¡Admiremos y alabemos a Dios por su interés especial por los seres humanos!

Nuestra sentidos siempre tienen que estar alertas para experimentar a Dios en sus obras; para maravillarnos, alabarle, adorarle, temerle y glorificarle.

La obra más impresionante y por la que Dios gana todo nuestro ser y todo lo que tenemos, desde luego, es su obra se salvación de nuestros pecados y de nuestra condenación por medio de Jesucristo Su Hijo. No hay obra más persuasiva, seductora y convincente que esa para nosotros que creemos y seguimos a Jesucristo desde que lo conocimos por medio de su evangelio.

Pero todas las demás, como la creación, el cuidado providencial del universo y, en especial, su enfoque en el bienestar de nosotros los seres humanos, son sorprendente e impresionantemente admirables. ¡Todos nosotros, sin excepción, somos objeto del amor de Dios y todo lo que hace a nuestro favor desde que existimos es la evidencia ineludible de ello!

El salmista estaba impresionado por cómo Dios se interesaba y privilegiada al ser humano. Dios tiene a los ángeles y al universo entero, que son mucho más hermosos, inmensos y superiores, pero le presta atención y distingue al ser humano, que es infinitamente pequeño y, tengo que escribirlo, el que más problemas y dolor y decepción le causa.

La perplejidad del salmista es también la mía.

Mi asombro y mi admiración por cómo Dios nos trata a nosotros los seres humanos afloró mientras estaba en el vuelo de la fotografía en el que he colocado el texto del Salmo 8:3-4. Desde el avión pude contemplar la inmensidad y la belleza silenciosa de los cielos y el resplandor saludable y memorable del sol que estaba en su ocaso.

Nosotros los seres humanos no tenemos excusa ante Dios.

No amarle, no obedecerle y no servirle no es una buena decisión. No alabarle, no adorarle, no temerle y no creerle ante tanta evidencia y grandeza nos pasará factura cuando nos presentemos y nos paremos ante él al terminar el mundo presente. ¿Qué le podremos decir que nos disculpe y nos justifique si es que no le hemos buscado ni agradado por medio de Jesucristo Su Hijo mientras estuvimos en esta tierra?

No hay nada, absolutamente nada que podamos argüir en nuestra defensa.

Solo el silencio terrorífico y avergonzado nos acompañará en ese supremo y temible instante.

Tal enmudecimiento convicto y culpable será mucho más atroz y sobrecogedor si es que hemos oído de Jesucristo y su salvación y lo hemos rechazado por el motivo que sea mientras Dios nos dio vida.

Pero no tiene que ser así.

Dios tiene amor e interés en cada uno de nosotros.

Dios nos buscó, nos busca y nos sigue buscando cada día y estar vivos es la evidencia concreta.

Dios dio a Jesucristo y lo sacrificó en la cruz del Calvario para que nosotros seamos salvos. Nosotros no podíamos obrar esa bendita salvación. Dios por amor sacrificó a Su Hijo en nuestro lugar (Romanos 5:6-8). La salvación nuestra está cerca, muy cerca de nosotros.

Ahora es el tiempo de creer y de seguir a Jesucristo. ¡Hagámoslo! ¡No demoremos más!

Nosotros los seres humanos somos privilegiados y distinguidos por Dios.

Solamente tenemos que tener los ojos abiertos por la fe para mirar a nuestro alrededor y verlo.

De tanta belleza y grandeza que Dios ha creado y tiene para cuidar, contemplar y deleitarse; nos prefiere a nosotros, y nos ama, busca, cuida y atiende diligentemente. Nosotros le importamos y mucho. ¡Qué bendecidos y aventajados que somos los seres humanos!

¡Creamos, obedezcamos, sirvamos, alabemos, … y glorifiquemos a Dios por medio de Jesucristo Su Hijo todos los días de nuestra vida!

¡Este universo temporal que ya pronto será transformado en el universo eterno en el que moraremos con Dios por siempre tiene que ser testigo de nuestra fe y de nuestro amor a Dios por medio de Jesucristo Su Hijo! Amén.

 

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Visita a IEB Príncipe de Paz – Sullana, Perú.

Dios me privilegia al usarme como mensajero de su palabra, la Biblia. Al ser usado así, tengo la oportunidad de conocer y tratar con pastores e iglesias por todo lugar donde él me lleva.

Yo no merezco que Dios me regale su salvación eterna por medio de la fe en Jesucristo y tampoco la bendición de ser un maestro y predicador de su palabra. Pero Dios lo ha determinado así y yo tengo gran gratitud a él por su misericordia y por su gracia para conmigo y mi familia.

En mi último viaje a la ciudad de Sullana visité por segunda vez la IEB Jesucristo Príncipe de Paz. Mi primera visita a esa congregación ocurrió el año pasado, para su 25 aniversario de fundación. En esta oportunidad, acudí para iniciar con ellos una escuela modular de crecimiento espiritual.

El pastor Rubén Córdova y Nélida, su esposa, fueron mis estudiantes cuando dictaba clases en el Seminario Bautista del Perú de Trujillo. Ellos tienen dos hijas: Brianna Abigail y Brenda Grabiela. Adjunto foto de la familia pastoral, para que la conozcan y la apoyen con sus oraciones.

Nélida, esposa del pastor Rubén, es hija del hermano Adislao Córdova, quien vive en Shatoja, Provincia del Dorado, Departamento de San Martín. Adislao vivía antes en Ochamé, Moyobamba, San Martín.

