El misionero Abel Rodríguez y familia y la Iglesia Maranata de Pucallpa.

Mi vida desde el 29 de junio de 1987 está marcada por mi fe en Jesucristo. Desde esa fecha en adelante, la iglesia que él está edificando ha sido, es y seguirá siendo crucial en mi vida.

Me he ocupado, me ocupo y me ocuparé en la obra que Dios está realizando en este mundo a través de la iglesia de Jesucristo Su Hijo hasta que él lo determine. Mi corazón se regocija y encuentra satisfacción en serle útil a Dios, a Su Iglesia y a todo aquel que me necesite.

Soy testigo de la gracia y la misericordia de Dios por medio de Jesucristo. Experimento y veo la obra que Dios está realizando en donde vivo y en dondequiera que él me lleva. Mi alma se regocija al contar lo que Dios hace en sus hijos y a través de ellos.

Desde hace ya dos años atrás, Dios me ha hecho ver su obra de salvación y santificación en la Iglesia Bautista Maranata de Hortencia Pardo, Pucallpa. Llegué a la congregación y a la ciudad gracias al pastor Abel Rodríguez y a su familia. El pastor Abel y su familia y su congregación se han convertido en parte de mi vida. Mi ser se regocija cada vez que estoy entre ellos.

El pastor Abel y Juanita, su esposa, son mis amigos en Cristo Jesús desde hace ya muchos años atrás. Los conocí en Trujillo, mi ciudad. Nosotros coincidimos en el Seminario Bautista del Perú. También nos hemos visto durante varias oportunidades en el Campamento de Pastores en Aucallama, Huaral, Lima. Dios me ha dado siempre muy buenos tiempos con ellos.

Abel y Juanita tienen un hijo, Isaac, quien está casado con Nila y tiene ya una hijita. La familia entera sirve hoy a Dios en Pucallpa, en la Iglesia Bautista Maranata. Mi ser se llena de contentamiento cuando veo una familia completa que trabaja para Dios en la extensión del evangelio de Jesucristo.

Conocer e interactuar con la congregación que dirige el pastor Abel es un privilegio mayúsculo para mí. Los hermanos de la iglesia Maranata son personas que quieren aprender la palabra de Dios. Les gusta la Biblia; la leen, la creen, la estudian y la obedecen. Su devoción y su atención por las escrituras es estimulante. Mi ánimo se acrecienta al verlos valorar la palabra de Dios.

Dios me ha dado la bendición de repasar con ellos varios cursos bíblicos: “Vida Espiritual Personal”, “La Misión de la Iglesia”, “Síntesis del Antiguo Testamento”, “Síntesis del Nuevo Testamento”, “Síntesis de Doctrina Bíblica” y “Síntesis Básica de Historia de la Iglesia”. Nosotros ocupamos un promedio de ocho horas por cada curso. Dios mediante, estudiaré con ellos otros cuatro cursos más en los meses siguientes.

Los hermanos de esta congregación tienen también un muy buen compañerismo. Me edifica la forma en la que se preocupan los unos por los otros. El señor Jesucristo está siendo glorificado por ellos y me gozo en ver cómo están creciendo en él cada día.

Desde luego, ellos como todos los hijos de Dios, no son perfectos, ni impecables, pero aman a Dios y viven su fe con entusiasmo. Los hermanos en Cristo de esta congregación, asimismo, como todos los hijos de Dios en todo este mundo, tienen sus sufrimientos, sus enfermedades y sus luchas espirituales, pero no se amilanan, sino que se fortalecen en Cristo y su fuerza, y siguen adelante.

Hay un detalle más que me encanta de estos mis hermanos y que he visto cada vez he estado allí. El domingo al mediodía, después de las clases bíblicas y del servicio de adoración y alabanza a Dios, ellos almuerzan juntos. Cada familia trae su almuerzo y pronto se arma un buffet con diversos potajes. 

El tiempo de comer es buenísimo. Es una gran oportunidad para dialogar y edificarse mutuamente. La amistad y el compañerismo se acrecientan en los momentos de comunión alrededor de los alimentos. La exhortación del escritor inspirado en Hebreos 10:24-25 cobra relevancia y la importancia debida en este contexto fraternal: “Y Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

Pido sus oraciones por el pastor Abel Rodríguez e Isaac su hijo, y sus respectivas familias. Ellos trabajan por amor a Cristo allí y están haciendo un buen trabajo. Pido sus oraciones también por los hermanos de la congregación, para que Dios los afirme en la fe en Cristo y en su labor de testificar de nuestro Salvador a quienes los rodean. La oración, recordemos, es una actividad espiritual con la que siempre podemos ayudarnos unos a otros. (Romanos 15:30-33).

