… morir con entusiasmo y gozo

Todos mayoritariamente queremos vivir; muy pocos anhelamos morir. La gran mayoría no queremos morir; nos aferramos a la vida con todas nuestras fuerzas, aunque muchas veces la vida sea mala y duela y pese muchísimo. Pablo quería vivir, pero veía a su muerte como ganancia. ¿Por qué es que asumía así, en esa manera, tanto la vida como la muerte? Pablo asumía su vida y su muerte así por causa de Jesucristo, por la fe que tenía en él.

Vivía por Cristo y por su obra en sus discípulos y en el mundo. No vivía en función de lo bueno o de lo malo que hay en este mundo. Cristo era la razón de su entusiasmo por vivir. Con su anhelo por morir sucedía igual. La muerte era ganancia porque se reuniría con Cristo, estaría con él y lo vería cara a cara. ¡Qué maravilla!

Pablo me impresiona, siempre me ha impresionado. Pero el martes 27 de Febrero, en la reunión de oración a la que asistí, me impresionó una mujer de 93 años, que vive con energía y pasión, y que es muy posible viva más allá de los 100 años. No lo sé. Ella me impresionó hasta temblar y volverme la piel como de gallina.

Al inicio, cuando fui a saludarla, tuve que agacharme, para que no se levantase, porque la vi y la pensé débil y hasta enferma. La reunión de oración continuó. Al terminar, entonamos el canto Majestad. Todos pusimos el corazón al cantar. ¡Fue un gran momento de adoración!

Ni bien terminamos el canto, y aún en el recogimiento, oí una voz fuerte, efusiva y alegre, que me tocó el corazón y me estremeció. Esa voz potente dijo algo así: “Ya me falta poquito para ver al Señor. Ya voy a ver a Jesús, voy a mirarle. Me falta poco. Te veré Señor, ¡Qué precioso será!”

La voz pertenecía a la mujer de 93 años, de pelo blanco, pequeñita, y de cuerpo delgado, y de apariencia débil. Fue de ella la voz potente. Ella habló de su muerte, sin lamentos, sin miedo, sin huir de ese postrer enemigo. Hablo de morir con entusiasmo y gozo. No tenía queja ni lamento; ella tenía esperanza. Habló de morirse como lo mejor que podía pasarle. Me impactó tremendamente.

Como Pablo, esta hija de Dios, que no se veía enferma, que se veía llena de vida y de abundante e inusitada energía para su edad, a pesar de los males propios de esta etapa. Ella habló de morir como habla una persona que hará su viaje soñado a su lugar preferido. ¿Por qué es que ella habló de morir como si la muerte “fuese” buenísima y tan deseable? Habló así por causa de Jesucristo y su fe en él. Para esa mujer, su vida está en Cristo y por eso vive. Pero su muerte también está en Cristo, le hará ver a Cristo, y por eso espera y anhela morir.

La emoción me ganó. Fui y la abrace. Mis lagrimas estaban formándose, pero las contuve. Le dije que sus palabras habían desafiado mi fe y mi amor por Jesucristo, el Hijo de Dios. Esa mujer  de 93 años me conquistó con su amor y su anhelo por ver a Jesús. Hoy es viernes. Han pasado ya tres noches y todavía sigo pensando en ella y sus palabras. Mi cuerpo se estremece. Como Pablo, ella vivía por, en y para Cristo. Jesús era su razón de vivir. Para ella, como para Pablo, el morir es ganancia. La ganancia es vivir, ver y estar junto a su Salvador por toda la eternidad.

Ella vive estas palabra de Pablo: “… antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” (Filipenses 1.20–21).

Si ella puede vivir y morir por, en y para Cristo sin temor a ninguna cosa; yo también puedo. Todos los discípulos de Jesús debemos seguir el ejemplo de esta hija de Dios. Nuestro entusiasmo, tanto al vivir como al morir, está y debe estar en Jesucristo, quien vino a salvarnos de nuestros pecados. Vivamos con energía y devoción por Cristo y anticipemos con gozo y esperanza nuestra muerte.

¡Dios ayúdanos a vivir en Cristo! ¡Dios grandioso y misericordioso, ayúdanos a mirar a la muerte y anticiparla como la gran ganancia que es! ¡Qué nuestra emoción y pasión positiva tanto por la vida como por la muerte por causa de Jesucristo estimule a los que no creen para que crean y se hagan sus discípulos!

Posted in Uncategorized.