“Generación” viene de “generar, producir o crear una cosa u otra, o de crear nuevos seres humanos por medio de la reproducción”. “Generación” tiene estos sinónimos siguientes “posteridad”, “descendencia”, “procreación”, “multiplicación”, “reproducción” y “promoción”.
En la Biblia, el término “generación” hace referencia a los descienden de una persona, o a los que son contemporáneos a una persona, o a algún suceso en un período de tiempo. Se habla de las generaciones de Adán, de Noé, de Sem, de Tare, de la cuarta generación de los descendientes de Abraham, de la generación israelita que vivió en Egipto, etc. (Génesis 5:1; 6:9; 7:1; 10:1; 11:10; 11:27; 15:16).
En Jueces 2:10 la palabra generación se usa para referirse a los todos los judíos de la época de Josué y a todos los judíos descendientes a ellos. Ambos descendientes de judíos son contrastados en función del conocimiento de Dios y de su obra a favor de Israel.
La generación post Josué y post los ancianos contemporáneos a Josué fue una descendencia y una posteridad de judíos que “no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel”. Eso significa que esa generación no tenía una relación íntima con Jehová, no lo apreciaba, no consideraba su palabra, no lo obedecía y tampoco buscaba su gloria. Esa generación de judíos “no conocía a Jehová ni a su obra”, no en el sentido de “no saber”, “de no estar informados”, sino de no importarle Jehová ni Su Obra. En otras palabras, esa generación de judíos, eran mayoritariamente rebelde e indiferentes a Jehová y a Su Obra. Dios no les importaba ni les llamaba la atención. Él no les generaba absolutamente nada.
La vida de esa generación de judíos fue oscura, pecaminosa, corrupta, depravada. No disfrutaron la vida. No gozaron la vida en la tierra prometida, la sufrieron. Dios se encargó de que no les fuese bien. Es que no se puede vivir plenamente gozoso sin estar bien con Dios.
El libro de Jueces testifica de la horrible vida de esa generación. Su desconocimiento y su indiferencia voluntaria y rebelde a Jehová y a su obra le atrajo el juicio de Dios y la depravación moral, cuyo climax fue la perversión sexual de sus varones (Jueces 19), y la guerra civil, que diezmó a la nación y que casi hace desaparecer a la tribu de Benjamín (Jueces 20-21).
¿Cómo es que una generación que conocía a Jehová Dios y Su Obra produjo una generación que lo ignoraba y que no lo buscaba? ¿Qué es lo que pasó? ¿No enseñaron, acaso, a sus descendientes sobre Dios y sobre Su Obra a su favor? ¿No les mostraron vivencialmente lo valioso que era Dios para ellos? ¿No rogaron por sus almas ni por su vida espiritual? ¿No amonestaron ni animaron a sus descendientes para que siguieran la palabra de Dios?
El testimonio bíblico previo muestra que Josué y su generación tuvieron sus pecados y sus fracasos, pero que aun así ellos temieron a Jehová Dios y le sirvieron con determinación (Josué 24:14-31). Parece que el problema de la generación post Josué estuvo en ellos mismos. Fueron ellos mismos quienes voluntariamente decidieron darle la espalda a Jehová Dios.
¡Una generación que es indiferente a Dios y a su intervención en la vida humana y en su historia en el mundo y el universo es un hecho que se concretiza poco a poco a largo del tiempo! Empiezan unos pocos, pero esos pocos contagian y cunden su rebelión en otros, y en otros, y en otros, y así y así sucesivamente.
Cuando la rebelión y la indiferencia a Dios se ha acrecentado en muchos más, y en más, y en más cada vez. Entonces, ya se puede afirmar que se ha levantado “una generación, descendencia y posteridad que no conoce a Jehová ni a las obras que él ha hecho por la humanidad.”
En el presente tiempo se vive así en muchas partes del mundo. Existen hogares, barrios, ciudades, países y regiones grandes donde Dios y Jesucristo Su Hijo y Su Obra de salvación eran (pasado) conocidos, valorados y divulgados, pero ahora ya no es así. La gente de esos lugares no era sin pecado, ni perfectas, ni necesariamente salvos, pero estaban informados de Dios y hasta “le oraban” y le alababan”. Actualmente, empero, la situación ha cambiado. Dios, Jesucristo y Su Obra de salvación, y la Biblia, y todo lo que tiene que ver con Dios, es desconocido e ignorado.
¿Qué podemos hacer los discípulos de Jesucristo para ayudar a una sociedad que ignora, que es indiferente y que no tiene interés en el Dios de la Biblia y Su Obra?
Podemos amarlos como Dios nos ama a nosotros.
Podemos ir a vivir entre ellos para mostrarles a Dios y Cristo Jesús con nuestras vidas y obras.
Podemos estimular su curiosidad e impactar su forma de pensar por medio de hablarles la verdad y los hechos bíblicos sobre el universo y lo que hay en él.
Podemos orar e interceder por ellos ante Dios intensa e incesantemente.
Podemos exponerles clara, sabia y pertinentemente el evangelio de Jesucristo.
Podemos ayudar con nuestra oración e intercesión constante a los hijos de Dios y siervos de Dios que viven y sirven a Dios en medio de ellos.
Podemos descansar en el hecho de que Dios quiere y puede impactar salvíficamente a esa generación.
Podemos estar confiados y tranquilos delante de Dios porque estamos haciendo a favor de esa generación lo que Dios quiere que hagamos.
¡Qué Dios nos ayude y nos impulse a no abandonar a la generación que ignora y no tiene interés en Dios y Jesucristo y Su Obra de Salvación!
Amén y amén.