En especial, y terminando este testimonio, pido sus oraciones por el hermano Odín y su familia. El hermano Odín tiene un mal en su cuerpo que lo aflige sobremanera. Toda la iglesia está orando por él y nosotros también podemos ayudarle con nuestras oraciones aun cuando estemos lejos. Pidamos que Dios siga fortaleciéndole y animándole.

Gracias por leer este testimonio y por orar los hermanos en Cristo que están esta congregación y que están sirviendo fielmente a nuestro Señor y Salvador.

“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”

Hechos 9:31

¡Jesucristo es Dios verdadero y vida eterna!

Los primeros seguidores de Jesucristo sabían, conocían. Ellos nos transmitieron ese su saber en el Nuevo Testamento, que juntamente con el Antiguo Testamento, constituyen la Biblia, la palabra de Dios, la cual él ha revelado a través de hombres inspirados -guiados y conducidos- por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 3:16-17).

El conocimiento y el saber más importante, que es el vital y el que cambió totalmente sus vidas, tenía que ver con Jesucristo. Jesucristo los asombró y maravilló. Ellos no volvieron a ser los mismos luego de oír, creer, seguir y obedecer a Jesucristo.

Para ellos, Jesús de Nazaret, venía de Dios y era Hijo de Dios; no tenían dudan al respecto.

Ellos empezaron a oírle, a creerle y a seguirle por verlo como un enviado por Dios. Así fue al principio. Pero después, al ir reflexionando más detenidamente en todo lo que vieron y experimentaron, especialmente, luego de su muerte y resurrección, conocieron y entendieron que Jesús era Dios, el Único y Verdadero Dios.

El evangelista que tuvo más tiempo para pensar, afirmarse y maravillarse de ese glorioso hecho fue Juan, el discípulo amado. Juan fue el último de los apóstoles en morir. Él escribió su Evangelio, sus tres cartas y el Apocalipsis, testificando de la deidad de Jesús.

Los apóstoles y todos los discípulos de aquella época eran gente que sabía, que conocía y entendía. Todo ellos entendían que Jesús de Nazaret, Su Salvador y Rey, había venido a la tierra verdaderamente; ellos lo habían visto con sus propios ojos. Este era un hecho indiscutible. 

Jesús es Dios hecho Hombre (Juan 1:1-14). Este era un hecho histórico verdadero; y ellos, por haberle oído, creído y seguido, estaban en comunión con él, quien es Dios, El Verdadero. Jesús les  otorgó y proveyó vida eterna a todos ellos, porque él es también la vida eterna, la cual estaba con Dios Padre y se manifestó en él en esta tierra (1 Juan 1:1-4). Este era también un hecho histórico del que ellos testificaban convincentemente.

Ellos entendieron que Jesús es Dios y La Vida Eterna gracias a que él mismo les dio entendimiento para que lo conociesen como Dios y Vida Eterna. En consecuencia, los que creen y siguen a Jesucristo son siempre personas sabias, conocedoras y entendidas. La ignorancia, la falta de conocimiento y la necedad no son parte de los hijos de Dios.

¡El seguidor de Jesucristo sabe y entiende la palabra de Dios porque Jesucristo mismo le instruye y le da entendimiento!

Es por eso entonces que el seguidor de Jesús tiene la convicción y la certeza de poseer la vida eterna. Jesús definió la vida eterna como la experiencia de conocer a Dios Padre, el Único Dios Verdadero, y a Jesucristo a quien él ha enviado! (Juan 17:1-4).

¡Quienes seguimos a Jesucristo sabemos, conocemos y entendemos que somos de Dios por causa de Jesucristo y que es por él también que tenemos una relación sana y buena con Dios!

Juan, que era conciente de lo benditos que somos los creyentes y seguidores de Jesús. escribió así: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

No estamos en ignorancia.

Nosotros sabemos.

Nosotros entendemos.

Los cristianos estamos convencidos de que Jesús es Dios Verdadero y Vida Eterna.

Nuestra convicción sobre Jesucristo está alimentada y sustentada en la Escritura y la iluminación del Espíritu Santo.

Nosotros entendemos que Jesús nos trae a Dios y también la vida eterna. Jesucristo es nuestra esperanza única para esta vida y la venidera.

¡Qué Dios nos ayude a crecer en nuestro entendimiento y en nuestra convicción de que Jesús es Dios verdadero y la vida eterna!