Hago mención de este dato porque conocí a Adislao en Ochamé cuando empecé a predicar el evangelio, luego de mi conversión. Enseñé en mis hermanos en Cristo de Ochamé entre 1988 y 1999.

Nélida nació entre aquellos años. Ella es creyente de segunda generación. Me gozo en la forma que Dios ha obrado hasta aquí en la familia de Adislao, lo cual es visible en la vida de su hija, quien hoy está sirviendo al Señor Jesucristo al lado de su esposo.

El trabajo del pastor Rubén es óptimo. Dios lo está usando y acrecentando a la congregación por su labor. El entusiasmo espiritual de nuestros hermanos en Cristo es estimulante y contagioso. En esta congregación hay niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Me alegró ver familias completas en la congregación.

El pastor Rubén hemos hablado de cómo ayudar a nuestros hermanos en su crecimiento espiritual. Mi visita es resultado de nuestro interés por la vida espiritual de la Iglesia en la que él sirve.

En esta visita hemos repasado el curso Vida Espiritual Personal. Participaron en el curso 25 hermanos inscritos, que recibieron material impreso, para repaso.

Las clases, sin embargo, las escucharon muchos hermanos más, porque toda la congregación fue invitada a participar del curso. Dios tocó mi corazón para edificación entre ellos. Su avidez por aprender era contagioso y estimulante.

Dios mediante, volveré a visitar la congregación dentro de tres o cuatro meses, ya que desarrollaremos con ellos el plan de capacitación que describo en esta mi página. https://segundorodriguez.com/capacitacion-biblica/

La presencia de Cristo entre nosotros al estar congregados estudiando la Biblia era evidente. Jesús está entre nosotros sus hijos cuando estamos congregados en su nombre.  dijo: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20).

Es una bendición grande que Cristo vive y está en su iglesia todos los días hasta el fin del mundo. Su presencia entre sus hijos y en sus hijos es por medio del Espíritu Santo que mora en todos quienes creemos en Jesús y le seguimos. (1 Corintios 6:19-20).

Mi experiencia entre los hermanos de la IEB Príncipe de Paz ratificó mi convicción de que congregar con los seguidores de Jesús es vital e indispensable para crecer y afirmar la comunión con nuestro Salvador; y para incrementar y fortalecer, también, el compañerismo y la amistad con nuestros hermanos en Cristo.

Estoy muy agradecido a Dios por el pastor Rubén y su pasión por servir en la evangelización de los no creyentes y en el perfeccionamiento de los hijos de Dios a la imagen de Cristo. Dios bendiga a su siervo y a su familia y prospere todo el trabajo que el pastor Rubén está haciendo en la congregación.

Estoy muy entusiasmo por serle útil a Dios siendo una ayuda a sus siervos y a su iglesia. Cooperen con nosotros con sus oraciones. Pidan en forma específica que Dios prospere en proyecto de capacitación para el crecimiento espiritual que hemos empezado en la congregación.

Dios ha animado mi alma al conocer un poco más al pastor Rubén y su familia, y también a la congregación a la que pastorea.

La obra de Dios requiere de más hombres y mujeres que quieran servir en ella como ya lo están haciendo el pastor Rubén y Nélida, su esposa. Ayudémosle con nuestras oraciones.

Termino esta crónica pidiéndole a Dios que envíe muchos más obreros a su mies, ya que la mies es mucha y la necesidad de obreros es grande. (Mateo 9:37-38).

La gracia de Dios y yo.

“por gracias sois salvos.” (Efesios 2:5).

La gracia de Dios me maravilla, me impresiona.

No concibo mi vida sin la gracia de Dios.

Vivo y viviré en esta tierra hasta que la gracia de Dios lo determine. Es la gracia de Dios la que me sostiene y me da aliento para estar en pie aquí. Yo no tengo esperanza de vivir con Dios por la eternidad, asimismo, sin la gracia de Dios. Es la gracia de Dios la que me da esperanza de vivir eternamente en el mundo nuevo junto a Dios cuando todo termine.

La gracia de Dios me es indispensable.

¡Yo la necesito y la necesitaré siempre!

Y la gracia de Dios, a Dios gracias, está a mi alcance, a mi disposición … pero no solo para mí, sino para todo aquel que la necesite, que la requiera.

La gracia de Dios es abundante y suficiente. El alto, el ancho, el largo y la profundidad de la gracia de Dios es equivalente a Dios y a su inmensidad. La gracia de Dios es del tamaño de Dios.

Pienso mucho en la gracia de Dios.

Pero no siempre ha sido así.

Antes de mis veintidós años no pensaba en la gracia de Dios. No la tomaba en cuenta. Pensaba en mi buena suerte, en mi habilidad, en mi astucia, en mi capacidad. Sabía que era malo y no tan bueno, pero me veía en mejor condición que mis semejantes.

En aquel tiempo, yo no temía a Dios, ni lo respetaba. Tampoco pensaba en lo transitorio de la vida ni en la inmensidad de la eternidad. Vivía el momento sin pensar en nada más. No pensaba ni en la recompensa eterna por el bien, ni el castigo eterno por el mal.

