“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.” (1 Timoteo 2:3-6).
¿Cuál es la interpretación fiel de 1 Timoteo 2.3-6? ¿Está su significado visible o invisible? ¿Todos pueden entenderlo o se requiere ser alguien especial? ¿Qué nos dice este párrafo respecto a la salvación de Dios: es para todos los hombres o solamente para algunos hombres? ¿Quiere Dios realmente salvar a todos los hombres o no? ¿Jesucristo es mediador entre Dios y todos los hombres o solo es mediador entre Dios y algunos hombres?
La enseñanza respecto a la obra de salvación de Dios a favor de todos y cada uno de los seres humanos por medio de Jesucristo es motivo de discordia y división entre los pastores y líderes, y entre los creyentes, y entre las iglesias de Jesucristo.
Hay dos enseñanzas claramente marcadas y diferenciadas: 1) La primera: Dios quiere salvar a todos y a cada uno de los seres humanos y ha sacrificado a Jesucristo por toda la humanidad a fin de que todos sean salvos por creer en él y seguirle. 2) La segunda: Dios quiere salvar a parte de los seres humanos y ha enviado y sacrificado a Jesucristo por esa parte de los seres humanos a fin de que solo ellos sean salvos por creer y seguir a Jesucristo.
Estas dos ideas tienen sus defensores y sus detractores. Tanto defensores y detractores de estas dos ideas sustentan o intentan sustentar sus ideas mediante la Escritura, La Biblia, la palabra de Dios. Ambos hacen bien en esto porque no debe aceptarse ni seguirse ninguna doctrina sin que ésta se sustente en la Biblia.
En este escrito me he propuesto analizar y refleccionar en 1 Timoteo 2:3-6. En lo básico, intento mostrar cuál de los ideas contrapuestas respecto a la obra de salvación en Cristo Jesús es respaldada por este párrafo bíblico.
El contexto anterior y posterior del párrafo que analizaremos es contundente respecto al hecho innegable de la muy buena voluntad de Dios para con todos los hombres aun cuando estos son pecadores. Dios quiere una vida buena para todos en esta tierra y es por eso que nos instruye con su palabra para que la tengamos. (1 Timoteo 2:1-2; 2:7-15). El párrafo que examinaremos está en este contexto bondadoso.
Repasaremos el párrafo de la siguiente manera: 1) Primero: Haremos una lectura literal normal, es decir, lo leeremos tal como está escrito, con el significado obvio de cada palabra. 2) Segundo: Haremos dos lecturas literales “no normales” y le daremos el significado que causa la discordia doctrinal entre los interpretes y expositores. 3) Tercero: Presentaré observaciones en base a la lectura literal normal y también en base a la lectura literal no normal. 4) Cuarto: Justificaré el porqué de la forma de mi escrito y mi exposición. Por último, concluiré mi escrito enfatizando el desafío de basar todas y cada una de nuestras creencias en la palabra escrita de Dios bajo la guía y enseñanza del Espíritu Santo.
I. Primero: Lectura literal normal.
“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere (“quiere”, verdaderamente lo quiere) que todos los hombres (“todos los hombres” son todos los hombres) sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres (“los hombres” son todos los hombres no solamente algunos de ellos), Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos (“todos” es todos los hombres no solamente algunos de ellos), de los cual se dio testimonio a su debido tiempo.”
II. Segundo: Dos lecturas literales “no normales”.
La lectura no literal: “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere (desea íntima y profundamente, pero no ha decretado ni ha obrado realmente para) que todos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres (algunos hombres), Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos (“todos” no es todos los hombres, sino solo algunos), de los cual se dio testimonio a su debido tiempo.”
Otra lectura no literal: “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos (algunos hombres, eso sí, de todo tipo: panaderos, carpinteros, abogados, ingenieros, etc.) sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres (algunos hombres), Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos (“todos no es todos, sino algunos), de los cual se dio testimonio a su debido tiempo.”
III. Tercero: Conclusiones doctrinales según cada lectura realizada.
A. Conclusiones en función a la lectura literal normal:
1. Si leemos y entendemos 1 Timoteo 2.3-6 como está escrito: Dios quiere y ha hecho también todo lo que corresponde para que todos los hombres sean salvos. Jesucristo es salvador de todos los cristianos y de todos los hombres, pero solamente los cristianos son salvos, pues solamente ellos creen en él. Los hombres que no se salvan, no se salvan por su propia responsabilidad, ya que ellos se niegan y se rehusan creer genuinamente en Jesucristo, quien fue enviado por Dios para salvar a los pecadores.
