Redford Tramell, un hombre de Dios que vive por y para la misión de evangelizar y discipular a todas las naciones.

Redford Tramell es un hombre de Dios.

Él vive por Jesucristo y su obra de salvación.

Dios y su obra son visibles en su vida.

Pablo, que vivía por Cristo y la extensión del evangelio, “lo tuvo en su mente” cuando escribió estas palabras: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a lo que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 4:17).

Admiro a este mi hermano y quiero imitar su fe y su pasión por la extensión del evangelio.

Conocí a Redford Tramell en el año 1999, cuando yo tenía 34 años. En ese año yo tenía 7 años siguiendo a Jesucristo, mi historia en Cristo estaba empezando; la historia en Cristo de mi hermano Redford era mucho más larga, él llegó a Perú en el año 60 y ya había establecido dos congregaciones en Lima.

El misionero Redfod Tramell ha bendecido y ha sido usado crucialmente en la extensión del evangelio y la fundación varias iglesias de Jesucristo en Perú. En Villa El Salvador, Lima, existen hoy varias iglesias crecientes y florecientes, que tiene una buena cantidad de discípulos, local propio y liderazgo firme gracias, en una u otra manera, a este siervo de Dios. (Foto: Redford Tramell y Andrés, mi hijo, y yo, cuando lo visitamos el mes de agosto).

Al momento de conocerle, el misionero Redford Tramell y Elisabeth, su esposa, que partió a la presencia de Jesucristo hace unos años, ya no estaban estableciendo congregaciones en forma directa y personal. Para ese momento, Redford había fundado la Misión Peruana A Toda Criatura (ATOCRI), cuya oficina estaba ubicada en su vivienda.Toda su labor misionera la realizaba desde y a través de esta misión.

Redford Tramell fundó Atocri con la participación de varios pastores e iglesias de Lima. Atocri surgió por la misión y para la misión.

Viví a Atocri y a su objetivo, la misión y su cumplimiento, por unos 8 años. En esa oficina “se respira”, “se come” y “se bebe” obra misionera local, nacional y mundial.

Todo lo que ocurre allí es un reflejo de la vida, obra, discurso y ejemplo de este singular obrero de Dios.

Atocri promueve la oración misionera.

Se ora con ruego intenso por obreros para la obra de Dios, para que Dios envíe más.

Se ora por las iglesias que no tienen pastor, para que Dios les de su pastor.

Se ora por los pastores y misioneros, para que Dios les provea, los guarde y los use en la salvación y en la edificación de las personas.

Se ora por las iglesias, para que tengan visión y pasión por predicar el evangelio.

Se ora por las etnias del Perú y el mundo, para que sean alcanzados con el evangelio. Etc. (Foto: Una oficina de Atocri. Todo es misiones y misiones).

Redford Tramell y Atocri, en el tiempo que serví allí, organizaban mensualmente cursos para ayudar a los pastores, misioneros y líderes en la actualización y la renovación de su conocimiento bíblico teológico ministerial. Organizaban anualmente, también, una conferencia bíblica para misioneros, pastores y líderes. Recuerdo esas conferencias, eran de desafío y de bendición grande. Tanto los cursos mensuales como la conferencia anual, ayudaban a los pastores, misioneros, líderes e iglesias en su comunión y compañerismo, pues, se conocían y se relacionaban bendiciéndose mutuamente.

Redford Tramell y la misión de Jesucristo a la iglesia están muy entrelazadas.

Redford Tramell y Atocri son inseparables.

Redford Tramell respira y transpira evangelización y discipulación.

Dios, Jesucristo y su obra de salvación, y la misión y la iglesia, y el mundo y su condición, están en todos los poros de mi hermano Redford.

No he conocido a alguien que viva la misión como él la vive. Mi “jefe”, yo le llamo así siempre, es único. (Foto: Oficina de Jenny, secretaria de Atocri. Más misiones y misiones).

