Mi esposa y yo estuvimos en Arequipa por primera vez en nuestra vida. La ciudad nos encantó. Nos pareció la más virreinal de todas las que conocemos en Perú. Vimos su catedral. También visitamos el valle del Colca, que nos impresionó muchísimo. Coloqué los videos de lo que pudimos filmar. La filmación no fue lo más óptima que hubiéramos querido. El sol refleja en mis lentes y éstos, a la vez, me impidieron ver bien el lente de la cámara, para filmar mejor. Con todo, no soy un profesional en esta materia. Lo que les muestro es lo que pude captar. Todo lo que vi me gustó. Comparto los videos para que visiten esa ciudad y filmen y tomen fotos por sí mismos. Estoy seguro que les gustará la ciudad, la comida y los paisajes, que son maravillosos. ¡Dios los bendiga!
Author Archive: Segundo Rodriguez
Por Fe Contemplo Redención – Iglesia Bautista Betel – Trujillo
“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de los que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio lo antiguos.” (Hebreos 11:1-2).
Pero no solamente los antiguos, sino también los cristianos de estos tiempos, los que vivimos hoy tenemos buen testimonio delante de Dios y de los hombres por causa de nuestra fe. Todos nosotros tenemos fe y vivimos en esta tierra por fe.
Los cristianos creemos a Dios, a lo que él dice en su palabra, que es la Biblia, la palabra viva del único Dios Viviente, Jehová de los Ejércitos. Nuestra creencia, nuestra fe en Jesucristo “consigue” que Dios nos perdone nuestros pecados, nos limpie de toda maldad y nos quite toda condenación. ¡Qué bendición tan grande!
Nuestra fe en Dios y en las promesas que él nos ha hecho en su palabra las expresamos en nuestros cantos. En este caso, nuestra redención, que está garantizada por Dios en la Biblia, está sintetizada en el himno Por Fe Contemplo Redención, que cantamos en nuestra iglesia (y en muchas otras).
April update and two new trips in May
In my last update I reported the work we did in Iquitos, Oran and Requena in the month of March. Also, I let you know what we would do in April and May.
In this regard, I share that I traveled to Requena from the 26th to the 30th of April. I went with two young teachers who live in Iquitos. The purpose of this trip was to evaluate the start of the Modular Bible School for children from 9 to 12 years old. Also, we had the goal of motivating Bethesda Church, Monte de Los Olivos Church and La Fe Church to participate and support the work we want to do with a group of children between 9 and 12 years old.
Beside of preaching, we plan the beginning of a Biblical School for children for this coming August. The spirit is very good and we trust in God that He will prosper us. (Photo: Children from Requena).
Also, we had an interview with Pastor José Namías, who leads the Evangelical Pentecostal Mission Association El Nuevo Camino. This pastor asked us to teach his leaders and prepare them to do God’s work better. His request was discussed with our Requena collaborators and we have agreed to start teaching them on August (1-5). God willing, we will have an average of 20 students. (Photo: José Amías, pastor in Nuevo Camino Church).
At the end of this update, I let you know that from May 21 to 28 we will travel to Iquitos and Ayzana. I will go with pastor Luis Salas, from the city of Chimbote. We will teach in Iquitos and in Ayzana. In Iquitos we will teach the people of Maranatha Baptist Church. In Ayzana we will teach people from churches of the Lower Amazon. In both churches we will share from the Gospel of Mark the topic: “Serving God and others as Jesus did”.
Also, at the same time that we be in the Lower Amazon, pastors and some brothers from Requena churches will go to Huatapi, on the Ucayali River. There, they will participate in a fellowship of churches. I am happy that brothers are taking courage and mobilizing to help pastors and churches of the villages on the banks of the Ucayali. (Photo: Manuel Guevara, pastor in Betesda Baptist Church).
All this is in accordance with this new stage of our work in the jungle of Peru, which seeks the mobilization of churches to spread the gospel in the villages of the Ucayali and Amazon rivers. Thank you very much for praying for us.
