Misión Bautista de Tulimán – Una congregación “de” mujeres

“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.” (Hechos 1.14). Las mujeres son un gran instrumento de Dios en la obra de evangelizar al mundo. Su fe siempre es estimulante. Ellas siempre están en las reuniones de oración, como se ve en el texto citado, pero su labor es todavía mucho más amplia y hay que reconocerlo.

En Enero, Dios me dio el privilegio de visitar la Misión Bautista de Tuliman, en Iguala, Guerrero, México. La congregación es nueva. La gran mayoría no tiene mucho tiempo en la fe. Enseñar el evangelio y la obra salvadora de Jesucristo a estos nuevos hermanos en Cristo fue una gran bendición.

La congregación en su totalidad estaba compuesta por mujeres y niños. Durante mi estadía allí, y mientras predicaba, si vi a algunos varones, pero, al parecer, solamente estaban de visita. Quien llevó el evangelio a ese pueblo fue un varón, pero quienes respondieron con fe y con firmeza al desafío de seguir a Jesucristo, fueron las mujeres.

Me impresionó el fervor de las mujeres que estaban en la congregación. Todas ellas llegaron a la reunión con sus hijos. Para ellas, su fe en Jesús es muy importante; por eso, la quieren transmitir también a su hijos. En ese pueblo, son las mujeres las que dirigen, enseñan y administran la iglesia que Dios está levantando allí.

Las mujeres son una gran bendición en las iglesias y en la extensión del reino de Jesucristo. Fue una mujer quien nos trajo a Jesús, el Mesías, el Salvador del mundo (Mateo 1:18-25). Las mujeres apoyaron con su presencia y sus bienes a Jesucristo y a su ministerio terrenal (Lucas 8:1-3). Dos mujeres -su abuela y su madre- fueron cruciales en la fe que tuvo Timoteo (2 Timoteo 1:5). La Biblia es clara en el tan crucial rol que cumplen las mujeres en la obra de Dios.

Dios mediante, volveré a Tulimán y me regocijaré viendo lo que Dios está haciendo en ese pueblo por medio de estas mujeres.

Las mujeres tienen una dignidad especial por ser creación de Dios y porque son sus instrumentos para bendecir a la humanidad y a la iglesia que Jesucristo está edificando en este mundo. ¡Dios las bendiga y siga usando a las mujeres para su gloria y honra!

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