La palabra “gracias” es única. La humanidad la usa para “expresar gratitud por algo a una persona.” La palabra es una interjección.
En su sentido profundo, la palabra “gracias” está en la boca de quienes cuentan los beneficios que tienen mientras viven.
La palabra gracias procede del corazón que mira a Dios e interpreta su vida y todo alrededor de ella como resultado de la buena voluntad de Dios.
Toda la humanidad debe dar gracias a Dios todo el tiempo y en todo momento. No es así, tristemente, pero nuestras bocas tendrían que decirle a Dios gracias cada día.
Motivos de gratitud:
Existencia.
Personalidad.
Familia.
Comida.
Vestido.
Vivienda.
Trabajo.
Descanso.
Salud.
Dificultades.
Males.
El agradecido ve bondad en todo suceso, bueno o malo.
Las personas más agradecidas deben ser los cristianos. ¿Por qué? Porque conocen a Dios y a Jesucristo a quién él ha enviado.
Motivos de gratitud:
Son hijos de Dios.
Están perdonados.
Sus pecados y culpas han sido quitados.
No tienen condenación.
Tienen vida eterna.
El Espíritu Santo mora en ellos.
Son instrumento de Dios en esta tierra.
Han vencido al diablo y la muerte no tiene potestad definitiva sobre ellos.
Tienen moradas en la casa de Dios y vivirán con él eternamente.
Sus vidas están en manos de Dios siempre.
Dios nos quiere agradecidos. Todos los seres humanos debemos dar gracias a Dios siempre, pero mucho más los cristianos.
La voluntad de Dios en Cristo Jesús es que le demos “gracias en todo”. “Todo” es lo bueno y también lo malo. En todo suceso hay bondad y los cristianos lo sabemos.
¡Dios ayúdame a serte agradecido y a tener siempre la palabra gracias en mi boca!
¡Gracias por oírme y por estar siempre a mi lado!
Amén.