Empecé a pensar en la gracia de Dios porque conocí a Jesucristo en base a la Biblia. La gracia de Dios me permitió esa experiencia con Jesús. A partir de allí, la gracia de Dios hizo y hace maravillas en mí. Me quedó absorto y atónito al verla obrando en mi vida. Mi comprensión de la gracia de Dios se ha acrecentado y se acrecienta, por experimentarla y disfrutarla, y por mi lectura de la Biblia, que habla de ella.

La expresión “por gracia sois salvos” que está en Efesios 2:5 (y su contexto, que describe mi condición, y la de todo ser humano), me emociona, me conmueve, me llena de gratitud, de confianza y de esperanza.

Alabo a Dios y le agradezco por su gracia. Es ella la que me trajo a Cristo y a su camino; y es ella, también, la que me mantiene en esta fe y en esta esperanza hasta el fin de mis días en esta tierra.

Es imposible para mí mi salvación ante Dios.

No la puedo conseguir por mí mismo.

Soy pecador. Es mi tragedia, mi desgracia (pero no solo la mía).

Soy pecador en mi naturaleza. Soy pecador en mi mente. Soy pecador en mi actos y en mi reacciones. A mí no me enseñaron a hacer el mal, lo aprendí solito. Nadie me presionó ni me obligó a pecar, yo mismo, en forma voluntaria, lo hice.

Mi vida tiene acontecimientos pecaminosos que me abruman. Pienso en ellos siempre (estoy pensado en ellos mientras escribo). Al pensar en ellos, pienso también en que Dios me vio cometernos.

Si Dios ve todo, y es seguro que sí, no tengo excusa ante él. ¿Qué puedo decirle? ¿Cómo puedo justificarme? Es imposible. No tengo argumentos. No tengo nada que decir. Solo tengo que guardar silencio y agacharme avergonzado en su delante.

Dios sabe todo.

No puedo ocultarle lo que soy ni lo he hecho de malo.

La gracia de Dios en Jesucristo, sin embargo, hace posible que yo mismo ya no tenga que responder ante Dios por mis pecados. Dios mandó a Jesucristo a esta tierra para darnos en él su gracia y su bondad.

Dios envío a Jesucristo para salvarnos de nuestros pecados. Jesucristo murió por nuestros pecados. Él murió en reemplazo de los pecadores (de todos, no solo algunos). Él pagó el castigo que nos correspondía a nosotros por nuestros pecados.

Es gracias a la obra de Jesucristo a nuestro favor que está escrito: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia, en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” (Romanos 5:1-2).

Necesitamos la gracia de Dios.

La gracia de Dios nos es indispensable.

Es imperativo que Dios nos trate y nos mire con gracia. Sin la gracia de Dios no tenemos opción de misericordia, de perdón de pecados, de vida eterna y de vivir junto a Dios en su gloria.

Pensemos más y más en la gracia de Dios, que en nuestros méritos o deméritos.

Enfoquémonos más en Cristo Jesús y en su obra gratuita de salvación a nuestro favor que en nuestra pecaminosidad y en nuestra imperfección.

No merecemos la salvación de Dios. No la podremos obtener nunca hagamos lo que hagamos. Y es por eso, justamente, que Dios nos ofrece su salvación y su vida eterna por gracia y solamente por gracia.

Dios nos regala su salvación y su perdón de pecados gratuitamente a través de la fe en Jesucristo. ¡Recibámosla! Estiremos nuestras manos y apropiémonos de ella por la fe en Jesús, nuestro bendito y fiel salvador.

Finalizo.

Estoy y estaré de pie ante Dios por su gracia. (Pero no solo yo).

Estamos en pie y estaremos en pie ante Dios como sus hijos benditos por la gracia de Dios en Cristo Jesús, no por nosotros mismos, sino a pesar de nosotros.

Descansemos en la gracia de Dios y sirvamos a Dios agradecidos durante todo el tiempo que todavía nos queda en este mundo.

No busquemos a Dios basados en nuestro mérito, sino en su gracia a través de la fe Jesucristo Su Hijo. No existe otra manera, sino solo la que Dios a determinado: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ella.” (Efesios 2:8-10).

¡Qué Dios me ayude a valorar y vivir conforme a la gracia de Dios en toda área de mi vida en este mundo!

¡Muchas gracias doy a Dios por haberme hecho conocer su gracia por la fe en Jesucristo Su Hijo, quien es Dios hecho Hombre para unirnos con Dios!

Si has leído hasta aquí y tú todavía no has creído ni sigues a Jesús, empieza hoy y cree en él y síguelo. Solamente por la fe en Jesús disfrutarás y experimentarás la gracia bendita de Dios.

Crónica de mi visita a la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz, España.

Jesucristo anunció que edificaría Su Iglesia en Mateo 16:18. La Iglesia es una obra de Jesucristo. Él es quien la edifica, la acrecienta, la sustenta, la purifica, la corrige y la perfecciona. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, “… la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1:23).

Jesucristo edifica Su Iglesia desde los cielos a través del Espíritu Santo, de sus seguidores obedientes y de la predicación del evangelio. Él empezó a edificar Su Iglesia desde el día de Pentecostés, con la llegada del Espíritu Santo (Hechos 2:1-47).

Jesucristo es quien añade a Su Iglesia a todos quienes creen en su evangelio: “… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47). Todos los que creen en Jesús y le siguen son Su Iglesia y son salvos ya desde hoy y por toda la eternidad. Esta obra de Cristo es indestructible y llegará a su fin cuando él termine de edificarla, santificarla y perfeccionarla. (Foto: El pastor Francisco Ruiz, quien fue el primer pastor de la PIB de Torrejón de Ardoz).

