¿Qué es lo que me espera después de mi muerte?

Al morir, la nada, unos;

Al perecer, la reencarnación, otros;

Después de esta vida, la resurrección, la Biblia.

Estas tres concepciones están en disputa entre los seres humanos y solo una de ellas es verdadera. No es posible que las tres sean veraces. Tampoco es plausible combinar estas tres posturas para que sean veraces.

Estas tres concepciones “se saben” y se asumen por “fe” y solo por “fe”…

Estas tres concepciones tienen a su vez su fuente de autoridad. Esto significa que uno o muchos han hablado y presentado a cada una de estas tres ideas. La fuente (o fuentes) está escrita y puede ser leída y aprendida.

La resurrección de los muertos está expuesta en la Biblia y Job creía en ella y estas palabras salidas de su boca en el libro de Job 19:25-27 lo demuestran:

“Yo sé que mi Redentor vive, 

Y al fin se levantará sobre el polvo; 

Y después de deshecha esta mi piel, 

En mi carne he de ver a Dios; 

Al cual veré por mí mismo, 

Y mis ojos lo verán, y no otro, 

Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.”

En la Biblia hay varios textos que presentan resurrecciones: La resurrección del hijo de la viuda de Sarepta (1 Reyes 17:17-24). La resurrección del hijo de la sunamita (2 Reyes 4:18-37). El hombre que resucitó al caer en la tumba de Eliseo (2 Reyes 13:20-21). El hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17). La hija de Jairo (Lucas 8:40-56). Lázaro de Betania (Juan 11). Tabita (Hechos 9:36-43). Eutico (Hechos 20:7-12).

Todas estas resurrecciones son hechos históricos, pero hay una resurrección mayor, la más grande de todas, la resurrección de Jesucristo. La resurrección de Jesucristo está narrada por los testigos de ella en los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan).

Los seres humanos estamos frente a una determinación clave en esta vida respecto a qué vamos a creer respecto a lo que pasará con nosotros al morir. ¿La nada? ¿La reencarnación? ¿La resurrección? La tres concepciones son las opciones que tenemos para asumir… pero solo una de ellas es la verdadera.

La muerte nos acecha… La muerte nos llegará… Nuestra muerte es inevitable… ¿”Sabiendo” por “fe” cuál de estas tres concepciones nos iremos de esta vida? Cada uno de nosotros sabe cuál es su concepción… eso es seguro.

En mi caso, al igual que Job, y que muchos otros en la Biblia misma, y en la historia de la humanidad, creo en la resurrección de los muertos. Creo que Jesucristo vive (“mi Redentor vive”) porque resucitó de entre los muertos al tercer día. Creo también que yo mismo voy a resucitar de entre los muertos por el poder de Dios. Mi fe me asegura el hecho de que una vez resucitado “en mi carne he de ver a Dios”.

No es que yo crea ser por mí mismo merecedor de esta resurrección ni merecedor tampoco del privilegio de ver a Dios personalmente… No. No merezco la resurrección. No merezco tampoco ver a Dios.

Si tengo la seguridad de resucitar y ver a Dios es porque Dios dice en la Biblia que los hombres y mujeres que creen y siguen a Jesucristo resucitarán y verán a Dios personalmente. (1 Tesalonicenses 4:13-18; Apocalipsis 21:1-8; 22:1-5).

Job sabía y anticipaba qué es lo que le esperaba al terminar su vida en este mundo. Job sabía que la muerte no era el fin de la existencia, que había algo más después de ella… la resurrección, ver a Dios personalmente…

En el caso tuyo, ¿qué es lo que sabes de lo que te espera al dejar este mundo presente? ¿La nada? ¿La reencarnación? ¿La resurrección? … Solamente tú tienes la respuesta a estas interrogantes.

La vida en esta tierra tiene momentos cortos y largos en los que se vive pesadamente, desfalleciendo. Job lo sabía. Él estaba sufriendo como nadie más ha sufrido cuando pronunció sus palabras. Él dijo que “su corazón desfallecía dentro de él”. Job, empero, encontraba ánimo y fortaleza en su certeza de que su Redentor vive y en la convicción de su propia resurrección para ver a Dios personalmente.

Al igual que Job, mi convicción en que Jesucristo vive y mi certeza de que he resucitar de entre los muertos para presentarme ante Dios me alientan y me dan fuerzas para vivir mis tiempos alegres y también mis momentos de dolor.

La resurrección de entre los muertos y la esperanza de ver a Dios personalmente son creencias alentadoras y fortalecedoras. Gracias a Dios por lo que él ha dejado por escrito sobre ellas en la Biblia, la palabra de Dios.

¡Qué Dios nos ayude a vivir en este mundo en función de la resurrección de los muertos y del hecho indubitable e inequívoco de que veremos a Dios personalmente! Amén.

Posted in Uncategorized and tagged , , , .