Dios, su trabajo y su descanso, y nosotros.

Dios trabajó creando al universo y Dios descansó al terminarlo.

Creó los cielos y la tierra e hizo el día y la noche patrón el primer día y no reposó. El segundo día hizo la expansión y la llamó cielos y no descansó.

Tampoco descansó al tercer día luego de hacer el continente, los mares, nombrarlos a los dos, y crear la vegetación. Dios puso los astros en los cielos y les dio sus funciones el cuarto día y tampoco reposó.

Su obra tomaba forma y descansar no era apropiado.

Dios siguió trabajando el quinto día; creó a los animales marinos, también a los voladores. El sexto día creó a los animales terrestres, y al hombre y a la mujer. Ese día tampoco descansó.

Su descansó ocurrió luego de calificar como “bueno en gran manera” todo lo que había hecho.

Dios trabaja, nosotros también debemos trabajar. Dios trabaja más de lo que descansa, nosotros debemos imitarle. Dios descansa al terminar su obra, nosotros debemos hacer lo mismo (pongámonos tareas y descansemos al completarlas).

Hoy Dios no está descansando, sino trabajando (Juan 5:17). Su reposo definitivo ocurrirá cuando termine su época de gracia y salvación y haga todo nuevo para que gocen quienes aceptan su salvación en Jesucristo (Apocalipsis 21:1-8).

Pero Dios no descansa por cansancio; su energía y fuerza son eternas e inagotables. Él no desfallece ni se fatiga con extenuación. Dios es fuente de vigor para los agotados (Isaías 40:28-31).

Nosotros necesitamos descanso… ¡descansemos! Reposar es bueno; pero no es apropiado que descansemos más de lo que trabajamos.

Imitemos a nuestro Dios, trabajemos esforzadamente y descansemos proporcional y apropiadamente. Necesitamos trabajar y descansar. Dios reconoce nuestra esa necesidad y legisló nuestro trabajo y descanso.

¡Qué Dios nos ayude a trabajar y a descansar como él enseña y ordena!

Amén.

¡Cuidado con lo que hacen con sus madres, hijos!

Menospreciar es “darle a una cosa o persona menor valor o importancia del que merecen” o “considerar que algo o alguien no merece ningún aprecio o atención”.

Salomón escribió: “Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.” ¿Por qué escribió estas palabras?

Él nos conocía y sabía que los hijos tendemos a menospreciar a nuestros padres en ciertos momentos.

Dios llama mi atención con este proverbio. Mi padre está con Dios y reconozco que muchas veces no lo escuché.

Ahora queda mi madre, que está envejeciendo. Es de 1934. Se llama María. Ella siempre cumplió, cumple y cumplirá su deber.

Mi familia y yo vivimos con mi madre. ¡Ese es nuestro privilegio! Gracias a Dios, ella se desenvuelve independientemente, aunque no sin sus males.

Proverbio 23:22 es una espada en mi corazón. Duele hallar momentos en que no aprecio a mi madre como merece.

Siempre debemos valorar a nuestras madres, pero más cuando envejecen. En esa etapa debemos duplicar y maximizar nuestra intención y esfuerzo por atenderlas como les corresponde por ser quienes son, y por lo que han hecho y hacen por nosotros.

¡Dios mira como tratamos a nuestras madres!

Hablemos con ellas.

Escuchémoslas atentamente.

Caminemos a su ritmo y velocidad.

Visitémoslas y démosles presentes.

Suplamos sus necesidades.

Hagamos por ellas lo que no pueden hacer…

Todos debemos trabajar y cuidar nuestras familias. Todos tenemos problemas. Todos tenemos que  despejarnos y reposar.

Estamos en este mundo y estamos sujetos a sus vicisitudes… pero eso no implica que olvidemos a nuestras madres.

Nuestras madres nos dieron su juventud. Su fuerza y lozanía las gastaron en hacer de nosotros lo que somos. ¡Ahora nos toca cuidarlas y honrarlas gozosamente!

¡Qué Dios nos ayude a valorar y a apreciar a nuestras envejecidas madres!

Amén.

¡Bueno en gran manera!

Toda persona que crea, contempla su obra al terminarla, para  calificarla. Dios también hizo lo mismo al terminar al universo. “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”.

“Bueno” significa “agradable”, “placentero”, “gozoso”. Dios se deleitó superlativamente al ver terminada su obra.

La palabra “bueno” también tiene connotación estética y moral. Nada era feo ni desagradable, sino bello y hermoso. No había, asimismo, maldad ni inmoralidad. Todo reflejaba a Dios.

Los cielos y la tierra; el día y la noche; la expansión; los mares; la tierra seca; la vegetación; los astros; los seres vivos acuáticos; los seres voladores; los animales terrestres; y los seres humanos, que señorean el planeta. Todo reflejaba bondad.

Hoy, empero, hay vergüenza, culpa, dolor, frustración, llanto, enfermedad y muerte. Hay catástrofes, guerras, crímenes y abusos. El dolor y desesperación turban nuestras almas.

El universo es bueno, pero ya no “en gran manera”. Hay belleza y bondad, pero también fealdad y maldad.

¿Qué pasó?

Adán y Eva desobedecieron a Dios. Su desobediencia introdujo el pecado, muerte y maldición al universo.

Pero Dios no abandonó su creación; él la cuida y sostiene. Dios está obrando la redención de todo lo creado.

La redención de la creación la ejecuta Dios por Jesucristo, quien vino para que todos “tengan vida… en abundancia” (Juan 10:10; Colosenses 1:15-20).

Jesús y su obra redentora (muerte, sepultura, resurrección, ascensión y segunda venida) harán  cielos nuevos y tierra nueva en los que mora la justicia.

Este universo volverá a ser “bueno en gran manera”. Jesucristo lo hará realidad en su segunda venida. Para vivir en este nuevo universo y disfrutarlo, tenemos que creer y seguir a Jesús. ¡Hagámoslo!

Jesús hará que nuestra vida en esta tierra sea “buena en gran manera” y anticipe así la eternidad.

Amén.

¡Veganos, vegetarianos, … y la Biblia!

A propósito de veganos, vegetarianos y otros sistemas alimenticios que se nos quiere imponer. Una síntesis de lo que Dios dice en la Biblia sobre nuestra alimentación.

1. La dieta primigenia del ser humano y todo ser viviente móvil del planeta fue vegetal (Génesis 1.29-30). Esta dieta fue propia de un mundo sin muerte.

2. A la dieta vegetariana se le añadió la carnívora luego de que Adán y Eva pecaron contra Dios e ingresó la muerte al mundo. (Génesis 9:3-4).

3. A Israel se le restringió la dieta carnívora estableciendo la existencia de animales limpios e inmundos como ejemplo de la distinción que Dios hizo entre judíos y los otros pueblos (gentiles). (Levítico 11:1-2, 46-47).

4. A la Iglesia de Jesucristo se autorizó comer de todo, excepto sangre y ahogado, como expresión de la libertad que Dios otorga en Jesucristo. (Hechos 15:19-21).

5. La prohibición de alimentos no restringidos por Dios en la Biblia son introducidos al mundo por demonios a través de hombres engañados que desvían a crédulos e ignorantes de la palabra de Dios y del espíritu liberador del evangelio de Jesús (1 Timoteo 4:1-5).

