Cuando Pablo ingresó a Atenas les habló de Jehová Dios a los atenienses. Los atenienses eran muy religiosos. Eran tan, pero tan religiosos que no querían dejar de honrar a ningún Dios. Es por eso que hasta edificaron un altar AL DIOS NO CONOCIDO. Pablo aprovechó la religiosidad ateniense y al altar y su inscripción para presentar al Dios Judeo Cristiano, el Dios de la Biblia, el Único Verdadero Dios que existe.
Nosotros tenemos que hablarle del Dios de la Biblia a todos los hombres. Dios nos ha hecho sus hijos para que anunciemos sus virtudes y testifiquemos su obra a todos los seres humanos. Testificar de Dios es un asunto de obediencia.
Pero, este es un gran pero, ¿Cómo se le habla de Dios a quienes no creen siquiera en la posibilidad de Su existencia?
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A continuación una crónica de cómo yo intenté hacerlo.
Quise testificar del Dios de la Biblia y de Jesucristo y su evangelio a dos jovencitas que estaban sentadas en los dos asientos junto a mí en mi vuelo de Madrid a Barcelona. Desde que las vi me fijé en ellas y me propuse compartirles el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. (Tenemos que estar decididos a hablar de nuestro Dios y su obra).
Siempre me es difícil hablar de Jesucristo a personas desconocidas, mucho más a desconocidas que son extranjeras. Hablar con estás jovencitas no era la excepción. Así que, le oré a Dios, y le pedí su ayuda y su valentía para hacerlo. (Tenemos que orar a Dios por su ayuda en todo momento).
Las jovencitas conversaban amena y alegremente entre sí. Yo las miraba de reojo y al verlas así pensaba y pensaba en cómo llamar su atención y entablar la conversación espiritual con ellas. Las minutos transcurrían y transcurrían y el vuelo ya estaba llegando a su fin y ni siquiera lograba dirigirles la palabra. (Tenemos que buscar y esperar el momento oportuno para iniciar la conversación).
Hasta que el piloto anunció que ya pronto aterrizaríamos en Barcelona. Entonces vi a una de las jóvenes tomar fotografías del paisaje exterior al avión. Ese fue mi momento para dirigirle la palabra. Le pedí amablemente que tomase algunas fotografías del exterior para mí. (Ella estaba hacia la ventana del avión y yo en pasadizo). Ella me respondió con amabilidad y tomó las fotografías para mí. (Tenemos que buscar un punto común que nos permita acercamiento propicio al diálogo).
Ahora, me tocaba introducir el asunto espiritual y el temor se apoderó de mí. Me tocaba hablar del Dios de la Biblia y de Jesucristo Su Hijo. Europa tiene fama de descreída y de haber dejado atrás el cristianismo. Las dos jovencitas eran catalanas y yo tenía temor de que rechazasen el diálogo espiritual. (Tenemos que sobreponernos al temor y a la vergüenza que nos impiden ser testigos de nuestro Dios).
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Hasta que me atreví y les hablé de la vida espiritual. (Tenemos que hablar, hay que hacerlo, es nuestro deber).
Les dije amablemente: ¿Puedo hacerles una pregunta espiritual?
– Ellas dijeron: Sí, claro que sí.
Les pregunté entonces: ¿Ustedes creen en Dios?
– Ellas dijeron rápidamente: No. No creemos en Dios.
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No esperaba esa respuesta tan rápida. No esperaba tanta convicción. La certidumbre de estas dos jovencitas me impresionó. Toda la sorpresa e impresión ocurrió en mi mente.
Nuestra mente y su manera de procesar respuestas es una maravilla de Dios. Creer el Dios de la Biblia es un acto racional e inteligente.
Me pregunté: ¿Qué hago? ¿Cómo sigo hablándoles de la vida espiritual sino creen en Dios? ¿Y ahora? Entonces oré a Dios y le pedí ayuda para seguir hablando con ellas.
Todo esto ocurrió en mi interior en milésimas de segundos. (Tenemos que escuchar bien y hay que seguir el diálogo en función de lo que nuestros interlocutores argumentan).
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Les pregunté: ¿Por qué no creen ustedes en Dios?
– Respondieron: ¿No es difícil creer en alguien que no vemos? Las dos coincidían.
Dije: ¿Cómo entonces explican ustedes la existencia del universo y de nosotros mismos? Estamos en avión muy complejo. Este avión lo hizo alguien inteligente. Este universo, que es más complejo, tiene haber sido hecho con mayor razón por alguien muy inteligente.
– Dijeron: Los animales también son inteligentes.
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Yo estaba impresionado.
Les dije para mí es muy difícil creer que este universo y todo lo que existe haya sido hecho por algo o alguien, excepto Dios.
La animé a volver a pensar en la posibilidad de la existencia de Dios y su autoría sobre todo el universo y todo lo que existe.
– Ellas dijeron: Ya está bien pensado.
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La amabilidad primó en toda la conversación.
Yo seguía pensando interiormente en ellas, y en mucha de la gente que vive en la “nueva Europa”. (Tenemos que intentar socavar, con la ayuda y la sabiduría de Dios, la creencia y la convicción que impide que nuestros interlocutores escuchen del Dios de la Biblia y de Su Obra de salvación por medio de Jesucristo).
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El avión aterrizó y nos despedimos.
Ellas sonreían amablemente.
Mi últimas palabras a ellas fueron: Les animo a volver a repensar el asunto de Dios en vuestras vidas.
Me volvieron a sonreír.
Todo fue muy amable.
Hasta la despedida.
(Tenemos que dejar la puerta abierta para que Dios use a otros para obrar y atraer hacia sí a nuestros interlocutores).
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Las jovencitas se fueron, pero siguen en mi mente y mis oraciones. Ruego a Dios que tenga misericordia de ellas y siga obrando misericordiosamente en sus corazones para que se abran a él y crean. (Tenemos que orar por quienes nos han oído).
Estoy en Barcelona.
Voy a seguir hablando del Único Dios Vivo y Verdadero a quienes Dios ponga en mi camino. No voy a ser pasivo. Tengo que hablar de Jesucristo.
Como Pablo habló de las virtudes de Dios con los atenienses, yo quiero hablar con los españoles del Dios de la Biblia y de Jesucristo Su Hijo. ¡Ayúdenme con sus oraciones!
España ha sido católica y sigue siendo católica cultural y religiosamente. Pero en esencia, la gente de por aquí, en su gran mayoría, ya no cree en la existencia de Dios. Y no tiene interés en creer.
¡Qué Dios obre en los españoles para que vuelvan al Dios de la Biblia y a la salvación que él ha obrado y obra por medio de Jesucristo Su Hijo!
¡Qué Dios nos de valentía y nos use para hablarle a los españoles del Dios de la Biblia y de Jesucristo Su Hijo!
Amén y amén.
