¡Vayamos y llevemos el evangelio a los pecadores perdidos así haya solo uno!

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Mateo 18:10–14).

Dios busca a un perdido como un pastor de ovejas busca a una oveja que se perdió. Dios no menosprecia ni abandona a ningún pecador perdido. Dios quiere salvar a todos y a cada uno de los pecadores perdidos. Jesucristo es la evidencia de esta su gracia y su misericordia salvadora. Él, Jesús mismo, quien vino a esta tierra para salvar a los pecadores perdidos, dijo: Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.”

Los pastores de ovejas buscan a las ovejas que se descarrían y se pierden aun cuando fuesen solo una sola. La conducta de los pastores de ovejas es normal, natural, lógica. Dios obra igual que los pastores y es por eso que envió a Jesucristo a salvar a los pecadores.

Los cristianos, que somos pecadores a quienes Dios ha hallado y ha salvado por medio de Jesucristo, tenemos que imitar a Dios y no menospreciar ni abandonar a ningún pecador perdido. Tenemos que estar listos para ir y llevar el evangelio hasta donde están los pecadores perdidos; tanto si son miles, o cientos, o decenas, o solo uno… porque Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Foto: El misionero Joel Choqque estableciendo contacto con este grupo de pastorcillos para hablarles el evangelio).

Dios nos manda a “ir por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Tenemos que “hacer discípulos a todas las naciones.” 

Estamos llamados a darle el evangelio de Jesucristo a toda persona que habita este mundo. Tenemos que tener una pasión grande por llevar el evangelio. Esta nuestra pasión puede hacer que nos enfoquemos en predicar el evangelio y hacer discípulos en todo lugar donde hay miles y cientos de pecadores perdidos, pero que nos olvidemos de los lugares donde sólo hay decenas o hasta un solo pecador perdido. (Foto: Estrella, Reina, Jesús y Mary Luz, escuchando el evangelio de Jesucristo).

Tenemos que tener mucho cuidado y no ir solamente a los lugares muy poblados, sino también a los poco poblados. Tenemos que predicar en todo lugar donde hay seres humanos. Dios quiere que vayamos y prediquemos el evangelio aun a un solo pecador perdido esté donde esté. No abandonemos a los pecadores perdidos que están viviendo solitarios en lugares alejados, remotos y de difícil acceso.

El corazón de Dios es como el pastor de ovejas que busca con ahínco a la única oveja que se le perdió. Dios sacó a Felipe de Samaria y lo envió al desierto, para darle el evangelio a un solo pecador perdido, un etíope, que retornaba a su país.

Ese único pecador creyó en Jesús y en los cielos hubo gozo delante de Dios en ese mismo instante. Felipe obedeció a Dios. Felipe sintonizaba con Dios. Si Dios quería salvar a un solo pecador en un lugar remoto y solitario; Felipe también.

Hoy también hay “Felipes”. Estos están en lugares remotos, dificultosos y poco habitados. Ellos están allí porque llevan el evangelio a pecadores perdidos, aunque sean pocos, y aunque estén aislados, y aunque vivan solitarios. Estos “Felipes” son un ejemplo a imitar.

Conocí yo a un misionero “Felipe”, y lo acompañé a evangelizar. Él me llevó a buscar pastores de ovejas y alpacas en los andes de Pitumarca. Estos pastores están a más 4,000 msnm.

Dios bendijo a este “Felipe” con un buen carro y eso es muy bueno porque los valles de pastoreo están muy alejados entre sí. Nosotros viajamos varias horas hasta que encontramos a un grupo pastores y también a un solo pastor. Les hablamos el evangelio y nos escucharon con mucha atención. Nosotros cumplimos con ir y presentarles el evangelio. Ahora esperamos confiados en Dios por el fruto en sus vidas. ¡La experiencia ha sido harto gratificante para mí! (Foto: El misionero Joel Choqque exponiendo el evangelio a Fulgencio por segunda vez!

Volveré a casa en unos días, pero no olvidaré a los pecadores perdidos de los andes del sur de Perú. Tampoco olvidaré al misionero “Felipe” y la labor que realiza. Este misionero “Felipe” se llama Joel Choqque. Está casado y tiene dos hijos. Él es bilingüe, habla español y quechua. Joel y su familia predican el evangelio de Jesucristo y enseñan la palabra de Dios en Pitumarca, Provincia de Canchis, Cusco. La población de esta zona es quechuahablante y Joel y su familia son una bendición grande a todos los ciudadanos de Pitumarca y sus alrededores. Ayudemos a este misionero con nuestras oraciones y ofrendas. Su presencia y su trabajo en esta parte de Perú es vital para la salvación de los pecadores perdidos y también para el crecimiento espiritual de los pecadores hallados. (Foto: Joel Choqque y su familia. ¡Oremos por ellos y por su labor en los andes cercanos a Cusco!

El trabajo que realiza Joel Choqque en Pitumarca y alrededores es todo un desafío para mí. Su esfuerzo por llevar el evangelio a los solitarios pastores de ovejas en los andes me conmovió enormemente. Este escrito es la evidencia del impacto que recibí. Su labor me ha hecho reflexionar en la necesidad de equilibrar nuestro cumplimiento de la gran comisión. Tenemos que buscar a los pecadores perdidos en lugares donde hay muchos de ellos y también en los lugares donde hay un poquito de ellos. No debemos dejar a ningún pecador perdido atrás. ¡Qué Dios nos ayude a ir a buscar a los pecadores perdidos a los lugares donde estén, aun cuando allí haya solamente uno! Amén.

Dios sigue añadiendo discípulos a la iglesia de Jesús – Noticias – Agosto y Setiembre 2019.

