¡La prioridad de Dios es la salvación de todos los seres humanos, no su condenación!

El calvinismo es una mala sistematización de la doctrina bíblica. No solamente es mala, sino también la más peligrosa y dañina. La razón es sencilla: El calvinismo “tiene” como bandera la soberanía y gloria de Dios, y la apariencia de ser “rigurosamente bíblico”.

Pero, tristemente, no lo es. Aunque, desde los calvinistas piensan que sí.

El calvinismo distorsiona el carácter de Dios y pasa por alto la enseñanza general y evidente de la Escritura.

En este escrito voy a usar a la doctrina de la salvación de la humanidad como ejemplo de lo que afirmo. Los calvinistas enseñan que Dios tiene ya decidido de antemano la salvación de unos y la condenación de otros.

La Biblia es clarísima, sin embargo, en que lo que Dios más quiere de los seres humanos es su salvación. La evidencia de tal realidad son estos cuatro hechos:

  1. Dios le tiene paciencia a la humanidad y la soporta y busca su salvación. (Hechos 17:29-31).
  2. Dios ama a la humanidad y envío a Jesucristo, Dios Hijo, para salvarla de su condenación. (Juan 3:13-21).
  3. Dios sacrificó y ajustició a Jesucristo en reemplazo de los pecadores. (Romanos 5:6-8).
  4. Dios envío al Espíritu Santo y a la iglesia de Cristo a este mundo para predicar y anunciar el evangelio de salvación en Cristo a toda criatura a fin de que sean salvos por medio de creer en él y seguirle. (Hechos 1:8; 5:29-32).

Estos hechos son innegables y están absolutamente clarísimos en la Escritura, básicamente; y también en la historia de la humanidad.

La Biblia, asimismo, es diáfana en que Dios no quiere la muerte del impío ni su condenación. El fuego eterno de condenación, incluso, no fue preparado para los seres humanos, sino para el diablo y sus ángeles (Mateo 26:41).

Hay varios textos que afirman la inalterable verdad divina de que Dios no quiere condenar al pecador.

He aquí algunos de ellos:

  1. “Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos, ¿Por qué moriréis, oh casa de Israel?” (Ezequiel 33:11).
  2. “Porque no envío Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17).
  3. “Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea” (Lucas 9:55-56).
  4. “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

Estas dos verdades complementarias son inconmovibles. Dios quiere salvar a todos los seres humanos. Esa es su prioridad. Dios no quiere condenar a los seres humanos. Esa no es su principal motivación. Los textos bíblicos son claros e irrefutables. No se puede quebrantar la palabra de Dios ocultando o negando lo brillantemente escrito.

El calvinismo enseña en última instancia, sin embargo, tanto el moderado como el más extremo, en una u otra manera, esta idea que es opuesta a lo que la Biblia dice sobre la salvación de la humanidad: Dios tiene desde antes de la fundación del mundo un grupo de seres humanos a los que no quiere ni va a salvar, sino condenar y que no hay nada ni nadie que lo pueda evitar, pues esa su condenación está establecida por su soberano decreto.

No juzgo la condición espiritual de mis hermanos en Cristo que son calvinistas. Si han creído en Cristo y lo siguen son salvos, sus pecados han sido perdonados y tienen vida eterna. Jesucristo verdaderamente los ha salvado. La salvación siempre es gracias a la obra de salvación que Dios ha realizado por medio de Su Hijo.

La salvación tampoco depende de que tengamos el cien por cierto de la verdad de Dios que, por cierto, nos es imposible en este pasajero e imperfecto mundo. Gracias a Dios que es así, sino ningún ser humano podría ser salvo.

El calvinismo no representa fielmente la enseñanza de la Biblia. La desvirtúa, la quebranta, la altera y la estropea.

La Biblia enseña claramente que Dios quiere salvar a todos los seres humanos. Eso es lo que él busca y es por eso que envío a Jesucristo Su Hijo a esta tierra. La condenación de los seres humanos (de todos o de un gran sector de ellos) no es el plan original ni la prioridad de Dios.

Eso no significa, desde luego, que Dios no haya castigado, que no esté castigando, ni que no castigará a los seres humanos por sus pecados. No es así. Dios sí hace justicia y castiga a los pecadores. Aun cuando hacerlo no es su prioridad ni lo que quiere.

Reitero, la enseñanza bíblica es  esta: Dios ama a la humanidad y es por eso que obra por medio de Jesucristo y del Espíritu Santo y la predicación del evangelio su salvación, no su condenación.

El Calvinismo va en contra de esta verdad que está plasmada en la Biblia, en la historia de la humanidad y en la eternidad. Es doloroso que así sea. Pero no se puede dejar de denunciar a tan peligroso y contraproducente movimiento doctrinal .

El Calvinismo va en contra de lo que la Biblia dice sobre Dios y su salvación para todos los hombres a través de Jesucristo Su Hijo. Esa su enseñanza no es fiel a la Escritura aunque sus principales propulsores digan que sí.

Termino.

El calvinismo olvida que lo que a Dios más le alegra y regocija es el arrepentimiento y la salvación de un pecador. Dios sí está contengo con sus quienes ya son salvos. Él sí se deleita con quienes ya se han arrepentido y creído. Empero, su gozo es muchísimo mayor al ver la salvación de un pecador que se arrepiente.

¡Dejemos el Calvinismo y ocupémonos en darle alegría a Dios predicando y testificando su salvación en Jesucristo para que los pecadores se arrepientan y sean salvos! Amén.

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento” (San Lucas 15:7).

“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (San Lucas 15:10).

¡ Cuidado con la nueva Nehustan, Cristianos! – Las tradiciones humanas no son la palabra de Dios.

La perdición de los seres humanos es resultado de hacer lo contrario a lo que Dios dice, manda y enseña en su palabra.

Quebrantar la voluntad de Dios al ir contra ella es el origen de todos los males que aquejan a la humanidad.

Vivir y seguir otra palabra, excepto la palabra de Dios es un error craso y garrafal.

La voluntad de Dios está transparentemente expresada en la Biblia, que es su revelación y que ha sido comunicada por él en forma oral, al principio; en forma escrita, luego; y en forma encarnada en Jesucristo Su Hijo, al final. Hebreos 1:1-3 sentencia esto claramente:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyo heredero, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder; habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, …”

El diablo, que es el enemigo de Dios y de los hombres, que no crea nada y que no tiene nada propio de sí, excepto el mal, es el primer tergiverzador de la palabra de Dios por antonomasia (Génesis 3:1-5).

