Viaje a Requena – Trabajo arduo – Abril 2019

Mi último viaje a Requena llegó a su fin hace ya varios días. Los días que han pasado me han hecho reflexionar en lo que Dios está haciendo allí. Comencé a viajar a esta ciudad hace más de 12 años. Estoy contento de que Dios me llevó y me hizo conocer esta ciudad y parte de sus alrededores. Disfruto ir a Requena. Soy grandemente bendecido por Dios a través de los hombres y mujeres que siguen a Cristo y que viven en esta parte del país.

Mi viajé empezó el 16 de Abril y terminó el 23 del mismo mes. Estuve 8 días fuera de casa. Al salir de casa tomé la determinación de aprovechar cada oportunidad para testificar de Jesucristo. Gracias a Dios, que me dio oportunidades, y fuerzas, y valentía, pude cumplir con ese objetivo.

En el rápido, al ir de Iquitos a Requena, testifiqué de Jesús a todos los pasajeros. Hice lo mismo al regreso, pero esta vez, no testifiqué a los pasajeros en el rápido, sino en el bus que nos llevó desde Nauta hasta Iquitos. No me fue fácil. Luché un poco con la timidez. Pero Dios me dio valentía y abrí mi boca para testificar. Fueron varios los que escucharon con atención. Algunos también me agradecieron por lo que compartí. (Foto 1: Los hermanos de la Iglesia Bautista Betesda en el servicio dominical. ¡Qué bendición alabar a Dios junto a ellos!).

En Requena, durante el día, enseñé una Perspectiva General del Nuevo Testamento a 21 varones y a 2 mujeres. Repasar todo el Nuevo Testamento en un promedio de 8 horas por día durante tres días fue un trabajo arduo tanto para mí como para los estudiantes.

Me impresiona el sacrificio que hacen los estudiantes. Dejan su trabajo y sus familias para dedicarse a estudiar la Biblia. Estudiamos en forma intensiva y ellos no perdieron el entusiasmo. Ni el calor ni el cansancio hizo mella en su ánimo. ¡Gloria por estos sus hijos! Con ellos y junto a ellos, fortalezco mi fe en Cristo y crezco en mi conocimiento de Jesucristo, nuestro Salvador. (Foto 2: Una parte de los estudiantes disfrutando de su almuerzo).

Durante todas las noches de mi estadía en Requena, enseñé a los hermanos de la iglesia. Como eran días de semana santa toda la predicación y la enseñanza estuvo centrada en Jesucristo, y su muerte y su resurrección, para salvarnos de nuestros pecados. Empezamos el día miércoles por la noche y terminamos el día domingo. Tuvimos una muy buena asistencia cada noche. Gracias, hubo una pareja de esposos que respondió a la convocatoria del evangelio, y profesó fe en Jesucristo. ¡Gloria a Dios! https://segundorodriguez.com/dios-sigue-salvando/

En este viaje, y por una hora y durante cuatro madrugadas, acompañé al hermano José Chistama, quien tiene un programa de radio, para enseñar allí. Mi experiencia allí fue harto edificante. Nuestro José tiene una herramienta muy poderosa en ese programa de radio. Él está siendo escuchado tanto por el día Ucayali como por el río Marañón. Además de eso, José está entrenando en ese ministerio a Jhosue y a Clinthon, ambos son jóvenes de la iglesia Betesda de Requena. Estoy muy contento con lo que Dios está haciendo por medio de José Chistama. Gracias a su labor, los hermanos en Cristo del Ucayali y el Marañón están siendo edificados. Dios mediante y así nuestro Dios lo permite, José y yo iremos a visitar a los hermanos del río Marañón del 5 al 8 de Julio. (Foto 3: José y yo en el estudio de la emisora en la que predicamos el evangelio).

La obra de Dios en Requena está creciendo. La Iglesia Bautista Betesda es la prueba de tal crecimiento. Cuando empezamos a visitar la ciudad, los que asistían a las reuniones oscilaban entre cuarenta o cincuenta personas. Ahora, sin embargo, tiene una asistencia superior a las cien personas. Hay un buen número de niños. Hay mucho más jóvenes. Hay más familias. También, la iglesia Betesda ha empezado otra congregación en un sector nuevo de la ciudad de Requena (la ciudad también está creciendo).