La Iglesia de Jesucristo ocupa un lugar central en mi vida. Mi vida gira alrededor de la iglesia desde el 29 de junio de 1987. A mí me gusta ver lo que Dios hace en la iglesia. Es una bendición grande hablar de cómo Dios está obrando en la iglesia.

En esta nota testificaré de lo que vi en la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz, España. Este escrito es un testimonio que escribo con retraso. Dios me dio la oportunidad de conocer y de interactuar con su congregación de hijos que Dios que está en Torrejón de Ardoz, España. Esta mi interacción ocurrió el año pasado, entre setiembre y octubre.

Estuve en esa congregación para dar el mensaje de la Biblia a la congregación y a un buen grupo de jóvenes, que se congregaron allí en razón de un encuentro juvenil. Mis momentos allí fueron dos y muy edificantes y significativos.

Mi experiencia con los hermanos de la iglesia y con la juventud que se congregó en esa ciudad llenó de mi alma de gozo y de optimismo. En España, como en varias otros países de este mundo, Dios tiene un remanente fervoroso de hijos suyos. Jesucristo, quien es Dios hecho Hombre, es creído, seguido, amado, alabado, obedecido y esperado por varios españoles y por diversas personas de las varias naciones que están viviendo en esa nación europea. (Foto: Edificio en el que se congrega la PIB de Torrejón de Ardoz, España. Calle Higuera, 4, 28850).

La Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz empezó el año 1981. La congregación empezó con la familia Ruiz. Esa congregación naciente tuvo el apoyo del misionero Julio Lyons. Ese esfuerzo inicial de discípulos obedientes a la gran comisión rindió fruto para vida eterna y le ha dado a la ciudad de Torrejón de Ardoz el testimonio de Jesucristo y su salvación desde ese año hasta hoy.

Dios me dio el gusto de conocer y charlar un poquito con Francisco Ruíz, quien fue el primer pastor de la congregación. Él es un ciudadano español y ya está jubilado. El pastor Francisco todavía tiene vigor y comunica con entusiasmo el cómo obró Dios en su ciudad para edificar la congregación de discípulos de Jesús en sus días. (Foto: Jesucristo salva gente y la añade a Su Iglesia por la obra del Espíritu Santo, la obediencia de sus discípulos y la predicación del evangelio y su palabra escrita).

Mi visita a esa congregación fue una realidad gracias al pastor Ruben Ruiz, que es quien preside, administra y pastorea a los hijos de Dios que reúnen allí. El pastor Rubén y su familia fueron anfitriones amenos y agradables. Ellos reflejaron la hospitalidad que es una característica clave de los siervos de Dios.

Con el pastor Ruben hablamos de la Biblia y de la obra de Dios en su país. Hablamos de historia de la iglesia y del papel de españoles ilustres, Casiodoro De Reina (Sevilla, España) y Cipriano de Valera (Fregenal del Sierra, España). Estos dos españoles son los que nos legaron la Biblia que usa gran parte de la iglesia de lengua española. El primero, nos la tradujo (1569); y el segundo, la revisó (1602).

El pastor Rubén me obsequió una Biblia de transporte fácil. Esa Biblia es la que viaja conmigo dondequiera que Dios me da el privilegio de enseñar y predicar. ¡Gracias, pastor Ruben, por tan útil obsequio! (Foto: El pastor Rubén y su esposa, oremos por ellos, su trabajo es muy importante para la PIB de Torrejón de Ardoz).

La Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz está compuesta por hermanos españoles y por hermanos de otros varios países. El local en que se reúnen es acogedor y cálido. Los cantos al Señor son muy parecidos a los que cantamos en el Perú. La atención a la palabra de Dios es estimulante. Dios bendijo mi vida durante mi tiempo entre sus hijos. ¡Dios los bendiga y los siga sobreedificando en la fe en Jesucristo con la palabra escrita que está en la Biblia!

Pablo tenía interés en España, quería visitarlos. Entiendo a Pablo en ese su interés. La historia muestra que España ha sido un instrumento de Dios para que Su Persona y Su obra de Salvación por medio de Jesucristo sean conocidas en varias naciones del mundo. (Foto: Los jóvenes que se congregaron en el local de la PIB de Torrejón de Ardoz para oír el mensaje de Dios y tener comunión unos con otros vinieron de distintos lugares de España).

En la España actual son muchos los ciudadanos de diferentes países que encuentran a Jesús y le siguen al llegar a ese país en busca de un futuro mejor. Estoy contento porque Dios tiene discípulos de Cristo que están predicando el evangelio y haciendo discípulos en España. Mi alma se alegra al ver la obra de salvación por fe en Jesús que Dios difunde por medio de Su Iglesia.

Finalizo este testimonio dando gracias a Dios porque tiene a los hermanos de la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz como sus mensajeros para que sean muchos más los ciudadanos que escuchan el evangelio de Cristo en esa ciudad.

¡Qué Dios bendiga a los hermanos de la PIB de Torrejón de Ardoz y que los afirme en la de Jesús y los siga usando como sus mensajeros en esa ciudad y en toda España! Amén.

…..

“Si eres una persona que está buscando a Dios o si ya eres un hijo de Dios por medio de Jesucristo, y estás en Torrejón de Ardoz, visita y reúne en esta congregación de hijos de Dios.”