El éxito del diablo al distorsionar y oscurecer el claro sentido y propósito de la voluntad de Dios expresada en su palabra hizo que Adán y Eva incurriesen en desobediencia y acarreasen maldición y perdición a toda la humanidad (Génesis 3:6-24)..

La deformación de la palabra de Dios que inició el diablo (Génesis 3:1-5) se expresa hoy en toda tradición humana que -quita, cubre y añade- y que es puesta por encima de lo que Dios ha dicho clara y contundemente en las Sagradas Escrituras, el Antiguo y Nuevo Testamento, que es la Biblia.

Lo terrible de la tradición humana es que quienes la originan, y la escriben y la enseñan, la presentan como si “fuese” la palabra de Dios y así, con intención o sin intención, o con buena o con mala voluntad, socaban la autoridad de la verdadera palabra de Dios, desmereciéndola y reemplazándola por ella.

Las tradiciones humanas perversas, que son una tergiverzación y una deformación de lo que Dios dice, y que usurpan y asumen el lugar de la palabra de Dios en la vida de los seres humanos, han producido religiones falsas y todo sistema religioso que contradice lo que Dios ha revelado en la Biblia.

Jesucristo denunció a los judíos por el horrible pecado de vivir sus vidas en función de “mandamientos de hombres” (las tradiciones humanas). Él fue clarísimo y su dura reprensión a ellos es la evidencia:

“Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” (Mateo 15:7-9).

El judaísmo de la época del Nuevo Testamento no hizo caso a Dios y no reconoció ni a Juan el Bautista ni a Jesús, que fueron enviados a ellos por él para su bien, porque estaban “enceguecidos” por sus “mandamientos de hombres”, que eran las tradiciones de sus maestros, las cuales poquito a poquito habían ocupado el lugar de la palabra de Dios.

El proceso paulatino de reemplazar la autoridad de Dios expresada en su palabra escrita por la autoridad del hombre expresada en “los mandamiento de hombres”, la tradición humana, ocurrió y ocurre aún hoy, y es un hecho verificable. Ni el liderazgo judío ni gran parte del pueblo judío de la época de Jesús fue consciente de que ya no vivían en función de las Sagradas Escrituras.

Las tradiciones humanas que ocupan el lugar de la palabra de Dios y usurpan su autoridad en la vida de los hombres son un gran mal y un instrumento de condenación en el mundo en todos los tiempos.

La tradición humana, aun la más “bíblica” posible y hasta la muy bien intencionada, cuando se le otorga la autoridad de palabra de Dios, es un instrumento del diablo para mantener a la humanidad alejada de Dios y que aleja, distrae, desgasta, divide y confunde a los hijos de Dios y a la iglesia de Cristo para que no se ocupen de Dios y de la misión que Jesucristo ha encomendado.

La historia bíblica y la historia de la humanidad testifican lo dañino y lo nocivo que es la tradición humana que reemplaza la palabra de Dios:

Por la tradición humana el judaísmo del Nuevo Testamento rechazó y crucificó a Jesucristo, y persiguió y se opuso violenta y mortalmente, asimismo, a los discípulos y a la Iglesia que él edificó.

Por la tradición humana el Catolicismo Romano se alejó de la enseñanza de Jesucristo y de los apóstoles y aumentó poquito a poquito doctrinas opuestas a lo que ellos enseñaron, tales como: la sucesión papal, el célibato, la salvación por cumplir sacramentos, el marianismo co-rredentor y co-mediador, la ambición política y su matrimonio con el poder político, etc.

Por la tradición humana el protestantismo no volvió totalmente a la Biblia luego de la Reforma del siglo XVI (31 de octubre 1517) sino que se mantuvo con tradiciones propias de la Iglesia Católica Romana, a saber: El bautismo de infantes, el ritualismo católico, la unión con el poder político y la persecusión violenta de los disidentes.

La tradición humana es peligrosa porque surge, al principio, como una explicación y una aplicación de la palabra de Dios a un asunto específico en un determinado momento histórico, pero después, con el tiempo, al usurpar el texto y la doctrina que intentó explicar y aplicar, se constituye en un estorbo para el crecimiento de los hijos de Dios y para el cumplimiento de la misión que tienen que cumplir.

Quienes creemos en Dios y creemos en Jesucristo Su Hijo, quien es Dios hecho Hombre, tenemos que anclar, fundamentar, alimentar y sustentar toda nuestra fe y toda nuestra vida y toda nuestra misión en la palabra escrita de Dios, que es la Biblia, la única escritura inspirada por Dios.

Nosotros, quienes seguimos a Cristo en esta época, tenemos mayor luz que nuestros antepasados en el Señor Jesucristo y no estamos obligados a sustentar nuestra fe en la tradición de los hombres o los mandamientos humanos, por más útiles y buenos que hayan sido en el contexto histórico en que fueron expresados.

Nosotros tenemos las Sagradas Escrituras completas y ya definidas en la Biblia y siempre podemos y debemos dirigirnos a ellas como fuente de autoridad para estar así siempre en la verdad y no desviarnos ni a diestra ni a siniestra.

Nosotros tenemos que vivir nuestra fe como lo hicieron nuestros antecesores primigenios. Nuestra referencia normativa para vivir a Cristo son nuestros hermanos del primer siglo, que fueron los primeros en seguirle en medio de la persecución religiosa política de su época.

La historia inspirada de la Iglesia y del Cristianismo original se encuentra en el Nuevo Testamento y hasta él tenemos que remontarnos cuando necesitamos un punto de referencia inquebrantable.

Voy a terminar esta nota, en la que me he explayado más de lo que quería.

Ninguna doctrina que no esté clara y consistentemente explicada y sustentada en la Biblia debe ser creída y seguida por los hijos de Dios y las iglesias de nuestro Señor Jesucristo.

Ninguna tradición que vaya en contra de lo que está claramente escrito en la Biblia por más razonable y lógica que sea debe ser aceptada y enseñada por quienes siguen a Jesucristo.

Ninguna tradición humana es el fundamento de los discípulos y de la iglesia de Jesucristo. No lo es ninguna tradición judía, ni aun el Antiguo Testamento “solo”. Tampoco lo es ninguna tradición católica, ya oriental u occidental. Tampoco tenemos que basar nuestra fe en a tradición reformada, ya sea luterana, o anglicana, o calvinista o de iglesias independientes.

