Esta pregunta conduce a la vida eterna en Jesucristo.
El carcelero de Filipos lanzó esa pregunta en este contexto: 1) Vio los azotes y la prisión injusta de Pablo y Silas, 2) Vio a estos dos discípulos orar y cantar himnos a Dios sin quejarse, 3) Pablo y Silas evitaron que se matase, 4) Vio que los presos que cuidaba no huyeron a pesar de la oportunidad de hacerlo, y 5) Supo del terremoto que “libró” a los presos de sus cadenas y de su prisión.
Todos estos hechos cruciales impactaron al carcelero. Él relacionó lo ocurrido con Pablo y Silas y su mensaje sobre Jesucristo. El carcelero sabía que Dios obraba a través de Pablo y Silas.
El impacto que recibió el carcelero derritió su corazón y le hizo pensar en su condición ante Dios. Él entendió su perdición y su condenación. Su pregunta expresa su angustia por su condición perdida, pero también su determinación por ser salvo.
Pablo y Silas le dieron de inmediato la respuesta salvadora: “¿Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa?”. El Carcelero creyó en Jesucristo y se identificó con él bautizándose en su nombre. Toda su familia creyó en Jesús ese día. El gozo de la salvación inundó el corazón de toda la familia.
Lo ocurrido con este carcelero es la experiencia de muchos pecadores hoy. La fe en Jesucristo verdaderamente salva y libera de pecado y condenación.
Si usted es un pecador que aún no obtiene su salvación y se pregunta “¿qué he de hacer para ser salvo?”. Crea, confíe y entréguese a Jesús para seguirle de todo corazón.
Si lo hace, tenga por seguro que la salvación eterna y el gozo de estar bien con Dios también serán suyos.
No demore más. crea en Jesús y sea salvo.
Amén.
