¡No hay Dios …

… dice el necio en su corazón!

Esta negación contundente con aire de certeza indubitable e irrefutable la hace el necio. El necio niega que exista Dios.   Niega al creador personal eterno de todas las cosas y de sí mismo. Él construye todo su saber de la realidad y de sí mismo, a partir de cualquier cosa, excepto Dios.

Los diccionarios describen al necio como alguien “que insiste en los propios errores o se aferra a ideas o posturas equivocadas, demostrando con ello poca inteligencia.” En la Biblia, el necio es mucho más una persona errada con poca inteligencia, es un rebelde a Dios y al conocimiento que él ha revelado.

Desde luego, el necio no se ve necio, sino sabio. Cree incluso que, como el perezoso, “es más sabio que siete que sepan aconsejar” (Proverbios 26:16). Pero Dios y la Biblia lo describen como alguien que “no sabe” y como un insensato que “no entiende” (Salmo 92:6).

Quienes creemos en Dios y seguimos a Jesucristo tenemos que conocer que todo el saber y toda la inteligencia del necio no tiene fundamento. Toda su ciencia y epistemología son producto de la imaginación de su corazón. (Jeremías 11:8).

El necio tiene dificultad para responder preguntas básicas. Sabe obviamente que existe él, y otros como él. Sabe también que existe su entorno. Sabe, asimismo, que no es el primero.  Su problema no está en ese conocimiento, sino en cómo explica el origen de la existencia de su entorno y de él mismo.

El necio tiene que imaginar sus respuestas. Crea su explicación de la realidad y de él mismo desde la fantasía de su mente. Los pilares y columnas de su saber están pegadas con ilusión y fantasía.

No es seguro ni recomendable afirmar la vida y la conducta en la negación de Dios y de su presencia y obra en el universo y todo lo que existe y en los seres personales que lo habitan. Tristemente, son muchos hoy los que edifican su vida sobre este conocimiento mítico iluso e irracional. ¡Ay de ellos! ¡Necesitan nuestra compasión y nuestra intercesión misericordiosa!

Los que creen en Dios y Jesucristo Su Hijo están en la verdad de Dios que está en la Biblia. Los discípulos de Jesucristo no son necios, sino sabios. Todo su saber y conocimiento del universo y los seres que lo habitan tiene fundamento en Dios y la Biblia, la palabra de Dios que él ha revelado.

¡Dios y Padre de Jesucristo, muchas gracias por revelarnos la Biblia, tu palabra escrita! ¡Danos discernimiento y valentía para reconocer y deshechar el saber que el necio difunde! ¡Ayúdanos a afirmarnos en Jesucristo y la verdad que él nos ha traído! Amén y amén.

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