More photos:
Parte de nuestra rutina dominical – IB Betel Trujillo
¿Qué se hace en una reunión de nuestra congregación? Nuestra rutina congregacional es como sigue: 1) Se exalta y se alaba a Dios a través de cánticos y de todo lo que hacemos; 2) Se lee, se oye y se expone la palabra de Dios, que es la Biblia; 3) Se centraliza y y se predica a Jesucristo como el único salvador de los pecadores; 4) Se confraterniza y se disfruta de compañerismo y de amistad entre todos los que creemos; y 5) Se evangeliza, se discipula y se entrena a los creyentes para cumplir con la comisión de ser testigos de Jesucristo y de hacer discípulos suyos a todas las naciones. Todo esto se hace en cada una de las reuniones que tenemos. Aquí tres videos de parte de nuestra rutina:
¿Quiénes son hoy hijos de Dios?
Dios es creador de todos los seres humanos. Por eso, y solo por eso, todos somos “hijos de Dios”.
Pero luego del pecado de Adán y Eva nuestros padres, el ser creados por Dios ya no es suficiente para ser “hijos de Dios” y estar vinculados con él como tales.
Luego de la tragedia del pecado de Adán y Eva, Dios ve como hijos suyos a quienes se vinculan con él por medio de la fe, que es creer y confiar en lo que él dice en su palabra, la cual está escrita en la Biblia.
En el Antiguo Testamento, los que recibieron la calificación de “hijos de Dios” porque entraron en pacto con él por medio de la fe fueron los judíos, la nación de Israel. En el Nuevo Testamento, los que reciben la calificación de “hijos de Dios” son todos los seres humanos que creen en Jesús y se hacen discípulos de él de todo corazón.
Juan 1.12 es clarísimo: “Mas a todos los que le recibieron (a Jesús), a los que creen en su nombre (de Jesús), (Dios) le dio potestad (la autoridad, el derecho, el privilegio) de ser hechos hijos de Dios”. De acuerdo a este texto, ser hijo de Dios hoy es posible y un hecho irreversible y eterno para todo aquel que deposita su fe en Dios y recibe a Jesús y se hace su discípulo.
El versículo que sigue, Juan 1.13, reafirma que la fe en Jesucristo nos hace verdaderamente hijos de Dios y que este hecho bendito es absolutamente una obra de Dios, no del hombre. El texto dice: “Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”. En otras palabras, es Dios mismo quien hace que los pecadores lleguemos a ser hijos de Dios. Él mismo es quien engendra y quien determina hacernos sus hijos.
Solo Dios merece la gloria y la honra por bendecir a los hombres con el privilegio de hacerlos sus hijos.
Recibir, en el pasaje citado, tiene que ver con aceptar y reconocer que Jesús es quien Dios dice que es.
Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, quien fue enviado por Dios a esta tierra para salvar a los pecadores.
Jesús es el Cordero de Dios en quien Dios quita nuestros pecados y ya no nos condena por ellos.
Jesús murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.
Jesús ascendió a los cielos y desde allí volverá por segunda vez para llevar a su reino a todos sus seguidores.
Recibir y creer en Jesús es aceptar todo lo anterior, que es lo básico. A partir de allí, y siendo ya hijos de Dios por estar siguiendo a Jesús, aprenderemos y creceremos muchísimo más en el conocimiento de nuestro Dios y de sus bendiciones y demandas para con nosotros sus hijos.
¿Quiénes son hoy hijos de Dios? Esta pregunta esta respondida en Juan 1.12-13. Hoy son hijos de Dios los que creen, reciben, aceptan a Jesús y se hacen sus seguidores. Dios mismo lo ha establecido así y su palabra es muy clara al respecto.
Por eso, si todavía no estás siguiendo a Jesús, síguelo ya, de una vez. Ser hijo de Dios está en “tu” determinación y es “tu” decisión.
La fe es un asunto estrictamente personal, nadie puede creer por ti. Eres tú mismo quien tiene que creer y recibir a Jesucristo.
Juan 1:12-13 dice muy claramente que los que reciben y creen en Jesús son hechos hijos de Dios. Si recibes y crees en Jesús genuinamente serás hecho de inmediato hijo de Dios.
Recibe a Jesús hoy y Dios te hará su hijo eternamente.
Si ya has creído y ya estás siguiendo a Jesús, eres hijo de Dios. No dudes de esa realidad. Dios no miente y su palabra siempre es verdadera. Glorifica y honra a Jesucristo con obediencia y servicio sacrificado.
¡Si Dios te ha dado el privilegio de ser su hijo por medio de la fe en Jesucristo, tienes que honrar tal privilegio viviendo como hijo de Dios!