Toda tradición humana a la que la iglesia, por la enseñanza de sus maestros y predicadores, equipara, sustituye o coloca por encima de la palabra escrita de Dios, “es” Nehustán y “tiene que ser” despedazada (2 Reyes 18:4; Números 21:9).

Los discípulos de Cristo y la iglesia que él edifica solamente se para y se sostiene en la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, la palabra de Dios, interpretada Jesus-céntricamente. Pablo expresa esta realidad en esta declaración:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio bien coordinado, va creciendo para un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (Efesios 2:19-22).

Si en algo tenemos que estar de acuerdo todos los cristianos y todas las iglesias de Cristo con las tradiciones cristianas que se han originado y que se originarán hasta que Dios nos recoja, es en esto:

“Solamente la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, la palabra escrita de Dios, es nuestra fuente de autoridad, para todo lo que creemos y vivimos. Amén.”

Visita a IEB Príncipe de Paz – Sullana, Perú.

Dios me privilegia al usarme como mensajero de su palabra, la Biblia. Al ser usado así, tengo la oportunidad de conocer y tratar con pastores e iglesias por todo lugar donde él me lleva.

Yo no merezco que Dios me regale su salvación eterna por medio de la fe en Jesucristo y tampoco la bendición de ser un maestro y predicador de su palabra. Pero Dios lo ha determinado así y yo tengo gran gratitud a él por su misericordia y por su gracia para conmigo y mi familia.

En mi último viaje a la ciudad de Sullana visité por segunda vez la IEB Jesucristo Príncipe de Paz. Mi primera visita a esa congregación ocurrió el año pasado, para su 25 aniversario de fundación. En esta oportunidad, acudí para iniciar con ellos una escuela modular de crecimiento espiritual.

El pastor Rubén Córdova y Nélida, su esposa, fueron mis estudiantes cuando dictaba clases en el Seminario Bautista del Perú de Trujillo. Ellos tienen dos hijas: Brianna Abigail y Brenda Grabiela. Adjunto foto de la familia pastoral, para que la conozcan y la apoyen con sus oraciones.

Nélida, esposa del pastor Rubén, es hija del hermano Adislao Córdova, quien vive en Shatoja, Provincia del Dorado, Departamento de San Martín. Adislao vivía antes en Ochamé, Moyobamba, San Martín.

Hago mención de este dato porque conocí a Adislao en Ochamé cuando empecé a predicar el evangelio, luego de mi conversión. Enseñé en mis hermanos en Cristo de Ochamé entre 1988 y 1999.

Nélida nació entre aquellos años. Ella es creyente de segunda generación. Me gozo en la forma que Dios ha obrado hasta aquí en la familia de Adislao, lo cual es visible en la vida de su hija, quien hoy está sirviendo al Señor Jesucristo al lado de su esposo.

El trabajo del pastor Rubén es óptimo. Dios lo está usando y acrecentando a la congregación por su labor. El entusiasmo espiritual de nuestros hermanos en Cristo es estimulante y contagioso. En esta congregación hay niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Me alegró ver familias completas en la congregación.

El pastor Rubén hemos hablado de cómo ayudar a nuestros hermanos en su crecimiento espiritual. Mi visita es resultado de nuestro interés por la vida espiritual de la Iglesia en la que él sirve.

En esta visita hemos repasado el curso Vida Espiritual Personal. Participaron en el curso 25 hermanos inscritos, que recibieron material impreso, para repaso.

Las clases, sin embargo, las escucharon muchos hermanos más, porque toda la congregación fue invitada a participar del curso. Dios tocó mi corazón para edificación entre ellos. Su avidez por aprender era contagioso y estimulante.

Dios mediante, volveré a visitar la congregación dentro de tres o cuatro meses, ya que desarrollaremos con ellos el plan de capacitación que describo en esta mi página. https://segundorodriguez.com/capacitacion-biblica/

La presencia de Cristo entre nosotros al estar congregados estudiando la Biblia era evidente. Jesús está entre nosotros sus hijos cuando estamos congregados en su nombre.  dijo: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20).

Es una bendición grande que Cristo vive y está en su iglesia todos los días hasta el fin del mundo. Su presencia entre sus hijos y en sus hijos es por medio del Espíritu Santo que mora en todos quienes creemos en Jesús y le seguimos. (1 Corintios 6:19-20).

Mi experiencia entre los hermanos de la IEB Príncipe de Paz ratificó mi convicción de que congregar con los seguidores de Jesús es vital e indispensable para crecer y afirmar la comunión con nuestro Salvador; y para incrementar y fortalecer, también, el compañerismo y la amistad con nuestros hermanos en Cristo.

Estoy muy agradecido a Dios por el pastor Rubén y su pasión por servir en la evangelización de los no creyentes y en el perfeccionamiento de los hijos de Dios a la imagen de Cristo. Dios bendiga a su siervo y a su familia y prospere todo el trabajo que el pastor Rubén está haciendo en la congregación.

Estoy muy entusiasmo por serle útil a Dios siendo una ayuda a sus siervos y a su iglesia. Cooperen con nosotros con sus oraciones. Pidan en forma específica que Dios prospere en proyecto de capacitación para el crecimiento espiritual que hemos empezado en la congregación.

Dios ha animado mi alma al conocer un poco más al pastor Rubén y su familia, y también a la congregación a la que pastorea.

La obra de Dios requiere de más hombres y mujeres que quieran servir en ella como ya lo están haciendo el pastor Rubén y Nélida, su esposa. Ayudémosle con nuestras oraciones.

Termino esta crónica pidiéndole a Dios que envíe muchos más obreros a su mies, ya que la mies es mucha y la necesidad de obreros es grande. (Mateo 9:37-38).

¡Cantemos mucho más a Dios, no menos!

Los cristianos se caracterizan por cantar. El canto a Dios, resaltando sus virtudes, sus verdades, sus obras, su voluntad y sus bendiciones, es parte de sus vidas, tanto cuando están solos, como cuando están en familia, o como cuando están en sus congregaciones.

Todo hijo de Dios por medio de Jesucristo va a cantar, sí o sí, es imposible que no lo haga. La Iglesia de Cristo se distingue por cantar. Sus reuniones están llenas de cánticos a Dios por medio de Jesucristo Su Hijo.

