difunde mentiras a través de espíritus engañadores, usando hombres impíos y perversos, lo sabe. Sabe que la iglesia sostiene la verdad. Por eso, su estrategia y su trabajo ha sido, desde que fue derrotado por Jesucristo en la cruz del Calvario, infiltrar hombres impíos y doctrinas de demonios en la iglesia.

Jesucristo anunció el engaño. Pedro, Pablo y Juan también anunciaron esta conspiración satánica y demoniaca contra la iglesia y su rol de bastión del evangelio, de la fe y de la verdad. Tristemente, con pesar escribo esta parte, la iglesia no ha protegido el evangelio, ni la fe, ni la verdad como debía haberlo hecho.

A la iglesia ingresaron hombres impíos. Lo hicieron en los días en los que todavía vivían los mismos apóstoles de Jesús. Después, en el devenir de los años, estos hombres impíos han seguido metiéndose entre nosotros. Y éstos, desde allí, desde dentro mismo, han socavado el evangelio, la fe y la verdad que la iglesia debía proteger, guardar y difundir.

Al distorsionar y pervertir el evangelio, la fe y la verdad de Dios, los hombres impíos han hecho que la iglesia se ensimisme, se egocentrice, y se olvide de su rol de bastión de la verdad que Dios ha revelado en la Biblia para todo el mundo. Este olvido no ha afectado solamente a la iglesia, sino a todo el mundo. Vasta observar lo que hoy se cree, se enseña, se defiende y se propaga en este mundo para darnos cuenta de cuánto hemos fallado.

Los hombres de este mundo niegan a Dios, niegan a Jesucristo, viven libertinamente y abusan de la gracia de Dios, siguen la fornicación y el adulterio y vicios que van contra naturaleza, niegan la autoridad y fomentan la anarquía, niegan las potestades superiores y blasfeman de ellas, viven egoistamente y apacentándose a sí mismos, etc.

Todo esto ha ocurrido, está ocurriendo y seguirá ocurriendo, no solamente porque la sociedad humana lejos de Dios es irredimible, sino porque los promotores del error y de la mentira han ganado mucho terreno debido al descuido y al ensimismamiento de la iglesia.

La iglesia tiene que cambiar y volver a contender ferviente y ardorosamente por el evangelio, por la fe y por la verdad que Dios ha depositado en ella. Tenemos que volver a ser columna y baluarte de la verdad. El evangelio, la fe y la verdad dada por Dios tienen que tenernos otra vez como su bastión. ¡Qué Dios nos mueva y nos empodere por medio de su Espíritu Santo para que cumplamos esta trascendental tarea!

Para terminar, y para no alargar esta presentación, quiero dar dos consejos a quienes lean, estudien y enseñen el libro de Judas, ya con el material que estoy compartiendo, o ya sin él. Los dos consejos son estos:

1) Lean, estudien y enseñen este libro teniendo muy presente a la iglesia de Jesucristo, tanto a nivel local como mundial, pues es a ella a quien Judas escribió exhortándole a contender por la fe que una vez ha sido dada a los santos. Es ella la depositaria de la verdad y es a ella a quien el diablo quiere inutilizar, arrinconar y hasta eliminar.

2) Lean, estudien y enseñen este libro teniendo una mirada muy atenta al mundo que rodea a la iglesia, pues es a la gente de este mundo que hay que anunciarle el evangelio, la fe y la verdad que Dios nos ha encomendado. Asimismo, es este mundo, que está dirigido por el diablo, el que quiere pervertir y corromper el evangelio y la fe, y el que se opone a Dios y a Jesucristo, Su Hijo.

La vida espiritual y la vida secular están intimamente ligadas entre sí. Se influencian y se fusionan, tanto para bien como para mal. La iglesia ha hecho mal en la historia al permitir que el mundo viva su vida secular abandonando paulatinamente la vida espiritual. Como si la vida espiritual y la vida secular no tuviesen nada que ver entre sí.

Hoy son ya muchos los que ni siquiera quieren oír que dice la Biblia sobre la vida, el hombre y la mujer, la familia, la sexualidad, la vida social, los países y sus autoridades, etc. La Biblia es menospreciada por gran parte de los hombres y mujeres de hoy, como si fuese un libro mítico, fantasioso, que no tiene nada que ver sus vidas.

La iglesia de Dios, que son todos y cada uno de los que han puesto genuinamente su fe en Jesucristo, tiene que asumir con pasión y determinación su rol de columna y baluarte de la verdad de Dios. Todos los seguidores de Jesucristo debemos, usando las armas espirituales poderosas en Dios, derribar “argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, … llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:4-5). Toda la vida humana debe sujetarse a Jesucristo y la iglesia es quien está llamada a proclamar tal verdad.

