


Dios es bueno y nosotros, quienes creemos en él y le seguimos por medio de Jesucristo Su Hijo, también tenemos que serlo. Ser buenos es el desafío y el reto cotidiano que tenemos que vivir todos y cada uno de los hijos de Dios mientras estamos en esta tierra.
Los cristianos, todos y cada uno de nosotros, dondequiera que vivamos, estamos llamados a ser buenos y ha hacer lo bueno, como nuestro Creador y Redentor. Ser buenos, en esencia y en hechos, como nuestro Dios, es nuestro desafío, nuestro reto divino, como hijos de Dios y nuevas criaturas en Cristo Jesús.
El modelo del ser y del hacer de todos los hijos de Dios por medio de Jesucristo es Dios. Dios es nuestro referente y nuestro ejemplo supremo. Tenemos que imitar a Dios al vivir en esta tierra y al relacionarnos con los que nos rodean. Efesios 5:1 afirma: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.”