Ya no vivo en Lima y ya no lo frecuento tanto, pero cada vez que lo he visitado he sido testigo del compromiso misionero de Redford Tramell. Su casa está llena de su pasión. Mapas misionológicos en las paredes de toda la casa. Globos terráqueos. Tarjetas de oración de misioneros. Descripción y fotografías de la etnias de Perú y de otras naciones. Todo está “pintado” y “decorado” con la gran comisión.

Redford Tramell construyó en el techo de su casa “el Aposento Alto”. El Aposento Alto es una habitación en la que se hospeda a los visitantes. Esa habitación también está dedicada a la oración, a la oración misionera. Allí se ora por la extensión del evangelio cada día. Siempre hay una predica que motiva a la acción misionera. Siempre hay oración misionera allí.

Redford Tramell ya pasó los noventa años. Ayudémosle intercediendo a Dios por él.

Dios ya recogió a Elisabeth, su esposa y compañera de milicia de toda la vida. También, Dios recientemente acaba de llamar a su presencia a su hijo Jonathan Tramell, el mayor de sus tres hijos. Él está triste. Él necesita nuestra mediación en oración. Él mantiene su lucidez mental y espiritual, pero su cuerpo está cada vez más desgastado y débil. Nosotros le ayudaremos muchos orando por él.

Aprecio y admiro a Redford Tramell. Veo a Dios en él. Su pasión por Cristo y su forma de hablar con Dios me conmueve. Dios bendijo mi vida a través de él. Lo tengo en mi memoria y es mi referente en mi camino de vivir para Jesucristo y su obra. (Foto: Andrés y yo con Redford Tramell cuando oímos su testimonio y nos animó).

¡Qué Dios bendiga a Redford Tramell con una vejez lúcida y poco dolorosa! ¡Qué Dios alivie y conforte el corazón de este su buen siervo! ¡Qué Dios se glorifique en él hasta el último día de su vida en esta tierra!

Amén y amén.

 

#RedfordTramell #ElisabethTramell #Misiones #Evangelismo #MisionerosEstadoUnidenses #Atocri #IglesiasBautistasDeVillaElSalvador #ReflexionDiaria #MisionerosDeHoy #BienBuenSiervoFiel #EntraEnElGozoDeTuSeñor

Más:

Elisabeth Tramell, una mujer admirable.

El Aposento Alto.

¡Los seguidores de Jesucristo somos personas que conocemos la verdad de Dios!

El hijo de Dios es una persona que sabe, que conoce, que está enterado. La Biblia es clarísima. La ignorancia, el no saber, la desinformación, no es propia de aquellos que creen en Dios por Jesucristo.

Todo hijo de Dios sabe lo que cree y sabe dar razones convincentes en base la Escritura, la Biblia, de la esperanza que tiene por seguir a Jesucristo. No somos buenos seguidores de Jesucristo si no sabemos y no podemos dar testimonio convincente e inteligente de nuestra fe.

La ignorancia de Dios, de Su Voluntad y de Su Palabra, es propia de los que no creen en Dios, de los que le dan la espalda, de los que lo niegan. Ellos son los que no tienen ninguna idea clara de lo que Dios quiere para los seres humanos. Ellos viven así porque “han recibido el espíritu del mundo” y ese espíritu lo controla el maligno y él quiere a la humanidad en ignorancia completa de Dios y de lo que él dice.

Pablo afirma irrebatiblemente: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:12).

En ese texto bíblico se divide a la humanidad en dos grupos bien diferenciados: 1) los que han recibido el espíritu del mundo, que son los que no conocen a Dios y que no saben lo que Dios ha dispuesto para los seres humanos y 2) los que han recibido el Espíritu que proviene de Dios y que saben lo que Dios ha dispuesto para la humanidad y para ellos mismos.

Todos los que seguimos Jesucristo hemos recibido el Espíritu Santo de Dios. El Espíritu Santo lo recibimos tan pronto como creemos el evangelio y nos convertimos en seguidores de Jesucristo (Juan 7:37-39; Efesios 1:13-14). Nosotros estamos aptos para saber y para conocer lo que Dios nos ha concedido desde el mismo instante que Dios nos da vida nueva por medio de Su Espíritu.