6. Al final de este mundo y con la introducción de la eternidad y la exclusión de la muerte, la dieta de la humanidad será nuevamente vegetariana. (Génesis 2:9, 16-16; 3:22-24; Apocalipsis 22:14). 

7. Por último, existe una restricción de amor. Esta restricción de amor la viven los discípulos de Jesucristo al comer. Ellos no comen nada que haga tropezar a su hermano o a otro ser humano alrededor suyo. (1 Corintios 10:31-33).

¡El cristiano glorifica a Dios comiendo! Y lo hace, trabajando para comer, agradeciéndole por su comida, y sin hacer tropezar a su hermano y a su prójimo.

Los cristianos viven su misión incluso al alimentarse. Por eso comen buscando que más personas se salven al creer el evangelio.

Amén.

Lee toda la exposición de este bosquejo en: https://segundorodriguez.com/veganos-vegetarianos-otros-y-la-biblia/

La dieta humana, ¿qué dice la Biblia?

Los veganos, los vegetarianos y otros, y los sistemas dietéticos de los seres humanos, y lo que dice la Biblia al respecto.

El vegetariano es el ser humano que “solamente se alimenta de vegetales.”

El vegano es el ser humano que “no se alimenta de ningún producto animal”. Nada que venga de un animal está en su dieta. Son muy estrictos en ese hecho. No comen huevos y tampoco miel, por ejemplo, porque provienen de animales; las gallinas, en un caso; y las abejas, en el otro.

El carnívoro “es el ser humano que solamente se alimenta de todo tipo de carne no humana.”

Existen tantos sistemas de alimentación como seres humanos existen, algunos de ellos por buenos motivos, y otros por motivos no tan buenos ni racionales. Pero este escrito no intenta tratar todo lo relacionado a estos sistemas dietéticos. Mi objetivo es presentar lo que la Biblia dice respecto a la dieta humana.

Los motivos tras cada sistema dietético son diversos: 1) Salud, se come solamente lo vegetal porque se considera que es lo más saludable, 2) Conciencia ética, para comer carne de cualquier tipo hay que matar al animal y no se quiere ni matar ni ser cómplice del asesinato de animales, 3) Conciencia ecológica, se cree que la industria carnívora genera contaminación abundante y daño irreparable al planeta en el que vivimos, 4) Derechos de los animales, se considera que los animales son seres vivos “semejantes” a los humanos, que tienen derechos y que estos derechos impiden que los tengamos como parte de nuestra dieta, 5) Religión, se come o se abstienes de comer lo que su religión o su credo les autoriza o no.

Cada sistema dietético tiene su fuente de autoridad. Cada sistema dietético tiene sustento en uno o más escritos. Cada sistema dietético empezó con uno o con más maestros. Estos maestros generaron adeptos. Estos adeptos fueron y son proselitistas, lo cual conlleva a ganar más y más adeptos para sus sistemas dietéticos. Es por eso que cada sistema dietético crece o decrece.

En este artículo intento mostrar a partir de la Biblia cuánta razón tienen los sistemas de alimentación que existen o que existirán en los días siguientes. Para mí, la Biblia es Palabra de Dios y la fuente de autoridad por excelencia para todo asunto de la vida humana.

¿Habla la Biblia de la dieta de los seres humanos? Sí, sí habla de nuestra dieta. ¿Qué es lo que dice al respecto? Dice lo básico y lo que es suficientemente claro como para alimentarnos adecuada, nutritiva, libre y agradecidamente hasta que nos toque dejar estar tierra.

En esta nota intentaré hacer un resumen esencial y básico de lo que la Biblia dice respecto a nuestra dieta. La Biblia no dará luz suficiente para adoptar el sistema de alimentación que Dios ha determinado para nosotros en este tiempo.

1. La dieta primigenia del ser humano y de todo ser viviente que se mueve sobre la tierra fue vegetal.

El Génesis nos presenta el mundo idílico que Dios creo y otorgó a los seres humanos para su desarrollo, multiplicación y expansión. En ese mundo no existía la muerte como un fenómeno empírico y endémico.

La creación de Dios de aquel tiempo fue calificada por Dios cómo buena en gran manera. Y era buena en gran manera porque no había en ella nada fuera de la voluntad del Creador. Todo estaba en su lugar y no había dolor, ni sufrimiento, ni muerte.

Ese contexto precioso ¿cómo es que se debía alimentar el ser humano? ¿Qué es lo que debían comer no solamente Adán y Eva y sus descendientes, sino también los animales del mar, del cielo y de la tierra?

El Génesis dice: Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así.” (Génesis 1:29–30).

Es obvio entonces que la dieta del hombre y del todo ser viviente era vegetal. Ni Adán ni Eva debían ni podían comer otra cosa. Aún los animales no se podían comer entre ellos. Todos tenían que comer vegetales. Todos estaban “obligados” a ser vegetarianos.

No podían ser carnívoros no solamente porque Dios no había dispuesto para ellos dieta animal, sino porque no había muerte y porque es muy difícil, por no decir imposible, comer una porción de un ser vivo (no vegetal) si está vivo.

2. A la dieta vegetariana de la humanidad se le añadió la dieta carnívora luego de que Adán y Eva pecaron contra Dios y se introdujo la muerte como un fenómeno empírico y endémico en el mundo en que nosotros habitamos.

La desobediencia de Adán y Eva fue una catástrofe de magnitud universal. Su desobediencia trastocó todo el contexto idílico que Dios creó y les entregó a ellos dos. El impacto de su desobediencia la experimentaron de inmediato. Sintieron vergüenza de su desnudez y tuvieron miedo de la voz de Dios. Es por eso que se cubrieron con hojas de higuera y se escondieron de Dios entre los árboles del huerto. Ese acto quebrantó sus propias vidas y la vida de todo el planeta y de todo lo que habita en él.

El impacto en la dieta de los seres humanos y de todos los seres vivos no vegetales también sufrió un cambio como resultado de la desobediencia de Adán y Eva y el ingreso de la muerte al mundo. Dios mismo tuvo que sacrificar animales para cambiar la vestimenta de hojas de higuera de Adán y Eva a pieles. También, Dios empezó a recibir ofrendas de los hombres, que incluía sacrificios de animales, como la ofrenda de Abel. (Génesis 4)

El relato bíblico de la época post pecado y pre diluviana no tiene registro de que la dieta de los seres humanos hubiese incluido la carne, pero la sugiere, por la existencia ya de la muerte y por el pecado y su distorsión de la naturaleza y de todas las criaturas vivas con locomoción de la tierra a causa de él.

Con todo, lo que sí es bastante concreto y obvio es el permiso y la instrucción de comer carne que Dios le dio a toda la humanidad por medio de Noé y sus hijos. Dios les dijo:

“Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.” (Genesis 9:3–4).

La dieta previa al pecado del todos los seres vivientes móviles, incluyendo a los hombres, era vegetariana. A partir de la instrucción que acabamos de citar, la dieta carnívora fue añadida para todos los seres humanos, sin descartar, eso sí, la vegetariana. En consecuencia, a partir de ese momento, los seres humanos podían comer libremente vegetales y carnes, con la única restricción de no comer la sangre, que es la vida del ser vivo. ¿Cuál es esa sangre? El mismo texto bíblico la define, esa sangre es toda la sangre que, al salir y ser derramada, lo hace morir.

