Andahuaylas – Ayacucho – cuatro días intensos

El viaje a Andahuaylas, a unos 2900 m sobre el nivel del mar, fue igualmente bendecido. Llegué a Ayacucho, de Lima, gracias al avión, en 1 hora (En bus hubiera demorado entre 8 y 10 horas). De allí tuve que viajar a Andahuaylas en un auto.
El viaje a Andahuaylas duró casi 5 horas y fue terrible, porque me dio “Soroche”, que es el mal de altura. El malestar me acompañó desde que el auto empezó a subir y subir. Vomité dos veces durante el viaje, fue horrible. Gracias a Dios, el viaje, aparte de eso, fue sin novedad. (Foto 1: La carretera Ayacucho Andahuaylas, el paisaje de la serranía de Perú es precioso).
Hablé del evangelio con el conductor del auto tan pronto como subí al auto. Me esforcé por explicarle el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Fue muy bueno que lo hice, porque después, con el soroche y el malestar, me fue imposible hablar más. Sembré el evangelio y oro a Dios para su palabra de fruto en el corazón de este conductor.
En Andahuaylas, fui invitado a exponer sobre mayordomía cristiana. Fue un buen tema para reflexionar. Dios es el dueño de todo lo que existe; los cristianos somos mayordomos de nosotros mismos, de lo que tenemos y de la vida que poseemos. Un día, todos nosotros vamos a dar cuenta a Dios por cómo hemos administrado para él todo lo que nos ha concedido. Dios habló a mi corazón con su palabra respecto a cómo estoy administrando lo que él me ha dado. (Foto 2: Tomando un cafecito con Frank y su esposa, y el hermano de Frank).
La iglesia en la que enseñe, la Iglesia Bautista “Vida Abundante”, fue iniciada por un misionero norteamericano, que estaba realizando un muy buen trabajo, pero que tuvo que volver a su país. Por causa de la salida del misionero, la congregación quedó bajo la administración de cuatro varones: Franklin, Cristian, Miguel y Noé. Gracias a Dios, estos varones están realizando un buen trabajo. La iglesia está afirmándose en esta su nueva etapa. Por favor, recordemos a estos cuatro varones en nuestras oraciones e intercedamos por ellos.
Dios usó su palabra y animó a los hermanos con ella. En cada servicio hubo entusiasmo y avidez por la palabra de Dios. Eso me fortaleció y me dio energía para exponer la palabra de Dios confiadamente. Durante el servicio del domingo por la noche, y en el momento de la invitación, aparte de los hermanos que tomaron decisiones personales para agradar y servir mejor a nuestro Dios, hubo tres personas que decidieron seguir a Jesucristo.
Entre las tres personas que tomaron decisión por Cristo estuvo una mujer, Flor Huamán. Con ella pasó algo interesante, la encontré buscando el lugar en el que sería la reunión, por la habían invitado a venir. La guié hasta donde escuchó el evangelio y, gracias a Dios, profesó fe en Jesucristo en esa misma reunión, ¡Gloria a Dios! Dios me animó muchísimo con su obra en los corazones de quienes estuvieron en las conferencias. (Foto 3: En primer plano, Flor Huamán, la mujer que profesó fe en Jesús).
Mi labor en Andahuaylas continuó en los momentos en que iba a comer. Tuve muy buenas conversaciones con los hermanos con los que compartí las comidas. La palabra de Dios es pertinente y tiene ánimo y desafío para vivir cualquiera que sea la situación en que uno está viviendo. Además, las experiencias espirituales que Dios nos ha permitido vivir a cada uno de nosotros son útiles para edificar y a alentar a otros, que también pasan por situaciones similares. Usemos todo lo que Dios nos permite vivir para su gloria y para edificar y animar a otros.
En Andahuaylas, Dios me permitió ver y reunirme con Digna, quien es una hermana en Cristo de esa ciudad, y que yo llegué a conocer cuando visité Estados Unidos. Digna estuvo unos años en Estados Unidos. Hoy, Digna es parte de la Iglesia Bíblica Bautista de Andahuaylas. Digna sirve en la congregación como maestra de niños.
Mientras Digna y yo estuvimos juntos, Dios permitió que ella y yo hablásemos del evangelio de Jesucristo con una pareja de esposos. No recuerdo el nombre del esposo, pero sí el de la esposa. Ella se llama Marta y su nombre fue justamente el puente que me permitió exponerle el evangelio de nuestro Señor, que tanto ella como su esposo, escucharon con bastante atención. (Foto 4: Digna, con Marta y su esposo, la pareja a quienes ambos presentamos el evangelio).
Gracias a Digna, visité la Iglesia Bíblica Bautista, porque fue allí el lugar en el que nos encontramos. Lo poco que vi es más que suficiente para afirmar que quien dirige tal congregación está realizando muy buen trabajo. ¡Gloria a Dios por su obra en esa congregación!
Dejé Andahuaylas pensando mucho en el trabajo que tienen en esa ciudad las dos iglesias bautistas que conocí. Andahuaylas, según el último censo, tiene cerca de 50 mil personas. La ciudad tiene todavía varios sectores en los que se puede plantar una congregación. También, alrededor de la ciudad, y antes y después de llegar y quedarse en ella, hay una buena cantidad de pueblos que necesitan de una iglesia donde Cristo y La Biblia, la palabra de Dios, sean enseñados. ¡Qué Dios mueva a estas dos iglesias y los impulse a ganar a muchas más personas para el reino de Jesús! ¡Qué Dios ayude a estas dos iglesias y a quienes la dirigen a fin de que alcancen a muchos más pueblos para el reino de Jesucristo! Amén.
Luego que terminó mi tarea en Andahuaylas, viajé hasta Ayacucho. En es ciudad me reuní Ananí y Raúl, su esposo. Ananí era vecina mía en La Esperanza, Trujillo. Ella se casó con Raúl, quien es de Ayacucho; desde ese su compromiso matrimonial, Ananí se trasladó a vivir en Andahuaylas. Ananí y Raúl fueron muy hospitalarios conmigo. Me invitaron a almorzar y a conocer un poquito la ciudad. Disfruté mi tiempo con esta pareja. (Foto 5: Ananí y Raúl, ¡Dios los bendiga!).
Mis viajes ya no son iguales, se me hacen muy largos, y son largos, pero es lo que Dios tiene para mí y voy a seguir hasta que él así lo disponga. Ahora me cansó más y extraño muchísimo más a mi familia. Por eso, agradezco que existe el avión, que nos permite ahorrar muchas horas de viaje. ¡Dios siga salvando y añadiendo a más gente para su reino! ¡A Dios se la gloria por siempre! Amén. Gracias por leer esta nota y por orar para que Dios siga salvando más personas y haciendo crecer la iglesia de nuestro Señor en Perú.
Foto inicial: Desayunando con una familia andahuaylina que sigue a Jesucristo. ¡Fue una bendición grande hablar con ella!