La salvación de mucha gente por medio del evangelio y la fe y la verdad que Jesucristo ha traído a este mundo por mandato de Dios está en juego. ¡Qué Dios nos fortalezca para seguir cumpliendo nuestro rol de bastión del evangelio, de la fe, y de la verdad de Dios! Amén y amén.

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Pautas Bíblicas para la acción política de los cristianos

El tiempo presente está desafiando a la iglesia de Cristo a definirse políticamente y a cumplir su rol político en la sociedad y el mundo.

En este escrito bosquejaré algunos hechos bíblicos básicos, que son los que tienen que regir la actuación política de cada cristiano al vivir en este mundo.

Primer hecho bíblico básico: El Antiguo Testamento anunció al Mesías, al Cristo, al Rey de Israel, no solo como el Salvador de Israel y del mundo, sino como el gobernante político que Israel y el mundo necesitan.

Son varios los textos bíblicos del Antiguo Testamento que hablan del Mesías como el Rey que Israel y mundo necesitan. En esta parte solamente alistaré algunos de ellos.

1. Génesis 12:1-3 (Dios eligió a Abram para bendecir por medio de él a todas las familias de la tierra).

2. Génesis 49:8-12 (Dios eligió a Judá para darle el cetro, la autoridad y el gobierno. El gobernante vendría de la tribu de Judá).

3. Números 24:17 (El cetro de Israel, la Estrella de Jacob, es el Mesías, el gobernante de Israel).

4. Salmo 2:1-12 (Jehová puso su Rey sobre Sión, su santo monte, a quien él le dará por herencia las naciones).

5. Jeremías 23:5 (El renuevo justo, el Rey, que hará juicio y justicia en la tierra, vendrá de la descendencia de David).

6. Isaías 9:6-7 (El Mesías, quien desciende de David y heredará su trono y gobernará en juicio y justicia para siempre).

Segundo hecho bíblico básico: Jesús de Nazaret es el Mesías, el Cristo y el Rey de reyes y Señor de señores de Israel y el mundo entero.

1. Jesús afirma que todo el AT habla de él y lo anuncia a él. (Juan 5:39; Lucas 24:44).

2. Él nació del linaje de David para heredar el trono de David. (Lucas 1:31-33).

3. Los magos de oriente lo buscaron, lo reconocieron y lo adoraron como el rey de Israel. (Mateo 2:2, 11).

4. Herodes intentó matarlo siendo pequeño justamente porque el hecho de que fue buscado por los magos como Rey. (Mateo 2:12-23).

5. Jesús mismo afirmó su linaje real y su derecho para reinar. (Juan 19:33-37).

6. El rótulo que escribió en su cruz Pilato: Jesús Nazareno, rey de los judíos (Juan 19:19.

7. Jesús declaro que él tiene la autoridad suprema en los cielos y en la tierra. (Mateo 28:18-20).

Tercer hecho bíblico básico: El rechazo y la muerte de Jesucristo fueron actos políticos realizado por los políticos gobernantes de su tiempo.

1. La muerte de Cristo fue una decisión política de los gobernantes de Israel. (Juan 11:47-53).

2. La muerte de Cristo fue una decisión política de Poncio Pilato, quien representaba al César, el emperador del Imperio Romano. (Juan 19:12-16). Los gobernantes judíos no mataron a Cristo porque no les estaba permitido dar muerte a nadie. Fue por eso que lo llevaron hasta Pilato (Juan 18:31). Pilato no quería dar muerte a Jesús y todos sus actos así lo demuestran: No quiso juzgar a Jesús, sino que lo hagan los mismos judíos. (Juan 18:31). Pilato le dice a Jesús que es su propio pueblo y sus autoridades los que están detrás de su juicio, no él. (Juan 18:35). Pilato le dijo al pueblo judío varias veces que no hallaba delito en Jesús. (Juan 18:38; 19:4, 6). Los azotes que Pilato ordenó darle a Jesús tenían el propósito de menguar la ira judía a fin de lograr su liberación. (19:1). Cada diálogo con Jesús y cada declaración del pueblo judío respecto a él convencieron a Pilato de su inocencia, de tal modo que tenía más miedo condenarlo a muerte. (Juan 18:33-38; 19:7-12).

3. ¿Por qué permitió su muerte entonces? ¿Por qué condenó a muerte a Jesús al entregarlo a los judíos? Pilato decidió finalmente la muerte de Cristo a manos de los mismos judíos cuando éstos lo pusieron entre la espada y la pared diciéndole que si soltaba a Jesús se oponía a César y no era su amigo. (Juan 19:12-16). Pilato no quiso tener como enemigo a César y tampoco a los judíos y fue por eso que entregó a Jesús a muerte.

