“Dad gracias en todo,
porque esta es la voluntad de Dios
para con vosotros en Cristo Jesús”
(1 Tesalonicenses 5:18).
El texto con el que empiezo esta nota fue escrito por el Apóstol Pablo a los hermanos de Tesalónica en su primera carta a ellos. Sus palabras reflejan la voluntad de Dios para los discípulos de Jesús de todos los tiempos. Soy un discípulos de Jesús y estoy incluido en el mandato de ser agradecido.
Este 31 de Diciembre termina un año más para mí y para todos. Al repasar mi vida personal, familiar y ministerial de este año encuentro muchos motivos para estar agradecido. Por eso, en esta nota, quiero expresar mi gratitud en forma escrita.
Primero. Gracias a Dios por su salvación eterna a través de Jesucristo. Le agradezco por haberme dado una esposa y tres hijos. Le agradezco por su provisión diaria para mi y mi familia. Le agradezco por su paciencia y por su misericordia para conmigo. Le agradezco por darme el privilegio inmerecido de servirle en su iglesia y en este mundo. Le agradezco por los que sostienen mi ministerio. Le agradezco por su perdón continuo y porque me ha dado nuevas oportunidades para rectificar y mejorar mi relación con él.
Segundo. Gracias a mi esposa y a mis hijos por estar a mi lado cuando todo es alegría y cuando hay momentos tristes. Les agradezco por amarme así como soy y tenerme paciencia. Ustedes estimulan mi vida y hacen que busque a Dios por sostenimiento y sabiduría.
Tercero. Gracias a los pastores y misioneros que me dan la oportunidad de servirles predicando y enseñando la palabra de Dios en sus congregaciones. Es un gran privilegio apoyar sus ministerios.
Cuarto. Gracias a mis amigos y consiervos que trabajan junto a mi en el ministerio. Gracias por su aprecio y su interés en mi vida personal, familiar y ministerial. Es una gran bendición trabajar junto a ustedes. Su amor por Cristo y su obra me llenan de ánimo, me contagian y me impulsan a seguir adelante en el servicio de nuestro Señor. Ustedes cumplen un rol crucial en mi vida personal, familiar y ministerial.
Quinto. Gracias a mis padres, que me hospedan a mi y a mi familia en su casa. Gracias a ellos por compartir con nosotros no solamente su casa, sino muchas otras cosas más. Compartir y vivir con ustedes me está haciendo crecer mucho.
Sexto. Gracias a los que oran u ofrendan para mi sostenimiento familiar y ministerial. Le doy gracias tanto a los que están cerca como a los que están lejos. Ustedes cumplen un rol trascendental en mi vida personal, familiar y ministerial. Siempre doy gracias a Dios por ustedes y por el aprecio que me tienen.
Mi gratitud es genérica porque no quiero dejar de mencionar a alguno que es una bendición a mi vida. Los seres humanos somos dependientes, no autosuficientes. Necesitamos de Dios y necesitamos también de otros seres humanos.
Dios ha diseñado nuestra vida de tal manera en la que la gratitud a él y a otros siempre esté en nuestra mente y en nuestro corazón. La palabra gracias es una palabra muy profunda. Su significado es enorme.
Yo quiero terminar este año y empezar el año que viene dando gracias a Dios por haberme hecho su hijo y a todos ustedes que siguen mi vida personal, familiar y ministerial. ¡Dios les bendiga!
¡Muchas gracias leer esta nota!
Segundo Rodríguez