El entusiasmo de la congregación es contagioso. Se están movilizando para predicar el evangelio tanto en la ciudad de Requena como en los pueblos de las riveras del Ucayali. Estas cosas me desafían y me animan a seguir trabajando y apoyando a los hermanos de Requena y sus alrededores.

En Requena, nuestro colaborador clave es el pastor Manuel Guevara. Él está realizando un muy buen trabajo en la Iglesia Betesda y también en el centro de entrenamiento de obreros que Dios nos ha dado allí. Su ayuda y su compañerismo es vital en el trabajo que otros y yo realizamos en toda esa parte del río Ucayali.

Gracias a Dios, allí también contamos con José Chistama y Medardo Chanchari, y la iglesia Betesda. ¡Es una bendición servir a Dios y a su pueblo en esa zona con la ayuda de estos hermanos en Cristo! ¡Dios los siga bendiciendo y usando en su obra! (Foto 4: Manuel Guevara con su esposa y los dos hijos que aún están con él en casa. Gracias por sus oraciones a favor de él, de su familia y su labor.).

¡Dios bendiga su iglesia y siga haciéndola crecer, y continúe usándola en la extensión del evangelio de Jesucristo! Gracias por leer y orar por la obra de Dios en Requena y alrededores. Amén.

Aquí pueden encontrar algunos videos de mi visita a Requena y a la Iglesia Bautista Requena:

Andahuaylas – Ayacucho – cuatro días intensos

El viaje a Andahuaylas, a unos 2900 m sobre el nivel del mar, fue igualmente bendecido. Llegué a Ayacucho, de Lima, gracias al avión, en 1 hora (En bus hubiera demorado entre 8 y 10 horas). De allí tuve que viajar a Andahuaylas en un auto.
El viaje a Andahuaylas duró casi 5 horas y fue terrible, porque me dio “Soroche”, que es el mal de altura. El malestar me acompañó desde que el auto empezó a subir y subir. Vomité dos veces durante el viaje, fue horrible. Gracias a Dios, el viaje, aparte de eso, fue sin novedad. (Foto 1: La carretera Ayacucho Andahuaylas, el paisaje de la serranía de Perú es precioso).
Hablé del evangelio con el conductor del auto tan pronto como subí al auto. Me esforcé por explicarle el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Fue muy bueno que lo hice, porque después, con el soroche y el malestar, me fue imposible hablar más. Sembré el evangelio y oro a Dios para su palabra de fruto en el corazón de este conductor.
En Andahuaylas, fui invitado a exponer sobre mayordomía cristiana. Fue un buen tema para reflexionar. Dios es el dueño de todo lo que existe; los cristianos somos mayordomos de nosotros mismos, de lo que tenemos y de la vida que poseemos. Un día, todos nosotros vamos a dar cuenta a Dios por cómo hemos administrado para él todo lo que nos ha concedido. Dios habló a mi corazón con su palabra respecto a cómo estoy administrando lo que él me ha dado. (Foto 2: Tomando un cafecito con Frank y su esposa, y el hermano de Frank).
La iglesia en la que enseñe, la Iglesia Bautista “Vida Abundante”, fue iniciada por un misionero norteamericano, que estaba realizando un muy buen trabajo, pero que tuvo que volver a su país. Por causa de la salida del misionero, la congregación quedó bajo la administración de cuatro varones: Franklin, Cristian, Miguel y Noé. Gracias a Dios, estos varones están realizando un buen trabajo. La iglesia está afirmándose en esta su nueva etapa. Por favor, recordemos a estos cuatro varones en nuestras oraciones e intercedamos por ellos.
Dios usó su palabra y animó a los hermanos con ella. En cada servicio hubo entusiasmo y avidez por la palabra de Dios. Eso me fortaleció y me dio energía para exponer la palabra de Dios confiadamente. Durante el servicio del domingo por la noche, y en el momento de la invitación, aparte de los hermanos que tomaron decisiones personales para agradar y servir mejor a nuestro Dios, hubo tres personas que decidieron seguir a Jesucristo.
Entre las tres personas que tomaron decisión por Cristo estuvo una mujer, Flor Huamán. Con ella pasó algo interesante, la encontré buscando el lugar en el que sería la reunión, por la habían invitado a venir. La guié hasta donde escuchó el evangelio y, gracias a Dios, profesó fe en Jesucristo en esa misma reunión, ¡Gloria a Dios! Dios me animó muchísimo con su obra en los corazones de quienes estuvieron en las conferencias. (Foto 3: En primer plano, Flor Huamán, la mujer que profesó fe en Jesús).
Mi labor en Andahuaylas continuó en los momentos en que iba a comer. Tuve muy buenas conversaciones con los hermanos con los que compartí las comidas. La palabra de Dios es pertinente y tiene ánimo y desafío para vivir cualquiera que sea la situación en que uno está viviendo. Además, las experiencias espirituales que Dios nos ha permitido vivir a cada uno de nosotros son útiles para edificar y a alentar a otros, que también pasan por situaciones similares. Usemos todo lo que Dios nos permite vivir para su gloria y para edificar y animar a otros.
En Andahuaylas, Dios me permitió ver y reunirme con Digna, quien es una hermana en Cristo de esa ciudad, y que yo llegué a conocer cuando visité Estados Unidos. Digna estuvo unos años en Estados Unidos. Hoy, Digna es parte de la Iglesia Bíblica Bautista de Andahuaylas. Digna sirve en la congregación como maestra de niños.
Mientras Digna y yo estuvimos juntos, Dios permitió que ella y yo hablásemos del evangelio de Jesucristo con una pareja de esposos. No recuerdo el nombre del esposo, pero sí el de la esposa. Ella se llama Marta y su nombre fue justamente el puente que me permitió exponerle el evangelio de nuestro Señor, que tanto ella como su esposo, escucharon con bastante atención. (Foto 4: Digna, con Marta y su esposo, la pareja a quienes ambos presentamos el evangelio).
Gracias a Digna, visité la Iglesia Bíblica Bautista, porque fue allí el lugar en el que nos encontramos. Lo poco que vi es más que suficiente para afirmar que quien dirige tal congregación está realizando muy buen trabajo. ¡Gloria a Dios por su obra en esa congregación!
Dejé Andahuaylas pensando mucho en el trabajo que tienen en esa ciudad las dos iglesias bautistas que conocí. Andahuaylas, según el último censo, tiene cerca de 50 mil personas. La ciudad tiene todavía varios sectores en los que se puede plantar una congregación. También, alrededor de la ciudad, y antes y después de llegar y quedarse en ella, hay una buena cantidad de pueblos que necesitan de una iglesia donde Cristo y La Biblia, la palabra de Dios, sean enseñados. ¡Qué Dios mueva a estas dos iglesias y los impulse a ganar a muchas más personas para el reino de Jesús! ¡Qué Dios ayude a estas dos iglesias y a quienes la dirigen a fin de que alcancen a muchos más pueblos para el reino de Jesucristo! Amén.
Luego que terminó mi tarea en Andahuaylas, viajé hasta Ayacucho. En es ciudad me reuní Ananí y Raúl, su esposo. Ananí era vecina mía en La Esperanza, Trujillo. Ella se casó con Raúl, quien es de Ayacucho; desde ese su compromiso matrimonial, Ananí se trasladó a vivir en Andahuaylas. Ananí y Raúl fueron muy hospitalarios conmigo. Me invitaron a almorzar y a conocer un poquito la ciudad. Disfruté mi tiempo con esta pareja. (Foto 5: Ananí y Raúl, ¡Dios los bendiga!).
Mis viajes ya no son iguales, se me hacen muy largos, y son largos, pero es lo que Dios tiene para mí y voy a seguir hasta que él así lo disponga. Ahora me cansó más y extraño muchísimo más a mi familia. Por eso, agradezco que existe el avión, que nos permite ahorrar muchas horas de viaje. ¡Dios siga salvando y añadiendo a más gente para su reino! ¡A Dios se la gloria por siempre! Amén. Gracias por leer esta nota y por orar para que Dios siga salvando más personas y haciendo crecer la iglesia de nuestro Señor en Perú.
Foto inicial: Desayunando con una familia andahuaylina que sigue a Jesucristo. ¡Fue una bendición grande hablar con ella!

Dos consejos para cristianos nuevos

Cuando una persona se convierte a Cristo cambia. Esos cambios, por lo general, sorprenden, desconciertan y enojan a quienes están a su alrededor. Los cuestionamientos, las críticas, los reproches, las burlas, etc, que reciben los nuevos creyentes de parte de sus allegados por causa de la fe que han abrazado, los turba y desalienta. ¿Cómo pueden ellos afrontar el desafío que tal situación les plante? En el presente video comparto dos consejos que puede ayudarlos a salir victoriosos de esa situación. Esos consejos vienen de mi experiencia. Me sirvieron mucho y creo que también les servirá a otros.