1 Corintios 2:12 es una llamada de atención a los seguidores de Jesucristo de hoy. Todos nosotros tenemos que conocer la verdad, las obras y la voluntad de Dios porque él nos ha dado Su Espíritu Santo para que nos enseñe y nos haga saber todo lo suyo. Dios ha hecho su trabajo y nos ha bendecido dándonos la Biblia, Su Palabra, y Su Espíritu Santo. Ahora nosotros tenemos que educarnos e instruirnos en lo que Dios ha dicho.

Dios ha hecho lo que le toca.

Ahora nos toca trabajar a nosotros.

A nosotros nos toca leer y escuchar la palabra de Dios, la Biblia. A nosotros nos toca pensar y meditar en la ley de Dios. A nosotros nos toca escudriñar e investigar lo que Dios dice. Nosotros tenemos que coger la Biblia y alimentarnos de ella tanto como podamos.

A nosotros nos toca saber y conocer lo que Dios nos ha concedido. Todo está en la Biblia. ¡Muévenos a darle la atención debida a la palabra inspirada por tu Espíritu, Dios nuestro! ¡Haz que seamos un pueblo instruido en tu santa verdad, Dios y Padre de Jesucristo!

Amén y amén.

¡Mi Redentor Vive y después de muerto resucitaré, lo veré y viviré con él!

La muerte llegó a personas que quiero. La tristeza les embarga y el dolor les agobia.

Están tristes y desde donde estoy solamente puedo orar por ellos y darles palabras de aliento.

La persona que murió vivió en esta tierra creyendo en Dios por medio de Jesucristo, Su Hijo. Y Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:25), dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Cree esto?”

Ella creyó en Jesucristo y en lo que él dijo de sí mismo. En consecuencia, su muerte no es definitiva, no ha muerto eternamente, ella resucitará y vivirá eternamente al lado de Dios y de todos los redimidos.

Desde la distancia y desde mi no presencia física pido a Dios que consuele, de fuerzas, ánimo y ayuda a mis amigos y hermanos en Cristo, cuyo familiar a partido a su encuentro espiritual con Dios.

El antónimo de la muerte es la vida. Lo opuesto a morir es resucitar.  La Biblia habla de la muerte y también de la vida. La Biblia presenta el morir y también el resucitar.

Yo no sé de ustedes, pero sí se de mí. Se puede vivir y morir con la esperanza de resucitar de los muertos para salvación y vida eterna al lado de Dios. Si se quiere vivir y morir así, hay que creer y seguir a Jesucristo de todo corazón.

Job, quien es conocido por el sufrimiento atroz que padeció, creía en la resurrección de los muertos y en su propia resurrección. Sus palabras, en Job 19:25-27, son contundentes.

Él sabía que Su Redentor estaba vivo. Él sabía que se iba a morir y que por el proceso de la muerte, su piel iba a ser deshecha. Pero él sabía, también, que iba a resucitar y que en su carne iba a ver a Dios.

Ver a Dios luego de morir y resucitar es una verdad liberadora y alentadora. La muerte no es nuestro final, sino nuestro principio, el principio de nuestra eternidad. En esta nuestra eternidad, veremos a Dios, lo veremos personalmente, seremos nosotros mismos los que experimentaremos ese bendito hecho y Job lo hace patente.

La muerte y el dolor que produce en nosotros que la padecemos, nos agobia, nos abruma. Job no lo niega, él dice que su corazón desfallece dentro del él. Pasa lo mismo con nosotros. Pero, eso sí, nuestra esperanza es mayor, y es por eso que nos sobreponemos al dolor y nos levantamos y nos ponemos en pie, para seguir viviendo con ánimo para Dios por la fe en Jesucristo.

¡Gracias a Dios por darnos esperanza en días de dolor por la muerte! ¡Gracias a Dios por darnos a Jesucristo, que murió y resucitó para salvarnos de la muerte!

¡Qué Dios nos ayude a vivir creyendo en Jesucristo mientras vivimos como extranjeros y peregrinos hasta irnos a vivir con él por la eternidad!

Amén y amén.

Creer en Dios da aliento y fortaleza para atravesar cualquier situación.