3. A la nación judía se le restringió la dieta carnívora con el fin de establecer la existencia de animales limpios y animales inmundos como un ejemplo de la distinción que Dios hizo entre ellos (los judíos) y el resto de la humanidad (gentiles).

El relato bíblico respecto a la dieta del ser humano tuvo otro momento en que estableció un cambio, pero no para toda la especie humana, sino solamente para una familia, la familia de Abraham en la línea de Isaac y en la de Jacob.

Esa familia es la nación de Israel. Israel es el nombre que Dios le puso a Jacob. Israel es nombre de la nación que se formó a partir de los doce hijos de Jacob. Israel es la nación que Dios escogió para reverlarse y darse a conocer a las otras naciones de la tierra.

A esta nación Dios le dio instrucciones específicas en varias áreas de su vida para que se distinguiesen del resto de las naciones de la tierra. Una de esas instrucciones tuvo que ver con su dieta, que era vegetariana y también carnívora, como lo era la de todos los otros pueblos que habitaban en el mundo de ese entonces.

La dieta para Israel seguiría siendo vegetariana y también carnívora, excepto que a partir de esta nueva y específica instrucción, su dieta carnívora permitiría unos animales y restringiría a otros. Unos animales serían limpios, y podrían y debían comerse libremente; y otros, serían inmundos, no los debían comer.

En el libro de Daniel se resalta al profeta Daniel y a sus amigos justamente porque pusieron en riesgo sus vidas al evitar comer la comida que el rey Nabucodonosor les señaló, la cual, por las restricciones divinas del Antiguo Testamento, los contaminaría (Daniel 1:8).

La lista de animales limpios que sí podían comer los israelitas y la lista de animales inmundos que no debían comer se encuentran en el capítulo 11 de libro de Levítico, entre los párrafos siguientes:

“Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciéndoles: Hablad a los hijos de Israel y decidles: Estos son los animales que comeréis de entre todos los animales que hay sobre la tierra… Esta es la ley acerca de las bestias, y las aves, y todo ser viviente que se mueve en las aguas, y todo animal que se arrastra sobre la tierra, para hacer diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer.” (Levítico 11:1–2, 46-47). 

Los Israelitas también tuvieron que continuar con la restricción de no comer la sangre, que es la vida que todo animal derrama cuando se lo mata. Esa prohibición es reiterada con más énfasis y en forma más explícita para los ciudadanos judíos, primero; y también, para los ciudadanos gentiles, en Levítico 17:10-14. Una lectura sencilla del párrafo mostrará lo ya declarado.

4. A la Iglesia de Jesucristo se le autorizó comer de todo, excepto sangre y ahogado, como expresión de la libertad que hay bajo el evangelio de Jesucristo.

En el devenir del relato bíblico, el tema dietético sigue desarrollándose y añadiendo y complementando más las especificaciones.

Hasta aquí hemos visto el tema dietético en el Antiguo Testamento, ahora repasaremos algunos párrafos del Nuevo Testamento.

En los días de Jesucristo, y en función a la etnografía bíblica (Griego: ethnos, “tribu”, “pueblo”; grapho, “yo escribo”), la humanidad estaba agrupada en tres grupos de gentes: Israel (el pueblo escogido de Dios), los gentiles (todos los pueblos de la tierra) y los samaritanos (judíos mezclados con gentiles de los pueblos de Babilonia, Cuta, Ava, Hamat y Sefarvaim. 2 Reyes 17:24).

Esta agrupación etnográfica de la humanidad quedó atrás en el relato bíblico posterior a Jesucristo. Solamente hallamos esta descripción en los cuatro evangelios y en el libro de los Hechos. Después, en las epístolas, encontramos esta otra agrupación de los pueblos: Los judíos (Israel), los gentiles (todos los otros pueblos y naciones) y la iglesia de Dios (que es la congregación de personas judías y/o gentiles que cree en Jesucristo y lo sigue).

¿Qué tiene que ver toda esta exposición etnográfica bíblica y la dieta humana? Nos ayudará a entender mejor el tema dietético desde la perspectiva del Nuevo Testamento.

Hasta ahora hemos visto que la dieta para toda la humanidad (los gentiles, todos pueblos y naciones) es vegetariana y carnívora, con la única prohibición de comer sangre.

También hemos visto que la dieta para los judíos (Israel) es vegetariana y carnívora, con la excepción de animales inmundos y sangre derramada.

Ahora tenemos que ver qué es lo que puede comer o no la iglesia de Jesucristo, que también está en este mundo y que también tiene legislada este aspecto de su vida en esta tierra.

El tema dietético se definió en el primer concilio de la iglesia de Jesucristo. El relato de este concilio, gracias a Dios, está escrito en el libro de Hechos. En este acápite, me limitaré a exponer brevemente lo que se definió allí respecto a la dieta de los cristianos, ya sean estos judíos o ya sean gentiles.

La declaración respecto a la dieta fue parte de una lista de conclusiones más detallada. El párrafo que nos atañe dice lo siguiente: Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo.” (Hechos 15:19–21).

Los cristianos de cualquier nacionalidad debían abstenerse de comer cosas sacrificadas a los ídolos (la carne sacrificada a los dioses falsos se vendía en el mercado. 1 Corintios 10:23-31),  animales ahogados (porque no habían derramado su sangre) y sangre (porque es la vida del animal muerto).

Los cristianos, en consecuencia, son libres para ser vegetarianos y carnivoros al mismo tiempo. Su libertad para comer es a la vez más amplia y más limitada que para los judíos y que para los gentiles. Pueden comer de todo con oración y gratitud a Dios. Deben confiar en que la comida ha sido santificada por la oración y la palabra de Dios. Pero, y este pero es su limitación, deben evitar ser un tropiezo a otros por causa de lo que comen. (1 Corintios 10:31-33).

La libertad de un cristiano para comer todo lo que Dios provee debe glorificar a Dios y bendecir a todo ser humano que lo rodea, nunca debe ser al contrario.

5. Los sistemas dietéticos que prohíben alimentos no restringida por Dios en la Biblia son introducidos en el mundo por demonios a través de hombres que están engañados y que engañan a quienes son crédulos e ignorantes de la palabra de Dios y el espíritu de libertad que hay en el Señor Jesucristo y el evangelio.

El tema dietético sigue desarrollándose en la Biblia y esta vez nos enfocaremos en el anuncio profético del Espíritu Santo de la prohibición de alimentos lícitos por doctrinas y enseñanzas de espíritus engañadores. Este párrafo de 1 Timoteo 4:1-5 es asombroso por lo claro y por lo específico de su declaración.

Ya sabemos que Dios no prohíbe en su palabra ningún producto vegetal en la dieta de los seres humanos, ya se sean judíos, gentiles o cristianos (la iglesia de Jesús, el Hijo de Dios que vino a la tierra a salvarnos de nuestros de pecados).

Ya sabemos que Dios no prohíbe a la humanidad gentil ningún alimento carnívoro, sino solo la sangre, que es la vida que el animal derrama cuando se lo mata para comerlo.

Ya sabemos también qué animales no debían ser consumidos como alimentos por los judíos. (La lista está en Levítico 11).

Aparte de lo claramente dicho por la Biblia a la humanidad entera, a los judíos y a la iglesia, no hay más prohibiciones ni restricciones alimenticias, ni vegetariana, ni carnívora. El apóstol Pablo advierte, sin embargo, de un tiempo de apostasía, que se distinguirá y se caracterizará por la prohibición de alimentos no restringidos por Dios.