¡Dios, ayúdanos a reflejarte con nuestra manera de vivir en toda área de nuestra vida en esta tierra! Amén.
El Solo Mediador: Jesucristo.
Para los cristianos bíblicos, toda bendición de Dios nos viene y es posible únicamente por causa de Jesucristo. Si somos salvos de nuestros pecados y tenemos la esperanza de la vida eterna es por Jesús de Nazaret, quien es Dios hecho Hombre (Juan 1:1-3, 14).
¿Por qué solamente Jesús y no otro?
El texto que acompaña este post dice que Jesús es el único mediador entre los hombres y el único y verdadero Dios. Dice también que Jesús es quien se dio a sí mismo en rescate por todos nosotros pecadores. Es obvio, entonces, que no podemos colocar a nadie más entre Dios y nosotros. Dios ha puesto a Jesús en esa posición y solo nos bendice por medio de él y nosotros solo podemos agradar a Dios por medio de él.
Y en esto hay mucha razón porque, de acuerdo a la Biblia, Jesús es la evidencia del supremo amor de Dios para con nosotros los pecadores. Dios envío a Jesucristo para salvar a los pecadores y él vino a la tierra con la meta de buscarlos y salvarlos.
Dios sacrificó a Jesucristo en la cruz del Calvario por nosotros y nadie excepto Jesús es quien murió por nosotros. Jesús no estuvo en la cruz para morir por ser pecador, él no pecó nunca. Él estaba en la cruz y murió allí por nosotros, para salvarnos de nuestros pecados, y quitar así nuestra condenación.
Dios resucitó a Jesucristo para nuestra justificación. Solamente Jesús ha resucitado para ser nuestro salvador… nadie más. Dios exaltó a Jesucristo y lo sentó a su diestra en su trono. Nadie excepto Jesús tiene esa posición junto a Dios.
Jesucristo es la persona a quien esperamos los cristianos. Cuando Jesús se fue, dijo que vendría por nosotros y nosotros lo esperamos. Jesús, con su segunda venida, instaurará su reino eterno y vivirá con nosotros y entre nosotros por los siglos de siglos. En su venida, Jesús nos transformará y hará cielos nuevos y tierra nueva en los que mora la justicia. En esos cielos nuevos y en esa tierra nueva, los cristianos genuinos vamos a vivir con Jesús por toda la eternidad.
Con Jesucristo, los cristianos tenemos todo el favor de Dios. Sin Jesús, nuestra vida no tiene nada de especial y estamos en oscuridad y sin esperanza y sin Dios en el mundo. Por eso, para nosotros los cristianos, Jesús es único y él único a quien anteponemos entre Dios y nosotros en toda nuestra vida aquí en la tierra.
Si usted todavía no está siguiendo a Jesús, crea en él, y sígalo ya, de una vez.
Deseche a cualquier otro “mediador” y acérquese a Dios solamente por medio de Jesús.
Solo por Jesús Dios perdonará sus pecados y le dará vida eterna a su lado.
No demore en creer y hacerse discípulo de Jesús. Dios tiene una vida nueva para usted y se la dará tan pronto como ponga su fe en Jesús y le siga. ¡Qué Dios le ayude a creer y a seguir a Jesús!
Los cristianos jamás debemos poner a nadie excepto a Jesús entre Dios y nosotros.
Desechemos a toda persona o cosa que se interpone en nuestra vida con Dios. ¡Qué Dios nos ayude a estar siempre ligados a Dios por la fe en Jesucristo!
La Biblia nos da esa convicción respecto a Jesús y por eso nos gozamos en él y testificamos de nuestra fe cantando así:
Los cristianos y la confesión de pecados.
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9).
Los cristianos, al igual que todos los seres humanos, somos pecadores. La única diferencia que hay entre nosotros y los demás pecadores es que creemos en Jesucristo y somos sus seguidores. Gracias a Jesús, en consecuencia, se nos ha perdonado nuestros pecados y somos salvos de toda condenación.
Los cristianos pecamos contra Dios siempre. A veces, lo hacemos sabiendo; otras veces, sin saberlo. A veces pecamos “levemente”; otras veces, muy grave y muy horriblemente. Es triste y lamentable, pero no se puede eludir esta nuestra realidad, todavía somos pecadores (un día ya no lo seremos) y pecamos contra Dios.