Crónica de visita a la selva de Loreto, Perú – Marzo 2019

Escribo esta nota mientras estoy en Andahuaylas, en la sierra central al sur de la ciudad de Lima. Al escribirla, pienso en la gracia y la misericordia de Dios para conmigo y mi familia. Jamás dejaré de testificar de cuán bueno es Jehová Dios. ¡Alabado y glorificado sea él por siempre!
Antes de Andahuaylas, estuve en la selva de Loreto.
En este nuevo viaje a Loreto (23 a 28 de Marzo), estuve primero en Cabo López, que está en el mismo Iquitos, en el río Itaya. Allí vi a Nolberto y a su esposa, que están al frente de una congregación que estaba abandonada.
Nolberto y su esposa vivían en Jenaro Herrera y eran parte de la Iglesia Bautista Buenas Nuevas. Nolberto es un cristiano fiel y ahora tiene el reto de ayudar la congregación de Cabo López, en Iquitos. Para mí fue una bendición grande verle y ser testigo de su labor para Dios allí donde él le ha llevado a habitar.  (Foto 1: Nolberto, dirigiendo el servicio dominical).
La congregación en la que Nolberto y su esposa están es pequeña, son apenas unas cuatro familias, y un pequeño grupo de niños. Yo ruego a Dios por Nolberto, Dios lo ha llevado a Cabo López para trabajar para él y extender su evangelio. Confío que con la bendición y provisión de Dios, volveré a visitarle para apoyarle cada vez que voy a Iquitos.
De Cabo López, fui a Jenaro Herrera.
En el rápido en el que viajé, Dios me permitió testificar de a los pasajeros. Entre los pasajeros estuvo una jovencita de 18 años, su nombre es Jhojani.
Jhojani subió en Nauta y se sentó junto a mí, lo cual fue una clara indicación de que debía compartirle el evangelio de nuestro Señor.
Leí la Biblia con ella y le guíe a reconciliarse con nuestro Señor, pues, según su testimonio, ella estaba alejada de Dios. Jhojani leyó la escritura y estuvo muy dispuesta a recibirla. Ella ya había oído y leído los textos que compartí. La comunicación del evangelio fue muy fácil. Cuando la invité a entregar su vida a Cristo y reconciliarse con Dios por medio de él, Jhojani estuvo más que dispuesta, gracias a Dios por eso. (Foto 2: Jhojani, que Dios la afirme en la fe).
Jhojani estaba yendo a Requena, para estudiar en la universidad. Dios mediante, cuando vaya a Requena, en Abril, la visitaré, para afirmarla en la fe. Estoy contento de que Dios me usó en la vida de esta jovencita. ¡Dios la bendiga y la haga crecer en la fe de Jesucristo!
En Jenaro Herrera, pasé tiempo con Isidoro del Aguila y su familia. Isidoro es el pastor de la Iglesia Buenas Nuevas de ese pueblo. Él ha estudiado algunos de los cursos que enseñamos en Requena y está realizando un buen trabajo.
En las tardes, tuve clases con un grupo de niños. Por las noches, enseñé a los hermanos de la iglesia. Gracias a Dios, la iglesia está creciendo también en este pueblo. Estoy contento que así es.
También, y por último, con Isidoro y su hijo de 2 años, y con el hermano César, navegamos hasta Nueva York, que es un pueblito pequeñito en la rivera del Ucayali, a unos 30 minutos de Jenaro Herrera. (Foto 3: Llegando a Nueva York).
Allí, en Nueva York, existe una congregación que está “dispersa”, porque quien era el pastor pecó contra Dios y su familia. La congregación está desalentada y nosotros, desde Jenaro Herrera, queremos animarles y ayudarles a levantarse. Dios mediante, nosotros queremos volver para enseñar y animar a las personas.
Veremos qué es lo que Dios dispone al respecto.
Al volver a Iquitos, me reuní con Isidoro (de Jenaro Herrera), y Douglas y César (ambos de Iquitos), para conversar, comer y orar. Douglas y César fueron con el pastor Vailete y dos hermanos de Trujillo hasta el Bajo Amazonas. Yo quería oír de ellos su testimonio respecto a cómo Dios los había usado en Ayzama. Fue por eso que me reuní con ellos.
Luego, sin haberlo planeado, fui con Douglas y César para enseñar a los hermanos de la Iglesia Bautista Maranata.
Fue una bendición grande ver, enseñar y saludar a los hermanos de esta apreciada congregación. (Foto 4: Isidoro, Douglas, César y yo. ¡Qué Dios nos ayude a seguir sirviendo juntos!).
Entretanto yo estaba en los lugares ya mencionados, otro grupo de trabajo estaba ministrando en Iquitos y el Bajo Amazonas. Este grupo, que también es parte de nuestro equipo de trabajo, estuvo primero en Iquitos, y luego, en Ayzana, Bajo Amazonas. Este grupo realizó su viaje del 20 al 27 de Marzo.
Este grupo de estuvo conformado por el pastor Vailete Velasquez y dos hermanos de su congregación, la Iglesia Bautista Ebenezer, de la ciudad de Trujillo.
A estos tres hermanos se sumaron el pastor Douglas Ferreyra y dos hermanos de la Iglesia Maranata de Iquitos. Yo estoy muy contento de que son dos las iglesias que cooperaron y sirvieron a los hermanos del Bajo Amazonas. ¡Gracias a Dios por eso! (Foto 5: El pastor Vailete y el pastor Douglas, junto a los hermanos que los acompañaron a Ayzana).
El pastor Vailete enseñó, tanto en Iquitos como en el Bajo Amazonas, el libro de Colosenses. Los hermanos estuvieron muy entusiasmados con la enseñanza.
Estoy feliz de que el ánimo de los hermanos, tanto de Iquitos como del Bajo Amazonas, está aumentando día tras día. Confío en que Dios hará crecer su obra a medida que nosotros seguimos sembrando la palabra de Dios en sus corazones.
Ahora estoy en Andahuaylas, en la sierra sur del Perú. Es la primera vez que estoy a esta ciudad. Confío en Dios que está usándome aquí. Gracias por sus oraciones a favor de la obra de Dios en Perú.
(Foto inicial: Nolberto y una familia de Cabo López nos reunimos muy temprano para leer y meditar en la palabra de Dios).

