¡Jesús se fue, pero volverá!

¡Cómo se fue Jesús a los cielos, así  es como él vendrá otra vez!

Los cristianos estamos esperando el retorno de Jesucristo.

Nuestra vida está en sus manos y solamente cuando él venga está nuestra vida será plena y gloriosa.

Nosotros creemos que Jesús es Dios hecho Hombre. Él, quien es Dios Hijo, la segunda persona del Único Dios vivo y verdadero, vino a esta tierra, se encarnó y habitó entre nosotros los seres humanos para que conozcamos y tengamos compañerismo con Dios.

Nosotros conocemos muy bien la historia de la salvación de Dios a través de Jesús, la cual está narrada en los cuatro evangelios. En estos cuatro libros se nos muestra con hechos que Jesús es a quien Dios envió para buscarnos y salvarnos de nuestra condenación y perdición.

La obra cumbre de Jesús fue su muerte por nuestros pecados y su resurrección de entre los muertos al tercer día. Todo esto en conformidad con las escrituras del Antiguo Testamento, que se cumplieron específicamente en él.

Jesús, una vez resucitado, se dedicó por cuarenta días a enseñar a sus discípulos todo lo concerniente al reino de Dios.

Luego de esto, él ascendió a los cielos y sus discípulos, que estaban con él, lo vieron y son testigos oculares de este su ascenso.

Sus discípulos miraron impresionados el ascenso de Jesús a los cielos. Ellos no dejaron de mirar los cielos aun cuando Jesús ya había sido ocultado de su vista por una  nube.

Fue en esa circunstancias que se les dijo a ellos que Jesús volvería otra vez. Los que dieron el anuncio profético de la venida de Jesucristo fueron dos varones (dos ángeles) que estaban vestidos con vestiduras blancas.

Lucas, el autor del libro de Hechos, testifica este maravilloso acontecimiento: “Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entretanto él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” (Hechos 1:10-11).  

¡Cómo se fue, así es como Jesús vendrá otra vez!

Jesús vendrá y tomará a su iglesia para que se reúna con él en los cielos.

Cuando esto ocurra, los cristianos que ya están muertos, serán resucitados; y los cristianos que todavía estén vivos, serán transformados.

Luego, tanto los resucitados como los transformados, serán arrebatados en la nubes para recibir al Señor Jesús en el aire, para estar así siempre con el Señor (1 Tesalonicenses 4:13-17).

Los cristianos siempre están esperando a Jesús.

El alma de los hijos de Dios anhela el regreso de su salvador.

Todo discípulo de Jesucristo quiere que él venga y asuma ya su reino totalmente.

Jesús vendrá personalmente a arrebatar a su iglesia. No tengamos ninguna dura de eso. Él dio su vida y compró a cada hijo de Dios con su sangre preciosa, la cual es más valiosa e incorruptible que el oro y la plata. Nosotros le pertenecemos y nos vendrá a llevar a su gloria para estar con él por toda la eternidad.

Nuestra esperanza no está en este mundo.

Nosotros no queremos estar aquí por siempre.

Nuestra ciudadanía está en los cielos y desde allí esperamos a Jesús, nuestro Señor y Salvador, quien nos transformará y nos dará un cuerpo semejante a la gloria suya.

El retorno de Jesucristo desencadenará una serie de acontecimientos gloriosos y magníficos con los que se dará fin a este mundo presente para alumbrar el mundo nuevo, que será grandioso y maravilloso.

Jesús mismo ha dicho que vendrá y tenemos que está seguros y confiados que así será.

Sus últimas palabras en el libro de Apocalipsis 22:20 fueron: “… Ciertamente vengo en breve.”

Jesús siempre cumple su palabra y por eso que la iglesia de Cristo contesta así a esta su promesa: “Amén; sí, ven, Señor Jesús.”

¡Animémonos y alentemos unos a otros con esta bendita esperanza del retorno de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, quien pronto viene por nosotros! ¡Sirvámosle y hablemos de Jesús a quienes nos rodean para que crean en él y le sigan y sean salvos! ¡Qué Dios nos ayude a vivir para Cristo entretanto lo esperamos con ansias! Amén.

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