Pero el pecado de los cristianos tiene solución. Esta solución es la confesión. Confesar es declararle nuestro pecado a Dios con arrepentimiento y contrición genuina. Al confesar, admitimos, reconocemos, estamos de acuerdo y concordamos con Dios en que lo que hemos hecho es malo y le hemos ofendido, y estamos dolidos por eso y muy decididos a dejar tal maldad.
Al confesar, le decimos a Dios que somos culpables y que él tiene todo el derecho de juzgarnos y castigarnos y de hacer con nosotros en conformidad con lo que su santidad y su justicia expresadas en sus leyes demandan.
La confesión es la solución contra el pecado de los cristianos porque permite y nos coloca en el punto clave para que Dios exprese su misericordia y su gracia para con nosotros.
Lo que dice 1 Juan 1:9 es una bendición grande para nosotros los cristianos. La declaración es contundente. Si confesamos en arrepentimiento y conversión genuina nuestros pecados, Dios hará dos cosas maravillosas:
1) Él perdonará nuestros pecados. Esto significa que él deja atrás, ya no toma en cuenta, y “olvida” nuestros pecados. A partir de la confesión, nuestros pecados confesados, ya no interfieren en nuestra relación con Dios.
2) Él nos limpiará de toda nuestra maldad. Esto implica que Dios nos lava y borra y elimina todo “vestigio” y toda “mancha” del pecado cometido. Lo cual significa que quedamos ante él como nieve limpísima o blanquísima lana, como si nunca hubiésemos pecado.
La solución de la confesión del pecado está garantizada, en el texto bíblico citado, por el hecho innegable de que Dios es fiel y justo. Él carácter de Dios es la garantía de que Dios perdona nuestros pecados y nos limpia de toda maldad, cuando los confesamos y nos apartamos de ellos.
Finalizo esta nota así. Lo contrario a confesar es ocultar, encubrir, disimular, obviar. Cuando hacemos estas cosas con el pecado, no solamente no somos perdonados ni limpiados, sino que acarreamos contra nosotros la maldición de Dios. El ocultamiento del pecado trae desgracia a nuestra vida. La prosperidad espiritual es inalcanzable cuando se oculta el pecado.
Por eso, la mejor opción respecto al pecado para los cristianos es la confesión sincera. Dios nos abre su corazón y nos invita a confesar nuestros pecados. El perdón y la limpieza de maldad están garantizadas por el carácter de Dios. ¡Dios, bueno y misericordioso, ayúdanos a confesar clara, genuina y sinceramente nuestros pecados ante ti! Amén.
Pero la confesión y el arrepentimiento del pecado también es la solución para los pecadores que todavía no son cristianos. Y es la solución, justamente, porque Jesucristo vino a esta tierra para salvar a los pecadores (1 Timoteo 1:15). Jesucristo, asimismo, murió por los pecadores, porque Dios así lo ha determinado (Romanos 5:8).
Por causa de Jesús, por tanto, si usted es pecador y todavía no ha puesto su fe genuinamente en él y no se ha hecho su discípulo, entréguese a él y sígalo de todo corazón. Si lo hace, Dios perdonará sus pecados y quitará su condenación y lo hará hijo suyo. Crea en Jesús y sígale hoy mismo. Hoy es el tiempo de salvación. Amén.
Ira momentánea y favor duradero
“Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida.
Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.”
(Salmos 30:5).
Dios se enoja, se llena de ira y se expresa en ira. La capacidad de indignarse y airarse es un atributo del carácter de Dios. En el texto, se habla específicamente de su ira contra su pueblo, contra sus hijos, contra
todos aquellos que han entrado en pacto para con él. En el Antiguo Testamento, los judíos, la nación de Israel; en el Nuevo Testamento, los cristianos, la iglesia de Jesucristo.
Tenemos que agradecer que esta ira contra su pueblo, es momentánea y temporal, no duradera. Si no lo fuese, Dios no tendría hijos. Israel no existiría. Tampoco la iglesia. La humanidad entera dejaría de ser. La razón es obvia: todos los seres humanos somos pecadores, y siempre pecamos, y siempre causamos que Dios se enoje, que se llene de ira contra nosotros.
Cuando Dios está enojado con sus hijos; estos sufren, y lloran, y se lamentan. La angustia y la frustración son permanentes. La “ausencia” de Dios y la “pérdida” de compañerismo con él son horribles y solamente queda derramar lágrimas. Pero, gracias a Dios que hay un pero, el llanto y la angustia que resultan de experimentar la ira de Dios son temporales porque la ira de Dios contra su pueblo es pasajera. ¡Gloria a Dios que es así! No nos podríamos sostener en pie si su ira contra nosotros fuese eterna.
