¡Anunciemos gozosamente el evangelio de Jesucristo!

“Evangelio” significa “buenas noticias”, “buenas nuevas”. El evangelio en la Biblia es presentado como un mensaje poderoso. El poder del evangelio bíblico radica en el poder de Dios y en lo que anuncia: la salvación, el perdón de pecados y la vida eterna.

El evangelio anuncia la salvación de Dios por medio de Jesús, Su unigénito Hijo, quien es el salvador, Cristo el Señor. Los ángeles consolaron a los pastores que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús con palabras evangélicas: “… No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo; que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11).

Dios ama a los pecadores y es por eso que envío a Su Hijo a este mundo para que los pecadores que creen en él y le siguen sean salvos. Dios no quiere condenar; esa no es su prioridad. Lo que Dios quiere es salvar y Jesucristo Su Hijo es la evidencia irrefutable de tal realidad.

Jesucristo, de acuerdo al evangelio, murió por los pecadores conforme a las escrituras, y resucitó de entre los muertos al tercer día. Luego de resucitar, él se presentó vivo a sus discípulos con muchas pruebas indubitables de su resurrección y les habló del reino de Dios por cuarenta días.

En mérito a quién es Jesús y a la obra de redención que él realizó en la cruz del Calvario, todo pecador que cree en él y le sigue de corazón es hecho hijo de Dios y coheredero del reino de Dios. Este es el mensaje vital del evangelio bíblico.

La buena nueva, la noticia alegre, el evangelio bíblico, afirma ciertísimamente que quienes creemos en Jesús y le seguimos, somos hechos hijos Dios, ya no estamos perdidos, ya no somos hijos de ira, ya no estamos bajo condenación. Esta nuestra salvación es un hecho consumado y real gracias a que Jesús “… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.” (Romanos‬ ‭4‬:‭25‬).

El evangelio es inclusivo y está accesible a toda criatura y a todas las naciones. Apropiarse del evangelio de Jesucristo y de sus beneficios es fácil. ¿Cómo es que obtenemos la salvación de Dios por medio de Jesucristo que anuncia el evangelio? El apóstol Pablo no dice lo que tenemos que hacer. “… Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:8-10).

¡Creamos el evangelio! ¡Hagámoslo pronto! ¡Confesemos que Jesús el Señor y creamos en nuestro corazón que se levantó de entre los muertos por el poder de Dios! Si lo hacemos, si confesamos y si creemos, seremos salvos eternamente.

Una vez que ya hemos creído y confesado a Jesucristo, el evangelio nos “obliga” a una misión, a la misión de anunciar el mensaje de salvación. Nosotros que creemos estamos llamados a compartir la buena noticia de la salvación a toda persona por dondequiera que vayamos.

¡Hablemos el evangelio! ¡Contemos las buenas nuevas de salvación a quienes se relacionan con nosotros! ¡Aprovechemos cada oportunidad que Dios nos da para decirle a otros que Jesucristo es el único y suficiente salvador que necesitan!

Está escrito:‬‭ “Pues si anuncio el evangelio no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciaré el evangelio!” (1 Corintios 9:16). ¡Qué Dios nos impulse a hablar las buena nuevas de salvación en Cristo a toda persona en todo tiempo! Amén.‬

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