Dios sostuvo, sostiene y sostendrá siempre a todo aquel que cree en él y lo busca y espera en él. Dios nunca falla ni deja solos a lo que le temen y lo esperan.
La vida de por sí ya es dura, pues hay que trabajar duro. La vida tiene sus momentos de gozo, de bienestar, sí, claro que sí. La vida tiene muchos momentos alegres. Siempre debemos agradecer a Dios por los buenos instantes que vivimos en este mundo.
Pero son los instantes de dolor, de frustración, de traición, de pérdida atroz, los que nos hacen desmayar. Este tipo de momentos nos hacen olvidar todos los buenos momentos. Este tipo de momentos nos quitan el aliento y nos derrumban mental y emocionalmente.

Puede ser porque se pierde algo que amamos y que nos es muy valioso. ¿El trabajo? ¿La vivienda? ¿La familia? ¿Una amistad? ¿Un miembro del cuerpo?
En todo momento Dios está al lado de uno, pero es en la tragedia, en la desgracia, en el dolor, en el desvanecimiento, que su presencia se hace urgente e indispensable. Es en la aflicción y el sufrimiento indecible que conocemos más y mejor a Dios.
El escritor del Salmo 27, David, el gran rey David, experimentó momentos de dolor y de desesperación, que le fueron emocionalmente horribles. Él se sintió morir. Pero, gracias a Dios, tuvo su pero, su pero fue su fe. Su fe en Dios, su fe en el bondadoso Jehová Dios lo sostuvo.
Yo he tenido momentos así también, y al igual que David, mi fe en el bondadoso Dios me ha revivido y fortalecido.
Cree en Dios por medio de Jesucristo. Cree en la bondad de Dios por medio de Su Hijo Jesús. Cree en que Dios está presente en esta tierra y obrando en ella en todo momento. Aguarda a Dios y cobra ánimo. Espera en Dios y tus fuerzas serán renovadas.
No lo has perdido todo. No te has quedado solo. Todavía Dios está presente. Todavía queda Dios.
Amén y amén.

El árbol de la ciencia del bien y del mal – El bocado bueno, protector, prohibido y mortal.

El árbol de la ciencia del bien y del mal es el segundo árbol que Dios destaca en la narración bíblica. El primero es el árbol de vida (Génesis 2:9).

El árbol de la ciencia del bien y del mal era un árbol bueno, como todo lo que Dios hizo. El árbol está incluido en la declaración que clausuró la obra creativa de Dios (Génesis 1:31).

Pero el árbol de la ciencia del bien y del mal, que era bueno, le fue prohibido clara y específicamente a Adán; y también a Eva, que recibió la prohibición de boca de Adán.

¿Por qué Dios les prohibió ese crucial árbol? Es difícil responder por Dios. Con todo, me aventuraré a dar algunos motivos implícitos en el relato y la prohibición.

1. Ellos tenían mucho que comer y no necesitaban comer el fruto de ese árbol. Génesis 2:9 muestra la abundancia que había en el huerto. Dios autorizó a Adán a comer todo árbol del huerto,  incluyendo al árbol de Vida (Génesis 2:16).

2. Dios los hizo capaces de conocer el bien y el mal sin necesidad de desobedecerle. El bien era obedecer a Dios y el mal era desobedecerle. Adán mostró su capacidad de conocer el bien y de expresar ese conocimiento al obedecer a Dios nombrando a todos los animales. Adán y Eva mostraron su capacidad de conocer el mal al obedecer a Dios no comiendo del árbol por un breve tiempo entre el final del capítulo 2 y el inicio del capítulo 3 de Génesis.

3. Adán y Eva tenían a Dios como Maestro personal directo. Dios los hizo a su imagen y semejanza, es decir, tenían las capacidades de Dios en expresión humana. Dios les hizo conocer cuál era su posición, su rol y sus deberes en toda su creación (Génesis 1:28). Dios le hizo conocer también qué debían comer ellos y también las otras criaturas (Génesis 1:29-30). Dios les hizo conocer también cuán amplia y plural era su libertad cómo cuán mínima y singular era su prohibición (Génesis 2:16-17). Dios era su maestro. Adán y Eva podían conocer lo que quisiesen directamente de Dios.

