Juan Maco y la Casa Betel

20150326_191014Durante mi visita a la IB Buenas Nuevas (26-29 de Marzo), Dios me dio la oportunidad de visitar la Casa Betel. Allí di mi testimonio de salvación a los que están internados por su adicción al alcohol o a las drogas. Fue un privilegio hablar con ellos. Sé que Cristo cambia la vida de la gente y estoy agradecido a Dios por darme un testimonio que compartir cuando salvó mi vida por medio de su hijo Jesucristo. (Foto: El misionero Juan Maco, el misionero Jilmer Hernández y yo listos para cenar e ir al servicio). 

También, estoy agradecido a Dios por mi amigo Juan Maco, quien dirige dicho centro de rehabilitación, y quien me invitó a testificar de Cristo a los internos. El énfasis de mi testimonio fue 1 Corintios 5:17. Ese texto afirma que el que está en Cristo porque ha puesto su fe en él es una nueva criatura y eso es lo que quise dejar en claro con la ayuda de Dios a todos los internos.

Conocí a Juan Maco en 1987, cuando yo recién había iniciado mi vida en Cristo. Desde ese año en adelante, puede que lo haya visto en alguna otra ocasión, pero no me acuerdo. Lo que sí recuerdo es mi reencuentro con él. Juan, vino a Trujillo hace unos dos o tres años atrás. Trujillo es la ciudad donde vivo, y Juan Maco vino para presentar su trabajo en la obra de Dios. Juan compartió su ministerio en la IB La Esperanza, que en aquel tiempo estaba bajo mi responsabilidad a falta de un pastor.

20150327_125517El trabajo de Juan Maco es singular y especial. Ha fundado la Casa Betel, que es en sí un centro de rehabilitación para las personas que tienen adicciones, ya de alcohol, ya de drogas o de cualquier otro tipo. Por ahora, Juan y su esposa trabajan junto a otros hermanos en la rehabilitación de varones adictos, pero quieren ayudar también a mujeres. (Foto: Aquí estoy dando mi testimonio a los internos de la Casa Betel).

Trabajar con personas que tienen adicción al alcohol o drogas es bastante difícil. Los adictos son personas que han perdido su dignidad personal. Sus sentidos y afectos están exclavizados. No tienen dominio propio y están totalmente alienados del común de las personas, que los menosprecian y los alejan de sí. Por causa de sus adicciones, muchos de estos adictos también han perdido a sus familias. Su situación es muy triste y lamentable.

20150327_125200No se cuándo es que Juan sintió el llamado a trabajar en este ministerio especial, pero estoy contento que lo hizo. Por su testimonio, sé que él empezó su ministerio en el centro de rehabilitación en el año 2000. Su esposa también sirve junto a él en este árduo trabajo. El trabajo que realizan es muy bueno y necesita de nuestras oraciones. Juan y su esposa son miembros activos en la IB Buenas Nuevas de Chiclayo. Ellos trabajan con el respaldo espiritual de dicha iglesia. (Foto: Los internos de la casa Betel escuchando la palabra de Dios).

Cuando visité el centro noté que necesitaban un local más amplio. Actualmente trabajan en un local de 110 metros cuadrados. Es muy pequeño. El trabajo que realizan requiere de mucho más espacio. Los adictos necesitan estar ocupados en actividades productivas y sería una gran bendición si es que tuviesen un terreno donde les fuese posible tales actividades.

Admiro a gente como Juan Maco. Personas como él son un estímulo para mi vida y mi ministerio. Su testimonio y su ministerio son una prueba de que en la obra de Dios hay mucho que hacer y que siempre hay un lugar para todo aquel que quiere servir a Dios. Es mi ruego a Dios que bendiga y que use grandemente a este siervo de Dios.

Oremos por Juan y su familia, y también por los que le ayudan en el centro. Pidamos a Dios que use su palabra y el evangelio de Cristo para muchos adictos sean salvos, libres y útiles en la liberación de otros adictos.

Vea algunos videos caseros de mi visita y de mi diálogo con los internos:

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