¡Examinemos toda información que estamos recibiendo!

“Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.”

(1 Tesalonicenses 5.21–22).

Examinar tiene los siguientes sinónimos en el diccionario en línea Wordreference: “investigar, comprobar, reconocer, inspeccionar, averiguar, indagar, observar, analizar, estudiar, verificar, mirar, ojear.” Dios quiene que examinemos bien todo lo que oímos, vemos y leemos. ¿Por qué? Porque lo que oímos, vemos y leemos formará nuestro pensamiento y nuestra acción respecto a uno u más hechos de la vida.

Luego de examinar todo, nos toca discernir qué es lo que desechamos, expulsamos, echamos fuera y qué es lo que retenemos, guardamos e introducimos a nuestra mente para hacerlo parte de nosotros. Este proceso, que es vital en la formación de nuestro juicio, tiene estar libre de maldad, ya que Dios nos ordena que retengamos lo bueno y nos abstengamos de toda especie de mal.

En consecuencia, los cristianos estamos llamados a examinar todo lo que oímos e introducimos a nuestra mente. Tenemos que hacer así con lo que oímos de quienes predican la palabra de Dios y mucho más todavía con la información política e ideológica que hay tras un hecho en todos los medios de comunicación que tenemos a nuestro alcance.

La resurrección de Jesucristo, que es un hecho históricamente irrefutable, tuvo una información política oficial, la cual se difundió gracias el poder mediático de aquel entonces. El párrafo que narra lo que ocurrió se encuentra en Mateo 28:11-15. En lo básico, la versión político mediática sostuvo que el cadáver de Jesús fue hurtado mientras lo guardias dormían y que el testimonio de los discípulos respecto a que él resucitó de entre los muertos era falso. Fue la versión político mediática la que quedó en la gran mayoría de gente de aquella generación de judíos que rechazó creer en Jesús para ser salvos: “Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.”

¿Por qué no se dijo la verdad respecto a la resurrección de Jesús? No se dijo la verdad porque el poder político mediático de aquel tiempo lo impidió. Quienes regentaban ese poder impusieron una narrativa del suceso que les era conveniente y que justificaba y respaldaba las acciones que ellos realizaron contra Jesús. Ellos pagaron para que su narrativa se divulgase y, tristemente, sí encontraron personas dispuestas a difundir su versión de los hechos.

Hoy pasa lo mismo con los acontecimientos respecto al Virus chino. No se difunde la verdad de los hechos, sino “la verdad” que el poder político mediático ideológico quiere que se impregne en la mente de los ciudadanos del mundo. Todas las autoridades de los países hacen eso: las chinas, las europeas, las estadounidenses, las japonesas, las rusas, las peruanas, etc. Son varias las autoridades mundiales que han dicho que están en guerra y en toda guerra el manejo de la información es vital. Es por eso que surge una información, luego otra, que la desmiente, y así sucesiva, y hasta simultáneamente. Todo está ocurriendo muy rápido y la información también viene y va con esa rapidez.

La guerra ahorita mismo ya no es solamente contra el virus y la preservación de la vida de la gente, sino también por cuál es el país o los países que van a ser hegemónicos luego de que esta pandemia termine. Por tanto, la información que se brinda está seleccionada, calculada, matizada y direccionada con fines geopolíticos, en unos casos, y con fines de sobrevivencia política en otros. Tenemos que examinar todo lo que oímos, vemos y leemos sobre el corona virus y sus consecuencias.

El virus está presente. Los muertos por el tal virus aumentan día a día. Las infecciones siguen enfermando a más personas. Muchos ciudadanos están confinados en sus casas. Son varios los países que están paralizados. El miedo, la incertidumbre y la preocupación están allí. Las medidas y la lucha de los gobiernos contra este virus son hechos ineludibles. Estamos en una guerra contra un enemigo invisible nunca antes vista hasta hoy.

Nosotros no podemos negar los hechos. Están allí. ¡Estamos afectados por ellos! Y mi intención al escribir esta nota no es la negación. Mi intención básicamente es la siguiente: escuchemos el consejo de Pablo y “examinemos todo” lo que oímos, vemos y leemos sobre lo que está ocurriendo. Juzguemos toda información a la luz de lo que la Biblia nos dice sobre el hombre y su naturaleza caída, pecaminosa y opuesta a Dios. No aceptemos así no más todo lo que se nos dice. Examinemos y juzguemos cada información que se nos brinda. Roguemos y pidamos en oración a Dios para que con su Espíritu Santo nos ayude a discernir lo verdadero de lo falso en toda información que recibimos.

Por último, al examinar los hechos que estamos viviendo y la información que se nos da sobre ellos, no caigamos en temor, ansiedad, frustración, desesperación ni ahogo. Mantengamos la fe y la esperanza. Estemos confiados. Recordemos que nuestro Dios reina y que nuestras vidas y la historia de la humanidad están en sus manos. Por Jesucristo, el Hijo de Dios, nosotros, los que le seguimos, tenemos vida eterna y esperamos en él y solo él tanto para nuestra vida en este mundo como para nuestra vida en el mundo venidero. ¡El Señor viene! (1 Corintios 16:22).

“Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.” (1 Tesalonicenses 5.21–22).

¡Qué Dios nos ayude! Amén y amén.

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