4. Dios dio a Adán y Eva la prohibición para protegerlos de la muerte y del enemigo qué ellos “no sabían” que ya existía. Para este momento del relato, y habiendo pasado la semana de creación, Lucifer ya se había convertido en diablo y Satanás, y era adversario de Dios y de ellos (Apocalipsis 12:9), pero Adán y Eva no lo sabían. Obedecer Genesis 2:16-17 protegía a Adán y Eva de ese enemigo y su engaño. También, obedecer ese mandato los protegía de la muerte, que les era potencial, pero experimental al desobedecer.

5. Dios probó la lealtad voluntaria de Adán y Eva con la prohibición de Génesis 2:16-17. Dios hizo personas a su imagen y semejanza. Dios hizo individuos libres. Dios hizo de los seres humanos entes con voluntad propia, ya para obedecer o “desobedecer”. Dios quería y esperaba que Adán y Eva decidiesen serle leales y que mostrasen esa su lealtad obedeciendo su mandato libre y voluntariamente. ¿Era un riesgo? Sí, y Dios asumió ese riesgo porque era lo mejor para nosotros.

Estos son los motivos implícitos en árbol de la ciencia del bien y del mal que veo en la narración y en la prohibición de Génesis 2:17. Si ustedes ven algún otro motivo, háganmelo saber.

Dios siempre buscó, busca y buscará el bien del ser humano.

Adán y Eva vieron esa bondad por un breve tiempo en el árbol de la ciencia del bien y del mal y en la orden de no comerlo. Cuando vieron esa bondad fueron obedientes a Dios y estuvieron en comunión con él y disfrutaron de todo lo que él dispuso para ellos.

Así es también hoy.

Dios es bueno y quiere lo mejor para con nosotros. Por eso nos ha dado a Jesucristo, Su Hijo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:24-25). Si vemos la bondad de Dios en Jesucristo y creemos en él y le seguimos, tendremos perdón de pecados y salvación eterna, y disfrutaremos de Dios y de todos sus bienes.

Aprovechemos la bondad de Dios y pongamos nuestra fe en Jesús para seguirle y servirle. Amén.

El bocado bueno, protector, prohibido y mortal que fue el árbol de la ciencia del bien y del mal no fue comido por un breve lapso de tiempo, pero después …

¿Qué debo hacer para ser salvo?

Esta pregunta conduce a la vida eterna en Jesucristo.

El carcelero de Filipos lanzó esa pregunta en este contexto: 1) Vio los azotes y la prisión injusta de Pablo y Silas, 2) Vio a estos dos discípulos orar y cantar himnos a Dios sin quejarse, 3) Pablo y Silas evitaron que se matase, 4) Vio que los presos que cuidaba no huyeron a pesar de la oportunidad de hacerlo, y 5) Supo del terremoto que “libró” a los presos de sus cadenas y de su prisión.

Todos estos hechos cruciales impactaron al carcelero. Él relacionó lo ocurrido con Pablo y Silas y su mensaje sobre Jesucristo. El carcelero sabía que Dios obraba a través de Pablo y Silas.

El impacto que recibió el carcelero derritió su corazón y le hizo pensar en su condición ante Dios. Él entendió su perdición y su condenación. Su pregunta expresa su angustia por su condición perdida, pero también su determinación por ser salvo.

Pablo y Silas le dieron de inmediato la respuesta salvadora: “¿Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa?”. El Carcelero creyó en Jesucristo y se identificó con él bautizándose en su nombre. Toda su familia creyó en Jesús ese día. El gozo de la salvación inundó el corazón de toda la familia.

Lo ocurrido con este carcelero es la experiencia de muchos pecadores hoy. La fe en Jesucristo verdaderamente salva y libera de pecado y condenación.

Si usted es un pecador que aún no obtiene su salvación y se pregunta “¿qué he de hacer para ser salvo?”. Crea, confíe y entréguese a Jesús para seguirle de todo corazón.