La palabra apostasía (griego: apo, “fuera de”; stasis, “colocarse”) tiene un significado muy interesante. Apostasía significa “dejar la fe”, “salirse de la fe”, “renunciar a la fe”. La apostasía es abandonar el camino que se seguía para seguir otro camino. En términos bíblicos, la apostasía es dejar de seguir a Jesucristo y sus enseñanzas para ir dirección contraria a él y a sus enseñanzas. Por extensión, y según mi parecer, la apostasía en una negación de la verdades y hechos establecidos por Dios en su palabra para creer y seguir cualquier mentira y engaño introducido y divulgado por diablo y sus demonios.

Los demonios y espíritus engañadores iban a introducir prohibición de alimentos lícitos entre los cristianos y todos los hombres. Estos demonios y espíritus engañadores hablarían a través de hombres mentirosos e hipócritas. Estos hombres hipócritas y mentirosos tendrían apariencia de bondad y de piedad, pero en esencia eran falsos, malos y opuestos a Dios y a su buena voluntad para con los seres humanos.

Estos seres humanos apóstatas introducirían, introducen y seguirán introduciendo dietas alimenticias que se distinguen y se caracterizan por prohibir lo que Dios ha autorizado a comer libre y agradecidamente a los seres humanos.

Si tú eres un judío, sabes lo que sí puedes comer. Si alguien te prohíbe un alimento que Dios te autoriza comer, ese es un hombre o una mujer que está siendo usado por los demonios y los espíritus engañadores para turbar y esclavizar tu vida.

Si tú eres un gentil o un ciudadano de cualquier nación, sabes también que Dios te ha autorizado a comer todo alimento vegetal y todo alimento carnívoro, excepto la sangre. Si alguien viene y te prohíbe un alimento que Dios te autoriza comer, ese alguien, ya sea hombre o mujer, es un instrumento de los demonios y los espíritus engañadores que te quieren dominar y someter a regímenes alimenticios esclavizantes.

Si tú eres un cristiano, un hijo de Dios por la fe en Jesucristo, sabes también qué es lo que Dios quiere que comas y cómo es que debes comerlo. Por eso, si alguien viene a enseñarte que no debes comer lo que Dios te ha autorizado, sabes ese alguien es una persona que tiene detrás suyo a espíritus engañadores y que trae, por tanto, una enseñanza de demonios.

Los regímenes dietéticos que prohíben alimentos no prohibidos por Dios no son neutros, tienen una motivación demoniaca, excepto si se demuestra lo contrario. ¡Tengamos todos mucho cuidado de caer en prácticas alimenticias promovidas por los demonios y los espíritus engañadores!

6. Al final de este mundo presente y con la introducción de la eternidad y la alienación de la muerte, la dieta del ser humano será otra vez vegetariana.

Hay un texto más que quiero comentar con respecto a nuestra dieta. Debemos hablar de la dieta eterna. La dieta que tendremos luego que este mundo presente deje de existir y sea recreado por Dios luego que Jesucristo, Su Hijo, asuma su reino sobre toda la creación material y espiritual.

De acuerdo a la Escritura, la dieta eterna será otra vez vegetariana.

Dice el apóstol Juan, quien recibió la última revelación de Dios: “En medio de la calle de la ciudad, y a uno y a otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.” (Apocalipsis 22:2).

En el mundo eterno no habrá muerte. Ésta, que en el texto apocalíptico aparece personificada, será echada al lago de fuego.

El texto de Apocalipsis presenta en el mundo eterno al árbol de la vida, que produce doce frutos. ¿Para qué son esos doce frutos? ¿Son solamente ornamentales o son también para que coman quienes vivan en el mundo eterno? En el texto se afirma que las hojas de ese árbol serán usadas para sanidad de las naciones. Así que no sería nada raro que los frutos del árbol de la vida sirvan también para alimentar a quienes lo requieran.

Hay algunos otros textos bíblicos que refuerzan la idea de dieta vegetariana en la eternidad.

El árbol de la vida del Génesis no fue prohibido previo al pecado de Adán y Eva. Ellos podían comer de ese árbol. Parece que no lo comieron antes de desobedecer a Dios y Dios mismo evitó que comiesen de ese árbol después que quebrantaron su palabra. (Génesis 2:9, 16-17; 3:22-24).

Dios afirma por medio de Jesucristo que le dará el privilegio de comer del árbol de la vida a todo aquel que por la fe en él es victorioso al vivir sirviéndole en este mundo. (Apocalipsis 2:7).

En Apocalipsis 22:14 está escrito claramente lo bienaventurados que son todos aquellos que lavan sus ropas pues ese acto les da derecho al árbol de la vida.

En la eternidad los salvos serán otra vez vegetarianos. Tiene sentido que así sea. Allí no habrá muerte ni habrá ningún tipo de violencia. La dieta vegetariana será una bendición deliciosa del mundo eterno. ¡Eso es lo que sugieren los textos comentados!

Conclusión.

No pensaba escribir tanto. Quería una nota corta, pero no pude acortarla. Con todo, espero que este escrito sea útil a todo aquel que lo lea.

En el mundo actual el tema de qué pueden y deben comer los seres humanos es bastante confuso. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tanta confusión respecto a la alimentación humana. La confusión es producto de la asimilación de enseñanzas incompletas, mal entendidas o pervertidas malignamente por espíritus engañadores y doctrinas de demonio a través de hombres perversos y malos.

Estas enseñanzas son diversas, pero con un mismo patrón distintivo: No consideran lo que Dios dice en la Biblia respecto a la dieta humana, y si sí lo hacen, solamente basan la dieta en una parte de lo dicho por Dios, no en todo lo que él ha dicho.

No tiene que ser así. Si nosotros queremos un sistema dietético razonable y con fundamento solido necesitamos considerar todo lo que la Biblia dice al respecto.

La Biblia desarrolla la dieta permitida por Dios a los hombres en los distintos momentos de su existencia y en este artículo he tratado de resumir tal desarrollo. Dios nos quiere a todos instruidos en su voluntad sobre lo que debemos comer y es por eso que él trata ese tema en la Biblia.

Dios siempre quiere lo mejor para el ser humano. Su voluntad expresada en la Biblia siempre es lo bueno para todo ser humano. Él nos quiere libres, no oprimidos. Quiere que nosotros disfrutemos con libertad, alegría y gratitud la comida que él nos da cada día.

De acuerdo a la revelación bíblica Jesús céntrica, es decir, el sistema de fe que interpreta la Biblia en base a Jesucristo y a su obra de salvación, el tiempo presente es un tiempo de gracia y de libertad. Esta gracia y esta libertad que Dios ha otorgado a todos los seres humanos se obtienen al creer y al seguir a Jesucristo, quien vino a esta tierra para salvar a los pecadores y darles así vida y vida en abundancia.

La fe en Jesucristo otorga una amplia libertad acompañada de una muy mínima restricción a todos los seres humanos. Esta muy amplia libertad con su respectiva mínima restricción se ve también reflejada en la alimentación que Dios ha propuesto en este tiempo para nosotros los seres humanos.

Quienes seguimos a Jesucristo podemos comer libremente de todo cuánto Dios ha provisto en su creación. Podemos comer solo vegetales, o solo carne, o vegetales y carne, o carne y vegetales. Eso depende de cada uno de nosotros. Somos libres para comer lo que elijamos comer. Nadie nos debe juzgar por lo que comemos o dejamos de comer. Tampoco nosotros debemos juzgar a otros por lo que eligen comer o no.