Mi vida nueva en Jesucristo – video

En esta serie de videos narraré mi vida en Jesucristo. Esta vida empezó el 29 de Junio de 1987. Mi vida a partir de ese día nunca fue la misma. Los cambios fueron para bien. No soy perfecto ni impecable, pero anhelo ambas cosas, las cuales serán una realidad en mi vida (y la de todos los discípulos de Jesús) una vez que Jesucristo vuelva por segunda vez y establezca su reino eterno. Por medio de estos videos quiero testificar la forma en que Dios obró en mi para salvación y la forma en la que él me afirmó en su camino. Confío en que Dios usará estos videos para su gloria y para bendecir y animar a quienes los vean. Si tienes preguntas respeto a estos videos, escríbanme a ssrodchu@gmail.com

Puede leer la versión escrita de este testimonio aquí: https://segundorodriguez.com/29-junio-de-1987-la-conversion-de-segundo/

¡Señor Jesús, me entrego a ti! – Canto congregacional – IB Betel, Trujillo, Perú.

Ayer volví a la congregación en la que participó y me gocé alabando a Dios y escuchando Su Palabra junto a ellos. Durante el servicio, y previó a la exposición de la palabra de Dios, cantamos este precioso y significativo himno: ¡Señor Jesús, me entrego a ti! Es una bendición grande ser parte de una congregación que cree, oye, obedece y alaba a Dios por medio de Jesucristo, quien es nuestro Salvador y Redentor.

¡Dios estímulo mi fe en Iguala y alrededores! – Una breve crónica de mi viaje.

Dios me trajo por segunda vez a Iguala, México. Allí, él, al igual que en mi primer viaje, estimuló mi fe haciéndome ver la forma en está obrando. ¡Él sigue llamando obreros a su obra y usándolos en la salvación de más personas y en la edificación de su iglesia! (Foto 1: El pastor Gerardo Blancas y yo).

El pastor Gerardo Blancas, de la IB Agua Viva, fue quien armó mi agenda de visitas. Le agradezco sobremanera. Su labor me permitió servir en Ahuehuepan, Tulimán, Taxco, El Sauz e Iguala.