Si lo hace, tenga por seguro que la salvación eterna y el gozo de estar bien con Dios también serán suyos.

No demore más. crea en Jesús y sea salvo.

Amén.

¡Bueno en gran manera!

Toda persona que crea, contempla su obra al terminarla, para  calificarla. Dios también hizo lo mismo al terminar al universo. “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera”.

“Bueno” significa “agradable”, “placentero”, “gozoso”. Dios se deleitó superlativamente al ver terminada su obra.

La palabra “bueno” también tiene connotación estética y moral. Nada era feo ni desagradable, sino bello y hermoso. No había, asimismo, maldad ni inmoralidad. Todo reflejaba a Dios.

Los cielos y la tierra; el día y la noche; la expansión; los mares; la tierra seca; la vegetación; los astros; los seres vivos acuáticos; los seres voladores; los animales terrestres; y los seres humanos, que señorean el planeta. Todo reflejaba bondad.

Hoy, empero, hay vergüenza, culpa, dolor, frustración, llanto, enfermedad y muerte. Hay catástrofes, guerras, crímenes y abusos. El dolor y desesperación turban nuestras almas.

El universo es bueno, pero ya no “en gran manera”. Hay belleza y bondad, pero también fealdad y maldad.

¿Qué pasó?

Adán y Eva desobedecieron a Dios. Su desobediencia introdujo el pecado, muerte y maldición al universo.

Pero Dios no abandonó su creación; él la cuida y sostiene. Dios está obrando la redención de todo lo creado.

La redención de la creación la ejecuta Dios por Jesucristo, quien vino para que todos “tengan vida… en abundancia” (Juan 10:10; Colosenses 1:15-20).

Jesús y su obra redentora (muerte, sepultura, resurrección, ascensión y segunda venida) harán  cielos nuevos y tierra nueva en los que mora la justicia.

Este universo volverá a ser “bueno en gran manera”. Jesucristo lo hará realidad en su segunda venida. Para vivir en este nuevo universo y disfrutarlo, tenemos que creer y seguir a Jesús. ¡Hagámoslo!

Jesús hará que nuestra vida en esta tierra sea “buena en gran manera” y anticipe así la eternidad.

Amén.

¡Veganos, vegetarianos, … y la Biblia!

A propósito de veganos, vegetarianos y otros sistemas alimenticios que se nos quiere imponer. Una síntesis de lo que Dios dice en la Biblia sobre nuestra alimentación.

1. La dieta primigenia del ser humano y todo ser viviente móvil del planeta fue vegetal (Génesis 1.29-30). Esta dieta fue propia de un mundo sin muerte.

2. A la dieta vegetariana se le añadió la carnívora luego de que Adán y Eva pecaron contra Dios e ingresó la muerte al mundo. (Génesis 9:3-4).

3. A Israel se le restringió la dieta carnívora estableciendo la existencia de animales limpios e inmundos como ejemplo de la distinción que Dios hizo entre judíos y los otros pueblos (gentiles). (Levítico 11:1-2, 46-47).

4. A la Iglesia de Jesucristo se autorizó comer de todo, excepto sangre y ahogado, como expresión de la libertad que Dios otorga en Jesucristo. (Hechos 15:19-21).

5. La prohibición de alimentos no restringidos por Dios en la Biblia son introducidos al mundo por demonios a través de hombres engañados que desvían a crédulos e ignorantes de la palabra de Dios y del espíritu liberador del evangelio de Jesús (1 Timoteo 4:1-5).

6. Al final de este mundo y con la introducción de la eternidad y la exclusión de la muerte, la dieta de la humanidad será nuevamente vegetariana. (Génesis 2:9, 16-16; 3:22-24; Apocalipsis 22:14). 

7. Por último, existe una restricción de amor. Esta restricción de amor la viven los discípulos de Jesucristo al comer. Ellos no comen nada que haga tropezar a su hermano o a otro ser humano alrededor suyo. (1 Corintios 10:31-33).

¡El cristiano glorifica a Dios comiendo! Y lo hace, trabajando para comer, agradeciéndole por su comida, y sin hacer tropezar a su hermano y a su prójimo.

