Semana Santa – IB La Esperanza

“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:14-15).

20150405_182524En Abril, del 1 al 5, Dios me dio la oportunidad de predicar el evangelio en la Iglesia Bautista La Esperanza, que es la iglesia en la que soy miembro. La circunstancia de la predicación fue Semana Santa.

Nuestra iglesia programó conferencias evangelísticas y me tocó dar el mensaje durante cada noche. Prediqué cada noche bajo el tema: Reedescubriendo a Jesucristo y su obra a favor de la humanidad.

La personas en mi país sí saben quién es Jesús, qué es lo que hizo para salvar a los pecadores, qué es lo que ofrece a los que le siguen y qué es lo que él pide de los seres humanos. Aunque ellos saben de Jesús, no le toman la importancia debida. Entonces, mi objetivo fue hacer que los oyentes fuesen conscientes de los trascendental que es Jesús para nosotros los seres humanos.

Tristemente, en las noches solo hubo uno que otro visitante no creyente, así que mi enfoque se centralizó en los hermanos de la iglesia. Con la ayuda de Dios, me esforcé por afirmar a mis hermanos en Cristo en Jesucristo y su obra de salvación. Mientras más afirmados estén los hijos de Dios en Jesucristo y su obra, más le amaran y más querrán obedecerle y cumplir su voluntad.

20150405_182642El reto fue grande y durante cada noche prediqué sobre Jesús y su obra con entusiasmo. Al finalizar las conferencias, hubieron dos profesiones de fe. También, varios hermanos en Cristo tomaron decisiones de consagración. Fueron varios los hermanos que se acercaron para expresarme su gratitud por la predicación.

Predicar en la iglesia en la que soy miembro y repasar sobre Jesús y su obra de salvación fue un privilegio y una gran bendición. Confío en que Dios usó su palabra para su gloria en el corazón de todos los que estuvimos expuestos a ella y que seremos muchos más los que viviremos para Cristo por agradecimiento a lo que él hizo, hace y hará por nosotros.

“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:14-15).

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