Amén.

Redford Tramell, un hombre de Dios que vive por y para la misión de evangelizar y discipular a todas las naciones.

Redford Tramell es un hombre de Dios.

Él vive por Jesucristo y su obra de salvación.

Dios y su obra son visibles en su vida.

Pablo, que vivía por Cristo y la extensión del evangelio, “lo tuvo en su mente” cuando escribió estas palabras: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a lo que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 4:17).

Admiro a este mi hermano y quiero imitar su fe y su pasión por la extensión del evangelio.

Conocí a Redford Tramell en el año 1999, cuando yo tenía 34 años. En ese año yo tenía 7 años siguiendo a Jesucristo, mi historia en Cristo estaba empezando; la historia en Cristo de mi hermano Redford era mucho más larga, él llegó a Perú en el año 60 y ya había establecido dos congregaciones en Lima.

El misionero Redfod Tramell ha bendecido y ha sido usado crucialmente en la extensión del evangelio y la fundación varias iglesias de Jesucristo en Perú. En Villa El Salvador, Lima, existen hoy varias iglesias crecientes y florecientes, que tiene una buena cantidad de discípulos, local propio y liderazgo firme gracias, en una u otra manera, a este siervo de Dios. (Foto: Redford Tramell y Andrés, mi hijo, y yo, cuando lo visitamos el mes de agosto).

Al momento de conocerle, el misionero Redford Tramell y Elisabeth, su esposa, que partió a la presencia de Jesucristo hace unos años, ya no estaban estableciendo congregaciones en forma directa y personal. Para ese momento, Redford había fundado la Misión Peruana A Toda Criatura (ATOCRI), cuya oficina estaba ubicada en su vivienda.Toda su labor misionera la realizaba desde y a través de esta misión.

Redford Tramell fundó Atocri con la participación de varios pastores e iglesias de Lima. Atocri surgió por la misión y para la misión.

Viví a Atocri y a su objetivo, la misión y su cumplimiento, por unos 8 años. En esa oficina “se respira”, “se come” y “se bebe” obra misionera local, nacional y mundial.

Todo lo que ocurre allí es un reflejo de la vida, obra, discurso y ejemplo de este singular obrero de Dios.

Atocri promueve la oración misionera.

Se ora con ruego intenso por obreros para la obra de Dios, para que Dios envíe más.

Se ora por las iglesias que no tienen pastor, para que Dios les de su pastor.

Se ora por los pastores y misioneros, para que Dios les provea, los guarde y los use en la salvación y en la edificación de las personas.

Se ora por las iglesias, para que tengan visión y pasión por predicar el evangelio.

Se ora por las etnias del Perú y el mundo, para que sean alcanzados con el evangelio. Etc. (Foto: Una oficina de Atocri. Todo es misiones y misiones).

Redford Tramell y Atocri, en el tiempo que serví allí, organizaban mensualmente cursos para ayudar a los pastores, misioneros y líderes en la actualización y la renovación de su conocimiento bíblico teológico ministerial. Organizaban anualmente, también, una conferencia bíblica para misioneros, pastores y líderes. Recuerdo esas conferencias, eran de desafío y de bendición grande. Tanto los cursos mensuales como la conferencia anual, ayudaban a los pastores, misioneros, líderes e iglesias en su comunión y compañerismo, pues, se conocían y se relacionaban bendiciéndose mutuamente.

Redford Tramell y la misión de Jesucristo a la iglesia están muy entrelazadas.

Redford Tramell y Atocri son inseparables.

Redford Tramell respira y transpira evangelización y discipulación.

Dios, Jesucristo y su obra de salvación, y la misión y la iglesia, y el mundo y su condición, están en todos los poros de mi hermano Redford.

No he conocido a alguien que viva la misión como él la vive. Mi “jefe”, yo le llamo así siempre, es único. (Foto: Oficina de Jenny, secretaria de Atocri. Más misiones y misiones).

Ya no vivo en Lima y ya no lo frecuento tanto, pero cada vez que lo he visitado he sido testigo del compromiso misionero de Redford Tramell. Su casa está llena de su pasión. Mapas misionológicos en las paredes de toda la casa. Globos terráqueos. Tarjetas de oración de misioneros. Descripción y fotografías de la etnias de Perú y de otras naciones. Todo está “pintado” y “decorado” con la gran comisión.