El canto a Dios es una evidencia de conocer a Dios y de estar impactados por él. David, quien es conocido como el dulce cantor de Israel, testifica su determinación de cantarle a Dios durante de toda su vida: “A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva” (Salmo 104:33).

¿Jesucristo y sus discípulos cantaban? Claro que sí. No hay muchos detalles, pero Mateo y Marcos testifican que cantaron “el himno”. Ellos cantaron “el himno” antes de emprender el camino al monte de los Olivos, después de cenar por última vez y previo a todos los acontecimientos que terminaron en su apresamiento, juicio, muerte, resurrección y ascensión a los cielos. (Mateo 26:30; Marcos 14:26).

El apóstol Pablo describió lo fundamental del canto y su rol edificador entre los cristianos con estas palabras: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” (Colosenses 3:16).

Pablo expresó, asimismo, que el discípulo de Cristo debe ser lleno del Espíritu Santo, para que puede expresarse con cánticos en su intimidad personal con Dios y en su interacción con sus hermanos cuando está entre ellos. (Efesios 5:18-20).

Mucho del crecimiento espiritual de la iglesia está determinado por el canto congregacional.

Dios bendice y hacer crecer al hombre nuevo de cada uno de sus hijos por medio de los cantos que se entonan en las reuniones de su pueblo.

La semana pasada me tocó enseñar en la IEB El Buen Pastor de Virú. Allí fui impactado por el canto de mis hermanos. ¡Cantamos nueve himnos en total! Los himnos tenían doctrina bíblica, edificación y desafío para todos nosotros.

Los himnos que cantamos fueron todos estos: Digno de todo honor, A nuestro Padre Dios, ¡Cuán grande es él!, Jesús es mi rey soberano, Cristo mi íntimo amigo, No cambiará, Tierra de Palestina, Mi anhelo eres tú, Necesito tu presencia y Anhelo trabajar para el Señor. (Adjunto dos fotos con la letra de los himnos cantados durante el servicio).

Nuestros pensamientos y emociones fueron afirmados en la fe en Cristo Jesús por medio de estos preciosos himnos.

Mi experiencia en Virú me hizo reflexionar en el valor del tiempo de cánticos en las congregaciones. Necesitamos cantar más, no menos.

Sé que vivimos en un mundo que quiere absorver las veinticuatro horas de cada uno de los días de nuestra semana con sus muchas demandas, pero eso no implica que tengamos que acortar el tiempo que dedicamos a cantar en nuestra vida diaria ni al reunirnos como iglesia.

Nuestro Dios quiere que cantemos.

Él quiere oírnos entonar sus virtudes, sus obras y sus verdades por medio de nuestras alabanzas. Él, asimismo, quiere que nosotros crezcamos y nos edifiquemos mutuamente cada vez que cantamos sobre él y sobre su salvación. Esforcémonos en cantar más y mejor cada vez que nos congregamos. ¡Qué Dios nos ayude en este esfuerzo acrecentador!

El impacto por los nueve himnos que entonamos en la congregación de Virú sigue retumbando en mi mente y mi corazón. Mis hermanos en Cristo cantaron cada himno con entusiasmo y convicción. Dios fortaleció mi fe por medio de los himnos que eligieron para aquella reunión.

Cuando me tocó mi parte, que fue predicar la palabra de Dios, dediqué un momento para felicitar al dirigente y a toda la congregación por edificar y animar mi vida espiritual por medio del tiempo de alabanza.

Cantar junto a mis hermanos de la IEB El Buen Pastor de Virú fue una brisa de grande aliento para mi corazón.

Escribo este testimonio y lo publicó porque he notado una disminución del momento de cánticos en varias de la congregaciones que he visitado. No es bueno que cantemos poco. Necesitamos cantar mucho más al congregarnos. ¡Hagámoslo!

¡Percepción errónea y desaire mortal!

Existe una percepción errónea y un desaire mortal del que uno se arrepentirá por siempre.

No te burles, no te rías, no juegues y no menosprecies las noticias que anuncian el castigo divino.

No menosprecies el mensaje que anuncia lo qué pasará en el futuro.

…

En una ciudad antigua emblemática vivían dos jóvenes bastante afortunados.

Los dos jóvenes citadinos de nuestra historia estaban contentos. Les estaba yendo muy bien. Vivían en una ciudad moderna y próspera y ellos habían progresado con ella. Tenían novia y ya pronto se casarían con ellas; el compromiso ya estaba hecho.

Su presente era muy bueno y su futuro se veía promisorio.

Un día, sin embargo, el padre de sus prometidas, los buscó bastante urgido. Él llegó a ellos harto presuroso. Se veía sudoroso y cansado, pues había venido corriendo. Ellos lo vieron nervioso, angustiado, desesperado y con muchísimo miedo.

Se preocuparon por su condición.

Esa su preocupación, sin embargo, cambió tan pronto como Lot, su futuro suegro, les dio su mensaje. Él les dijo: “Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.” (Génesis 19:14).

El contenido del mensaje les hizo pensar que su suegro estaba delirando, fuera de sí, y exagerando demasiado.

Lo vieron como una fanático “religioso”, que hablaba cosas irreales.

Estos dos muchachos no tomaron en serio a su suegro y tampoco a sus palabras. Ellos asumieron que el padre de sus prometidas estaba “bromeando”, y “burlándose” de ellos. Según su “percepción”, su suegro estaba alucinando y fantaseando. No veían ningún problema en el horizonte y a ningún “Jehová” que iba a “destruir” su ciudad.

Ellos no escucharon a su suegro. En ningún momento consideraron que su percepción era “errada”. En consecuencia, no hicieron caso de su suegro, no se preocuparon siquiera por tan urgente noticia. “Desairaron” y “desoyeron” el aviso que Dios les envío y no salieron de la ciudad.

Lo que ocurrió después con la ciudad y con ellos fue terrible.

Su suegro no estaba bromeando.

Jehová Dios estaba airado contra su ciudad y sus ciudadanos. Él verdaderamente iba a destruir su ciudad y había enviado su mensaje a ellos para que no pereciesen con ella.

Su percepción errónea y su desaire al mensaje que se les envió para salvarlos les fue mortal.

El juicio de Dios no fue una broma.

Dios no quiere condenar; Él quiere salvar. Él no advierte en vano. A estos dos jóvenes los atrapó el juicio de Dios por menospreciar y no escuchar la advertencia que recibieron.

La descripción de lo que Dios hizo con su ciudad es clarísima: “Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.” (Génesis 19:24-25).