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Redford Tramell, un hombre de Dios que vive por y para la misión de evangelizar y discipular a todas las naciones.

Redford Tramell es un hombre de Dios.

Él vive por Jesucristo y su obra de salvación.

Dios y su obra son visibles en su vida.

Pablo, que vivía por Cristo y la extensión del evangelio, “lo tuvo en su mente” cuando escribió estas palabras: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a lo que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros” (Filipenses 4:17).

Admiro a este mi hermano y quiero imitar su fe y su pasión por la extensión del evangelio.

Conocí a Redford Tramell en el año 1999, cuando yo tenía 34 años. En ese año yo tenía 7 años siguiendo a Jesucristo, mi historia en Cristo estaba empezando; la historia en Cristo de mi hermano Redford era mucho más larga, él llegó a Perú en el año 60 y ya había establecido dos congregaciones en Lima.

El misionero Redfod Tramell ha bendecido y ha sido usado crucialmente en la extensión del evangelio y la fundación varias iglesias de Jesucristo en Perú. En Villa El Salvador, Lima, existen hoy varias iglesias crecientes y florecientes, que tiene una buena cantidad de discípulos, local propio y liderazgo firme gracias, en una u otra manera, a este siervo de Dios. (Foto: Redford Tramell y Andrés, mi hijo, y yo, cuando lo visitamos el mes de agosto).

Al momento de conocerle, el misionero Redford Tramell y Elisabeth, su esposa, que partió a la presencia de Jesucristo hace unos años, ya no estaban estableciendo congregaciones en forma directa y personal. Para ese momento, Redford había fundado la Misión Peruana A Toda Criatura (ATOCRI), cuya oficina estaba ubicada en su vivienda.Toda su labor misionera la realizaba desde y a través de esta misión.

Redford Tramell fundó Atocri con la participación de varios pastores e iglesias de Lima. Atocri surgió por la misión y para la misión.

Viví a Atocri y a su objetivo, la misión y su cumplimiento, por unos 8 años. En esa oficina “se respira”, “se come” y “se bebe” obra misionera local, nacional y mundial.

Todo lo que ocurre allí es un reflejo de la vida, obra, discurso y ejemplo de este singular obrero de Dios.

Atocri promueve la oración misionera.

Se ora con ruego intenso por obreros para la obra de Dios, para que Dios envíe más.

Se ora por las iglesias que no tienen pastor, para que Dios les de su pastor.

Se ora por los pastores y misioneros, para que Dios les provea, los guarde y los use en la salvación y en la edificación de las personas.

Se ora por las iglesias, para que tengan visión y pasión por predicar el evangelio.

Se ora por las etnias del Perú y el mundo, para que sean alcanzados con el evangelio. Etc. (Foto: Una oficina de Atocri. Todo es misiones y misiones).

Redford Tramell y Atocri, en el tiempo que serví allí, organizaban mensualmente cursos para ayudar a los pastores, misioneros y líderes en la actualización y la renovación de su conocimiento bíblico teológico ministerial. Organizaban anualmente, también, una conferencia bíblica para misioneros, pastores y líderes. Recuerdo esas conferencias, eran de desafío y de bendición grande. Tanto los cursos mensuales como la conferencia anual, ayudaban a los pastores, misioneros, líderes e iglesias en su comunión y compañerismo, pues, se conocían y se relacionaban bendiciéndose mutuamente.

Redford Tramell y la misión de Jesucristo a la iglesia están muy entrelazadas.

Redford Tramell y Atocri son inseparables.

Redford Tramell respira y transpira evangelización y discipulación.

Dios, Jesucristo y su obra de salvación, y la misión y la iglesia, y el mundo y su condición, están en todos los poros de mi hermano Redford.

No he conocido a alguien que viva la misión como él la vive. Mi “jefe”, yo le llamo así siempre, es único. (Foto: Oficina de Jenny, secretaria de Atocri. Más misiones y misiones).

Ya no vivo en Lima y ya no lo frecuento tanto, pero cada vez que lo he visitado he sido testigo del compromiso misionero de Redford Tramell. Su casa está llena de su pasión. Mapas misionológicos en las paredes de toda la casa. Globos terráqueos. Tarjetas de oración de misioneros. Descripción y fotografías de la etnias de Perú y de otras naciones. Todo está “pintado” y “decorado” con la gran comisión.

Redford Tramell construyó en el techo de su casa “el Aposento Alto”. El Aposento Alto es una habitación en la que se hospeda a los visitantes. Esa habitación también está dedicada a la oración, a la oración misionera. Allí se ora por la extensión del evangelio cada día. Siempre hay una predica que motiva a la acción misionera. Siempre hay oración misionera allí.

Redford Tramell ya pasó los noventa años. Ayudémosle intercediendo a Dios por él.

Dios ya recogió a Elisabeth, su esposa y compañera de milicia de toda la vida. También, Dios recientemente acaba de llamar a su presencia a su hijo Jonathan Tramell, el mayor de sus tres hijos. Él está triste. Él necesita nuestra mediación en oración. Él mantiene su lucidez mental y espiritual, pero su cuerpo está cada vez más desgastado y débil. Nosotros le ayudaremos muchos orando por él.

Aprecio y admiro a Redford Tramell. Veo a Dios en él. Su pasión por Cristo y su forma de hablar con Dios me conmueve. Dios bendijo mi vida a través de él. Lo tengo en mi memoria y es mi referente en mi camino de vivir para Jesucristo y su obra. (Foto: Andrés y yo con Redford Tramell cuando oímos su testimonio y nos animó).