Lo que no se puede comer es la sangre que sale del animal al momento de matarlo para comer. Esa sangre es su vida y Dios no quiere que ningún ser humano se alimente de ella. Tampoco se debe comer a un animal ahogado, es decir, un animal que murió por asfixia, porque no derramó su sangre (su vida) al morir. Esas son las dos muy mínimas restricciones a la dieta que Dios mantiene hoy a todos los seres humanos, ya sean “gentiles”, “judíos” o “cristianos”.

También existe una restricción de amor al comer. Esta restricción de amor tiene que ser practicada por los discípulos de Jesucristo al elegir la comida a disfrutar. Los cristianos no deben comer nada que haga tropezar ni a su hermano en la fe ni a ningún otro ser humano alrededor suyo. El seguidor de Jesucristo, el cristiano, busca glorificar a Dios al comer y lo glorifica no sólo por el sudor de su frente y por agradecerle por la comida, sino por no hacer tropezar a su hermano ni a su prójimo con lo que come.

La iglesia de Jesús, es decir, la congregación de personas que creen en Jesús y le siguen, vive la gran comisión incluso en su alimentación. Es decir, aun al elegir su comida y comerla quieren y buscan que más personas sean salvas por medio de Jesús y su evangelio.

Pablo expresó claramente en el capítulo 14 del libro de Romanos que los cristianos al comer deben glorificar a Dios, edificar a los santos, buscar la salvación del prójimo y cumplir la gran comisión. Consideremos algunos párrafos de ese capítulo:

“Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.” (Romanos 14:1-4).

“… El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.” (Romanos 14:6).

“Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.” (Romanos 14:15-17).

“No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite. ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado.” (Romanos 14:20-23).

¡Qué Dios nos ayude a comer lo que él nos provee con gratitud y alabanza a él, y con libertad y gozo, y siendo instrumento de bendición y salvación a quienes nos rodean!

Amén y amén.

El miedo y los seres humanos

Mi segundo hijo me sorprendió con una pregunta. Me dijo: “El miedo es lo que nos hace humanos. ¿Qué piensas de esta declaración.” Su pregunta me hizo pensar. ¿Los seres humanos tenemos miedo? ¡Claro que tenemos miedo! A unos les da miedo una cosa; a otros, otra. ¿Es verdad, entonces, que el miedo es lo que nos hace humanos?

La pregunta de mi hijo me llevó a la Biblia, porque para mí, ella es palabra de Dios y, por tanto, la fuente de autoridad para todo asunto de la vida del hombre y del universo en que habita. Al ir a la Biblia, encontré que el miedo sí está asociado con el ser humano.

Adán y Eva fueron los primeros en experimentar miedo.

El miedo es una emoción y una sensación horrible. Cualquier diccionario resume al miedo como una “sensación de angustia provocada por peligro real o imaginario.” Su sinónimos exponen lo terrible del miedo: “recelo”, “temor”, “espanto”, “terror”, “pavor”, “pánico”.

Adán y Eva tuvieron recelo, temor, espanto, terror, pavor, pánico. Su miedo les hizo enconderse. ¡Fueron los primeros en experimentar esta horrible sensación!

El miedo de Adán y Eva fue a Dios. Le tuvieron pavor y se escondieron de él. No quisieron que los viese “desnudos”. No quisieron estar a su lado… Antes no habían tenido ese terror ni ese pánico de Dios. Antes escuchaban a Dios y no tenían ni espanto y ni recelo. ¿Qué pasó?

El relato bíblico lo dice. Ellos desobedecieron a Dios, fueron en contra de su mandato. Ellos obedecieron a otro antes que a Dios. Obedecieron a la serpiente, que es identificado como el diablo y satanás (Apocalipsis 12:9).

Adán y Eva no experimentaron miedo previo a su desobediencia a Dios por el engaño del diablo. Su miedo, esa sensación horrible que turbó sus vidas, no fue parte de su ser original, sino una consecuencia, un resultado de desobedecer a Dios y de hacerle caso al diablo.

“El miedo es lo que nos hace humanos” es una afirmación inexacta. El miedo no nos hace humanos. Fuimos creados sin experimentar miedo. Vivimos un corto lapso de nuestra vida sin miedo. Disfrutamos de Dios, de nosotros mismos, de las otras criaturas y de todo lo existente sin miedo alguno. El miedo llegó a nosotros como una consecuencia de la desobediencia.

El miedo, entonces, está asociado con nosotros como una evidencia de que somos seres humanos pecadores. El miedo es una expresión de estar alejados de Dios y de haber perdido nuestra comunión con él. El miedo está con nosotros porque hemos caído en desgracia. Pablo lo expresa con contundencia: “Por cuando todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Es por eso que no existe ningún ser humano sin miedo. ¡Todos tenemos miedo! ¡Tenemos miedo casi a todo!

Algunos tienen miedo a los perros, a los gatos, a las ratas, a las serpientes, … hasta a los ratones. Otros tienen miedo al futuro, al fracaso, a la soledad, a la pérdida de control, a la pérdida de empleo, etc. Y la mayoría, por no decir, todos, tiene miedo a accidentes, a enfermedades… ¡a la muerte!

El miedo es propio de los seres humanos pecadores y está siempre presente en nuestras vidas.

Pero el miedo tiene su lado bueno, aunque es horrible y nos hace pasar vergüenza. El miedo nos ayuda a ser cautos, precavidos, cuidadosos. El miedo nos ayuda a “huir” de peligros y a no “meternos” en tantos problemas.

Pero, tristemente, hay un pero terrible con respecto al miedo que experimentamos los seres humanos. Tenemos miedo a casi todo, pero hay un miedo que se está perdiendo, y que se ha perdido, y que ya casi no existe en muchos humanos. Es el miedo primigenio, el primer miedo que existió, el miedo de Adán y Eva: el miedo a Dios.

Adán y Eva tuvieron miedo de Dios. Habían pecado; habían desobedecido; Habían sido desleales; habían traicionado a Dios, Su Creador bondadoso. Eso les hizo tener miedo de él y por eso se escondieron y no quisieron estar en su delante.

Adán y Eva tuvieron pavor a Dios por su condición caída.

Los hombres y mujeres de hoy están en la misma condición de Adán y Eva. Son pecadores y ofenden a Dios. Están caídos. Están destituidos de la gloria de Dios. Pero, a diferencia de Adán y Eva, no tiene miedo, no le tienen pavor.

Son muchos los que no honran y no agradecen a Dios, pero no tienen pánico. Viven cómo si no Dios existiese y como si nunca fuesen a pararse delante de Dios para darle cuenta por cómo se relacionaron con él mientras estuvieron vivos.

El miedo está con nosotros y es nuestro compañero constante. Pero ningún miedo es tan crucial como el miedo que experimentaron Adán y Eva. El miedo a Dios es el miedo indispensable. Y es indispensable porque refleja que sabemos que hemos pecado, y que merecemos el justo juicio de Dios, y que no tenemos excusa ante él, y que estamos en sus manos para lo que él determine.

Adán y Eva tuvieron miedo a Dios y eso hizo que Dios se conmoviese, los buscase y los llamase. Dios se acercó a ellos con misericordia y los trató con benevolencia. No los destruyó. No determinó su exterminio. Evitó la perpetuidad de su condición y les abrió camino para su redención.

