El libro de Judas, la iglesia de Jesucristo, y el mundo de hoy.

Escribir estos apuntes del libro de Judas me ha sido provechoso. Aprendí mucho. Mi mente y mi corazón se han abierto para asumir con mayor determinación la contienda por el evangelio y por la fe y por la verdad que Dios ha depositado en todos quienes hemos creído en Jesucristo, Su Hijo, quien vino a la tierra a salvar a los pecadores, y a rescatar a toda la creación.

Todos los discípulos de Jesucristo, de acuerdo a lo que Pablo le dijo a Timoteo, son “… la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Timoteo 3:15). Esto significa que Dios sostiene, defiende, protege, difunde y tiene por alto la verdad en, por y desde su Iglesia. La iglesia de Jesucristo es el bastión y la fortaleza de la verdad.

El diablo, quien es padre del engaño, y mentiroso, y quien difunde mentiras a través de espíritus engañadores, usando hombres impíos y perversos, lo sabe. Sabe que la iglesia sostiene la verdad. Por eso, su estrategia y su trabajo ha sido, desde que fue derrotado por Jesucristo en la cruz del Calvario, infiltrar hombres impíos y doctrinas de demonios en la iglesia.

Jesucristo anunció el engaño. Pedro, Pablo y Juan también anunciaron esta conspiración satánica y demoniaca contra la iglesia y su rol de bastión del evangelio, de la fe y de la verdad. Tristemente, con pesar escribo esta parte, la iglesia no ha protegido el evangelio, ni la fe, ni la verdad como debía haberlo hecho.

A la iglesia ingresaron hombres impíos. Lo hicieron en los días en los que todavía vivían los mismos apóstoles de Jesús. Después, en el devenir de los años, estos hombres impíos han seguido metiéndose entre nosotros. Y éstos, desde allí, desde dentro mismo, han socavado el evangelio, la fe y la verdad que la iglesia debía proteger, guardar y difundir.

Al distorsionar y pervertir el evangelio, la fe y la verdad de Dios, los hombres impíos han hecho que la iglesia se ensimisme, se egocentrice, y se olvide de su rol de bastión de la verdad que Dios ha revelado en la Biblia para todo el mundo. Este olvido no ha afectado solamente a la iglesia, sino a todo el mundo. Vasta observar lo que hoy se cree, se enseña, se defiende y se propaga en este mundo para darnos cuenta de cuánto hemos fallado.

Los hombres de este mundo niegan a Dios, niegan a Jesucristo, viven libertinamente y abusan de la gracia de Dios, siguen la fornicación y el adulterio y vicios que van contra naturaleza, niegan la autoridad y fomentan la anarquía, niegan las potestades superiores y blasfeman de ellas, viven egoistamente y apacentándose a sí mismos, etc.

Todo esto ha ocurrido, está ocurriendo y seguirá ocurriendo, no solamente porque la sociedad humana lejos de Dios es irredimible, sino porque los promotores del error y de la mentira han ganado mucho terreno debido al descuido y al ensimismamiento de la iglesia.

La iglesia tiene que cambiar y volver a contender ferviente y ardorosamente por el evangelio, por la fe y por la verdad que Dios ha depositado en ella. Tenemos que volver a ser columna y baluarte de la verdad. El evangelio, la fe y la verdad dada por Dios tienen que tenernos otra vez como su bastión. ¡Qué Dios nos mueva y nos empodere por medio de su Espíritu Santo para que cumplamos esta trascendental tarea!

Para terminar, y para no alargar esta presentación, quiero dar dos consejos a quienes lean, estudien y enseñen el libro de Judas, ya con el material que estoy compartiendo, o ya sin él. Los dos consejos son estos:

1) Lean, estudien y enseñen este libro teniendo muy presente a la iglesia de Jesucristo, tanto a nivel local como mundial, pues es a ella a quien Judas escribió exhortándole a contender por la fe que una vez ha sido dada a los santos. Es ella la depositaria de la verdad y es a ella a quien el diablo quiere inutilizar, arrinconar y hasta eliminar.

2) Lean, estudien y enseñen este libro teniendo una mirada muy atenta al mundo que rodea a la iglesia, pues es a la gente de este mundo que hay que anunciarle el evangelio, la fe y la verdad que Dios nos ha encomendado. Asimismo, es este mundo, que está dirigido por el diablo, el que quiere pervertir y corromper el evangelio y la fe, y el que se opone a Dios y a Jesucristo, Su Hijo.

La vida espiritual y la vida secular están intimamente ligadas entre sí. Se influencian y se fusionan, tanto para bien como para mal. La iglesia ha hecho mal en la historia al permitir que el mundo viva su vida secular abandonando paulatinamente la vida espiritual. Como si la vida espiritual y la vida secular no tuviesen nada que ver entre sí.

Hoy son ya muchos los que ni siquiera quieren oír que dice la Biblia sobre la vida, el hombre y la mujer, la familia, la sexualidad, la vida social, los países y sus autoridades, etc. La Biblia es menospreciada por gran parte de los hombres y mujeres de hoy, como si fuese un libro mítico, fantasioso, que no tiene nada que ver sus vidas.

La iglesia de Dios, que son todos y cada uno de los que han puesto genuinamente su fe en Jesucristo, tiene que asumir con pasión y determinación su rol de columna y baluarte de la verdad de Dios. Todos los seguidores de Jesucristo debemos, usando las armas espirituales poderosas en Dios, derribar “argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, … llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:4-5). Toda la vida humana debe sujetarse a Jesucristo y la iglesia es quien está llamada a proclamar tal verdad.

La salvación de mucha gente por medio del evangelio y la fe y la verdad que Jesucristo ha traído a este mundo por mandato de Dios está en juego. ¡Qué Dios nos fortalezca para seguir cumpliendo nuestro rol de bastión del evangelio, de la fe, y de la verdad de Dios! Amén y amén.

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