Cuarto hecho bíblico básico: La iglesia reconoció que Jesús fue crucificado por una alianza política de los reyes y los príncipes de la tierra, quienes querían desligarse de Dios y de su gobierno.

En el Salmo 2 los reyes y los príncipes de este mundo hacen una alianza para desligarse de Dios. No quieren que ni él ni Su Ungido los gobierne.

El rechazo, el apresamiento, el juicio y la muerte de Jesucristo fue un cumplimiento del Salmo número 2 y los hermanos de la iglesia de Jerusalén así lo reconocieron luego de que Pedro y Juan fueron liberados y les contaron lo que los gobernantes de Israel dijeron. Su oración en Hechos 4:23-31 tiene ese reconocimiento.

Es obvio y clarísimo entonces que lo que ocurrió con Jesucristo fue dirigido y decidido políticamente.

Quinto hecho bíblico básico: La iglesia de Cristo nació, creció, sufrió y cumplió su misión en un contexto político adverso.

Fue perseguida por las autoridades políticas judías. (Hechos 8:1-3; 22:4-5; 26:9-12).

Fue perseguida por las autoridades políticas romanas. (Hechos 12:1-5; 13:50; 14:5, 19; 16:19-23, 35-40; 17:6-9; 18:12-17).

La historia post bíblica tiene testimonio escrito de la persecución que sufrió la iglesia de Cristo bajo el imperio Romano.

Ahora mismo todavía hay naciones en donde se persigue a los cristianos por su fe en Jesucristo.

Sexto hecho bíblico básico: La Biblia tiene evidencia de hijos de Dios que han cumplido rol político para la gloria de Dios.

1. José, en Egipto. (Génesis 39:37-44).

2. Los profetas, en su mayoría, estaban asociados al poder político, para que gobiernen conforme a la ley de Dios, y para denunciar sus abusos y llamarlos al arrepentimiento. Samuel está asociado con Saúl y con David, reyes de Israel. Gad y Natán están asociados también con David, rey de Israel. Ahías y Semaías están asociados con Salomón y Jeroboam y Roboam y la división del Israel en dos reinos: Israel, el reino del Norte y Judá, el reino del Sur (1 Reyes 11:29-12:24). Elías está asociado con Acab. Todos los profetas de Israel están asociados con el poder político y es un buen reto estudiarlos desde esa perspectiva.

3. Mardoqueo y Ester, en el imperio Medo Persa.

4. Nehemías, en el Imperio Medo Persa.

5. Daniel y sus amigos, en el imperio Babilónico y Medo Persa.

6. El Evangelio de Lucas y de Hechos fueron escrito para Teofilo, que es seguro estaba inmerso en el ambiente político de su tiempo. (Lucas 1:1-4).

7. Había hermanos en Cristo en el mismo ámbito del poder político del César. (Filipenses 4:22).

8. Es obvio en la Biblia que sí se puede trabajar espiritual y bíblicamente en la esfera política. El cristiano que quiere hacerlo tiene respaldo bíblico.

Sétimo hecho bíblico básico: La transición del tiempo presente a la eternidad no ocurrirá sin que antes un César y los césares de este mundo intenten impedir que Jesucristo asuma visiblemente su reinado sobre todo el universo.

1. El profeta Daniel en el capítulo 2 y el capítulo 7 de su libro nos da una lista de cuatro reinos humanos que antecederán al reinado del Mesías. Él aparecerá durante el cuarto reino para poner fin justamente a todos los reinos humanos y reinar por toda la eternidad.

2. El Salmo 2 y el Hechos 4:23-31 volverán a cumplirse poco antes de que Jesucristo asuma su reino milenial y el su reino eterno.

3. La guerra de Armagedon buscara evitar que Jesucristo asuma su reino milenial sobre Israel y el mundo. (Apocalipsis 16:12-16; 19:11-21).

4. La guerra de Gog y Magog buscará evitar que Dios y sus santos se impongan y gobiernen eternamente sobre todo el universo que Dios ha creado. (Apocalipsis 20:1-10).

Conclusión:

Estos siete hechos bíblicos básicos alistados nos dan las pautas para regir nuestra definición política y también nuestras acciones políticas al vivir en este mundo:

1. La iglesia debe participar políticamente porque es inevitable. Participamos políticamente en nuestras casas, en nuestros barrios, en los colegios, en nuestros trabajos, en nuestras ciudades, en nuestra región, en nuestro país, etc. Cuando votamos y cuando no votamos estamos ejerciendo rol político. Cumplimos rol político tanto si votamos sí, si votamos no, si votamos blanco, o si votamos viciado. Siempre somos responsables de lo que ocurre en nuestro país, tanto si es bueno como si es malo.