Estos dos muchachos “percibieron” el mensaje salvífico de su suegro como una burla a ellos. No sé porqué es que lo percibieron así. Seguro que Lot tenía algunos problemas como testigo de Dios y comunicador de su mensaje. Pero, ellos no tienen excusa, y si la tuvieron, ésta no los libró de perecer con su ciudad y sus conciudadanos.

Reírse, burlarse, jugar y menospreciar el destino eterno es muy peligroso. Tomar en poco el juicio de Dios por nuestra acciones pecaminosas es un error fatal. Caricaturizar la salvación de Dios y verla con desprecio y desaire nos traerá perjuicio temporal (en esta tierra) y eterno (en el mundo venidero).

Tomemos a estos jóvenes como un ejemplo de lo que no debemos hacer.

¡Percibir erróneamente a los mensajeros de Dios y su mensaje, y desairar a Dios y a su mensaje de salvación, nos acarreará condenación eterna!

¡Cuidado!

…

Dios existe y es nuestro creador. Él es bueno y misericordioso.

Nosotros somos pecadores y vivimos  alejados de él, desobedeciéndole y deshonrándole.

Nosotros merecemos el juicio y la condenación divina, pero Dios no quiere condenar ni castigar, él quiere perdonar y salvar.

Dios nos ha enviado a Jesucristo Su Hijo para salvarnos de nuestros pecados y de nuestra condenación. Jesús murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.

Dios ofrece perdonar y quitar toda condenación a toda persona que cree en Jesús y le sigue genuinamente.

Creamos en su mensaje urgentemente. ¡Creamos y sigamos a Jesucristo Su Hijo!

Necesitamos la salvación de Dios y él está listo para salvarnos.

Cada día que pasa nos acercamos a nuestro encuentro eterno con Dios y solamente Jesucristo puede hacernos aceptables ante él.

Dios quiso salvar a dos de los jóvenes de Sodoma y de Gomorra, pero ellos menospreciaron su oferta de salvación y perecieron en la condenación de su ciudad.

No incurramos en su error craso.

Escuchemos con temor y reverencia el mensaje de la Biblia.

Dios ha enviado sus mensajeros a todo el mundo con su mensaje de salvación por medio de Jesucristo Su Hijo.

Si tú escuchas el evangelio de Jesús, créelo. Si tú escuchas que Jesús vino salvarte, recíbelo y síguele como discípulo.

Si te conviertes a Dios por medio de Jesucristo para servirle y adorarle de corazón serás salvo eternamente y la ira de Dios no te alcanzará jamás. El apóstol Pablo escribió estás palabras de quiénes creen y siguen a Jesucristo: “… y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.” (1 Tesalonicenses 1:9-10).

¡Creamos a los mensajeros que hoy nos anuncian el juicio de Dios y su salvación por medio de Jesucristo! ¡Jesús es el único que nos libra de la ira venidera!

Si te burlas, si te ríes, si juegas, si menosprecias y si desaíras a los mensajeros y al mensaje de la salvación de Dios en Jesucristo que se te trae, te arrepentirás eternamente.

¡Todos tenemos que tomar muy en serio el evangelio de salvación de Dios en Cristo Jesús!

¡Evitemos la percepción errónea y el desaire mortal que consiste en no hacer caso al mensaje de salvación en Jesucristo que Dios nos envía por medio de sus mensajeros! Amén. 

¡Anunciemos gozosamente el evangelio de Jesucristo!

“Evangelio” significa “buenas noticias”, “buenas nuevas”. El evangelio en la Biblia es presentado como un mensaje poderoso. El poder del evangelio bíblico radica en el poder de Dios y en lo que anuncia: la salvación, el perdón de pecados y la vida eterna.

El evangelio anuncia la salvación de Dios por medio de Jesús, Su unigénito Hijo, quien es el salvador, Cristo el Señor. Los ángeles consolaron a los pastores que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús con palabras evangélicas: “… No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo; que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2:10-11).

Dios ama a los pecadores y es por eso que envío a Su Hijo a este mundo para que los pecadores que creen en él y le siguen sean salvos. Dios no quiere condenar; esa no es su prioridad. Lo que Dios quiere es salvar y Jesucristo Su Hijo es la evidencia irrefutable de tal realidad.

Jesucristo, de acuerdo al evangelio, murió por los pecadores conforme a las escrituras, y resucitó de entre los muertos al tercer día. Luego de resucitar, él se presentó vivo a sus discípulos con muchas pruebas indubitables de su resurrección y les habló del reino de Dios por cuarenta días.

En mérito a quién es Jesús y a la obra de redención que él realizó en la cruz del Calvario, todo pecador que cree en él y le sigue de corazón es hecho hijo de Dios y coheredero del reino de Dios. Este es el mensaje vital del evangelio bíblico.

La buena nueva, la noticia alegre, el evangelio bíblico, afirma ciertísimamente que quienes creemos en Jesús y le seguimos, somos hechos hijos Dios, ya no estamos perdidos, ya no somos hijos de ira, ya no estamos bajo condenación. Esta nuestra salvación es un hecho consumado y real gracias a que Jesús “… fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.” (Romanos‬ ‭4‬:‭25‬).

El evangelio es inclusivo y está accesible a toda criatura y a todas las naciones. Apropiarse del evangelio de Jesucristo y de sus beneficios es fácil. ¿Cómo es que obtenemos la salvación de Dios por medio de Jesucristo que anuncia el evangelio? El apóstol Pablo no dice lo que tenemos que hacer. “… Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:8-10).

¡Creamos el evangelio! ¡Hagámoslo pronto! ¡Confesemos que Jesús el Señor y creamos en nuestro corazón que se levantó de entre los muertos por el poder de Dios! Si lo hacemos, si confesamos y si creemos, seremos salvos eternamente.

Una vez que ya hemos creído y confesado a Jesucristo, el evangelio nos “obliga” a una misión, a la misión de anunciar el mensaje de salvación. Nosotros que creemos estamos llamados a compartir la buena noticia de la salvación a toda persona por dondequiera que vayamos.

¡Hablemos el evangelio! ¡Contemos las buenas nuevas de salvación a quienes se relacionan con nosotros! ¡Aprovechemos cada oportunidad que Dios nos da para decirle a otros que Jesucristo es el único y suficiente salvador que necesitan!

