“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:7).
Estuve en Colombia desde el 7 al 12 de Enero. Fui para un campamento de jóvenes de IBB. Fui invitado por el pastor Fredy Nieto y el pastor Diego Laché, quienes sirven a Cristo en la IBB de Suba. Ambos pastores y un equipo de hermanos de la IBB de Suba son los organizadores y encargados de toda la programación.
Tan pronto como llegué a Bogotá, me reuní con los hermanos organizadores y los jóvenes que participaron en el campamento. Fuimos en un bus hasta una finca en las afueras de Bucaramanga. El viajé duró más de 10 horas. Fue un viaje pesado y agotador.
Cuando llegamos a la finca y vi a todos los jóvenes y al equipo de trabajo congregados allí, mi corazón de llenó de una carga enorme para con ellos. Me supe y me sentí incapaz y no digno de la magna tarea de predicarles y de enseñarles la palabra de Dios. En ese momento solamente atiné a orar a Dios, pidiéndole que usase su palabra y que fuese su Espíritu el que obrase y salvase o edificase a los que habían llegado.
El tema que nos reunió a todos allí fue un reto grande: Tú decides. La programación y los talleres estaban enfocados en tomar decisiones correctas respecto a la fe en Dios y en Jesucristo. Teníamos que tomar decisiones de relacionarnos bien con Dios y crecer constantemente en eso.
La enseñanza y la predicación tuvo fruto. Hubieron 3 profesiones de fe. Hubieron jóvenes y señoritas que se reconciliaron con Dios y restauraron su relación con él.
Hubo, también, jóvenes y señoritas que se consagraron a Dios para servirle en la obra de predicar el evangelio. Más del 80 por ciento de la juventud tomó buenas decisiones espirituales.
Durante el primer mensaje una señorita entregó su vida a Cristo y lo hizo con convicción. La consejera que la guío a nuestro Señor estaba muy emocionada por la forma en que Dios obró en esta jovencita. ¡Gloria a Dios!
En el segundo mensaje hubo un joven que decidió cortar su cabello, que estaba muy largo. En el mensaje no hubo ni una mención de este detalle específico. Básicamente, expuse la exhortación que Dios le dio al profeta Jeremías: “Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos” (Jeremías 15). Según los consejeros, él dijo que necesitaba cortarse ese cabello porque era un estorbo para su vida con Dios. El equipo de trabajo estaba admirado de lo que Dios hizo en la vida de este joven.
El pastor Fredy Nieto y el pastor Diego Laché tienen un buen equipo de trabajo. La amistad, el compañerismo y la coordinación de los integrantes del equipo de trabajo me impresionó.
Estos hermanos están realizando campamentos desde hace 17 años atrás. Aprendí mucho viendo como ellos trabajaron sirviendo a los camperos. También aprendí algunas buenas competencias para los campamentos que realizamos en Trujillo. (Foto: El pastor Diego y yo en la casa de Miguel Saboya).
Volví a Perú, a mi familia y a lo que amo en mi ciudad desafiado y contento. Desafiado porque tengo mucho que hacer y mucho que crecer en mi relación con Dios. Verdaderamente, la palabra de Dios también tocó mi corazón y tengo que asumir cambios en mi vida para así servir más y mejor a nuestro Señor. Contento porque Dios me usó en la vida de los camperos, de los consejeros y del equipo de programación. Ellos se acercaron a mí y me manifestaron lo que Dios había hecho en sus vidas por la palabra de Dios. Estoy contento de que Dios me use para edificar a sus hijos.
Dios me ha dado más amigos en Cristo en este viaje. Conocí a varios pastores. Oí de sus victorias y de sus luchas. Es una bendición grande dialogar con los hombres y mujeres que sirven a Dios. (Foto: Junto al pastor Wilson, de Medellín; y al misionero Aaron Vance, quien ministra en Bucaramanga. ¡Dios los bendiga!).
¡Agradezco mucho a Dios por darme el privilegio de servirle como mensajero de su palabra! ¡Alabo su nombre por su bondad para conmigo! ¡No hay mejor vida que la que se vive sirviendo a Dios predicando el evangelio a los perdidos y edificando a su iglesia!
¡Gracias doy también a Miguel Saboyá y a su familia por su hospitalidad! ¡Gracias pastor Carlos Benites por el almuerzo que disfrutamos!
“Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia viene de Dios” (1 Corintios 3:4-5).
Miren algunos videos caseros que grabé durante el campamento:























































