Hay que ir más allá…

Hay que ir más allá…

Son varios los días, meses y años que pienso que los pastores, misioneros e iglesias evangélicas basadas en la Biblia de Perú tendríamos que estar yendo con el evangelio de Cristo más allá de nuestras fronteras.

En Perú, aunque todavía hay gente que no cree ni se hace discípulo de Jesucristo para ser salvo y tener una nueva vida, sí hay bastantes iglesias y bastantes oportunidades para oír y ver la salvación en Cristo.

En otros países, tristemente, no es así. No hay tantas iglesias como debieran ni tantos predicadores del bendito evangelio de Jesucristo. Eso me lleva a pensar y a decir lo que he escrito al inicio de esta nota… Hay que ir más allá, más allá de nuestras fronteras.

Esto no implica dejar de predicar y de hacer misiones en nuestro país.

No, desde luego.

Hay que seguir predicando y dando testimonio en esta nuestra patria.

Pero algunos de nosotros sí tenemos que mirar más allá.

Hay lugares en los que el testimonio de Jesucristo no ha llegado.

Hay sitios donde no existen adoradores de Dios en espíritu y en verdad.

Hay grandes áreas del mundo donde la gente se va de este mundo sin oír que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y que murió por sus pecados conforme a las Escrituras, y que resucitó de entre los muertos al tercer para salvarlos y justificarlos de sus pecados y de su condenación.

El lugar que estoy presentando en este vídeo es en uno de esos lugares a los que los peruanos podemos ir para predicar el evangelio de Jesús. (Yopal, Colombia).

La necesidad es grande aquí y el costo de vida es similar al de una ciudad de Perú.

Creo que las iglesias peruanas sí pueden sostener a un misionero peruano que viniese a esta ciudad a predicar el evangelio y a hacer discípulos de Jesucristo.

Ruego al Señor de la mies que nos mueva a los cristianos evangélicos de Perú y que nos impulse a ir más allá de donde ya hemos ido y de donde ya estamos yendo. Amén.

Necesitamos investirnos de la pasión y de la determinación de Pablo. Él fue un testigo de Cristo y un predicador del evangelio inagotable. Siempre quería conocer más y más de Jesucristo, Su Señor y Salvador.

Conocer a Jesucristo y darlo a conocer a otros era el propósito de Pablo al vivir en esta tierra. Su esfuerzo para que mucha más gente sepa de Jesús y su evangelio están plasmados en estas sus clarísimas palabras:

“Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno,

sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán” (Romanos 15:21).

Imitemos y hagamos como nuestro hermano Pablo, hermanos peruanos. Amén.

Vayamos más allá …

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