La fe bíblica no es “ciega”, ni irracional e ignorante, mucho menos “saltar al vacío”. La fe bíblica es racional e inteligente. Esta fe es una certeza basada en Dios, que existe y que actúa para bien de sus criaturas.
La fe bíblica cree en Dios, en sus hechos, en su bondad, en sus promesas y en su palabra (la Biblia), que testifica lo que necesitamos saber sobre él y su voluntad para con nosotros.
Esta fe se expresa ahora creyendo y siguiendo a Jesucristo, el Hijo de Dios, quien vino a este mundo para salvar a los pecadores. Jesucristo murió por los pecadores y resucitó de los muertos al tercer día conforme a las Escrituras.
La fe bíblica pregona que Dios salva, perdona, justifica y da vida nueva a toda persona que cree y sigue a Jesucristo, el único mediador entre Dios y los hombres. Esta fe motiva e impulsa a los creyentes en Jesús a buscar a Dios para conocerle, amarle, adorarle, servirle, obedecerle y glorificarle.
La fe bíblica es la única que complace y agrada a Dios; sin esta fe es imposible tenerle contento; sin esta fe no obtenemos sus recompensas. Necesitamos esta fe. Esta fe está a nuestro alcance y empieza al creer en Jesucristo (Juan 6.29).
Cuando confesamos que Jesucristo es el Señor y creemos que Dios lo levantó de entre los muertos, somos salvos (Romanos 10.9-10) y empezamos a vivir la fe bíblica
¡Qué Dios nos ayude a creer y a tener esta fe, pues, es la única que le agrada y que da salvación eterna! Amén y amén.