Pero el texto también habla del favor de Dios para con su pueblo, para con sus hijos, para con todos aquellos que han entrado en pacto con él. Su favor, dice el texto, dura toda la vida. ¡Amén, gloria a Dios! ¡Qué bendición tan grande!
La ira de Dios es momentánea, temporal, pasajera; pero su favor, su buena voluntad, su bendición para con sus hijos, para con su pueblo y, en el presente, para con los cristianos y la iglesia de Jesucristo, son duraderas y permanentes.
Dios siempre quiere favorecernos todo el tiempo que estamos vivos en esta tierra, y por toda la eternidad, cuando pasemos a esa dimensión por obra suya cuando Jesucristo regrese y establezca cielos nuevos y tierra nueva en los que mora la justicia. ¡Qué grandioso es tener a Dios contento y dispuesto a bendecir y a alegrar nuestros corazones!
Por eso, la alegría en Dios y por Dios es una gran bendición para nosotros los que hoy seguimos a Jesucristo.
Nuestro llanto a causa de nuestros pecados es duro, frustrante, pero pasajero. Nuestra alegría y nuestra risa, en cambio, es mayor y más duradera … durará toda nuestra vida. Y, sobre todo, de acuerdo a la Biblia, nuestra alegría y nuestra risa se prolongarán por toda la eternidad. ¡Amén, gloria a Dios!
Los cristianos debemos arrepentirnos siempre y pronto de nuestros pecados; para alejar así de nosotros la ira disciplinaria y temporal de Dios, a fin de experimentar más constantemente de su favor y de sus bendiciones duraderas y eternas. ¡Qué Dios nos ayude a agradarle y a servirle mientras estemos en esta tierra! Amén.
Ser discípulo de Cristo es siempre mejor y la única opción de salvación que tenemos los seres humanos. Si somos discípulos de Cristo, entramos en pacto con Dios y él nos adopta como sus hijos.
Como sus hijos, y a
causa de nuestros pecados, experimentaremos temporalmente su ira, que es correctiva, pero disfrutaremos toda nuestra vida en esta tierra de su favor, de su bendición, las cuales se extenderán por toda la eternidad cuando esta se inaugure.
Si usted aún no ha hecho un seguidor de Jesucristo, le animo a hacerse su discípulo de una vez. Si lo hace de todo corazón, Dios será su Padre y lo tratará como su hijo. Cierto, soy veraz en esto, Dios se enojará temporalmente con usted a causa del pecado a fin de corregirle y perfeccionarle, pero su favor y su buena voluntad para con usted le acompañaran toda su vida, y por la eternidad, cuando ésta se haga presente. Crea en Jesús y sígale de corazón. ¡Qué Dios le ayude a creer y a seguir a Jesús!
¡Amor supremo!
¡Amor supremo!
I
¡Qué amor más grande que el de Dios!
¡Qué amor más grande que el de Dios Padre!
¡Qué amor más grande que el de Dios Hijo!
!Qué amor más grande que el de Dios Espíritu Santo!
!Qué amor más grande que el del Uno y Trino Dios!
II
¡Qué amor más sacrificado que el de Dios!
¡Qué amor más sacrificado que el de Dios el Padre!
¡Qué amor más sacrificado que el de Dios el Hijo!
¡Qué amor más sacrificado que el de Dios Espíritu Santo!
¡Qué amor más sacrificado que el del Uno y Trino Dios!
III
Porque el Padre nos amó:
A Su Hijo Unigénito nos dio,
Que lo matáramos permitió,
Por nosotros él lo desamparó
Y por Su sacrificio así nos salvó.
IV
Porque el Hijo nos amó:
Desde el cielo descendió,
A su Padre él dejó,
Naturaleza humana adoptó,
Su vida en la cruz entregó
Y de la condenación eterna así nos libró.
V
Porque el Espíritu Santo nos amó:
Del Padre y del Hijo se separó,
En cuerpo humano morar decidió,
Su santidad nos compartió,
En nuestro consolador se constituyó
Y hoy es él nuestro transformador
y nuestro santificador.
VI
Este amor es supremo;
Sólo Dios ama así.