2. Si leemos y entendemos 1 Timoteo 2.3-6 como está escrito: Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres (tanto salvos como no salvos). Esto es muy importante ya que no se puede encontrar salvación sino por la mediación y la intercesión de Jesucristo. El no salvo necesita esa mediación e intercesión antes de ser salvo porque sin la mediación e intercesión de Jesucristo en ninguna manera podría ser salvo. El creyente es salvo por Jesucristo gracias a esa mediación, y ya como salvo, él tiene la intercesión y la mediación de Jesucristo por toda la eternidad.
B. Conclusiones en función de las lecturas literal no normal:
1. Dios quiere que todos los hombres sean salvos, pero ese su querer no implica ni significa necesariamente que haya hecho y haya provisto salvación para todos los hombres, pues él solamente quiere salvar y ha provisto salvación para algunos hombres.
2. Dios quiere que todos los hombres vengan al conocimiento de la verdad es una expresión de deseo, pero que no involucra acción, ya que Dios no ha provisto la manera en que todos los hombres vengan realmente al conocimiento de la verdad.
3. Jesucristo no es mediador entre Dios y los hombres, realmente él solamente es mediador entre Dios y algunos hombres.
4. Jesucristo no se dio en rescate por todos, él solamente se dio en rescate por algunos. Los demás hombres no tienen rescate alguno y no tienen salvación, sino solamente condenación.
5. El Espíritu Santo, que habló a través de Pablo, dijo estas palabras que dicen lo que dicen, pero que no necesariamente significan lo que significan. Él realmente no quiso que Pablo, ni sus lectores en ese tiempo, ni los lectores de todos los tiempos, entendiesen como está escrito. Lo que él realmente quería es que ese significado estuviese escondido entre esas palabras hasta que fuese descubierto por uno o más hombres singulares, especiales y con mayor porción del Espíritu que los demás cristianos.
6. Pablo, quien escribió estas palabras bajo inspiración, no supo expresar el significado de la verdad de Dios con las palabras correctas y exactas y es por eso que no fue claro en este asunto tan trascendental.
7. Los que leen el párrafo examinado y lo entienden tal como está escrito, son indoctos de la verdad de Dios, no entienden el evangelio ni la obra de Dios, el Espíritu Santo está apagado y no les está iluminando.
8. La gran multitud de hombres que se condenan, no se condenan porque han rechazado a Jesucristo, sino porque estaban destinados para ser condenados. Como estaban destinados a ser condenados, no se proveyó salvación para ellos. Jesucristo, que es el único mediador y el único que podría salvarlos, no fue destinado para ellos. Su condenación, por tanto, es irreversible e inevitable.
9. Todos los llamados al arrepentimiento y a la conversión que se hacen en la Biblia a todos los hombres en todo lugar y de todo lugar, no son genuinos, son solo una mera formalidad.
10. La condenación eterna de todos y cada uno de los que no creen en Jesucristo ni le siguen no es absolutamente una responsabilidad de ellos por no creer ni seguirle, sino de Dios, que es quien los condenó de antemano y no proveyó salvación para ellos.
VI. Cuarto: Justificación de esta exposición.
Estoy haciendo mis observaciones como un lector cristiano común de la Biblia. Abro mi Biblia, leo lo que está escrito e interpreto el párrafo de acuerdo a las palabras que están escritas allí.
El contexto me dirige a entender lo que está escrito con el significado normal de que “quiere” es quiere, “todos” es todos, “los hombres” es los hombres, “sean” es sean, “un” es un, “solo” es solo, “Jesucristo” es Jesucristo, etc.
Ya he escrito esto antes y lo escribo otra vez: siempre voy a interpretar el texto bíblico en su sentido normal y literal. Dios nos ha dado su palabra y su Espíritu para guiarnos. También nos ha dado maestros humanos para enseñarnos su palabra, pero estos maestros humanos pierden su autoridad cuando quieren que entendamos un significado que contradice lo que está escrito claramente. No seguiré ese tipo de maestros, siempre me quedaré con lo que es visible y claro.
Los textos bíblicos se interpretan primero de acuerdo a su contexto cercano, luego en su contexto más amplio y, finalmente, en el contexto de toda la Biblia. Jamás un texto bíblico debe entrar en contradicción ni con su contexto cercano, ni con su contexto más amplio, ni con el contexto de toda la Biblia.
Palabras finales: Necesitamos la ayuda de Dios y las Sagradas Escrituras para definir bíblica y verazmente todas y cada una de nuestras creencias.
Una oración: ¡Dios Espíritu Santo enséñanos y guíanos cada día a toda verdad que está en la Biblia!
Una determinación: Leer, creer, interpretar literal y normalmente la Biblia, la palabra de Dios. Amén y amén.
“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestro corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1.19-21).
