Este mes me tocó viajar a la ciudad de Calca, Cusco. Fui para enseñar Métodos de Enseñanza a un grupo de hermanos quechua hablantes. Fue mi primera vez en esa ciudad. Disfuté con la hospitalidad de los hermanos de Calca. La alimentación fue deliciosa y muy nutritiva. Cada comida fue especial, pero resalto las sopas que tomé; estuvieron exquisitas.
El grupo de hermanos que estudiaron conmigo vinieron de los pueblos aledaños a Calca. La mayoría era quechua hablantes y tenían poca educación. Leían y escribían con dificultad, pero su ánimo por aprender la palabra de Dios me entusiasmó. Para enseñar a cualquier grupo de personas se necesita mucha paciencia, este grupo de hermanos no fue la excepción. Dios fue bueno conmigo y me dio un buen tiempo con este grupo de hermanos. Todos ellos eran sencillos, pero con un corazón enorme para Dios y su palabra. Oremos por ellos, que sigan fieles y que su crecimiento en el evangelio sea manifiesto en los lugares en los que viven.
Estudiamos desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Descansábamos de estudiar al momento de la alimentación. Cada día tuve 10 alumnos estudiando conmigo. Mi tiempo con ellos fue edificante. En especial, disfrutamos mucho cuando estudiamos la manera en la que nuestro Señor Jesucristo enseño mientras estuvo en la tierra.
En mi visita a Calca pude reencontrarme con el misionero Cristobal Churata, de Cusco; el pastor Enrique Hanco, de Calca; Porfirio Vargas, de Urubamba; y Florencio Churata y su familia. Todos ellos son amigos y compañeros en el ministerio desde que estuvieron en Trujillo. Fue bueno ver que siguen adelante en la obra de Jesucristo. Ruego sus oraciones por ellos, para que Dios los siga haciendo crecer en la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Al retornar a Trujillo me esperaba la ceremonia de clausura del año académico en el Seminario Bautista del Perú. Tuvimos el privilegio de graduar a 7 estudiantes: 5 varones y 2 mujeres. Pido oración por ellos, que Dios los use grandemente en su obra de salvación.
Luego del viaje a Calca no he viajado más este mes. He tenido más tiempo para congregar en mi iglesia local. He podido predicar la palabra y dirigir algunos servicios. Es una bendición grande ser parte de una congregación en la que los hermanos oran y ofrendan para el ministerio.
Gracias por leer y orar por mi vida personal, familiar y ministerial.