En Ahuehuepan, la gente es sencilla. Allí sirve el hermano Camerino, quien es el misionero encargado de esa congregación. En Tulimán, la congregación está compuesta por mujeres y niños. Son la mujeres quienes hacen todo allí. Los hombres brillan por su ausencia, tristemente.

Tanto la iglesia en Ahuehuepan como en Tulimán están siendo respaldadas y ayudadas por el pastor Gerardo Blancas y la iglesia Buenas Nuevas. Ellos los visitan periódicamente y los acompañan en su labor. (Foto 2: El hermano Camerino).

En Taxco visité al misionero Geovanni quien, juntamente con su esposa y su pequeña niña, está iniciando una congregación en esa ciudad. Geovanni y su esposa son misioneros y jóvenes, apoyémosles con nuestras oraciones.

El misionero Geovanni me encaminó hacia la zona de El Sauz, como a una hora y media de Taxco. Mi hijo Noé y yo fuimos hasta El Sauz en compañía del hermano René Bravo. El hermano José Bravo y su esposa tienen dos niños y son muy activos en la obra de Dios. Esta pareja es un gran apoyo para Geovanni y su familia. ¡Dios los bendiga y los siga usando en la extensión de su reino! ¡Qué Dios sigan levantando parejas como José y su esposa, son de gran bendición a su obra!

En El Sauz, nuestro hermano René, Noé y yo, visitamos al pastor José, quien está al frente de la obra de Dios en toda esa zona.

Con el hermano José, y bajo su dirección, fuimos a visitar a las familias que por la gracia de Dios él ha ganado para nuestro Señor.

La labor que realiza el hermano José es esforzada e impresionante. Él hace la obra de Dios allí juntamente con su esposa. No tiene apoyo financiero. (Foto 3: René y José, al medio, junto a mi y otro hermano en Cristo).

Además de eso, toda esa área es muy, pero muy “peligrosa”. Todo lo que hace, lo hace con sus propios recursos. Este pastor realmente es un apasionado por Dios y la iglesia del Señor y las personas que no tienen a Jesucristo. ¡Tengámoslo en nuestras oraciones!

Al volver a Iguala, Dios me dio el privilegio de testificar de su evangelio en cuatro congregaciones: la IB Hermón, la IB Getsemaní, La IB Berea y la IB Agua Vida.

Todas estas congregaciones son distintas entre sí y están ubicadas en diferentes lugares. Lo que es común en los hermanos que congregan en ellas es esto: Aman y alaban a Jesucristo. ¡Gloria a Dios! (Foto 4: Los hermanos de la IB Berea, alabando y glorificando el nombre de nuestro Dios).

En este mi viaje a México conocí y me relacioné con muchísima más gente que en mi viaje anterior. Dios me dio esa grande bendición y ellos hicieron más agradable y confortable este mi viaje.

Estoy agradecido a Dios por todos los hermanos con quienes mi hijo y yo pudimos interactuar. Todos ellos bendijeron nuestras vidas con su hospitalidad y generosidad. La fe en Cristo y el Espíritu Santo realmente nos unió y nos hizo vernos como lo que somos: familia de Dios en Jesucristo.

Antes de partir, Dios me dio la oportunidad de hablarles de Cristo a dos jóvenes mujeres mexicanas. Ellas venían artesanía y les compré algunos recuerdos.

Al finalizar mi compra, les pregunté si creían en Dios. Ellas dijeron que sí. Entonces les pregunté si sabían lo que Dios iba a hacer con ellas el día que se presentaran delante de él. Ninguna tenía idea. Aunque una de ellas ya se había preocupado por eso debido a la muerte de un familiar. Aproveché el momento y les expliqué el evangelio de Jesús y cómo es que a través de él y solo de él Dios puede perdonarnos y darnos entrada a su reino eterno. Estas mujeres abrieron sus ojos y se aliviaron escuchando que hay salvación en Cristo Jesús. Oré con ellas y me despedí preguntándoles si habían comprendido lo que les compartí. Me dijeron que sí. ¡Dios use su evangelio y de salvación por medio de Jesucristo a estas mujeres! Por cierto, las dos tenían relación con dos grupos étnicos de México. Una era de los  Mazatecos y la otra de los Nahuatl. ¡Fue una bendición hablar de Cristo con ellas! (Foto 5: Las dos mujeres jóvenes a quienes compartí el evangelio… ¡Qué el Espíritu Santo obre y las salve por la fe en Jesús!).

