El virus chino sigue su mortal avance en forma imparable. Pero no es solo este virus. En Pucallpa, Requena e Iquitos también están el dengue y la influenza. Y otra enfermedad que no recuerdo.
El personal de salud está desprotegido y desmotivado. Los hospitales ya no dan para más.
A esto hay que añadirle el hecho de que a los trabajadores independientes se les cortó sus ingresos sin suficiente previo aviso. Ahora son las empresas más grandes las que han empezado a despedir gente, y se entiende, no han tenido ingresos, ¿cómo van a pagar.
Pero lo más terrible es la incertidumbre y la desesperanza que originan quienes nos dirigen. Fuimos el primer país de latinoamérica en paralizar y en encerrar a sus ciudadanos, pero, con toda esa ventaja, y por no haber fortalecido al personal de salud, ni optimizado y acrecentado el potencial sanitario, hoy somos el segundo país con más contagiados, después de Brasil.
Son muy pocos los que hoy defienden al gobierno de turno. No se ve un plan eficiente, si lo tienen. Parece que lo van armando en la marcha. De allí las disposiciones contradictorias.
Después de ya casi dos meses de sacrificio, tendríamos que estar mejor. Pero no es así, el virus chino ya está en todo el país y la noticia de cada ve más infectados y muertos es el pan del día.Cada día que pasa el panorama se pone peor. No solamente por el virus, sino también por las enfermedades propias del otoño y el invierno. La pérdida de empleos y de ingresos de muchos peruanos también son hechos agravantes.
Pero, ¿No hay salida? ¿Estaremos mucho peor aún? Es posible. Pero los peruanos hemos pasado tiempos peores. Entre el 80 y 90 nuestro país estaba horrible. Los pasamos.
Con todo y nuestros males, hemos tenido años en los que el sector privado ha crecido y es de allí el ahorro y la buena imagen del país en el aspecto económico.
Pero, lo que me da ánimo y me encanta de ser peruano, es que mis compatriotas no se amilanan y se sobreponen a la adversidad. El peruano a aprendido a crecer y a prosperar aun cuando no le es fácil. Esta hermosa tierra del sol es preciosa, y exigente, pero fructífera y “agradecida”.
Saldremos adelante otra vez, hasta que Dios así lo determine. Es mi confianza en el Dios de Abraham, Isaac y Jabob la que me levanta el ánimo. Sin esa fe, ya hubiera desmayado.Espero y cobró aliento en el Dios y Padre de Jesucristo. Jesucristo me hizo conocer a Dios y es por eso que me levanto cuando quiero desmayar.
Los creyentes del Antiguo Testamento, que también desmayaban y se agotaban, nos exhortan a esperar y reponer energía en Jehová Dios. ¡Hagámoslo! Hoy, y mañana… y siempre.
Dios, como el sol, que está allí y calienta, aunque la neblina no nos permite verlo, está mirando y cuidando su creación. Por Dios estamos en esta tierra y por Dios seguiremos en ella. De él dependemos siempre. Dios no nos deja ni nos dejará, y mucho más, si es que ya hemos puestos nuestra fe en su Hijo Jesucristo, quien se dio a sí mismo, para salvarnos de nuestros pecados.
Dios es bueno siempre y siempre. Esta certeza es la que me da fuerzas. Su bondad está presente y la veo, y la seguiré viendo… si así él lo dispone.
¡Animémonos y cobremos aliento en Jehová nuestro Dios, cristianos! ¡Por él y solo por él nuestra perspectiva está bien enfocada!
¡Busquemos a Dios por medio de Jesucristo para encontrar fuerza y ánimo para hoy, y para los días que vienen, ciudadanos de Perú y del mundo!
¡Solamente en el Dios y Padre de Jesucristo hallaremos ánimo y esperanza para vivir sin desmayar en los difíciles días que se nos vienen!
Amén.