Está escrito:‬‭ “Pues si anuncio el evangelio no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciaré el evangelio!” (1 Corintios 9:16). ¡Qué Dios nos impulse a hablar las buena nuevas de salvación en Cristo a toda persona en todo tiempo! Amén.‬

Crónica de mi visita a la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz, España.

Jesucristo anunció que edificaría Su Iglesia en Mateo 16:18. La Iglesia es una obra de Jesucristo. Él es quien la edifica, la acrecienta, la sustenta, la purifica, la corrige y la perfecciona. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, “… la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1:23).

Jesucristo edifica Su Iglesia desde los cielos a través del Espíritu Santo, de sus seguidores obedientes y de la predicación del evangelio. Él empezó a edificar Su Iglesia desde el día de Pentecostés, con la llegada del Espíritu Santo (Hechos 2:1-47).

Jesucristo es quien añade a Su Iglesia a todos quienes creen en su evangelio: “… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47). Todos los que creen en Jesús y le siguen son Su Iglesia y son salvos ya desde hoy y por toda la eternidad. Esta obra de Cristo es indestructible y llegará a su fin cuando él termine de edificarla, santificarla y perfeccionarla. (Foto: El pastor Francisco Ruiz, quien fue el primer pastor de la PIB de Torrejón de Ardoz).

La Iglesia de Jesucristo ocupa un lugar central en mi vida. Mi vida gira alrededor de la iglesia desde el 29 de junio de 1987. A mí me gusta ver lo que Dios hace en la iglesia. Es una bendición grande hablar de cómo Dios está obrando en la iglesia.

En esta nota testificaré de lo que vi en la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz, España. Este escrito es un testimonio que escribo con retraso. Dios me dio la oportunidad de conocer y de interactuar con su congregación de hijos que Dios que está en Torrejón de Ardoz, España. Esta mi interacción ocurrió el año pasado, entre setiembre y octubre.

Estuve en esa congregación para dar el mensaje de la Biblia a la congregación y a un buen grupo de jóvenes, que se congregaron allí en razón de un encuentro juvenil. Mis momentos allí fueron dos y muy edificantes y significativos.

Mi experiencia con los hermanos de la iglesia y con la juventud que se congregó en esa ciudad llenó de mi alma de gozo y de optimismo. En España, como en varias otros países de este mundo, Dios tiene un remanente fervoroso de hijos suyos. Jesucristo, quien es Dios hecho Hombre, es creído, seguido, amado, alabado, obedecido y esperado por varios españoles y por diversas personas de las varias naciones que están viviendo en esa nación europea. (Foto: Edificio en el que se congrega la PIB de Torrejón de Ardoz, España. Calle Higuera, 4, 28850).

La Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz empezó el año 1981. La congregación empezó con la familia Ruiz. Esa congregación naciente tuvo el apoyo del misionero Julio Lyons. Ese esfuerzo inicial de discípulos obedientes a la gran comisión rindió fruto para vida eterna y le ha dado a la ciudad de Torrejón de Ardoz el testimonio de Jesucristo y su salvación desde ese año hasta hoy.

Dios me dio el gusto de conocer y charlar un poquito con Francisco Ruíz, quien fue el primer pastor de la congregación. Él es un ciudadano español y ya está jubilado. El pastor Francisco todavía tiene vigor y comunica con entusiasmo el cómo obró Dios en su ciudad para edificar la congregación de discípulos de Jesús en sus días. (Foto: Jesucristo salva gente y la añade a Su Iglesia por la obra del Espíritu Santo, la obediencia de sus discípulos y la predicación del evangelio y su palabra escrita).

Mi visita a esa congregación fue una realidad gracias al pastor Ruben Ruiz, que es quien preside, administra y pastorea a los hijos de Dios que reúnen allí. El pastor Rubén y su familia fueron anfitriones amenos y agradables. Ellos reflejaron la hospitalidad que es una característica clave de los siervos de Dios.

Con el pastor Ruben hablamos de la Biblia y de la obra de Dios en su país. Hablamos de historia de la iglesia y del papel de españoles ilustres, Casiodoro De Reina (Sevilla, España) y Cipriano de Valera (Fregenal del Sierra, España). Estos dos españoles son los que nos legaron la Biblia que usa gran parte de la iglesia de lengua española. El primero, nos la tradujo (1569); y el segundo, la revisó (1602).

El pastor Rubén me obsequió una Biblia de transporte fácil. Esa Biblia es la que viaja conmigo dondequiera que Dios me da el privilegio de enseñar y predicar. ¡Gracias, pastor Ruben, por tan útil obsequio! (Foto: El pastor Rubén y su esposa, oremos por ellos, su trabajo es muy importante para la PIB de Torrejón de Ardoz).

La Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz está compuesta por hermanos españoles y por hermanos de otros varios países. El local en que se reúnen es acogedor y cálido. Los cantos al Señor son muy parecidos a los que cantamos en el Perú. La atención a la palabra de Dios es estimulante. Dios bendijo mi vida durante mi tiempo entre sus hijos. ¡Dios los bendiga y los siga sobreedificando en la fe en Jesucristo con la palabra escrita que está en la Biblia!

Pablo tenía interés en España, quería visitarlos. Entiendo a Pablo en ese su interés. La historia muestra que España ha sido un instrumento de Dios para que Su Persona y Su obra de Salvación por medio de Jesucristo sean conocidas en varias naciones del mundo. (Foto: Los jóvenes que se congregaron en el local de la PIB de Torrejón de Ardoz para oír el mensaje de Dios y tener comunión unos con otros vinieron de distintos lugares de España).

En la España actual son muchos los ciudadanos de diferentes países que encuentran a Jesús y le siguen al llegar a ese país en busca de un futuro mejor. Estoy contento porque Dios tiene discípulos de Cristo que están predicando el evangelio y haciendo discípulos en España. Mi alma se alegra al ver la obra de salvación por fe en Jesús que Dios difunde por medio de Su Iglesia.

Finalizo este testimonio dando gracias a Dios porque tiene a los hermanos de la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz como sus mensajeros para que sean muchos más los ciudadanos que escuchan el evangelio de Cristo en esa ciudad.

¡Qué Dios bendiga a los hermanos de la PIB de Torrejón de Ardoz y que los afirme en la de Jesús y los siga usando como sus mensajeros en esa ciudad y en toda España! Amén.

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“Si eres una persona que está buscando a Dios o si ya eres un hijo de Dios por medio de Jesucristo, y estás en Torrejón de Ardoz, visita y reúne en esta congregación de hijos de Dios.”