¡Qué Dios bendiga a Redford Tramell con una vejez lúcida y poco dolorosa! ¡Qué Dios alivie y conforte el corazón de este su buen siervo! ¡Qué Dios se glorifique en él hasta el último día de su vida en esta tierra!

Amén y amén.

 

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Más:

Elisabeth Tramell, una mujer admirable.

El Aposento Alto.

¡Los seguidores de Jesucristo somos personas que conocemos la verdad de Dios!

El hijo de Dios es una persona que sabe, que conoce, que está enterado. La Biblia es clarísima. La ignorancia, el no saber, la desinformación, no es propia de aquellos que creen en Dios por Jesucristo.

Todo hijo de Dios sabe lo que cree y sabe dar razones convincentes en base la Escritura, la Biblia, de la esperanza que tiene por seguir a Jesucristo. No somos buenos seguidores de Jesucristo si no sabemos y no podemos dar testimonio convincente e inteligente de nuestra fe.

La ignorancia de Dios, de Su Voluntad y de Su Palabra, es propia de los que no creen en Dios, de los que le dan la espalda, de los que lo niegan. Ellos son los que no tienen ninguna idea clara de lo que Dios quiere para los seres humanos. Ellos viven así porque “han recibido el espíritu del mundo” y ese espíritu lo controla el maligno y él quiere a la humanidad en ignorancia completa de Dios y de lo que él dice.

Pablo afirma irrebatiblemente: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:12).

En ese texto bíblico se divide a la humanidad en dos grupos bien diferenciados: 1) los que han recibido el espíritu del mundo, que son los que no conocen a Dios y que no saben lo que Dios ha dispuesto para los seres humanos y 2) los que han recibido el Espíritu que proviene de Dios y que saben lo que Dios ha dispuesto para la humanidad y para ellos mismos.

Todos los que seguimos Jesucristo hemos recibido el Espíritu Santo de Dios. El Espíritu Santo lo recibimos tan pronto como creemos el evangelio y nos convertimos en seguidores de Jesucristo (Juan 7:37-39; Efesios 1:13-14). Nosotros estamos aptos para saber y para conocer lo que Dios nos ha concedido desde el mismo instante que Dios nos da vida nueva por medio de Su Espíritu.

1 Corintios 2:12 es una llamada de atención a los seguidores de Jesucristo de hoy. Todos nosotros tenemos que conocer la verdad, las obras y la voluntad de Dios porque él nos ha dado Su Espíritu Santo para que nos enseñe y nos haga saber todo lo suyo. Dios ha hecho su trabajo y nos ha bendecido dándonos la Biblia, Su Palabra, y Su Espíritu Santo. Ahora nosotros tenemos que educarnos e instruirnos en lo que Dios ha dicho.

Dios ha hecho lo que le toca.

Ahora nos toca trabajar a nosotros.

A nosotros nos toca leer y escuchar la palabra de Dios, la Biblia. A nosotros nos toca pensar y meditar en la ley de Dios. A nosotros nos toca escudriñar e investigar lo que Dios dice. Nosotros tenemos que coger la Biblia y alimentarnos de ella tanto como podamos.

A nosotros nos toca saber y conocer lo que Dios nos ha concedido. Todo está en la Biblia. ¡Muévenos a darle la atención debida a la palabra inspirada por tu Espíritu, Dios nuestro! ¡Haz que seamos un pueblo instruido en tu santa verdad, Dios y Padre de Jesucristo!

Amén y amén.

Creer en Dios da aliento y fortaleza para atravesar cualquier situación.

Dios sostuvo, sostiene y sostendrá siempre a todo aquel que cree en él y lo busca y espera en él. Dios nunca falla ni deja solos a lo que le temen y lo esperan.
La vida de por sí ya es dura, pues hay que trabajar duro. La vida tiene sus momentos de gozo, de bienestar, sí, claro que sí. La vida tiene muchos momentos alegres. Siempre debemos agradecer a Dios por los buenos instantes que vivimos en este mundo.
Pero son los instantes de dolor, de frustración, de traición, de pérdida atroz, los que nos hacen desmayar. Este tipo de momentos nos hacen olvidar todos los buenos momentos. Este tipo de momentos nos quitan el aliento y nos derrumban mental y emocionalmente.

Puede ser porque se pierde algo que amamos y que nos es muy valioso. ¿El trabajo? ¿La vivienda? ¿La familia? ¿Una amistad? ¿Un miembro del cuerpo?
En todo momento Dios está al lado de uno, pero es en la tragedia, en la desgracia, en el dolor, en el desvanecimiento, que su presencia se hace urgente e indispensable. Es en la aflicción y el sufrimiento indecible que conocemos más y mejor a Dios.
El escritor del Salmo 27, David, el gran rey David, experimentó momentos de dolor y de desesperación, que le fueron emocionalmente horribles. Él se sintió morir. Pero, gracias a Dios, tuvo su pero, su pero fue su fe. Su fe en Dios, su fe en el bondadoso Jehová Dios lo sostuvo.
Yo he tenido momentos así también, y al igual que David, mi fe en el bondadoso Dios me ha revivido y fortalecido.
Cree en Dios por medio de Jesucristo. Cree en la bondad de Dios por medio de Su Hijo Jesús. Cree en que Dios está presente en esta tierra y obrando en ella en todo momento. Aguarda a Dios y cobra ánimo. Espera en Dios y tus fuerzas serán renovadas.
No lo has perdido todo. No te has quedado solo. Todavía Dios está presente. Todavía queda Dios.
Amén y amén.