No piensa él en Sí,
Mas en el pecador necesitado sí.
Este amor es supremo
Su duración para siempre es.
Con él Dios consigo nos ha vinculado.
Nada ni nadie de él nos separará.
VII
Este amor es supremo;
Así todos debemos amar,
No buscar nada para nosotros;
Pero sí todo para los otros.
Este amor es supremo;
Así todos debemos amar,
No pensar nada en nosotros;
Pero sí mucho en los otros.
VIII
Este amor es supremo
Los cristianos a él nos debemos.
Este amor es supremo
Sólo a Dios amar por sobre todo debemos.
Este amor es supremo
Para Dios siempre vivir debemos.
IX
Este amor es supremo
A Dios siempre que servir tenemos.
Este amor es supremo
Por Dios sacrificarnos debemos.
X
Este amor es supremo;
Solo a Dios y a nadie más:
Honrar, glorificar y adorar,
mientras vivamos en la tierra,
Y por la eternidad, debemos.
Escuchen este precioso himno sobre el amor de Dios.
Jesús… Camino, Verdad y Vida.
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Evangelio de Juan 14:6).
Si estás perdido y no sabes por dónde ir para llegar a un lugar seguro, para descansar, y para hallar alivio, y para disfrutar de gozo duradero; mira a Jesucristo, quien es Dios hecho Hombre, y cree en él, y síguelo sin despegarte, y sin mirar atrás, ÉL ES EL CAMINO.
Jesús te llevará a Dios y disfrutarás de su segura compañía en esta vida presente y también en la venidera.
En Jesús, tú tendrás a Dios y vivirás con él eternamente.
Con Jesús, quien murió y resucitó para salvar a la humanidad, tú nunca más te perderás en esta tierra y siempre estarás en el camino verdadero y único a Dios y a su reino inmarcesible.
Si estás harto del engaño, y de las mentiras, y de las utopías irrealizables, y de los espejismos “ilusionantes”; que frustran, decepcionan y lastiman tu corazón y tus anhelos de paz y de dicha permanente, escucha atentamente a Jesucristo y acepta su palabra, y sus promesas y sus demandas, pues solamente ÉL ES LA VERDAD.
Jesús dijo claramente que quien cree en él y permanece en su palabra será verdaderamente su discípulo y conocerá la verdad y la verdad lo hará libre.
Jesús nunca te decepcionará ni fallará. Jamás vas a encontrar en Jesús siquiera una falsedad. Todo lo que él te dice es verdad y nada más que la verdad. Siempre, siempre, siempre puedes confiar y descansar totalmente en su palabra y en todas sus enseñanzas y promesas.
Si no le encuentras sabor ni gusto a tu vida y a todo lo que haces, aun cuando te sacrificas ardua y duramente para tener la mejor familia, y la mejor casa, y el mejor trabajo, y la mejor diversión, etc., recibe a Jesucristo de todo corazón y vive a su lado todo tu tiempo en esta tierra, ÉL ES LA VIDA.
Jesús no solamente te dará vida, sino que te la dará en abundancia, de modo que rebosarás de el, tanto cuando te va “bien” como cuando te va “mal”.
Jesús, por el Espíritu Santo, te dará una vida tan, pero tan plena y tan real, que ni la tragedia más pequeña ni la más grande te la quitará.
Jesucristo es total y absolutamente confiable.
Él dijo de sí mismo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.
Mirar, oír, creer, recibir y seguir a Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, quien vino a este mundo para salvar a los pecadores, es lo más sabio e inteligente que podemos hacer todos y cada uno de los seres humanos en esta nuestra vida.
Cree, oye, recibe y sigue a Jesucristo de una vez para siempre. No te demores. Cada minuto que te tardes en hacerlo es de grande pérdida para ti y para quienes te rodean.
Este mi ruego a Dios por mí mismo, y por quienes leen este post, y por todos quienes ya seguimos a Jesucristo:
“¡Dios, ayúdame a seguir a Jesús siempre!
¡Buen y sabio y misericordioso Dios, ayuda a los que han oído de Jesús y aún no lo siguen, que lo sigan, Señor, que no pierdan más tiempo!
¡Dios, haz que los cristianos hablemos y escribamos más sobre Jesús, para que los que no han oído ni leído de él, oigan y lean, y puedan así creer en él y seguirle!









