¡Sigamos haciendo el bien incansablemente! (Gálatas 6:9-10)

“No nos cansemos de hacer, pues, de hacer el bien; por a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:9-10).
¡Sigamos haciendo el bien incansablemente! Ahora y siempre tenemos que hacerlo. Y, en este tiempo, muchísimo más. Y, quiero resaltar esta frase, el mayor bien que le podemos hacer al Perú y al mundo en este periodo de tiempo, es orar, orar y orar.
Orad sin cesar, dijo Pablo. Este es un mandato ineludible. Los cristianos estamos llamados a hacerlo todo el tiempo, y ahora muchísimo más. Está en juego el destino eterno y el bienestar de muchos peruanos. Nuestras autoridades tienen que estar incluidas en nuestras oraciones. Gobernar el Perú no es nada fácil, y menos en estas circunstancias. Nuestras autoridades necesitan nuestra intercesión. Publiqué un video sobre la necesidad de interceder más que nunca. Fue hace más de un mes. Hoy la situación en Perú está muchísimo peor y nuestras oraciones son indispensables y una gran ayuda invisible para todos quienes están en el frente de batalla contra este virus.
El reporte de ayer del del Ministerio de Salud, que adjunto en esta nota, nos presenta un cuadro preocupante, y más en el contexto de lo que viene. Tenemos ya 1286 muertos en todo el país. Lima, Callao, Piura, Chiclayo e Iquitos son las ciudades en las que el virus está causando mayor mortandad. ¡Necesitamos orar por quienes están allí!
La expansión del virus es un hecho innegable; la cuarentena evitó su propagación rápida, pero no la frenó. También es innegable la escasez de recursos de gran parte de la población. El sector privado, quien es el sostén financiero del país, es el que más ha sufrido. También es innegable que el gobierno ha empezado a levantar la cuarentena. No tiene otra opción, porque las personas ya estaban saliendo a pesar de la prohibición. Ahora la población saldrá mucho más y la infección por el virus posiblemente va a ser muchísimo mayor.
El gobierno hace lo que puede, y quizá podría hacer más, pero es obvio que su eficiencia, a pesar de su esfuerzo, no es la mejor (por la razón que fuese) y está en cuestionamiento. Hoy por hoy, son muchos sus críticos, aun entre quienes antes lo apoyaban. El cuadro se presenta preocupante y hasta desolador, pero el país está saliendo adelante y saldrá de esta pandemia gracias al esfuerzo de todos. El esfuerzo privado, especialmente, en sus diferentes niveles, a nivel personal, familiar y empresarial, es el soporte de nuestra país.
Ayer seguí el esfuerzo del vicariato de Iquitos por conseguir dinero para una planta de oxigeno en esa ciudad. La noticia de hoy es que la iniciativa ha superado las expectativas. Tienen el dinero para esa planta y aun más para medicina. Ahora solo falta que el Estado les facilite las cosas para que ese esfuerzo no se trunque por la burocracia. Se puede seguir esta noticia en el Facebook del Vicariato de Iquitos.
Lo hecho por el vicariato es un ejemplo de cómo el sector privado alivia a los ciudadanos en este duro momento. Así como este vicariato, hay muchos que están haciendo el bien a los que no tienen. Hay personas que en forma directa están alcanzando dinero y víveres a los que no han podido trabajar por la disposición del gobierno. Hay iglesias y empresas que están haciendo lo mismo. ¡Es muy alentador ser testigo de la solidaridad benefactora de los peruanos!
Eso sí, duele mucho por quienes han perdido familiares por causa del virus. Pero, y diré esto en defensa de quienes nos dirigen, nadie calculó suficientemente a este enemigo invisible, que aún merodea a nuestro alrededor. Sigamos cuidándonos y cuidando a otros. Que el amor a Dios, a nuestros prójimo y a nuestros hermanos en Cristo sea el móvil de nuestra vida en estos días y en los venideros.
¡Sigamos haciendo el bien incansablemente a todos! Y, como escribí, al inicio de esta nota, nuestras oraciones son la mejor manera de hacerle bien a todos los hombres en este y en todo tiempo. Pero, eso sí, nuestras oraciones tienen que ser acompañadas con ayuda material que sea indispensable para la vida esta tierra. Son muchísimos peruanos que necesitan y necesitarán este tipo de ayuda. También, al terminar, no nos olvidemos de hablarle a la personas que nos rodean sobre Jesús, el Salvador, para que crean en él y sean salvos, y estén listos para esta vida y la venidera.  ¡Qué Dios nos ayude a hacer el bien incansablemente a cuantos podamos! Amén y amén.
“No nos cansemos de hacer, pues, de hacer el bien; por a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:9-10).
Posted in Uncategorized.