Los cristianos viven su misión incluso al alimentarse. Por eso comen buscando que más personas se salven al creer el evangelio.

Amén.

Lee toda la exposición de este bosquejo en: https://segundorodriguez.com/veganos-vegetarianos-otros-y-la-biblia/

El dinero y la extensión del evangelio.

Para muchos, dinero y fe son incompatibles. Piensan que Dios y lo relacionado con él no requiere dinero. ¿Tendrán razón?

Aclaremos: Jesucristo murió por nosotros  y resucitó para justificarnos. Salvarnos no nos cuesta; le costó a Jesús. En Jesús Dios regala salvación eterna. ¡No tenemos que comprar nada! ¡No necesitamos dinero para salvarnos! ¡Necesitamos creer en Jesucristo!

Pero no “espiritualicemos” todo.

Lo que cuesta dinero es llevarle el evangelio a las personas. Siempre costó y hoy más… ¡todo es más caro! El transporte moderno nos hace llegar a mayores distancias, a más personas y más rápido… pero a mayor precio. El dinero es esencial en la extensión del evangelio.

Jesucristo mismo “requirió” dinero para ir y llevar su mensaje. “Necesitó” dinero y lo tuvo. ¿De dónde lo obtuvo? De sus seguidores… ellos lo dieron y las mujeres de Lucas 8.1-3 lo prueban.

Sus discípulos de ese tiempo anunciaron la salvación a muchas más personas y en muchos más lugares gracias al dinero que aportaron los adeptos al Salvador.

Llevar el evangelio a toda criatura por todo el mundo requiere de dinero y Dios quiere que sus hijos lo provean.

Todos debemos extender la salvación en Cristo con nuestra voz, con oraciones… y con dinero.

Los cristianos debemos invertir en la obra misionera, que es lo que hacemos para extender la salvación a más personas.

Es vital el sostenimiento de quienes llevan el evangelio a pueblos y ciudades donde no hay discípulos.

Dios regala salvación en Cristo, pero difundir este mensaje sí cuesta dinero y los cristianos debemos proveerlo.

Somos muchos los cristianos, si todos damos, habrá suficiente dinero para extender el evangelio a muchos más.

¡Sumémonos a los cristianos que ofrendan para que Jesucristo sea anunciado-conocido por más personas en más lugares!

Amén.

¡Vayamos y llevemos el evangelio a los pecadores perdidos así haya solo uno!

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Mateo 18:10–14).

Dios busca a un perdido como un pastor de ovejas busca a una oveja que se perdió. Dios no menosprecia ni abandona a ningún pecador perdido. Dios quiere salvar a todos y a cada uno de los pecadores perdidos. Jesucristo es la evidencia de esta su gracia y su misericordia salvadora. Él, Jesús mismo, quien vino a esta tierra para salvar a los pecadores perdidos, dijo: “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.”

Los pastores de ovejas buscan a las ovejas que se descarrían y se pierden aun cuando fuesen solo una sola. La conducta de los pastores de ovejas es normal, natural, lógica. Dios obra igual que los pastores y es por eso que envió a Jesucristo a salvar a los pecadores.

Los cristianos, que somos pecadores a quienes Dios ha hallado y ha salvado por medio de Jesucristo, tenemos que imitar a Dios y no menospreciar ni abandonar a ningún pecador perdido. Tenemos que estar listos para ir y llevar el evangelio hasta donde están los pecadores perdidos; tanto si son miles, o cientos, o decenas, o solo uno… porque “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Foto: El misionero Joel Choqque estableciendo contacto con este grupo de pastorcillos para hablarles el evangelio).

Dios nos manda a “ir por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Tenemos que “hacer discípulos a todas las naciones.” 

Estamos llamados a darle el evangelio de Jesucristo a toda persona que habita este mundo. Tenemos que tener una pasión grande por llevar el evangelio. Esta nuestra pasión puede hacer que nos enfoquemos en predicar el evangelio y hacer discípulos en todo lugar donde hay miles y cientos de pecadores perdidos, pero que nos olvidemos de los lugares donde sólo hay decenas o hasta un solo pecador perdido. (Foto: Estrella, Reina, Jesús y Mary Luz, escuchando el evangelio de Jesucristo).