Redford Tramell construyó en el techo de su casa “el Aposento Alto”. El Aposento Alto es una habitación en la que se hospeda a los visitantes. Esa habitación también está dedicada a la oración, a la oración misionera. Allí se ora por la extensión del evangelio cada día. Siempre hay una predica que motiva a la acción misionera. Siempre hay oración misionera allí.

Redford Tramell ya pasó los noventa años. Ayudémosle intercediendo a Dios por él.

Dios ya recogió a Elisabeth, su esposa y compañera de milicia de toda la vida. También, Dios recientemente acaba de llamar a su presencia a su hijo Jonathan Tramell, el mayor de sus tres hijos. Él está triste. Él necesita nuestra mediación en oración. Él mantiene su lucidez mental y espiritual, pero su cuerpo está cada vez más desgastado y débil. Nosotros le ayudaremos muchos orando por él.

Aprecio y admiro a Redford Tramell. Veo a Dios en él. Su pasión por Cristo y su forma de hablar con Dios me conmueve. Dios bendijo mi vida a través de él. Lo tengo en mi memoria y es mi referente en mi camino de vivir para Jesucristo y su obra. (Foto: Andrés y yo con Redford Tramell cuando oímos su testimonio y nos animó).

¡Qué Dios bendiga a Redford Tramell con una vejez lúcida y poco dolorosa! ¡Qué Dios alivie y conforte el corazón de este su buen siervo! ¡Qué Dios se glorifique en él hasta el último día de su vida en esta tierra!

Amén y amén.

 

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Más:

Elisabeth Tramell, una mujer admirable.

El Aposento Alto.

¡Mi Redentor Vive y después de muerto resucitaré, lo veré y viviré con él!

La muerte llegó a personas que quiero. La tristeza les embarga y el dolor les agobia.

Están tristes y desde donde estoy solamente puedo orar por ellos y darles palabras de aliento.

La persona que murió vivió en esta tierra creyendo en Dios por medio de Jesucristo, Su Hijo. Y Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:25), dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Cree esto?”

Ella creyó en Jesucristo y en lo que él dijo de sí mismo. En consecuencia, su muerte no es definitiva, no ha muerto eternamente, ella resucitará y vivirá eternamente al lado de Dios y de todos los redimidos.

Desde la distancia y desde mi no presencia física pido a Dios que consuele, de fuerzas, ánimo y ayuda a mis amigos y hermanos en Cristo, cuyo familiar a partido a su encuentro espiritual con Dios.

El antónimo de la muerte es la vida. Lo opuesto a morir es resucitar.  La Biblia habla de la muerte y también de la vida. La Biblia presenta el morir y también el resucitar.

Yo no sé de ustedes, pero sí se de mí. Se puede vivir y morir con la esperanza de resucitar de los muertos para salvación y vida eterna al lado de Dios. Si se quiere vivir y morir así, hay que creer y seguir a Jesucristo de todo corazón.

Job, quien es conocido por el sufrimiento atroz que padeció, creía en la resurrección de los muertos y en su propia resurrección. Sus palabras, en Job 19:25-27, son contundentes.

Él sabía que Su Redentor estaba vivo. Él sabía que se iba a morir y que por el proceso de la muerte, su piel iba a ser deshecha. Pero él sabía, también, que iba a resucitar y que en su carne iba a ver a Dios.

Ver a Dios luego de morir y resucitar es una verdad liberadora y alentadora. La muerte no es nuestro final, sino nuestro principio, el principio de nuestra eternidad. En esta nuestra eternidad, veremos a Dios, lo veremos personalmente, seremos nosotros mismos los que experimentaremos ese bendito hecho y Job lo hace patente.

La muerte y el dolor que produce en nosotros que la padecemos, nos agobia, nos abruma. Job no lo niega, él dice que su corazón desfallece dentro del él. Pasa lo mismo con nosotros. Pero, eso sí, nuestra esperanza es mayor, y es por eso que nos sobreponemos al dolor y nos levantamos y nos ponemos en pie, para seguir viviendo con ánimo para Dios por la fe en Jesucristo.

¡Gracias a Dios por darnos esperanza en días de dolor por la muerte! ¡Gracias a Dios por darnos a Jesucristo, que murió y resucitó para salvarnos de la muerte!

¡Qué Dios nos ayude a vivir creyendo en Jesucristo mientras vivimos como extranjeros y peregrinos hasta irnos a vivir con él por la eternidad!

Amén y amén.

¿Qué debo hacer para ser salvo?

Esta pregunta conduce a la vida eterna en Jesucristo.