2. Nuestra participación política tiene que realizarse de acuerdo a nuestra ciudadanía celestial y a los valores del reino de los cielos que están revelados en la Biblia, la palabra de Dios. Jesucristo, nuestro Señor y Rey, no es de este mundo y nosotros tampoco. (Juan 19:36). En consecuencia, nosotros no hacemos política ni como los reyes y señores de este mundo, ni como sus seguidores. (Juan 19:36). Nosotros hacemos política conforme a los valores de Jesucristo y su reino. (Mateo 26:51-53). Es por eso que Jesús le dijo, al discípulo que hirió a un siervo del sumo sacerdote, mete tu espada a su lugar. La violencia, la imposición, la manipulación, la distorsión, el robo, la corrupción y la mentira no tienen parte en el quehacer político de los cristianos.

3. Nuestras acciones políticas básicas y al alcance de todos son: a) La oración. b) La evangelización. c) La discipulación. d) La proclamación valiente de las verdades bíblicas. e) El sostenimiento de aquellos que trabajan en la obra de Dios y el sostenimiento de la obra de Dios en el mundo. f) Vivir glorificando a Dios en la casa, en la comunidad, en el centro de trabajo, etc. g) Sumisión a las autoridades y pago de tributos. h) Desobediencia pacífica y sufrida si es que quienes gobiernan nos ordenan hacer algo que va contra los valores de nuestra ciudadanía celestial.

4. Nosotros debemos participara políticamente apoyando y acompañando espiritualmente a cada uno de los miembros de la iglesia que llegan a cumplir funciones dentro de la administración pública en los diferentes niveles. En la administración pública hay diferentes niveles de participación. Se participa a nivel de cargos de elección, a nivel de cargos de confianza, a nivel de cargos de carrera y de méritos, y a nivel de cualquier trabajo u oficio dentro de los diferentes  ámbitos de la administración pública. Se debe apoyar con oración, enseñanza, consejo y ánimo a todo hermano que llega a trabajar dentro o para el gobierno.

5. Los evangelistas y los pastores y maestros y todos los que han sido llamados por Dios para predicar y enseñar su palabra y perfeccionar a los santos para la obra del ministerio y la edificación del cuerpo de Cristo deben cumplir su tarea esforzadamente y no abandonar tal trabajo para ocupar puestos políticos partidarios. Efesios 4:11 y varios otros textos de la escritura especifican la labor que deben realizar aquellos que han sido llamados por Dios a trabajar en su obra. Si los que han sido llamados al ministerio cumplen su trabajo de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio; los santos estarán listos para servir a Dios y glorificarle en cualquier posición que ocupen al vivir en este mundo. Cualquier decisión y acción política de quienes dirigen a los discípulos de Cristo y a Su Iglesia tiene que ser muy bien analizada delante de Dios y su palabra y la guía del Espíritu Santo.

6. Nuestra participación política debe ser consciente que los hombres fallan y que jamás podrán darnos un mundo mejor, pues, ese mundo mejor solamente será posible cuando Jesucristo venga y lo establezca. (Filipenses 3:19-20; 2 Pedro 3:7-13). Nosotros no confiamos en los hombres, sino en Dios. Nosotros sabemos que no existe hombre alguno que no sea pecador y que no falle. Por eso, jamás nos atenemos a ellos. Nosotros esperamos y anhelamos el reinado de Jesucristo.

¡Qué Dios nos ayude a cumplir el desafío político de vivir conforme a Jesucristo, su misión y sus valores mientras estamos en este mundo!

Amén y amén.

En mi canal de Youtube encontrarán la exposición de estas pautas:

La Iglesia de Jesucristo y su desafío de ser espiritual.

El Corona Virus, Covid 19, o virus chino, y las disposiciones de los gobernantes por su causa, han paralizado a buena parte del mundo. La Iglesia de Jesucristo, en tanto presente en este mundo, también ha sido afectada por esta paralización. Pero, la Iglesia de Cristo, no ha desaparecido, está presente y asumiendo lo que Dios ha dispuesto para ella. La iglesia es el Cuerpo de Jesucristo, y es espiritual, y está presente y activa, y creciendo, y cumpliendo su misión, porque no depende ni de un lugar, ni de un edificio, ni de líderes humanos, sino de Dios. Amén.