Último viaje a Iquitos y el Bajo Amazonas – Noviembre 2019

“Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). Este mandamiento de Jesucristo sigue siendo un desafío y muy necesario de cumplir para glorificar a Dios y para que muchísima más gente sea salva.

Dios me está llevando a cumplir este mandato por la selva de Iquitos. ¡Hay mucha necesidad de que el evangelio se predicado por allí! ¡Qué Dios siga levantando a sus hijos para vayan a predicar por esa parte de Perú! (Foto: los ríos de la selva de Perú tienen muchos lugares en los que se necesita predicar el evangelio).

Hoy terminaron mis visitas a Iquitos y al Bajo Amazonas durante este 2019. Aunque todavía falta un mes para terminar este año, humanamente no hay ya ningún viaje a realizar. Dios mediante, mis actividades en esa parte del país se reactivarán el 2020, si así Dios lo sigue disponiendo.

Esta vez estuve en Orellana, río Napo, Bajo Amazonas. Allí se realizó la última comunión que las iglesias planearon durante este año. Normalmente, son 6 los pueblos que participan en estas comuniones: Oran, Ayzana, Marupa, Caballocochío, El Triunfo y Orellana. Tristemente, a esta comunión solamente vinieron los de Ayzana, El Triunfo, Marupa y Orellana.

La comunión se realizó con tres inconvenientes: el clima, llovió durante casi todo el día; enfermedad, se enfermaron el pastor Abel y su suegra, ambos de Marupa, también se enfermó Gary; la ausencia de Caballocochío y Oran, no vino ninguno de los hermanos de esos dos pueblos. Estos tres inconvenientes causaron mella en el ánimo de todos nosotros. Con todo, nuestro Señor fue misericordioso y nos alegró el alma con su palabra y con la reconciliación de una jovencita. Dios siempre obra y nos conforma el corazón. (Foto: El tiempo de comida fue propicio para acrecentar nuestro compañerismo en Cristo Jesús).

A este viaje fui con Douglas, Carlos, Gary y César. Ellos son unos buenos compañeros. El trabajo que hacemos en favor de los hermanos del Bajo Amazonas tiene un impulso fuerte gracias a ellos. Además, el trayecto, tanto al ir como al volver, así como la estadía en esos lugares, se hacen más llevaderos, amenos, alegres y edificantes por su agradable y alentadora compañía. ¡Gracias hermanos, por la bendición que añaden a mi vida durante cada viaje con ustedes!

Los pueblos por esa parte del Amazonas son pequeños, de muy pocos habitantes. Algunos pueblos no llegan a 50 habitantes. Eso hace que las iglesias también sean pequeñas. Los pastores y líderes que existen por allí necesitan enseñanza de la palabra de Dios y mucho ánimo. Si Dios quiere, vamos a seguir yendo por esos pueblos. ¡Qué sea él quien nos mueva e impulse a ir y animar así a nuestros hermanos de esos lugares! (Foto: En ese bote vimos partir al pastor Abel, su suegra y a los hermanos de Marupa. Nos entristeció su partida. ¡Qué Dios restaure la salud de Abel y su suegra!).

Aunque fuimos pocos por causa del clima, la enfermedad y la ausencia de dos pueblos, Dios nos alegró el corazón viendo el trabajo y el amor de los hermanos que estuvieron presentes. El pastor Teodoro y los hermanos de Orellana se esforzaron muchísimo para atendernos a todos los que llegamos. Nuestras clases y la predicación de la palabra de Dios estuvo enfocada en el libro de Nehemías. Nuestra última reunión fue muy emotiva. Uno de nuestros hermanos dio testimonio de la obra de Dios en su vida y se quebrantó. También, nos emocionó la reconciliación de una jovencita de 19 años. ¡Dios nos dio animó de esa manera!

Nuestro ánimo y disposición por seguir sirviendo a Dios y a nuestros hermanos de esos lugares están firmes. Douglas, César y Gary, de la IB Maranata, de Iquitos, están más listos para seguir yendo. Esta vez se añadió al grupo, Carlos, quien también es de Iquitos y quiere apoyar. Por mi parte, también estoy dispuesto a seguir yendo. Este grupo de siervos de Dios me motivan y me hacen crecer en mi determinación de servir a Cristo y a su iglesia. Amén. ¡Qué sea Dios quien nos lleve por allí el 2020, que ya pronto llega! (Foto: De izquierda a derecha, Carlos, Gary, Douglas, Segundo y César. ¡Dios siga acrecentando este grupo!).

En la selva de Perú existen todavía muchos pueblos que necesitan ser evangelizados y discipulados. Hay adultos, jóvenes y niños que necesitan oír de Jesús y su obra de salvación. Jesucristo ordenó: “Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). Esa parte del Perú es también todo el mundo y tiene allí a muchas criaturas que necesitan oír el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Quienes tenemos el evangelio estamos llamados a ser obedientes a Jesucristo. Necesitamos obedecer e ir llevando el evangelio por allí. ¡Qué Dios nos ayude a ir! Amén.

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