El carcelero de Filipos lanzó esa pregunta en este contexto: 1) Vio los azotes y la prisión injusta de Pablo y Silas, 2) Vio a estos dos discípulos orar y cantar himnos a Dios sin quejarse, 3) Pablo y Silas evitaron que se matase, 4) Vio que los presos que cuidaba no huyeron a pesar de la oportunidad de hacerlo, y 5) Supo del terremoto que “libró” a los presos de sus cadenas y de su prisión.

Todos estos hechos cruciales impactaron al carcelero. Él relacionó lo ocurrido con Pablo y Silas y su mensaje sobre Jesucristo. El carcelero sabía que Dios obraba a través de Pablo y Silas.

El impacto que recibió el carcelero derritió su corazón y le hizo pensar en su condición ante Dios. Él entendió su perdición y su condenación. Su pregunta expresa su angustia por su condición perdida, pero también su determinación por ser salvo.

Pablo y Silas le dieron de inmediato la respuesta salvadora: “¿Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa?”. El Carcelero creyó en Jesucristo y se identificó con él bautizándose en su nombre. Toda su familia creyó en Jesús ese día. El gozo de la salvación inundó el corazón de toda la familia.

Lo ocurrido con este carcelero es la experiencia de muchos pecadores hoy. La fe en Jesucristo verdaderamente salva y libera de pecado y condenación.

Si usted es un pecador que aún no obtiene su salvación y se pregunta “¿qué he de hacer para ser salvo?”. Crea, confíe y entréguese a Jesús para seguirle de todo corazón.

Si lo hace, tenga por seguro que la salvación eterna y el gozo de estar bien con Dios también serán suyos.

No demore más. crea en Jesús y sea salvo.

Amén.

¡Veganos, vegetarianos, … y la Biblia!

A propósito de veganos, vegetarianos y otros sistemas alimenticios que se nos quiere imponer. Una síntesis de lo que Dios dice en la Biblia sobre nuestra alimentación.

1. La dieta primigenia del ser humano y todo ser viviente móvil del planeta fue vegetal (Génesis 1.29-30). Esta dieta fue propia de un mundo sin muerte.

2. A la dieta vegetariana se le añadió la carnívora luego de que Adán y Eva pecaron contra Dios e ingresó la muerte al mundo. (Génesis 9:3-4).

3. A Israel se le restringió la dieta carnívora estableciendo la existencia de animales limpios e inmundos como ejemplo de la distinción que Dios hizo entre judíos y los otros pueblos (gentiles). (Levítico 11:1-2, 46-47).

4. A la Iglesia de Jesucristo se autorizó comer de todo, excepto sangre y ahogado, como expresión de la libertad que Dios otorga en Jesucristo. (Hechos 15:19-21).

5. La prohibición de alimentos no restringidos por Dios en la Biblia son introducidos al mundo por demonios a través de hombres engañados que desvían a crédulos e ignorantes de la palabra de Dios y del espíritu liberador del evangelio de Jesús (1 Timoteo 4:1-5).

6. Al final de este mundo y con la introducción de la eternidad y la exclusión de la muerte, la dieta de la humanidad será nuevamente vegetariana. (Génesis 2:9, 16-16; 3:22-24; Apocalipsis 22:14). 

7. Por último, existe una restricción de amor. Esta restricción de amor la viven los discípulos de Jesucristo al comer. Ellos no comen nada que haga tropezar a su hermano o a otro ser humano alrededor suyo. (1 Corintios 10:31-33).

¡El cristiano glorifica a Dios comiendo! Y lo hace, trabajando para comer, agradeciéndole por su comida, y sin hacer tropezar a su hermano y a su prójimo.

Los cristianos viven su misión incluso al alimentarse. Por eso comen buscando que más personas se salven al creer el evangelio.

Amén.

Lee toda la exposición de este bosquejo en: https://segundorodriguez.com/veganos-vegetarianos-otros-y-la-biblia/

El dinero y la extensión del evangelio.

Para muchos, dinero y fe son incompatibles. Piensan que Dios y lo relacionado con él no requiere dinero. ¿Tendrán razón?

Aclaremos: Jesucristo murió por nosotros  y resucitó para justificarnos. Salvarnos no nos cuesta; le costó a Jesús. En Jesús Dios regala salvación eterna. ¡No tenemos que comprar nada! ¡No necesitamos dinero para salvarnos! ¡Necesitamos creer en Jesucristo!

Pero no “espiritualicemos” todo.