Yo he tenido ese miedo a Dios y por eso me acerqué a él cuando fui joven. Yo tengo miedo a Dios y por eso es que me arrepiento a él cuando peco y le desagrado. Yo tengo miedo a Dios y es por eso que evito ofenderle y desagradarle lo más que puedo.

El miedo del pecador es horrible. La sensación de pavor por haber ofendido a Dios es espantosa. He experimentado el espanto y el terror por ser pecador. Pero ese espanto y ese terror son positivos porque nos colocan en la situación oportuna para que podamos experimentar la misericordia, la gracia y la buena voluntad de Dios.

Dios socorre al que tiene miedo de él debido a su condición pecaminosa. El profeta Isaías escribió: “Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.” (Isaías 66:2).

El ser humano pecador que tiembla de miedo ante la presencia de Jehová Dios y su voz porque es consciente de su condenación es el que Dios salvará. Dios mostrará su compasión, su misericordia, su gracia y su favor al ser humano pecador que le tiene terror a causa de su pecado.

Dios no quiere condenar; él quiere salvar. Es por eso que envío a Jesucristo a la tierra. Jesucristo murió por nosotros pecadores. Jesucristo resucitó de entre los muertos y vive para siempre. Jesucristo da perdón y vida eterna a aquel que cree en él y le sigue. La persona que cree en Jesús y le sigue tiene comunión y paz con Dios. Él que sigue a Jesús ya no tiene miedo de Dios, ni de su juicio, ni de su condenación.

El que sigue a Jesús es hecho hijo de Dios. Es coheredero juntamente con Cristo. El cree en Jesús ha dejado atrás el miedo primigenio. Ahora se acerca a Dios confiadamente y vive así toda su vida en esta tierra. El cree en Jesús sabe que vive con Dios y que al morir irá con Dios y ya no le tiene miedo y ya no se esconde de él.

El que sigue a Jesús tiene todavía sus miedos, que son terribles, pero el miedo original, el miedo del pecador sentenciado no redimido ya no está en su vida. Jesucristo lo ha vestido de justicia y santidad y ya no tiene porqué esconderse de Dios.

¡Gracias a Dios por Jesucristo, Su Hijo, quien nos quita el miedo a Dios por ser pecadores y quien nos cubre consigo mismo para vivir libre y gozosamente con Dios por toda la eternidad!

Amén y amén.

¡Acordémonos de Jesucristo!

Acuérdate de Jesucristo, le dice Pablo a Timoteo. Jesucristo es la vida de los cristianos. Él debe estar siempre presente en la mente y corazón de cada cristiano.

Timoteo debía acordarse de Jesucristo constantemente. Su Señor y Salvador debía estar en su mente cada día.

¿Qué debía “evocar” y “traer a su memoria” siempre Timoteo sobre Jesucristo?

Debía tener presente que Jesucristo es el Señor y Rey de Israel, del mundo y de todo el universo.

Debía recordar que Jesucristo había muerto en reemplazo de los pecadores, para perdonarlos y quitarles toda condenación.

Debía recordar que Jesucristo había resucitado, estaba vivo, y  estaba salvando y añadiendo más pecadores a Su Iglesia, Su Cuerpo.

Debía recordar siempre que el evangelio de Jesucristo es el único mensaje de salvación para todos los pecadores.

Timoteo debía acordarse que la vida en Cristo y el servicio a él anunciando la palabra de Dios trae sufrimiento y prisiones injustas, pero aun así, la palabra de Dios nunca quedaba presa.

Acordarse siempre de Jesucristo trae sentido, orientación y poder a la vida de cada seguidor suyo. Pablo lo sabía, lo experimentaba. Su ánimo y su fuerza para vivir y servir a Cristo y a la iglesia sin desmayar dependían de acordarse de Jesucristo siempre.

Pablo quería que Timoteo experimentase y disfrutase la vida en Cristo como él. Por eso le dice: “Acuérdate de Jesucristo”.

Jesucristo nos da enfoque eterno al vivir esta vida. Necesitamos pensar siempre en Jesucristo y su obra de salvación descrita en la Biblia.

Yo necesito acordarme de Jesucristo.

Necesito evocar a Jesucristo y a su presencia y su obra en todo momento.

Acuérdate de Jesucristo, búscale, y vive con fe en él siempre. Tendrás aliento, vigor, visión y entusiasmo para vivir en este mundo que se aleja más y más de Dios y de Jesucristo, el único salvador.

¡Ten ánimo! ¡Acuérdate de Jesucristo!

Amén.

¡Los seres humanos son seres privilegiados!

El hombre y la mujer son privilegiados. Sus privilegios conllevan gran responsabilidad.

Los privilegios están relacionados con lo que Dios hizo con ellos: los creo a su imagen y semejanza, los formó con sus propias manos, les transmitió su vida, los hizo señores de sus criaturas y toda su creación, les dio un mundo hermoso, productivo y amplio para desarrollarse, y los hizo para tener comunión y compañerismo con él.

La responsabilidad del hombre y la mujer están implicadas en sus privilegios: Reflejan y representan a Dios, la creación depende de su administración, tienen que relacionarse con Dios en comunión perenne, y son responsables ante Dios por cómo viven y administran la creación.

Creo y admiro a los seres humanos porque creo y admiro a Dios, su creador. Los seres humanos y todo lo que han hecho, tanto para bien o para mal, son impresionantes.

La ciencia actual tiene un conocimiento distorsionado e indigno del ser humano. Se asume el desvarío de que la humanidad “proviene de alguna forma menos organizada de vida”, cuyos ancestros inmediatos serían los “homo sapiens” evolucionados al sur del río Zambese, al sur de Africa.

La ciencia actual cree locuras. Yo no. Yo creo que Dios hizo a la humanidad a su imagen y semejanza.

La historia y toda creación humana son evidencias de que el hombre y la mujer son creación de Dios. La humanidad es privilegiada y debe glorificar y agradecer a Dios por su buena voluntad para con ella.

Los cristianos debemos ser los primeros en glorificar y agradecer a Dios. En Jesús, y por la fe en él, nosotros recuperamos la imagen y semejanza de Dios.

¡Dios, ayúdanos a vivir glorificándote y agradeciéndote cada día que vivimos en esta tierra!

¡La vida humana y toda vida vienen de Dios!

¿Qué es la vida? Hice esta pregunta a varios y no recibí respuesta. La mayoría piensa la respuesta, pero no es fácil definir la vida. Es más fácil vivirla que definirla.

La vida se vive, se ve, se oye, se disfruta, … y se sufre.

Vivir es existir, ser; palpitar, expresarse; crecer, moverse; nacer, desarrollarse; aprender, saber; fructificar, reproducirse; … etc.

Vivir es morir… porque su antónimo está aquí por la desobediencia de Adán y Eva.

¿De dónde proviene la vida humana y toda otra vida que conocemos? La Biblia afirma que toda vida proviene de Dios.

Dios dio existencia la vida vegetal en la tierra con solo hablar. Hizo igual con la vida marina, con la vida voladora y con la vida animal terrestre.

Dios también dio existencia a la vida humana, que es singular.

Dios no solo es fuente de toda vida, sino también quien la sostiene y la renueva en todo el universo.