La luna y la luz del sol en ella, y la luz de Jesús y los cristianos.

La luna, sin luz propia, que alumbra la noche con la luz del sol reflejada en ella; trajo a mi mente una lección y la comparto para edificación.

Cuando no hay nubes que cubren la luna; la luz del sol en ella, resplandece, alumbra e ilumina hasta a la noche más negra. Ocurre lo mismo con la luz de Jesús que reflejan e irradian a este mundo oscuro los hijos de Dios, cuando no hay en ellos algo que cubre e impide que dicha luz sea visible.

Sin embargo, como ocurre con la luz del sol en la luna, que no siempre se ve, por las nubes que muchas veces la cubren; la luz de Cristo, que está en sus seguidores, también no siempre se ve; ya por la incredulidad, desobediencia, mundanalidad, pecado, etc., que interfieren e impiden que su resplandor, iluminación y claridad se visibilice y se refleje en sus hijos, y alumbren así en la oscuridad espiritual del mundo.

Tomemos nota de esta lección espiritual de la palabra de Dios ilustrada por la luna. En su caso, la luna no puede evitar que las nubes se pongan entre el sol y ella, pero nosotros sí podemos evitar las interferencias que impiden que la luz de Cristo resplandezca.

No toca hacer el bien siempre. La luz de Cristo es la luz de la vida. La tenemos, no solo para nosotros, sino también para quienes nos rodean. ¡Qué Dios nos ayude a eliminar, confesar y desechar lo que impide que los no discípulos de este mundo vean la luz de Jesús y la luz de su vida en nosotros! ¡Amén!

¡Vayamos y llevemos el evangelio a los pecadores perdidos así haya solo uno!

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Mateo 18:10–14).

Dios busca a un perdido como un pastor de ovejas busca a una oveja que se perdió. Dios no menosprecia ni abandona a ningún pecador perdido. Dios quiere salvar a todos y a cada uno de los pecadores perdidos. Jesucristo es la evidencia de esta su gracia y su misericordia salvadora. Él, Jesús mismo, quien vino a esta tierra para salvar a los pecadores perdidos, dijo: “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.”

Los pastores de ovejas buscan a las ovejas que se descarrían y se pierden aun cuando fuesen solo una sola. La conducta de los pastores de ovejas es normal, natural, lógica. Dios obra igual que los pastores y es por eso que envió a Jesucristo a salvar a los pecadores.

Los cristianos, que somos pecadores a quienes Dios ha hallado y ha salvado por medio de Jesucristo, tenemos que imitar a Dios y no menospreciar ni abandonar a ningún pecador perdido. Tenemos que estar listos para ir y llevar el evangelio hasta donde están los pecadores perdidos; tanto si son miles, o cientos, o decenas, o solo uno… porque “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Foto: El misionero Joel Choqque estableciendo contacto con este grupo de pastorcillos para hablarles el evangelio).

Dios nos manda a “ir por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Tenemos que “hacer discípulos a todas las naciones.” 

Estamos llamados a darle el evangelio de Jesucristo a toda persona que habita este mundo. Tenemos que tener una pasión grande por llevar el evangelio. Esta nuestra pasión puede hacer que nos enfoquemos en predicar el evangelio y hacer discípulos en todo lugar donde hay miles y cientos de pecadores perdidos, pero que nos olvidemos de los lugares donde sólo hay decenas o hasta un solo pecador perdido. (Foto: Estrella, Reina, Jesús y Mary Luz, escuchando el evangelio de Jesucristo).

Tenemos que tener mucho cuidado y no ir solamente a los lugares muy poblados, sino también a los poco poblados. Tenemos que predicar en todo lugar donde hay seres humanos. Dios quiere que vayamos y prediquemos el evangelio aun a un solo pecador perdido esté donde esté. No abandonemos a los pecadores perdidos que están viviendo solitarios en lugares alejados, remotos y de difícil acceso.

El corazón de Dios es como el pastor de ovejas que busca con ahínco a la única oveja que se le perdió. Dios sacó a Felipe de Samaria y lo envió al desierto, para darle el evangelio a un solo pecador perdido, un etíope, que retornaba a su país.

Ese único pecador creyó en Jesús y en los cielos hubo gozo delante de Dios en ese mismo instante. Felipe obedeció a Dios. Felipe sintonizaba con Dios. Si Dios quería salvar a un solo pecador en un lugar remoto y solitario; Felipe también.

Hoy también hay “Felipes”. Estos están en lugares remotos, dificultosos y poco habitados. Ellos están allí porque llevan el evangelio a pecadores perdidos, aunque sean pocos, y aunque estén aislados, y aunque vivan solitarios. Estos “Felipes” son un ejemplo a imitar.

Conocí yo a un misionero “Felipe”, y lo acompañé a evangelizar. Él me llevó a buscar pastores de ovejas y alpacas en los andes de Pitumarca. Estos pastores están a más 4,000 msnm.