Lo que cuesta dinero es llevarle el evangelio a las personas. Siempre costó y hoy más… ¡todo es más caro! El transporte moderno nos hace llegar a mayores distancias, a más personas y más rápido… pero a mayor precio. El dinero es esencial en la extensión del evangelio.

Jesucristo mismo “requirió” dinero para ir y llevar su mensaje. “Necesitó” dinero y lo tuvo. ¿De dónde lo obtuvo? De sus seguidores… ellos lo dieron y las mujeres de Lucas 8.1-3 lo prueban.

Sus discípulos de ese tiempo anunciaron la salvación a muchas más personas y en muchos más lugares gracias al dinero que aportaron los adeptos al Salvador.

Llevar el evangelio a toda criatura por todo el mundo requiere de dinero y Dios quiere que sus hijos lo provean.

Todos debemos extender la salvación en Cristo con nuestra voz, con oraciones… y con dinero.

Los cristianos debemos invertir en la obra misionera, que es lo que hacemos para extender la salvación a más personas.

Es vital el sostenimiento de quienes llevan el evangelio a pueblos y ciudades donde no hay discípulos.

Dios regala salvación en Cristo, pero difundir este mensaje sí cuesta dinero y los cristianos debemos proveerlo.

Somos muchos los cristianos, si todos damos, habrá suficiente dinero para extender el evangelio a muchos más.

¡Sumémonos a los cristianos que ofrendan para que Jesucristo sea anunciado-conocido por más personas en más lugares!

Amén.

¡Vayamos y llevemos el evangelio a los pecadores perdidos así haya solo uno!

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Mateo 18:10–14).

Dios busca a un perdido como un pastor de ovejas busca a una oveja que se perdió. Dios no menosprecia ni abandona a ningún pecador perdido. Dios quiere salvar a todos y a cada uno de los pecadores perdidos. Jesucristo es la evidencia de esta su gracia y su misericordia salvadora. Él, Jesús mismo, quien vino a esta tierra para salvar a los pecadores perdidos, dijo: “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.”

Los pastores de ovejas buscan a las ovejas que se descarrían y se pierden aun cuando fuesen solo una sola. La conducta de los pastores de ovejas es normal, natural, lógica. Dios obra igual que los pastores y es por eso que envió a Jesucristo a salvar a los pecadores.

Los cristianos, que somos pecadores a quienes Dios ha hallado y ha salvado por medio de Jesucristo, tenemos que imitar a Dios y no menospreciar ni abandonar a ningún pecador perdido. Tenemos que estar listos para ir y llevar el evangelio hasta donde están los pecadores perdidos; tanto si son miles, o cientos, o decenas, o solo uno… porque “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Foto: El misionero Joel Choqque estableciendo contacto con este grupo de pastorcillos para hablarles el evangelio).

Dios nos manda a “ir por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Tenemos que “hacer discípulos a todas las naciones.” 

Estamos llamados a darle el evangelio de Jesucristo a toda persona que habita este mundo. Tenemos que tener una pasión grande por llevar el evangelio. Esta nuestra pasión puede hacer que nos enfoquemos en predicar el evangelio y hacer discípulos en todo lugar donde hay miles y cientos de pecadores perdidos, pero que nos olvidemos de los lugares donde sólo hay decenas o hasta un solo pecador perdido. (Foto: Estrella, Reina, Jesús y Mary Luz, escuchando el evangelio de Jesucristo).

Tenemos que tener mucho cuidado y no ir solamente a los lugares muy poblados, sino también a los poco poblados. Tenemos que predicar en todo lugar donde hay seres humanos. Dios quiere que vayamos y prediquemos el evangelio aun a un solo pecador perdido esté donde esté. No abandonemos a los pecadores perdidos que están viviendo solitarios en lugares alejados, remotos y de difícil acceso.

El corazón de Dios es como el pastor de ovejas que busca con ahínco a la única oveja que se le perdió. Dios sacó a Felipe de Samaria y lo envió al desierto, para darle el evangelio a un solo pecador perdido, un etíope, que retornaba a su país.

Ese único pecador creyó en Jesús y en los cielos hubo gozo delante de Dios en ese mismo instante. Felipe obedeció a Dios. Felipe sintonizaba con Dios. Si Dios quería salvar a un solo pecador en un lugar remoto y solitario; Felipe también.

Hoy también hay “Felipes”. Estos están en lugares remotos, dificultosos y poco habitados. Ellos están allí porque llevan el evangelio a pecadores perdidos, aunque sean pocos, y aunque estén aislados, y aunque vivan solitarios. Estos “Felipes” son un ejemplo a imitar.

