¡Una reflexión por un año más de existir, ser y vivir en este mundo!

¡Existimos, estamos aquí, este es un hecho grandioso que escapa a nuestra voluntad y a nuestra determinación!

¡Nosotros no tuvimos nada que ver en nuestra existencia, nuestro ser y nuestra vida!

Nuestra existencia fue una determinación divina. Dios, nuestro creador, decidió que existiésemos e hizo lo necesario para que así fuese. Si no fuese por la decisión de Dios nuestro hacedor y formador, nosotros no existiríamos, ni fuésemos, ni viviésemos. Dios asumió el desafío de crearnos y traernos a la existencia en este mundo presente.

Luego de Dios, y por la voluntad y la disposición de nuestro hacedor, nuestra existencia dependió de las decisiones de todos nuestros antepasados, siendo los más cercanos e íntimos, nuestros padres. Fueron las decisiones que tomaron nuestro padre y nuestra madre las que determinaron nuestra existencia y nuestro ser.

Existir es mejor que no existir.

Ser es mejor que no ser.

Y vivir es mejor que no vivir.

En mi peregrinaje por este mundo solamente he encontrado hasta hoy a un joven que cuestionaba su existencia, su ser, su vida. Él estaba incómodo e insatisfecho por existir y ser. Él, aunque vivía, esta inconforme, en última instancia, con quienes determinaron que estuviese vivo.

Escucharle para tratar de comprenderle fue un desafío grande para mí.

Ese muchacho no estaba conforme por no haber tenido la opción de no existir ni ser. Él creía firmemente que tenía que haber sido consultado respecto a si quería tener vida. Estaba frustrado por no haber tenido parte en la decisión previa a su existencia y a su ser. (¿Qué será de este joven?).

Fue curioso hablar con él. Pero ni él ni nadie que existe y es tuvo parte en su existencia y su ser.

Yo estoy contexto de existir y ser. Estoy contento con el hecho de que Dios me haya formado y hecho. También estoy contento con las decisiones que tomaron mis padres y mis antepasados para que existiese y fuese.

Hoy (20 de junio) es el día que Dios me trajo al mundo.

Hoy es el día que mi madre me alumbró.

Hoy es el día en que se le anunció a mi padre que tenía otro hijo varón.

(Mi padre también nació 20 de junio, por cierto. Pero él ya no está aquí, Dios se lo llevó a su presencia. Mi padre conocía y seguía a Jesucristo, el camino, la verdad y la vida).

La existencia, el ser y la vida son dones preciosos. ¡Gracias doy a Dios y a mis padres por darme existencia, ser y vida! ¡Estoy feliz de que ellos determinaron que yo existiese, fuese y viviese!

Examino mi historia en esta tierra y veo la bondad y la misericordia de Dios.

Analizo mi vivir y veo la buena voluntad de mis padres y hermanos.

¡Es bueno existir, ser y vivir … aun cuando nosotros no hayamos tenido parte en la determinación que decidió que estemos aquí!

Aunque no hemos decidido nuestra existencia ni nuestro ser, el cómo es que vivimos ya que existimos y estamos aquí sí que es nuestra responsabilidad. Asumámosla con determinación y diligencia.

Asumamos nuestra existencia y nuestro ser y vivámoslas para Dios y para hacer lo bueno. Vivamos con gratitud y alegría. Disfrutemos o suframos cada momento con gozo mientras podemos.

Aprovechemos nuestro existir y nuestro ser para buscar a Dios nuestro hacedor por medio de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

Dios nos dio la existencia, el ser y el vivir, y quiere que nos acerquemos a él por medio de Jesucristo Su Hijo Unigénito. Jesucristo vino a salvarnos y murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para que nosotros podamos experimentar y ver la gloria de Dios.

¡Busquemos a Dios en Cristo Jesús para que podamos existir y ser y vivir junto a él por toda la eternidad!

Dios nos dado sus mandamientos en la Biblia, Su Palabra, para que los aprendamos y los sigamos. Dios también está presto a hacernos entender sus mandamientos. Los mandamientos de Dios nos dirigen hasta Jesús, quien es el camino que nos lleva a Dios.

¡Aprovechemos nuestra vida en este mundo para obtener el perdón de pecados y la vida eterna por medio de Jesucristo para vivir con Dios en el mundo nuevo que él trae para todos nosotros que creemos en Jesucristo y le seguimos!

Amén y amén.

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”

(Apocalipsis 21:3-4).

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