Dios es también el único que finaliza la vida y quien renovará y hará eterna toda vida creada.

La vida que experimentamos y vemos no es comparable con la vida que Dios traerá y recreará por medio de Jesucristo. Juan, describiendo a Jesús, dice: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1.1). La vida es Jesús y vivir es seguirle de corazón. Jesús vino para darnos vida abundante.

Toda vida que hoy experimentamos y vemos, va a pasar. Pero hay otra, muchísimo más grandiosa y maravillosa. Esta otra vida la introdujo Dios por medio de Jesús.

Esa vida se disfruta ya en esta vida pasajera. Jesús la otorga por Su Espíritu a toda persona que cree en él y le sigue. ¿Quieres esta vida? ¡Cree en Jesús y síguele!

¡Jesús es y da la vida verdadera hoy, y la vida que viviremos eternamente! Amén.

Viaje a Yutupis – Comunidad Awajun – Noviembre 2022

Los Awajun y yo.

Supe de los Awajun (Aguarunas) cuando empecé a predicar el evangelio, en mis inicios. Dios me llevó a Moyobamba. Fue en 1988. Estando en Moyobamba, visité el pueblo de Quilloallpa. Desde Quilloallpa se puede mirar el territorio Awajun. La gente de esta etnia llegaba hasta Quilloallpa cuando quería ir a Moyobamba y también cuando quería vender su caza.

En ese tiempo no pude acercarme a ellos. Porque no supe cómo hacerlo. (Foto: Oda y Olfa, dos mujeres awajun lavando ropa en una fuente de agua cristalina).

Mi segunda experiencia con los Awajun ocurrió antes del 2005. Viajé a hasta Nueva Esperanza, en el río Marañón, Departamento de Amazonas. En esa ocasión viaje con una delegación de coreanos y peruanos. Fuimos para una campaña médica y para predicar el evangelio de Jesucristo. En esa ocasión sí me relacioné con los Awajun. Dios me dio el privilegio de enseñarle la palabra de Dios.

Después de esa experiencia, solamente escuchaba de los Awajun ya que tengo amigos que siempre van a sus comunidades a predicar el evangelio.

Luego, unos días antes del inicio de la pandemía por Covid 19, recibí la llamada del pastor Awajun Eduardo Ushap. Esa llamada quedó grabada en mi mente, pero no pude hacer mucho más en aquellos días.

Hasta que el pastor Enoc Príncipe, pastor de la Iglesia Bautista Betel, que es el pastor de la iglesia donde soy miembro, me pidió que comunicase con el pastor Eduardo Ushap para ver cómo es que nosotros le podíamos ayudar a él y a su congregación.

Tomé la petición del pastor Enoc y me comuniqué con el pastor Eduardo Ushap y coordinamos que viajaría hasta su comunidad del 23 al 28 de noviembre de este año. (Foto: El pastor Eduardo Ushap y yo, al fin nos pudimos conocer cara a cara).

El viaje y los transportes.

Para llegar hasta Yutupis hay que viajar una larga distancia. Como vivo en la ciudad de Trujillo, compré un boleto para viajar hasta la ciudad de Jaén. Jaén está a unos 500 km de Trujillo y a unas 10 horas de viaje en bus. Salí a las 9 de la noche y llegué a eso de las 7 am. (miércoles para jueves). Fui en Entrafesa. El boleto me costó 57 soles. El viaje fue tranquilo, sin interrupciones, pues la carretera es buena. (Foto: Casita azul, mi hogar, en Trujillo. Círculo azul, Yutupis, mi destino).

En Jaén, luego de tomar un desayuno liviano, tomé un auto hasta Bagua Chica. Sali a eso de las 8 am y llegue a las como a las 9 am. (Jueves). 1 hora de viaje. La carretera es buena y el viaje fue cómodo.

En Bagua Chica tomé una camioneta de doble cabina y viajé hasta Santa María de Nieva. Salimos a eso de las 9.30 am y llegamos como a las 4.30 pm. (Jueves). Viajamos un promedio de 7 horas. La carretera está bastante deteriodada en su mayor parte; el viaje, en consecuencia, es bastante movido e incómodo. El conductor detuvo la camioneta para que todos podamos almorzar. El precio de un almuerzo en ese punto de la carretera oscila entre 8 a 20 soles, de acuerdo a lo que uno quiera comer. (Foto: Santa María de Nieva, río Marañón. Río Santiago marcado con banderitas. Círculo azul, Yutupis).

Una vez en Santa María de Nieva, determiné pasar la noche en allí. Busqué un hotel y encontré uno que tenía una vista muy hermosa. Desde la sala del hotel se veía el río Nieva y su encuentro con el río Marañón. El precio del hospedaje fue de 50 soles.

Podría haber viajado a Yutupis tan pronto como llegué a Santa María de Nieva, pero no lo hice porque 1) era mi primera vez que iba por esa parte de Perú, 2) viajaba solo y 3) necesitaba un poquito de reposo luego de haber viajado por tantas horas.

Al día siguiente, salí del hotel para emprender el último tramo de mi viaje. Me habían informado que la Chalupa desde Santa María de Nieva hasta Yutupis salía a las 8.30 am. Fui a esa hora, pero aprendí que la hora de salida en esa zona siempre es incierta. No salí a las 8.30, ni a las 9, ni a las 11, sino al mediodía.

Para ese momento del viaje, se me informó que navegaríamos un tramo pequeño del río Nieva, un tramo largo del río Marañón y un tramo de una hora y media por el río Santiago. En total, hasta arribar en Yutupis, navegamos un promedio de 3 horas. Llegamos a Yutupis a eso de las 3 pm. (Fotos: La chalupa en la que navegué y el puerto de Yutupis, mi destino final).

El pastor Eduardo Ushap y la comunidad  de Yutupis.

En Yutupis, mi sorpresa fue grande. Me había hecho a la idea de un pueblito pequeño, con pocas viviendas y con muy poca gente, como muchos de los pueblitos que he visitado por el Bajo Amazonas. Pero Yutupis es un pueblo con un buen número de habitantes. También me impresionó el tamaño de las casas. Yutupis parece tener el destino de ser una ciudad similar a Santa María de Nieva. (Foto: Yutupis ya empezó a construir con material noble).

En Yutupis me recibió el pastor Eduardo Ushap. Él vino a mi encuentro junto a otros pastores. Junto a ellos me adentré por las calles del pueblo con destino al local de la Iglesia Alfa y Omega, que es la congregación que dirige el pastor Eduardo Ushap.

El espacio que ocupa la congregación es amplio. Tienen un buen edificio para sus reuniones. Están construyendo otro ambiente más. Cuentan con una cocina y un comedor bastante espacioso. Me gustó mucho lo que vi respecto a sus instalaciones.

El pastor Eduardo Ushap y su familia son muy hospitalarios. Su esposa se llama Licenia y pertenece a la etnia Wampis. Eduardo y Licenia tiene tres hijos, dos varones y una hija mujer. El mayor de sus hijos se llama Frank Edward y tiene el deseo de entrenarse para servirle a Dios. El segundo de sus hijos se llama Tseman Menelio, ya ha terminado su educación secundaria y está en planes de estudiar un oficio. La mujercita se llama Bridy Noraly y todavía está estudiando su secundaria. El pastor Eduardo pertenece a la etnia Awajun. (Foto: Familia Ushap Padilla, la familia es tanto Awajun como Wampis).