Dos consejos para cristianos nuevos

Cuando una persona se convierte a Cristo cambia. Esos cambios, por lo general, sorprenden, desconciertan y enojan a quienes están a su alrededor. Los cuestionamientos, las críticas, los reproches, las burlas, etc, que reciben los nuevos creyentes de parte de sus allegados por causa de la fe que han abrazado, los turba y desalienta. ¿Cómo pueden ellos afrontar el desafío que tal situación les plante? En el presente video comparto dos consejos que puede ayudarlos a salir victoriosos de esa situación. Esos consejos vienen de mi experiencia. Me sirvieron mucho y creo que también les servirá a otros.

Una iglesia Misionera y su ejemplar desafío – desde San Luis Potosí – México

El apóstol Pablo le dijo a los hermanos de la iglesia de Tesalónica que ellos habían llegado a ser un ejemplo a todas las iglesias de la región de Macedonia y de Acaya. Estás fueron sus palabras ellos: “… de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos de hablar nada.” (1 Tesalonicences 1.7-8).

Todos los discípulos de Cristo de Macedonia y de Acaya sabían que la iglesia de Tesalónica era una iglesia evangelizadora y discipuladora. Su actividad diligente como testigos de Cristo en el cumplimiento de la gran comisión había hecho que extendiesen el evangelio en toda esa región hasta el punto de que Pablo y sus compañeros ya no tenían que “hablar nada”. ¡Qué tremendo testimonio el de Pablo respecto a esta ejemplar iglesia! (Foto 1: Noé y yo, junto a la familia Cortez y al hermano Lalo y su esposa; ambas familias estudian en la Escuela Bíblica de esta ciudad).

