Pablo y su modo de enseñar a los creyentes – Hechos 20.20, 27

Hechos 20:24, 27 testifica de la filosofía de enseñanza de Pablo, siervo y apóstol de Jesucristo. El modo de enseñar de Pablo tiene que “revivir” y volver a ser usado al discipular a los hijos de Dios.

Pablo tenía urgencia por predicar el evangelio y enseñar la verdad de Dios. Su pasión le hacía testificar de Jesús a todos cuantos podía en todo lugar al que llegaba. Él estaba siempre en movimiento. Siempre estaba yendo más allá. Su meta lo obligaba a vivir así: Pablo anhelaba que Jesucristo y su salvación fuesen conocidos por cada criatura en todos los pueblos y ciudades de su tiempo. 

Después de Jesucristo, Pablo es el protagonista bíblico más crucial en el Nuevo Testamento.

La vida de Pablo y todo su trabajo en la extensión del evangelio de Cristo son un desafío grande. 

Su declaración en Hechos 20:24, 27 sobre cómo enseñó es un reto tremendo: “… y como nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas … porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.” (Hechos 20:24, 27). Pablo resume su trabajo de enseñanza de la palabra de Dios en esas palabras.

Él enseñó a los discípulos de Cristo todo lo que les fuese “útil” y “todo el consejo de Dios”. ¿Cómo lo hizo? Sus palabras sugieren su cómo. Él enseñó el “todo” usando cómo bosquejo rector “lo útil”. Pablo tuvo la habilidad, que era propia de los maestros de aquellos días, de enseñar por medio de resumir “el todo” de la escritura a través de lo que le era “útil” a los discípulos en su propia circunstancia particular.

La voluntad de Dios, lo que él quiere que nosotros hagamos no es tan complicada. Dios es claro y sencillo en sus peticiones a nosotros los seres humanos. Sus peticiones son fáciles de conocer y entender (Génesis 2:16-17; Génesis 6:9-22; Génesis 12:1-4; Deuteronomio 10:12-13; Juan 6:39-40). El conocimiento bíblico no es ya un misterio y ahora menos.

Pablo entendía que tenía que enseñar y enseñar y lo hizo. Él resumía su enseñanza. El corazón de su enseñanza siempre fue la salvación eterna de Dios a los pecadores por medio de Jesucristo, Su Hijo Unigénito. Sus discursos resumían esa salvación y son muy sencillos de entender. Él exponía la escritura centralizando a toda ella en Cristo Jesús como Señor y Salvador (Hechos 9:20-22; 13:13-52; 14:14-18; 16:29-34; 17:1-4, 22-34; 19:1-7; 20:17-38; 21:37-22:22; 24:10-27; 26:1-32; 28:17-31). 

Pablo conocía sus limitaciones al enseñar. Él quería que todos los que creen y siguen a Jesucristo supiesen “todo el consejo de Dios” y todo lo que les fuese “útil” para vivir sirviendo y agradando a Dios. Él veía la urgencia de su labor y de la misión encomendada y lo limitado de su tiempo. Él no podía estar ni todo el tiempo ni mucho tiempo en todo lugar.

Pablo, en consecuencia, resumía lo que Dios reveló en el Antiguo Testamento. El hilo conductor de su resumen era Jesucristo y Su Salvación y es así como instruía y enseñaba. Él entrenaba diligente y rápidamente. Capacitaba a los discípulos como lo hacen los instructores militares a los reclutas que de inmediato van a la guerra. Pablo entregaba a los discípulos “todo el consejo de Dios” y lo que les era “útil” en entrenamiento intensivo y concentrado.

Pablo quería que los discípulos y las iglesias supiesen, que conociesen, que estuviesen informados. Para él, la ignorancia y el desconocimiento de la revelación de Dios no era propia de los hijos de Dios ni de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 15:14; 1 Corintios 2:9-13; 1 Tesalonicenses 4:13-5:11). Él anhelaba gente entrenaba y perfeccionada y es por eso que enseñaba y predicaba “todo el consejo de Dios” y todo lo “útil” a los discípulos y a las iglesias a tiempo y fuera de tiempo (2 Timoteo 3:10-4:5).

Pablo interpela a los pastores, maestros y predicadores de hoy. ¿Conocen los discípulos y la congregación “todo el consejo de Dios” y todo lo que les es “útil” para agradar a Dios y extender la verdad de Dios? ¿Está instruida, capacitada y perfeccionada en las sagradas escrituras nuestra congregación? ¿Conocen la Biblia y pueden decir qué es lo ella dice sobre Dios y su salvación por medio de Jesucristo? ¿Pueden ellos presentar ordenadamente la obra de Dios en el pasado, en el presente y en el futuro por medio de la Biblia?

La Iglesia tiene que conocer “todo el consejo de Dios” y todo lo que es “útil” para agradar y glorificar a Dios. Todo hijo de Dios tiene que estar instruido en toda la Biblia, no solo en partes de ella. La Iglesia es columna y baluarte de la verdad y tiene que saber y conocer toda esta verdad que Dios ha revelado y que está en la Biblia

Enseñar a todos los hijos de Dios y a toda la iglesia “todo el consejo de Dios” y todo que es “útil” es un gran desafío para todos aquellos que enseñan y predican la palabra de Dios.

Pablo asumió ese desafío y encontró su método para instruir a los discípulos y a las iglesias de su tiempo. Enseñó “todo el consejo de Dios” y todo lo que es lo “útil”. Todos los que entrenó fueron bien capacitados por él.

Enseñar toda la Biblia por medio de lo que es útil y vital en ella es el reto de hoy. Instruir y capacitar a nuestros hermanos en Cristo en el todo de la fe es una necesidad que hay que suplir. ¡Qué Dios nueva y de sabiduría a quienes enseñan y predican la palabra de Dios para que enseñen y encaminen a la iglesia y a cada hijo de Dios en el conocimiento de todo el consejo de Dios que está en la Biblia!

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