La Iglesia Alfa y Omega de Yutupis es una congregación relativamente grande. Está constituida principalmente de ciudadanos de la etnia Awajun. Empero, la congregación tiene también ciudadanos de la etnia Wampis. Me sorprendió el tamaño de la congregación y también la infraestructura.

La comunidad de Yutupis tiene más o menos 5000 personas y unas 5 iglesias. (Esta información me la brindó el pastor Eduardo Ushap). En Yutupis hay tres tipos de ciudadanos. La mayor parte pertenece a la etnia Wampis. En segundo lugar están los Wampis. También hay unos pocos ciudadanos hispanos. Los que viven en Yutupis y no son muy mayores, se comunican y entienden el aguajun, el wampis y el español. La gente muy anciana solamente entiende su propia lengua.

Las etnias Awajun y Wampis y los hispanos que habitan Yutupis tienen conocimiento del evangelio de Jesucristo. Su conocimiento es resultado del trabajo católico y del trabajo evangélico. La apertura al evangelio y al mayor conocimiento de la palabra de Dios es bastante obvio y alentador.

Estoy muy impresionado de lo que Dios está haciendo tanto entre los Awajun, como en los Wampis, y en los hispanos que habitan en esa área.

La oportunidad que nos presenta Yutupis.

Yutupis es un pueblo en crecimiento. Como mencioné antes, es muy posible que el pueblo llegue a constituirse en una ciudad del tamaño de Santa María de Nieva. Además, los Wampis son una etnia que se expande y que está asimilando lo moderno, pero sin perder su identidad ni su unidad como una etnia singular. (Foto: Plaza de armas de Santa María de Nieva, ciudad fundada a orillas del río Nieva. ¿Se convertirá Yutupis en una ciudad similar a Santa María de Nieva?).

Para nosotros los discípulos de Jesucristo, que por obediencia a Jesucristo, queremos alcanzar a la gente de toda nación, Yutupis nos presenta un enorme desafío y nos otorga también una gran oportunidad.

Desde Yutupis podemos alcanzar a todos los no discípulos de Jesucristo que habitan en toda esa lejana e inhospita zona del Departamento de Amazonas. Entre los ríos y las montañas y la espesura de la selva de ese territorio están los Awajun, los Wampis y los hispanos que todavía no están siguiendo a Jesucristo.

Desde Yutupis también podemos servir a los discípulos y a las iglesia de Jesucristo que están establecidas entre las comunidades Awajun y Wampis que habitan en esa área. Esos discípulos y esas iglesias necesitan conocer más y mejor el evangelio y toda la palabra de Dios.

Desde Yutupis también se puede bendecir a los pastores y a los obreros que dirigen las congregaciones Awajun y Wampis. Ellos necesitan mayor entrenamiento. Ellos quieren y están dispuestos aprender. Lo que necesitan es que vayamos y le llevemos entrenamiento bíblico consistente, periódico y constante. (Foto: Vivienda típica de los Awajun, en la espesura de la selva hay muchas de estas viviendas).

Por último, desde Yutupis y la experiencia de relacionarnos con los que Dios está haciendo por alli, nosotros mismos podemos crecer y afirmar nuestra fe en Jesucristo, el Hijo de Dios, que vino a esta tierra a dar su vida en rescate por todos.

Motivos de oración.

Pido oración por la vida del pastor Eduardo Usha y su familia. En todo grupo humano el liderazgo es indispensable. El pastor Eduardo es un hombre con visión. Su corazón está en Dios y en la obra de Dios entre sus conciudanos. Ayúdemosle con nuestras oraciones. Pidamos a Dios que proteja a él y a su familia y que los siga usando grandemente en Yutupis y alrededores.

Oremos también por la iglesia Alfa y Omega y su rol en las comunidades Awajun, wampis e hispana. Esta congregación puede ser una bendición grande para todas las comunidades y para todas las iglesias de ese amplio territorio. Roguemos a Dios también por los pastores y líderes de las iglesias Awajun y Wampis. Toda congregación entre los Awajun y Wampis tiene su pastor y sus líderes. Todos ellos requieren de nuestra constante intercesión. Ayudémosles con nuestra intercesión constante a favor de ellos y de sus familias.

Pidamos a Dios por las personas de las comunidades Awajun y Wampis que necesitan el evangelio y mayor conocimiento de la palabra de Dios. ¡Qué Dios les ayude a tener interés en el evangelio de Jesucristo. (Foto: La Biblia ya está traducida a la lengua Awajun. ¡Gloria a Dios por los siervos que realizaron ese arduo trabajo!).

Oremos, asimismo, por la iglesia Betel y su mayor utilidad e impacto en el cumplimiento de la gran comisión en Trujillo, en el Perú y en todo el mundo. La iglesia Betel es la congregación en la que soy miembro. Fue por ellos que viajé a Yutupis. Pidan a Dios por el pastor Enoc Príncipe, nuestro pastor, para que nos siga conduciendo en pro de llevarle el evangelio de Jesucristo y el conocimiento de la palabra de Dios a muchísima más gente de nuestra ciudad, nuestro país y el mundo.

Finalmente, oremos por cada discípulo de Jesucristo, para que nos comprometamos y ocupemos nuestro lugar en la obra de Dios. Todos debemos estar metidos de lleno en la expansión del evangelio. Todos podemos hacer algo para que más gente conozca el evangelio de Jesucristo y sea salvo. ¡Ocupemos nuestro lugar y cumplamos nuestro rol extendiendo el evangelio y haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que más gente crea en Jesucristo!

Palabra final.

Me gocé enseñando a los hermanos Awajun, Wampis e Hispanos que se congregaron en la iglesia Alfa y Omega de Yutupis. Vi fe genuina en muchos de esos hermanos. Vi también conocimiento del evangelio y de la palabra de Dios. Y lo mejor de todo, vi mucho interés en aprender y conocer mucho más y mejor la palabra de Dios. Enseñé el desafío de “Cómo conseguir que los discípulos e iglesias de Jesucristo testifiquen y hablen el evangelio cada día a las personas por donde quiera que vayan”. La atención y las preguntas durante las clases me impresionaron y me dieron mucho ánimo. Dios me bendijo en esta visita misionera. ¡Muchas gracias doy a Dios por esta experiencia! (Foto: la congregación a la que tuve el privilegio de enseñar la palabra de Dios desde la perspectiva misionológica).

Si Dios lo dispone y confirma, volveré a Yutupis. He compartido un plan de entrenamiento para esa zona. El pastor Eduardo tiene interés en el entrenamiento. El pastor Enoc Príncipe también tiene interés en entrenar a la gente de esa zona y propondrá a nuestra congregación el proyecto de capacitar consistente y periodicamente a las iglesias Awajun y Wampis. Veremos cómo es que Dios nos guía y qué es lo que él dispone para todos los que estamos incluidos en esta crónica.

En Yutupis he experimentado un anticipo de lo que se vivirá cuando Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, retorne y el reino de Dios sea manifiesto en todo su esplendor. El Apocalipsis muestra que alrededor del trono de Dios habrá una multitud de gente de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas adorando y alabando a Dios por su salvación. Yo he tenido el privilegio de ver a tres naciones (Awajun, Wampis e Hispanos) alabando a Dios. La experiencia me hizo pensar de inmediato en la palabra que transcribo a continuación:

“Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.” (Apocalipsis 7:9-10).