Conocí yo a un misionero “Felipe”, y lo acompañé a evangelizar. Él me llevó a buscar pastores de ovejas y alpacas en los andes de Pitumarca. Estos pastores están a más 4,000 msnm.

Dios bendijo a este “Felipe” con un buen carro y eso es muy bueno porque los valles de pastoreo están muy alejados entre sí. Nosotros viajamos varias horas hasta que encontramos a un grupo pastores y también a un solo pastor. Les hablamos el evangelio y nos escucharon con mucha atención. Nosotros cumplimos con ir y presentarles el evangelio. Ahora esperamos confiados en Dios por el fruto en sus vidas. ¡La experiencia ha sido harto gratificante para mí! (Foto: El misionero Joel Choqque exponiendo el evangelio a Fulgencio por segunda vez!

Volveré a casa en unos días, pero no olvidaré a los pecadores perdidos de los andes del sur de Perú. Tampoco olvidaré al misionero “Felipe” y la labor que realiza. Este misionero “Felipe” se llama Joel Choqque. Está casado y tiene dos hijos. Él es bilingüe, habla español y quechua. Joel y su familia predican el evangelio de Jesucristo y enseñan la palabra de Dios en Pitumarca, Provincia de Canchis, Cusco. La población de esta zona es quechuahablante y Joel y su familia son una bendición grande a todos los ciudadanos de Pitumarca y sus alrededores. Ayudemos a este misionero con nuestras oraciones y ofrendas. Su presencia y su trabajo en esta parte de Perú es vital para la salvación de los pecadores perdidos y también para el crecimiento espiritual de los pecadores hallados. (Foto: Joel Choqque y su familia. ¡Oremos por ellos y por su labor en los andes cercanos a Cusco!

El trabajo que realiza Joel Choqque en Pitumarca y alrededores es todo un desafío para mí. Su esfuerzo por llevar el evangelio a los solitarios pastores de ovejas en los andes me conmovió enormemente. Este escrito es la evidencia del impacto que recibí. Su labor me ha hecho reflexionar en la necesidad de equilibrar nuestro cumplimiento de la gran comisión. Tenemos que buscar a los pecadores perdidos en lugares donde hay muchos de ellos y también en los lugares donde hay un poquito de ellos. No debemos dejar a ningún pecador perdido atrás. ¡Qué Dios nos ayude a ir a buscar a los pecadores perdidos a los lugares donde estén, aun cuando allí haya solamente uno! Amén.

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Dios sigue añadiendo discípulos a la iglesia de Jesús – Noticias – Agosto y Setiembre 2019.

