Crónica de visita a la selva de Loreto, Perú – Marzo 2019

Escribo esta nota mientras estoy en Andahuaylas, en la sierra central al sur de la ciudad de Lima. Al escribirla, pienso en la gracia y la misericordia de Dios para conmigo y mi familia. Jamás dejaré de testificar de cuán bueno es Jehová Dios. ¡Alabado y glorificado sea él por siempre!
Antes de Andahuaylas, estuve en la selva de Loreto.
En este nuevo viaje a Loreto (23 a 28 de Marzo), estuve primero en Cabo López, que está en el mismo Iquitos, en el río Itaya. Allí vi a Nolberto y a su esposa, que están al frente de una congregación que estaba abandonada.
Nolberto y su esposa vivían en Jenaro Herrera y eran parte de la Iglesia Bautista Buenas Nuevas. Nolberto es un cristiano fiel y ahora tiene el reto de ayudar la congregación de Cabo López, en Iquitos. Para mí fue una bendición grande verle y ser testigo de su labor para Dios allí donde él le ha llevado a habitar.  (Foto 1: Nolberto, dirigiendo el servicio dominical).
La congregación en la que Nolberto y su esposa están es pequeña, son apenas unas cuatro familias, y un pequeño grupo de niños. Yo ruego a Dios por Nolberto, Dios lo ha llevado a Cabo López para trabajar para él y extender su evangelio. Confío que con la bendición y provisión de Dios, volveré a visitarle para apoyarle cada vez que voy a Iquitos.
De Cabo López, fui a Jenaro Herrera.
En el rápido en el que viajé, Dios me permitió testificar de a los pasajeros. Entre los pasajeros estuvo una jovencita de 18 años, su nombre es Jhojani.
Jhojani subió en Nauta y se sentó junto a mí, lo cual fue una clara indicación de que debía compartirle el evangelio de nuestro Señor.
Leí la Biblia con ella y le guíe a reconciliarse con nuestro Señor, pues, según su testimonio, ella estaba alejada de Dios. Jhojani leyó la escritura y estuvo muy dispuesta a recibirla. Ella ya había oído y leído los textos que compartí. La comunicación del evangelio fue muy fácil. Cuando la invité a entregar su vida a Cristo y reconciliarse con Dios por medio de él, Jhojani estuvo más que dispuesta, gracias a Dios por eso. (Foto 2: Jhojani, que Dios la afirme en la fe).
Jhojani estaba yendo a Requena, para estudiar en la universidad. Dios mediante, cuando vaya a Requena, en Abril, la visitaré, para afirmarla en la fe. Estoy contento de que Dios me usó en la vida de esta jovencita. ¡Dios la bendiga y la haga crecer en la fe de Jesucristo!
En Jenaro Herrera, pasé tiempo con Isidoro del Aguila y su familia. Isidoro es el pastor de la Iglesia Buenas Nuevas de ese pueblo. Él ha estudiado algunos de los cursos que enseñamos en Requena y está realizando un buen trabajo.
En las tardes, tuve clases con un grupo de niños. Por las noches, enseñé a los hermanos de la iglesia. Gracias a Dios, la iglesia está creciendo también en este pueblo. Estoy contento que así es.
También, y por último, con Isidoro y su hijo de 2 años, y con el hermano César, navegamos hasta Nueva York, que es un pueblito pequeñito en la rivera del Ucayali, a unos 30 minutos de Jenaro Herrera. (Foto 3: Llegando a Nueva York).
Allí, en Nueva York, existe una congregación que está “dispersa”, porque quien era el pastor pecó contra Dios y su familia. La congregación está desalentada y nosotros, desde Jenaro Herrera, queremos animarles y ayudarles a levantarse. Dios mediante, nosotros queremos volver para enseñar y animar a las personas.
Veremos qué es lo que Dios dispone al respecto.
Al volver a Iquitos, me reuní con Isidoro (de Jenaro Herrera), y Douglas y César (ambos de Iquitos), para conversar, comer y orar. Douglas y César fueron con el pastor Vailete y dos hermanos de Trujillo hasta el Bajo Amazonas. Yo quería oír de ellos su testimonio respecto a cómo Dios los había usado en Ayzama. Fue por eso que me reuní con ellos.
Luego, sin haberlo planeado, fui con Douglas y César para enseñar a los hermanos de la Iglesia Bautista Maranata.
Fue una bendición grande ver, enseñar y saludar a los hermanos de esta apreciada congregación. (Foto 4: Isidoro, Douglas, César y yo. ¡Qué Dios nos ayude a seguir sirviendo juntos!).
Entretanto yo estaba en los lugares ya mencionados, otro grupo de trabajo estaba ministrando en Iquitos y el Bajo Amazonas. Este grupo, que también es parte de nuestro equipo de trabajo, estuvo primero en Iquitos, y luego, en Ayzana, Bajo Amazonas. Este grupo realizó su viaje del 20 al 27 de Marzo.
Este grupo de estuvo conformado por el pastor Vailete Velasquez y dos hermanos de su congregación, la Iglesia Bautista Ebenezer, de la ciudad de Trujillo.
A estos tres hermanos se sumaron el pastor Douglas Ferreyra y dos hermanos de la Iglesia Maranata de Iquitos. Yo estoy muy contento de que son dos las iglesias que cooperaron y sirvieron a los hermanos del Bajo Amazonas. ¡Gracias a Dios por eso! (Foto 5: El pastor Vailete y el pastor Douglas, junto a los hermanos que los acompañaron a Ayzana).
El pastor Vailete enseñó, tanto en Iquitos como en el Bajo Amazonas, el libro de Colosenses. Los hermanos estuvieron muy entusiasmados con la enseñanza.
Estoy feliz de que el ánimo de los hermanos, tanto de Iquitos como del Bajo Amazonas, está aumentando día tras día. Confío en que Dios hará crecer su obra a medida que nosotros seguimos sembrando la palabra de Dios en sus corazones.
Ahora estoy en Andahuaylas, en la sierra sur del Perú. Es la primera vez que estoy a esta ciudad. Confío en Dios que está usándome aquí. Gracias por sus oraciones a favor de la obra de Dios en Perú.
(Foto inicial: Nolberto y una familia de Cabo López nos reunimos muy temprano para leer y meditar en la palabra de Dios).
Posted in Uncategorized.

One Comment

  1. Estimado Sr. Rodríguez,
    Le escribo desde Lima porque quiero comunicarme con el pastor del templo de cabo López y comunicarme con la Sra. Ocumbe o su esposo el Sr. Panchito Torres que están en la foto, ya que estoy en Lima y por pandemia no puedo viajar y ellos no contestan el teléfono, a lo mejor Ud. seria tan amable de darme el teléfono del pastor.
    muy agradecido
    Héctor

Comments are closed.