Dios bendijo a este “Felipe” con un buen carro y eso es muy bueno porque los valles de pastoreo están muy alejados entre sí. Nosotros viajamos varias horas hasta que encontramos a un grupo pastores y también a un solo pastor. Les hablamos el evangelio y nos escucharon con mucha atención. Nosotros cumplimos con ir y presentarles el evangelio. Ahora esperamos confiados en Dios por el fruto en sus vidas. ¡La experiencia ha sido harto gratificante para mí! (Foto: El misionero Joel Choqque exponiendo el evangelio a Fulgencio por segunda vez!

Volveré a casa en unos días, pero no olvidaré a los pecadores perdidos de los andes del sur de Perú. Tampoco olvidaré al misionero “Felipe” y la labor que realiza. Este misionero “Felipe” se llama Joel Choqque. Está casado y tiene dos hijos. Él es bilingüe, habla español y quechua. Joel y su familia predican el evangelio de Jesucristo y enseñan la palabra de Dios en Pitumarca, Provincia de Canchis, Cusco. La población de esta zona es quechuahablante y Joel y su familia son una bendición grande a todos los ciudadanos de Pitumarca y sus alrededores. Ayudemos a este misionero con nuestras oraciones y ofrendas. Su presencia y su trabajo en esta parte de Perú es vital para la salvación de los pecadores perdidos y también para el crecimiento espiritual de los pecadores hallados. (Foto: Joel Choqque y su familia. ¡Oremos por ellos y por su labor en los andes cercanos a Cusco!

El trabajo que realiza Joel Choqque en Pitumarca y alrededores es todo un desafío para mí. Su esfuerzo por llevar el evangelio a los solitarios pastores de ovejas en los andes me conmovió enormemente. Este escrito es la evidencia del impacto que recibí. Su labor me ha hecho reflexionar en la necesidad de equilibrar nuestro cumplimiento de la gran comisión. Tenemos que buscar a los pecadores perdidos en lugares donde hay muchos de ellos y también en los lugares donde hay un poquito de ellos. No debemos dejar a ningún pecador perdido atrás. ¡Qué Dios nos ayude a ir a buscar a los pecadores perdidos a los lugares donde estén, aun cuando allí haya solamente uno! Amén.

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¡Sirvamos con gozo a quienes no pueden valerse por sí mismos!

El ser humano normal, que crece, que es adulto, que es capaz y que está sano, sirve, trabaja, es útil y provechoso para otros. Es en esa manera que se sostiene y cubre sus necesidades para sí mismo, y para los suyos, y para los desvalidos y necesitados de este mundo.

Solamente los bebés, y los que crecen y son adultos pero están incapacitados por causa de enfermedad grave y severa, y los ancianos muy, pero muy ancianos, son quienes requieren que se trabaje por ellos y para ellos.

Estoy entendiendo mejor esta acción propia de todo ser humano normal y por eso aprecio mucho más a las personas que sirven, que trabajan, que ayudan y que son provechosos para otros, en especial, para aquellos que no pueden valerse por sí mismos.

Jesucristo es un modelo de este tipo de servicio. Dios, en la Biblia, que es Su Palabra, tiene esta declaración, que fue pronunciada por Jesucristo, quien es el ejemplo supremo del servicio a los desvalidos. “Porque el Hijo del Hombre tampoco vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:45 – Reina Valera 1909).

Jesucristo hizo lo que nosotros los pecadores no podíamos hacer para nosotros mismos ni para otros. Nosotros no podiamos morir para pagar nuestros pecados y ser salvos y evitar así la condenación eterna en el lago de fuego. Como no podiamos hacerlo, quien lo hizo fue Jesús.

La Biblia es clara al respecto: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8). ¡Es una gran bendición que él se haya sacrificado por nosotros! ¡Todos aquellos que hemos creído en él y le seguimos de todo corazón estamos muy agradecidos por su salvación!

Los padres normales son también un ejemplo de este tipo de servicio. Nos atendieron e hicieron todo por nosotros sus hijos cuando éramos bebés. Nos dieron de comer, nos limpiaron, nos vistieron, nos curaron, nos educaron, nos consolaron, etc. Ellos nos sirvieron y trabajaron para nosotros constantemente. Se sacrificaron y se sacrifican por nosotros. Es gracias a ellos que somos lo que somos y que hacemos lo que hacemos. (Foto: Mi padre y mi madre son un ejemplo de cómo servir al que lo necesita).

Tanto Jesús como nuestros padres nos han enseñado con su ejemplo a servir y ayudar a quienes no pueden valerse por sí mismos. Empero, nosotros muchas veces no somos concientes de esa enseñanza que nos están dando con sus vidas. Eso me ha ocurrido a mí. Tanto Jesucristo como mis padres me han estado enseñando sobre el servicio al débil, al desvalido, al necesitado y no me daba cuenta.

Todos los cristianos y todos quienes somos hijos estamos siendo enseñados y entrenados para servir a quienes lo necesitan. Se nos entrena porque esa va a ser nuestra vida si somos normales, sanos y adultos. Empezamos a servir así al tener a nuestros hijos. También cuando alguien de nuestra familia se enferma gravemente. Y, por último, cuando nuestros queridos y sacrificados padres envejecen.

Cuando Dios nos da el privilegio de servir, de cuidar, de ayudar y de trabajar por y para quienes no pueden valerse por sí mismos; encontremos ánimo, fuerzas y gozo en el ejemplo de Jesucristo y de nuestros padres. ¡Qué Dios nos ayude a servir de corazón y con gozo a quienes nos necesiten! Amén.