“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10).
¡Dios se goza en los cielos ante los ángeles de Dios cuando en pecador se arrepiente! ¡Claro, si eso es lo que él más quiere: la salvación de los pecadores; es para salvarlos que envió a Jesucristo, Su Hijo!
En la tierra, los cristianos también nos gozamos cuando las personas vienen a Cristo y se hacen sus discípulos.
Tanto el gozo de Dios como el gozo de los cristianos son hechos patentes porque Dios sigue obrando la salvación de los pecadores en el presente. A mí me emociona ser testigo presencial de esta necesaria obra.
En el presente reporte, que comparto con gozo, les narraré un poquito de lo que Dios me permitió ver en Agosto y Setiembre de este año. ¡Dios reciba gloria por medio de su iglesia por siempre! (Foto: El pastor César Pilco, de Iquitos, y yo, listos para participar del bautismo de cinco nuevos discípulos en Jenaro Herrera).
1. Fui a Jenaro Herrera (9-14 Agosto). Por la gracia de Dios, allí bautizamos a 5 nuevos discípulos. También, fuimos testigos del matrimonio de una pareja de convivientes. La iglesia Buenas Nuevas de ese pueblo del río Ucayali tiene más discípulos y eso es notorio.
El pastor Isidoro Del Águila está realizando un buen trabajo. Tengámoslo en nuestras oraciones, juntamente con toda su familia. Este viaje fue especial, no solamente por la alegría de ver cómo la iglesia está creciendo, sino también porque me acompañó mi padre (88 años) y mi sobrino (22 años). Fue una bendición grande estar con ellos.
2. Grato encuentro en Lima y dos visitas no planeadas. Durante este viaje, nosotros encontramos al pastor Douglas Ferreyra en el aeropuerto de Lima. Este encuentro hizo que visitásemos la iglesia Maranata de Iquitos y predicásemos también allí la palabra de Dios. Asimismo, en este viaje también vimos al pastor Carlos Rengifo Oracu, de la iglesia del barrio Belén, Iquitos. Cenamos con el pastor Carlos y su familia. Luego de la cena, nos reunimos con la iglesia y predicamos la palabra de Dios. Ambos visitas nos estaban en nuestros planes cuando emprendimos el viaje, pero sí estaban en los planes de Dios. Fue una bendición servir a nuestros hermanos y compartir con ellos.
3. Ministerio en Requena (14-21 Agosto). En Requena realizamos nuestro trabajo por medio del pastor Luis López, de la iglesia Adonai, Piura. El pastor Luis viajó para enseñar a los pastores y líderes que están estudiando en el centro de entrenamiento que tenemos en la iglesia Betesda de Requena. Se enseñó el curso Vida Espiritual. Esta vez, tuvimos allí 22 estudiantes. ¡Qué bendición tan grande! El pastor Luis también fortaleció cada noche la fe de la iglesia Betesda por medio de la predicación. Asimismo, él predicó el evangelio en la emisora Voz que clama en el desierto. Estoy contento con el testimonio del pastor Manuel Guevara, de la iglesia Betesda, sobre el trabajo que realizó el pastor Luis López. Me gozo en el Señor por los buenos siervos de Dios que él ha puesto en mi camino. (Foto: Alumnos del centro de entrenamiento de Alas del Rey en la IB Betesda de Requena).
4. Visita relámpago a Requena (17-19 Setiembre). Fui para visitar al pastor Manuel Guevara y a su familia. Pasé unas horas en su casa. Me edificó oírles, orar y tener comunión con ellos. Por la noche, prediqué a la congregación y les animé a seguir trabajando unidos en nuestro Señor y su obra de salvación. También pasé tiempo con Clinthon, Jhamir y Manuel. Nos reunimos para un tiempo de enseñanza en base a preguntas. Ellos tenían varias inquietudes, a las cuales respondí bíblicamente. Antes no teníamos jóvenes en la iglesia Betesda, ahora tenemos un buen grupo. Estos tres jóvenes tienen interés de prepararse para el ministerio. Si Dios así lo dispone, luego de que terminen sus estudios, se prepararán. Gracias por orar por la iglesia en Requena y alrededores. (Foto: Junto a Clinthon, Jhamir, Manuel y yo en la juguería en la que dialogamos).
5. Ministerio en Marupa, Bajo Amazonas (20-23 Setiembre). A este pueblo fui juntamente con cuatro hermanos de la Iglesia Maranata de Iquitos. Douglas, César, Gary y Manuel fueron mis compañeros de viaje. En Marupa se realizó la comunión de iglesias del Bajo Amazonas. Las iglesias realizan esta comunión cada dos meses. Estuvieron presentes en la comunión las iglesias de Ayzana, Oran, Orellana, Caballocochío y Marupa. En esta reunión expuse el libro de Filipenes. Todos nosotros nos regocijamos estudiando esta preciosa carta. Dios nos edificó y nos motivó a vivir toda nuestra vida en base e Jesucristo y a la extensión del evangelio. ¡Fue una bendición grande lo que Dios nos enseñó durante esos tres días de enseñanza! También, Dios nos animó muchísimo el día domingo. Ese día fuimos al Amazonas, para bautizar a una hermana, pero gracias a Dios, la palabra de Dios obró y fueron cinco en total los que fueron bautizados. ¡A Dios sea la gloria! (Foto: El hermano César Heredia, de Iquitos, dirigiendo el servicio previo a los bautizos que realizamos en el río Amazonas, Marupa).
6. Iglesia Bautista Maranata – Iquitos (23-24 Setiembre). Como es la costumbre, cada vez que vamos al Bajo Amazonas, enseñamos también por la noches en la iglesia Maranata de Iquitos. Enseñé allí Filipenses, como en Marupa. La interacción con los hermanos de Iquitos, afirmó lo que aprendimos en esta carta cuando la enseñé en Marupa. Estoy contento de que la iglesia Maranata mantiene su interés por crecer en base a la palabra de Dios. Tanto el pastor Douglas como esta iglesia son un gran apoyo para el trabajo que realizamos en el Bajo Amazonas. (Foto: Douglas, Gary, Ricarti, César, Manuel y yo, al momento de abordar la lancha que nos llevaría a Marupa).
Muchas gracias por leer y orar por los pastores y líderes y las iglesias y los pueblos mencionados en este reporte. ¡Dios les bendiga siempre!
Marupa – Videos: