Acuérdate de Jesucristo, le dice Pablo a Timoteo. Jesucristo es la vida de los cristianos. Él debe estar siempre presente en la mente y corazón de cada cristiano.
Timoteo debía acordarse de Jesucristo constantemente. Su Señor y Salvador debía estar en su mente cada día.
¿Qué debía “evocar” y “traer a su memoria” siempre Timoteo sobre Jesucristo?
Debía tener presente que Jesucristo es el Señor y Rey de Israel, del mundo y de todo el universo.
Debía recordar que Jesucristo había muerto en reemplazo de los pecadores, para perdonarlos y quitarles toda condenación.
Debía recordar que Jesucristo había resucitado, estaba vivo, y estaba salvando y añadiendo más pecadores a Su Iglesia, Su Cuerpo.
Debía recordar siempre que el evangelio de Jesucristo es el único mensaje de salvación para todos los pecadores.
Timoteo debía acordarse que la vida en Cristo y el servicio a él anunciando la palabra de Dios trae sufrimiento y prisiones injustas, pero aun así, la palabra de Dios nunca quedaba presa.
Acordarse siempre de Jesucristo trae sentido, orientación y poder a la vida de cada seguidor suyo. Pablo lo sabía, lo experimentaba. Su ánimo y su fuerza para vivir y servir a Cristo y a la iglesia sin desmayar dependían de acordarse de Jesucristo siempre.
Pablo quería que Timoteo experimentase y disfrutase la vida en Cristo como él. Por eso le dice: “Acuérdate de Jesucristo”.
Jesucristo nos da enfoque eterno al vivir esta vida. Necesitamos pensar siempre en Jesucristo y su obra de salvación descrita en la Biblia.
Yo necesito acordarme de Jesucristo.
Necesito evocar a Jesucristo y a su presencia y su obra en todo momento.
Acuérdate de Jesucristo, búscale, y vive con fe en él siempre. Tendrás aliento, vigor, visión y entusiasmo para vivir en este mundo que se aleja más y más de Dios y de Jesucristo, el único salvador.
¡Ten ánimo! ¡Acuérdate de Jesucristo!
Amén.
