Los cielos y la tierra y su mensaje a la humanidad – Génesis 2.4

No nos calumnien. No mientan sobre nosotros. No se ilusionen con nosotros. No estamos a la deriva ni abandonados. No busquen lo que tenemos en uno u otro lugar, pero no en toda nuestra amplitud. No anticipen nuestra destrucción por ustedes. No auguren nuestra desaparición y la nada. No nos presenten ni nos vivan como no somos…

No existimos desde siempre; no somos eternos; tuvimos nuestro principio. Tenemos nuestro creador: Es Jehová, solamente Él es nuestro hacedor. Él mismo en la Biblia narra cómo nos creó.

Jehová habló y existimos. Su voz y sus manos nos formaron. Su sabiduría e inteligencia nos diseñó. Dios determinó nuestras medidas. Dios colocó a cada cosa en su lugar. El sol, luna y estrellas, en el firmamento lejano “cercano”. La vegetación, en tierra seca. Los seres marinos, en las aguas. Las aves, en los cielos. Los animales y bestias terrestres, en la tierra. Y los hombres y mujeres, por todos lados, “señoreando” todo, como mayordomos-administradores.

Procedemos de Dios, pero no somos él, ni tampoco su continuidad; somos distintos, y aparte de él. Existimos y somos sostenidos por él. Dios determinó nuestro inicio y también nuestro final.

Nuestro final no será definitivo. ¡Dios nos recreará! ¡Seremos nuevos y en nosotros morarán la justicia y los seguidores de Jesucristo!

En una semana fuimos hechos. Existimos ya poco más de seis mil años. Todavía no somos hechos nuevos porque Dios es paciente con los hombres y no quiere su condenación, sino su salvación. Pero nuestra recreación está cercana y la anhelamos.

¡Crean en Jehová nuestro creador y en Jesucristo, nuestro Redentor y Recreador, solamente así vivirán eternamente en nosotros!

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