¿Por qué es que he pensado en la iglesia de Tesalónica y en estas palabras de Pablo sobre ella? Ha continuación les compartiré el porqué.

Estoy en San Luis Potosí, México. Vine hasta aquí acompañando a Noé, mi hijo mayor, quien se está preparando en el Seminario Bautista del Perú, y quien hará su obra práctica por dos meses en la Iglesia Bíblica Bautista de esta ciudad.

Mientras estoy aquí, decidí que Noé y yo visitaríamos una iglesia en su servicio nocturno. Como era Jueves, le pregunté a nuestro anfitrión, el hermano Lalo Rodríguez, a cuál iglesia podríamos ir. Él no solamente nos dijo a cuál, sino que nos llevó hasta esa congregación.

La congregación que visitamos tiene por nombre Iglesia Bíblica Bautista “El Gran Redentor” (Me gusta mucho este nombre, refleja fielmente a nuestro Salvador). El pastor se llama Noé Díaz (Pido oración por él, que Dios lo guarde fiel y lo siga usando en su obra). Era noche de estudio bíblico y oración. Al ingresar nos dieron una hoja escrita por ambas caras. Cuando la miré y la leí, me llamó la atención la lista de apoyo misionero tanto dentro como fuera de México.

Dentro de México apoyan a misioneros en 9 lugares. Fuera del México apoyan misioneros en 29 países alrededor del mundo. Aparte, ellos apoyan a diversos ministerios. Según el pastor Noé, ellos apoyan a poco más de 50 misioneros. ¡Es obvio que ellos están viviendo intensamente la Gran Comisión! (Foto 2: Hoja de oración de la IBB El Gran Redentor).

Para mí, esa hoja y la información que de ella se desprende, me hizo pensar de inmediato en las iglesias bautistas de Perú. Mi pregunta interna fue: ¿Tenemos en Perú alguna iglesia que tenga una lista de apoyo misionero que se le asemeje? De lo que conozco, no. No hay una iglesia que apoye misiones en esa magnitud. (Puedo estar errado; si me corrigen, me harían un gran bien).

Cuando terminó el servicio, dialogué un poquito con el pastor Noé. Le hice varias preguntas. El pastor respondió mis preguntas muy amablemente.

Gracias a sus respuestas sé que la congregación tiene 21 años de fundada; que tiene una asistencia de 150 personas (entre niños y adultos) y que construyó su edificio, que es de aproximadamente 600 m2, sin ayuda extranjera.

Aparte de eso, de lo que vi, la gente de la iglesia se veía sencilla y sin signos de riqueza. Además, el área en la que está ubicada la congregación es similar a la de los distritos en los que se encuentran varias de las iglesias de Perú.

Me impresionó esta congregación. No vi mucho de ella, solo estuve en un servicio. La predicación y el tiempo de oración fueron muy estimulantes. Pero, el desafío más grande, el que me hizo reflexionar, vino de su hoja de oración, que está en esta nota. (Foto 3: Servicio de oración de Iglesia Bíblica Bautista El Gran Redentor).

¡Dios obre en nosotros los cristianos de Perú para crecer en nuestro compromiso misionero y evangelístico!  ¿Podemos hacer más e ir más allá y a más lugares de los que estamos yendo? Seguro que sí y la IBB El Gran Redentor es un ejemplo de que sí, sí podemos. ¡Vivamos con intensidad la Gran Comisión!

Termino este testimonio con estas palabras de Pablo: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Corintios 15.58).

Pablo nos anima a crecer, no ha decrecer; a hacerlo siempre, no de vez en cuando. Nosotros deberíamos estar haciendo cada vez más, no menos. Deberíamos estar iniciando más iglesias, no menos. Nuestro apoyo misionero tendría que ser cada vez mayor, no menor. Nuestras iglesias tendrían que tener más misioneros siendo apoyados en oración y con ofrendas, no menos.

Lo que he visto en esta ciudad y en esta iglesia es un gran llamado de atención para mi servicio a Dios.

¡Qué Dios nos ayude a imitar el ejemplo misionero de esta iglesia mexicana y que crezcamos más y más siempre en la obra que nuestro Señor Jesucristo nos encomendó!

¡Qué Dios siga bendiciendo y usando grandemente al pastor Noé Díaz y a la IBB El Gran Redentor!