La Biblia es de aprendizaje fácil. No se necesita estudios elevados para entender la Palabra de Dios. Solamente se necesita la capacidad de escuchar, de leer, de sentir, de tocar, de gustar, de pensar, de obrar… y de querer saber.
Jesucristo declaró sobre lo sencillo que es saber la Palabra de Dios en este texto de Mateo 11.25. Su afirmación es clarísima. La revelación de Dios está diseñada para personas que quieren aprender, no para quienes “asumen” que ya saben mucho.
Dios ha revelado su palabra a los “niños”, que son los que están aprendiendo y asimilando siempre lo que se les va mostrando y enseñando.
Jesucristo se regocijó y alabó maravillado a Dios Padre por haber revelado sus verdades a los niños. Yo también hago lo mismo.
Lo que Dios ha revelado es de fácil aprendizaje. Son más de 3 décadas que leo la Biblia y cada vez me convenzo más de que no es complicada, sino fácil, muy fácil… si es que se ha creído en Jesús, se tiene el Espíritu Santo, se la quiere vivir y, sobre todo, si se la quiere conocer… y se trabaja para eso.
Aprender, saber, conocer, entender y vivir la palabra de Dios está en nuestras manos. ¡Hagamos nuestra tarea, Dios ya hizo la suya! Amén.
“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.”
(Mt 11:25).