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¡Jesucristo es Dios verdadero y vida eterna!

Los primeros seguidores de Jesucristo sabían, conocían. Ellos nos transmitieron ese su saber en el Nuevo Testamento, que juntamente con el Antiguo Testamento, constituyen la Biblia, la palabra de Dios, la cual él ha revelado a través de hombres inspirados -guiados y conducidos- por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 3:16-17).

El conocimiento y el saber más importante, que es el vital y el que cambió totalmente sus vidas, tenía que ver con Jesucristo. Jesucristo los asombró y maravilló. Ellos no volvieron a ser los mismos luego de oír, creer, seguir y obedecer a Jesucristo.

Para ellos, Jesús de Nazaret, venía de Dios y era Hijo de Dios; no tenían dudan al respecto.

Ellos empezaron a oírle, a creerle y a seguirle por verlo como un enviado por Dios. Así fue al principio. Pero después, al ir reflexionando más detenidamente en todo lo que vieron y experimentaron, especialmente, luego de su muerte y resurrección, conocieron y entendieron que Jesús era Dios, el Único y Verdadero Dios.

El evangelista que tuvo más tiempo para pensar, afirmarse y maravillarse de ese glorioso hecho fue Juan, el discípulo amado. Juan fue el último de los apóstoles en morir. Él escribió su Evangelio, sus tres cartas y el Apocalipsis, testificando de la deidad de Jesús.

Los apóstoles y todos los discípulos de aquella época eran gente que sabía, que conocía y entendía. Todo ellos entendían que Jesús de Nazaret, Su Salvador y Rey, había venido a la tierra verdaderamente; ellos lo habían visto con sus propios ojos. Este era un hecho indiscutible. 

Jesús es Dios hecho Hombre (Juan 1:1-14). Este era un hecho histórico verdadero; y ellos, por haberle oído, creído y seguido, estaban en comunión con él, quien es Dios, El Verdadero. Jesús les  otorgó y proveyó vida eterna a todos ellos, porque él es también la vida eterna, la cual estaba con Dios Padre y se manifestó en él en esta tierra (1 Juan 1:1-4). Este era también un hecho histórico del que ellos testificaban convincentemente.

Ellos entendieron que Jesús es Dios y La Vida Eterna gracias a que él mismo les dio entendimiento para que lo conociesen como Dios y Vida Eterna. En consecuencia, los que creen y siguen a Jesucristo son siempre personas sabias, conocedoras y entendidas. La ignorancia, la falta de conocimiento y la necedad no son parte de los hijos de Dios.

¡El seguidor de Jesucristo sabe y entiende la palabra de Dios porque Jesucristo mismo le instruye y le da entendimiento!

Es por eso entonces que el seguidor de Jesús tiene la convicción y la certeza de poseer la vida eterna. Jesús definió la vida eterna como la experiencia de conocer a Dios Padre, el Único Dios Verdadero, y a Jesucristo a quien él ha enviado! (Juan 17:1-4).

¡Quienes seguimos a Jesucristo sabemos, conocemos y entendemos que somos de Dios por causa de Jesucristo y que es por él también que tenemos una relación sana y buena con Dios!

Juan, que era conciente de lo benditos que somos los creyentes y seguidores de Jesús. escribió así: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

No estamos en ignorancia.

Nosotros sabemos.

Nosotros entendemos.

Los cristianos estamos convencidos de que Jesús es Dios Verdadero y Vida Eterna.

Nuestra convicción sobre Jesucristo está alimentada y sustentada en la Escritura y la iluminación del Espíritu Santo.

Nosotros entendemos que Jesús nos trae a Dios y también la vida eterna. Jesucristo es nuestra esperanza única para esta vida y la venidera.

¡Qué Dios nos ayude a crecer en nuestro entendimiento y en nuestra convicción de que Jesús es Dios verdadero y la vida eterna!

Amén.

Redford Tramell, un hombre de Dios que vive por y para la misión de evangelizar y discipular a todas las naciones.

Redford Tramell es un hombre de Dios.

Él vive por Jesucristo y su obra de salvación.

Dios y su obra son visibles en su vida.

Pablo, que vivía por Cristo y la extensión del evangelio, “lo tuvo en su mente” cuando escribió estas palabras: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a lo que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 4:17).

Admiro a este mi hermano y quiero imitar su fe y su pasión por la extensión del evangelio.

Conocí a Redford Tramell en el año 1999, cuando yo tenía 34 años. En ese año yo tenía 7 años siguiendo a Jesucristo, mi historia en Cristo estaba empezando; la historia en Cristo de mi hermano Redford era mucho más larga, él llegó a Perú en el año 60 y ya había establecido dos congregaciones en Lima.

El misionero Redfod Tramell ha bendecido y ha sido usado crucialmente en la extensión del evangelio y la fundación varias iglesias de Jesucristo en Perú. En Villa El Salvador, Lima, existen hoy varias iglesias crecientes y florecientes, que tiene una buena cantidad de discípulos, local propio y liderazgo firme gracias, en una u otra manera, a este siervo de Dios. (Foto: Redford Tramell y Andrés, mi hijo, y yo, cuando lo visitamos el mes de agosto).

Al momento de conocerle, el misionero Redford Tramell y Elisabeth, su esposa, que partió a la presencia de Jesucristo hace unos años, ya no estaban estableciendo congregaciones en forma directa y personal. Para ese momento, Redford había fundado la Misión Peruana A Toda Criatura (ATOCRI), cuya oficina estaba ubicada en su vivienda.Toda su labor misionera la realizaba desde y a través de esta misión.

Redford Tramell fundó Atocri con la participación de varios pastores e iglesias de Lima. Atocri surgió por la misión y para la misión.

Viví a Atocri y a su objetivo, la misión y su cumplimiento, por unos 8 años. En esa oficina “se respira”, “se come” y “se bebe” obra misionera local, nacional y mundial.

Todo lo que ocurre allí es un reflejo de la vida, obra, discurso y ejemplo de este singular obrero de Dios.

Atocri promueve la oración misionera.

Se ora con ruego intenso por obreros para la obra de Dios, para que Dios envíe más.

Se ora por las iglesias que no tienen pastor, para que Dios les de su pastor.

Se ora por los pastores y misioneros, para que Dios les provea, los guarde y los use en la salvación y en la edificación de las personas.

Se ora por las iglesias, para que tengan visión y pasión por predicar el evangelio.