Mi viaje llegó a su fin y estoy a punto de emprender mi retorno a Perú. Dios estimuló mi fe aquí. Él tiene mucha gente que ya está siguiendo a Cristo y sirviéndole. Eso me anima mucho. Además de eso, Dios sigue trayendo gente a su camino. Me gozo en ese hecho. Por último, Dios tiene aquí, en este país, mucha gente a la que falta alcanzar. Hay mucho que hacer y se necesitan obreros. Sigamos rogando a Dios para que levante y envíe obreros a este país, y desde este país, a otros países.

Amén.

¡Mi mayor gozo hoy!

“No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.” (3 Juan 4).

El apóstol Juan escribió estas palabras refiriéndose al gozo que le generaba el ver a sus hijos espirituales andando fielmente en el camino de seguir a Jesucristo. Entiendo su gozo. Porque también me alegro muchísimo cuando veo que las personas a las que he enseñado el evangelio siguen fielmente a Jesús. Pero ahora estoy disfrutando un gozo muchísimo mayor.

La razón es la siguiente: Estoy viendo como mi hijo mayor está siguiendo a Cristo y sirviéndole. Mi alegría es muy grande. Él y yo estamos en México, sirviendo a Dios juntos. ¡Qué bendición más grande! Deseo de todo corazón que Dios siga obrando en él y haciéndole crecer en su vida para con Jesucristo y su obra de salvación en este mundo.

Les comparto sus palabras y el himno que mi hijo cantó en la IB de Ahuehuepan, en el Estado Guerrero, México. El himno que cantó se titula “Necesito tu presencia”, y sí, es cierto, nosotros necesitamos la presencia de Dios en nuestras vidas.

Gracias a Dios, su presencia es real y permanente, y todos los que creemos en Jesús en base a lo que dice la Biblia, sabemos que esta su presencia en un hecho cierto e innegable.

¡Gloria a Dios por esa Su presencia entre nosotros!

Misión Bautista de Tulimán – Una congregación “de” mujeres

“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.” (Hechos 1.14). Las mujeres son un gran instrumento de Dios en la obra de evangelizar al mundo. Su fe siempre es estimulante. Ellas siempre están en las reuniones de oración, como se ve en el texto citado, pero su labor es todavía mucho más amplia y hay que reconocerlo.

En Enero, Dios me dio el privilegio de visitar la Misión Bautista de Tuliman, en Iguala, Guerrero, México. La congregación es nueva. La gran mayoría no tiene mucho tiempo en la fe. Enseñar el evangelio y la obra salvadora de Jesucristo a estos nuevos hermanos en Cristo fue una gran bendición.

La congregación en su totalidad estaba compuesta por mujeres y niños. Durante mi estadía allí, y mientras predicaba, si vi a algunos varones, pero, al parecer, solamente estaban de visita. Quien llevó el evangelio a ese pueblo fue un varón, pero quienes respondieron con fe y con firmeza al desafío de seguir a Jesucristo, fueron las mujeres.

Me impresionó el fervor de las mujeres que estaban en la congregación. Todas ellas llegaron a la reunión con sus hijos. Para ellas, su fe en Jesús es muy importante; por eso, la quieren transmitir también a su hijos. En ese pueblo, son las mujeres las que dirigen, enseñan y administran la iglesia que Dios está levantando allí.

Las mujeres son una gran bendición en las iglesias y en la extensión del reino de Jesucristo. Fue una mujer quien nos trajo a Jesús, el Mesías, el Salvador del mundo (Mateo 1:18-25). Las mujeres apoyaron con su presencia y sus bienes a Jesucristo y a su ministerio terrenal (Lucas 8:1-3). Dos mujeres -su abuela y su madre- fueron cruciales en la fe que tuvo Timoteo (2 Timoteo 1:5). La Biblia es clara en el tan crucial rol que cumplen las mujeres en la obra de Dios.

Dios mediante, volveré a Tulimán y me regocijaré viendo lo que Dios está haciendo en ese pueblo por medio de estas mujeres.

Las mujeres tienen una dignidad especial por ser creación de Dios y porque son sus instrumentos para bendecir a la humanidad y a la iglesia que Jesucristo está edificando en este mundo. ¡Dios las bendiga y siga usando a las mujeres para su gloria y honra!