¡Luchemos y combatamos los malos pensamientos!

Escribiré sobre los malos pensamientos y cómo vencerlos. Le debo esta a nota un joven amigo mío que lucha contra ellos. Él empezó su batalla contra los tales y me ha hecho partícipe de esta su guerra. Escuchándole, he sido consciente también de mi propia guerra contra los malos pensamientos.

La guerra de este jovencito no es solo suya, sino la de todos los hombres y mujeres de este mundo. Esta guerra empezó con la tentación de la serpiente en Edén y se agravó y se hizo endémica y crónica con la caída de Adán al desobedecer a Dios y obedecer al diablo.

La generación que pereció por juicio de Dios con el diluvio de aguas sucumbió ante los malos pensamientos. Sus mentes y sus razonamientos fueron subyugados por el mal. Sus pensamientos llegaron a ser todos malos y Dios tuvo que exterminar a la gente de ese tiempo, excepto a Noé y su familia.

Génesis 6:5 describe clara y contundentemente la condición mental humana que atrajo el juicio de Dios: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5).

¿Cómo es que podemos evitar que los malos pensamientos inunden nuestras mentes y nos hagan obrar, sentir, pensar, reaccionar y vivir malvadamente y en contra del carácter y la voluntad de Dios expresadas claramente en la Biblia, la palabra de Dios?

Para obtener victoria contra los malos pensamientos, los hijos de Dios por la fe en Jesús Su Hijo tenemos que:

  1. Probar, examinar y afirmar que nuestra fe en Jesús es real y genuina. (2 Corintios 13:5; 1 Corintios 15:34; 1 de Juan 5:4-5; Juan 1:12-13). La batalla contra los malos pensamientos solamente será victoriosa en forma constante si es que somos hijo de Dios.
  2. Vivir llenos, sujetos y guiados por el Espíritu Santo para contrarrestar y vencer así los deseos y las obras de la carne. (Gálatas 5:16-25; Efesios 5:18-20). El poder del Espíritu Santo nos garantiza la victoria.
  3. Alimentarnos de la Biblia, la palabra de Dios, para introducir así en nuestras mentes y corazones las verdades, hechos, principios y valores de Dios, para meditar y obedecer y vivir de acuerdo a ellos. (1 Pedro 2:1-3; Colosenses 3:16). La Biblia es vital para alimentar nuestras mentes con las verdades de Dios.
  4. No negar los malos pensamientos, sino reconocerlos de inmediato, para combatirlos y neutralizarlos y derribarlos llevándolos cautivos a todos a la obediencia a Cristo. (Mateo 15:19; Santiago 2:4; 2 Corintios 10:5). Tenemos que reconocer que tenemos y tendremos malos pensamientos. Negar este hecho es engañarnos.
  5. Alimentar la mente con todo aquello que sea bueno y consistente con nuestra fe en el Dios y Padre de Jesucristo y lo que él ha revelado en la Biblia, la palabra Escrita de Dios. (Efesios 4:17-24; Filipenses 4:8-9). En este mundo nuestra mente siempre va a ser estimulada a pensar mal, pero nuestra determinación a agradar a Dios nos ayudará a minimizar y a triunfar contra tales estímulos.

A los hijos de Dios los malos pensamientos nos agobian y afligen. Es normal que sea así. A los hijos de Dios no nos hace felices lo que es contrario a la voluntad de Dios. Los malos pensamientos están en nosotros desde la caída de Adán y aunque ya hemos puesto nuestra fe en Jesús y somos nuevas criaturas, éstos se encuentran en nosotros, en lo que la Biblia denomina el hombre viejo (Efesios 4:22).

Todos los hijos de Dios tenemos que luchar contra los malos pensamientos y mi hermano en Cristo joven me ha hecho consciente de ese hecho. La generación que pereció bajo el juicio de Dios en el diluvio no combatió los malos pensamientos. En consecuencia, los malos pensamientos los dominaron e inundaron hasta el punto en que sus mentes y sus corazones solamente cavilaban el mal y mal cada vez. Fue por eso que los pre-diluvianos vivieron contrario a lo determinado por Dios y perecieron bajo su juicio.

No combatir los malos pensamientos es muy peligroso para todos los seres humanos.

No combatir los malos pensamientos es indigno de todos los que somos hijos de Dios por la fe en Jesucristo.

Nosotros los cristianos somos nuevas criaturas por la fe en Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Dios nos ha capacitado con el Espíritu Santo y la palabra de Dios para ser victoriosos contra los malos pensamientos.

Vivamos victoriosos contra los malos pensamientos aferrándonos a Jesucristo y a su gracia salvadora en todo momento.

Con Jesús, la victoria contra los malos pensamientos es más que Segura. ¡Qué Dios nos ayude!

Amén y amén.

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