Se ora por las etnias del Perú y el mundo, para que sean alcanzados con el evangelio. Etc. (Foto: Una oficina de Atocri. Todo es misiones y misiones).

Redford Tramell y Atocri, en el tiempo que serví allí, organizaban mensualmente cursos para ayudar a los pastores, misioneros y líderes en la actualización y la renovación de su conocimiento bíblico teológico ministerial. Organizaban anualmente, también, una conferencia bíblica para misioneros, pastores y líderes. Recuerdo esas conferencias, eran de desafío y de bendición grande. Tanto los cursos mensuales como la conferencia anual, ayudaban a los pastores, misioneros, líderes e iglesias en su comunión y compañerismo, pues, se conocían y se relacionaban bendiciéndose mutuamente.

Redford Tramell y la misión de Jesucristo a la iglesia están muy entrelazadas.

Redford Tramell y Atocri son inseparables.

Redford Tramell respira y transpira evangelización y discipulación.

Dios, Jesucristo y su obra de salvación, y la misión y la iglesia, y el mundo y su condición, están en todos los poros de mi hermano Redford.

No he conocido a alguien que viva la misión como él la vive. Mi “jefe”, yo le llamo así siempre, es único. (Foto: Oficina de Jenny, secretaria de Atocri. Más misiones y misiones).

Ya no vivo en Lima y ya no lo frecuento tanto, pero cada vez que lo he visitado he sido testigo del compromiso misionero de Redford Tramell. Su casa está llena de su pasión. Mapas misionológicos en las paredes de toda la casa. Globos terráqueos. Tarjetas de oración de misioneros. Descripción y fotografías de la etnias de Perú y de otras naciones. Todo está “pintado” y “decorado” con la gran comisión.

Redford Tramell construyó en el techo de su casa “el Aposento Alto”. El Aposento Alto es una habitación en la que se hospeda a los visitantes. Esa habitación también está dedicada a la oración, a la oración misionera. Allí se ora por la extensión del evangelio cada día. Siempre hay una predica que motiva a la acción misionera. Siempre hay oración misionera allí.

Redford Tramell ya pasó los noventa años. Ayudémosle intercediendo a Dios por él.

Dios ya recogió a Elisabeth, su esposa y compañera de milicia de toda la vida. También, Dios recientemente acaba de llamar a su presencia a su hijo Jonathan Tramell, el mayor de sus tres hijos. Él está triste. Él necesita nuestra mediación en oración. Él mantiene su lucidez mental y espiritual, pero su cuerpo está cada vez más desgastado y débil. Nosotros le ayudaremos muchos orando por él.

Aprecio y admiro a Redford Tramell. Veo a Dios en él. Su pasión por Cristo y su forma de hablar con Dios me conmueve. Dios bendijo mi vida a través de él. Lo tengo en mi memoria y es mi referente en mi camino de vivir para Jesucristo y su obra. (Foto: Andrés y yo con Redford Tramell cuando oímos su testimonio y nos animó).

¡Qué Dios bendiga a Redford Tramell con una vejez lúcida y poco dolorosa! ¡Qué Dios alivie y conforte el corazón de este su buen siervo! ¡Qué Dios se glorifique en él hasta el último día de su vida en esta tierra!

Amén y amén.

 

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Más:

Elisabeth Tramell, una mujer admirable.

El Aposento Alto.

¡Los seguidores de Jesucristo somos personas que conocemos la verdad de Dios!

El hijo de Dios es una persona que sabe, que conoce, que está enterado. La Biblia es clarísima. La ignorancia, el no saber, la desinformación, no es propia de aquellos que creen en Dios por Jesucristo.

Todo hijo de Dios sabe lo que cree y sabe dar razones convincentes en base la Escritura, la Biblia, de la esperanza que tiene por seguir a Jesucristo. No somos buenos seguidores de Jesucristo si no sabemos y no podemos dar testimonio convincente e inteligente de nuestra fe.

La ignorancia de Dios, de Su Voluntad y de Su Palabra, es propia de los que no creen en Dios, de los que le dan la espalda, de los que lo niegan. Ellos son los que no tienen ninguna idea clara de lo que Dios quiere para los seres humanos. Ellos viven así porque “han recibido el espíritu del mundo” y ese espíritu lo controla el maligno y él quiere a la humanidad en ignorancia completa de Dios y de lo que él dice.

Pablo afirma irrebatiblemente: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:12).

En ese texto bíblico se divide a la humanidad en dos grupos bien diferenciados: 1) los que han recibido el espíritu del mundo, que son los que no conocen a Dios y que no saben lo que Dios ha dispuesto para los seres humanos y 2) los que han recibido el Espíritu que proviene de Dios y que saben lo que Dios ha dispuesto para la humanidad y para ellos mismos.

Todos los que seguimos Jesucristo hemos recibido el Espíritu Santo de Dios. El Espíritu Santo lo recibimos tan pronto como creemos el evangelio y nos convertimos en seguidores de Jesucristo (Juan 7:37-39; Efesios 1:13-14). Nosotros estamos aptos para saber y para conocer lo que Dios nos ha concedido desde el mismo instante que Dios nos da vida nueva por medio de Su Espíritu.

1 Corintios 2:12 es una llamada de atención a los seguidores de Jesucristo de hoy. Todos nosotros tenemos que conocer la verdad, las obras y la voluntad de Dios porque él nos ha dado Su Espíritu Santo para que nos enseñe y nos haga saber todo lo suyo. Dios ha hecho su trabajo y nos ha bendecido dándonos la Biblia, Su Palabra, y Su Espíritu Santo. Ahora nosotros tenemos que educarnos e instruirnos en lo que Dios ha dicho.

Dios ha hecho lo que le toca.

Ahora nos toca trabajar a nosotros.

A nosotros nos toca leer y escuchar la palabra de Dios, la Biblia. A nosotros nos toca pensar y meditar en la ley de Dios. A nosotros nos toca escudriñar e investigar lo que Dios dice. Nosotros tenemos que coger la Biblia y alimentarnos de ella tanto como podamos.

A nosotros nos toca saber y conocer lo que Dios nos ha concedido. Todo está en la Biblia. ¡Muévenos a darle la atención debida a la palabra inspirada por tu Espíritu, Dios nuestro! ¡Haz que seamos un pueblo instruido en tu santa verdad, Dios y Padre de Jesucristo!

Amén y amén.