“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembre, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la invié” (Isaías 55:10-11).
El mes de Mayo lo terminé predicando en dos pueblos cercanos a Bellavista: José Olaya e Incaico. En José Olaya ya hay una iglesia bautista independiente, en Incaico todavía. En José Olaya, la iglesia tiene como pastor a Linder García, quien fue el que me invitó a ir. Pido oración por él y su familia, necesitan sabiduría para conducir la grey de Dios con sabiduría.
Fue mi segunda vez en José Olaya. La obra allí fue iniciada por el hermano Hortencio García, quien se convirtió al Señor Jesucristo cuando prediqué el evangelio en Ochame, un pueblo que está hoy a una hora de Moyobamba (antes teníamos que caminar unas tres horas par llegar allí). La conversión de Hortencio ocurrió entre el año 1988 a 1990, no recuerdo con exactitud el año. Lo que sí recuerdo es esto: Hortencio ha sido fiel y ha hecho la obra de Dios y la iglesia de José Olaya es la evidence. (Linder y Hortencio, ambos sirven en la iglesia en José Olaya. Linder es el que tiene la bolsa y Hortencio está a su izquierda).
El pastor Linder García me invitó a ir a José Olaya para predicar en la iglesia y para ayudarles a predicar al aire libre en el pueblo de Incaico, que está a unos 15 minutos de José Olaya. Me explicó que querían iniciar una iglesia allí y que puesto que ya habían visitado las casas, ahora querían predicar el evangelio en la plaza del pueblo.
A mi me agrada y me entusiasma ayudar en las iniciativas misioneras. Fui allá con alegría. Prediqué en la iglesia de José Olaya el Viernes por la noche y en el servicio matutino y en el servicio nocturno del día Domingo. Los hermanos de la iglesia están con hambre de la palabra de Dios. Ellos quieren oír la palabra de Dios para crecer y agradar más y mejor a nuestro Señor Jesucristo.
El Sábado fuimos a Incaico por la noche. Los hermanos armaron un estrado alto, instalaron energía electrica, organizaron las bancas y dieron un hermoso testimonio de su fe en Cristo y de su pasión por obedecer la gran comisión. Fue la primera vez que hicieron un aire libre.
A mí me tocó dar el evangelio de Cristo a los que estaban congregados. Por la oscuridad de la plaza, no me fue posible ver cuánta gente había oyéndonos. Tampoco sé cómo es que los oyentes recibieron la palabra de Dios ni cuál fue el resultado de la predicación. Lo que sí sé, con toda seguridad, es que la palabra de Dios no vuelve vacía, sino que siempre cumple el propósito de Dios (Isaías 55:10-11).
Me gocé hablando con el pastor Linder y con Hortencio. Verlos trabajar para nuestro junto a los hermanos de José Olaya me alegró y animó el alma. Dios los bendiga y los siga usando en la extensión del evangelio. Ellos quieren llevar el evangelio no solamente a Incaico, sino a otros pueblos que no tienen iglesias en las que se enseña fielmente la palabra de Dios. Oremos por ellos, para que Dios los use en la evangelización de los pueblos que están a su alrededor.
En mi canal de Youtube pueden encontrar un video que les dará una idea de cómo predicamos el evangelio al aire libre en Incaico:







