Tenemos que tener mucho cuidado y no ir solamente a los lugares muy poblados, sino también a los poco poblados. Tenemos que predicar en todo lugar donde hay seres humanos. Dios quiere que vayamos y prediquemos el evangelio aun a un solo pecador perdido esté donde esté. No abandonemos a los pecadores perdidos que están viviendo solitarios en lugares alejados, remotos y de difícil acceso.

El corazón de Dios es como el pastor de ovejas que busca con ahínco a la única oveja que se le perdió. Dios sacó a Felipe de Samaria y lo envió al desierto, para darle el evangelio a un solo pecador perdido, un etíope, que retornaba a su país.

Ese único pecador creyó en Jesús y en los cielos hubo gozo delante de Dios en ese mismo instante. Felipe obedeció a Dios. Felipe sintonizaba con Dios. Si Dios quería salvar a un solo pecador en un lugar remoto y solitario; Felipe también.

Hoy también hay “Felipes”. Estos están en lugares remotos, dificultosos y poco habitados. Ellos están allí porque llevan el evangelio a pecadores perdidos, aunque sean pocos, y aunque estén aislados, y aunque vivan solitarios. Estos “Felipes” son un ejemplo a imitar.

Conocí yo a un misionero “Felipe”, y lo acompañé a evangelizar. Él me llevó a buscar pastores de ovejas y alpacas en los andes de Pitumarca. Estos pastores están a más 4,000 msnm.

Dios bendijo a este “Felipe” con un buen carro y eso es muy bueno porque los valles de pastoreo están muy alejados entre sí. Nosotros viajamos varias horas hasta que encontramos a un grupo pastores y también a un solo pastor. Les hablamos el evangelio y nos escucharon con mucha atención. Nosotros cumplimos con ir y presentarles el evangelio. Ahora esperamos confiados en Dios por el fruto en sus vidas. ¡La experiencia ha sido harto gratificante para mí! (Foto: El misionero Joel Choqque exponiendo el evangelio a Fulgencio por segunda vez!

Volveré a casa en unos días, pero no olvidaré a los pecadores perdidos de los andes del sur de Perú. Tampoco olvidaré al misionero “Felipe” y la labor que realiza. Este misionero “Felipe” se llama Joel Choqque. Está casado y tiene dos hijos. Él es bilingüe, habla español y quechua. Joel y su familia predican el evangelio de Jesucristo y enseñan la palabra de Dios en Pitumarca, Provincia de Canchis, Cusco. La población de esta zona es quechuahablante y Joel y su familia son una bendición grande a todos los ciudadanos de Pitumarca y sus alrededores. Ayudemos a este misionero con nuestras oraciones y ofrendas. Su presencia y su trabajo en esta parte de Perú es vital para la salvación de los pecadores perdidos y también para el crecimiento espiritual de los pecadores hallados. (Foto: Joel Choqque y su familia. ¡Oremos por ellos y por su labor en los andes cercanos a Cusco!

El trabajo que realiza Joel Choqque en Pitumarca y alrededores es todo un desafío para mí. Su esfuerzo por llevar el evangelio a los solitarios pastores de ovejas en los andes me conmovió enormemente. Este escrito es la evidencia del impacto que recibí. Su labor me ha hecho reflexionar en la necesidad de equilibrar nuestro cumplimiento de la gran comisión. Tenemos que buscar a los pecadores perdidos en lugares donde hay muchos de ellos y también en los lugares donde hay un poquito de ellos. No debemos dejar a ningún pecador perdido atrás. ¡Qué Dios nos ayude a ir a buscar a los pecadores perdidos a los lugares donde estén, aun cuando allí haya solamente uno! Amén.

#BuscaLaOvejaPerdida #ElValorDeUnAlma #ATodaCriatura #LaSalvacionEsParaTodos #NoDejemosANinguno #CristoQuiereSalvarATodos