“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10).
¡Dios se goza en los cielos ante los ángeles de Dios cuando en pecador se arrepiente! ¡Claro, si eso es lo que él más quiere: la salvación de los pecadores; es para salvarlos que envió a Jesucristo, Su Hijo!
En la tierra, los cristianos también nos gozamos cuando las personas vienen a Cristo y se hacen sus discípulos.
Tanto el gozo de Dios como el gozo de los cristianos son hechos patentes porque Dios sigue obrando la salvación de los pecadores en el presente. A mí me emociona ser testigo presencial de esta necesaria obra.
En el presente reporte, que comparto con gozo, les narraré un poquito de lo que Dios me permitió ver en Agosto y Setiembre de este año. ¡Dios reciba gloria por medio de su iglesia por siempre! (Foto: El pastor César Pilco, de Iquitos, y yo, listos para participar del bautismo de cinco nuevos discípulos en Jenaro Herrera).
1. Fui a Jenaro Herrera (9-14 Agosto). Por la gracia de Dios, allí bautizamos a 5 nuevos discípulos. También, fuimos testigos del matrimonio de una pareja de convivientes. La iglesia Buenas Nuevas de ese pueblo del río Ucayali tiene más discípulos y eso es notorio.
El pastor Isidoro Del Águila está realizando un buen trabajo. Tengámoslo en nuestras oraciones, juntamente con toda su familia. Este viaje fue especial, no solamente por la alegría de ver cómo la iglesia está creciendo, sino también porque me acompañó mi padre (88 años) y mi sobrino (22 años). Fue una bendición grande estar con ellos.
2. Grato encuentro en Lima y dos visitas no planeadas. Durante este viaje, nosotros encontramos al pastor Douglas Ferreyra en el aeropuerto de Lima. Este encuentro hizo que visitásemos la iglesia Maranata de Iquitos y predicásemos también allí la palabra de Dios. Asimismo, en este viaje también vimos al pastor Carlos Rengifo Oracu, de la iglesia del barrio Belén, Iquitos. Cenamos con el pastor Carlos y su familia. Luego de la cena, nos reunimos con la iglesia y predicamos la palabra de Dios. Ambos visitas nos estaban en nuestros planes cuando emprendimos el viaje, pero sí estaban en los planes de Dios. Fue una bendición servir a nuestros hermanos y compartir con ellos.
3. Ministerio en Requena (14-21 Agosto). En Requena realizamos nuestro trabajo por medio del pastor Luis López, de la iglesia Adonai, Piura. El pastor Luis viajó para enseñar a los pastores y líderes que están estudiando en el centro de entrenamiento que tenemos en la iglesia Betesda de Requena. Se enseñó el curso Vida Espiritual. Esta vez, tuvimos allí 22 estudiantes. ¡Qué bendición tan grande! El pastor Luis también fortaleció cada noche la fe de la iglesia Betesda por medio de la predicación. Asimismo, él predicó el evangelio en la emisora Voz que clama en el desierto. Estoy contento con el testimonio del pastor Manuel Guevara, de la iglesia Betesda, sobre el trabajo que realizó el pastor Luis López. Me gozo en el Señor por los buenos siervos de Dios que él ha puesto en mi camino. (Foto: Alumnos del centro de entrenamiento de Alas del Rey en la IB Betesda de Requena).
4. Visita relámpago a Requena (17-19 Setiembre). Fui para visitar al pastor Manuel Guevara y a su familia. Pasé unas horas en su casa. Me edificó oírles, orar y tener comunión con ellos. Por la noche, prediqué a la congregación y les animé a seguir trabajando unidos en nuestro Señor y su obra de salvación. También pasé tiempo con Clinthon, Jhamir y Manuel. Nos reunimos para un tiempo de enseñanza en base a preguntas. Ellos tenían varias inquietudes, a las cuales respondí bíblicamente. Antes no teníamos jóvenes en la iglesia Betesda, ahora tenemos un buen grupo. Estos tres jóvenes tienen interés de prepararse para el ministerio. Si Dios así lo dispone, luego de que terminen sus estudios, se prepararán. Gracias por orar por la iglesia en Requena y alrededores. (Foto: Junto a Clinthon, Jhamir, Manuel y yo en la juguería en la que dialogamos).
5. Ministerio en Marupa, Bajo Amazonas (20-23 Setiembre). A este pueblo fui juntamente con cuatro hermanos de la Iglesia Maranata de Iquitos. Douglas, César, Gary y Manuel fueron mis compañeros de viaje. En Marupa se realizó la comunión de iglesias del Bajo Amazonas. Las iglesias realizan esta comunión cada dos meses. Estuvieron presentes en la comunión las iglesias de Ayzana, Oran, Orellana, Caballocochío y Marupa. En esta reunión expuse el libro de Filipenes. Todos nosotros nos regocijamos estudiando esta preciosa carta. Dios nos edificó y nos motivó a vivir toda nuestra vida en base e Jesucristo y a la extensión del evangelio. ¡Fue una bendición grande lo que Dios nos enseñó durante esos tres días de enseñanza! También, Dios nos animó muchísimo el día domingo. Ese día fuimos al Amazonas, para bautizar a una hermana, pero gracias a Dios, la palabra de Dios obró y fueron cinco en total los que fueron bautizados. ¡A Dios sea la gloria! (Foto: El hermano César Heredia, de Iquitos, dirigiendo el servicio previo a los bautizos que realizamos en el río Amazonas, Marupa).
6. Iglesia Bautista Maranata – Iquitos (23-24 Setiembre). Como es la costumbre, cada vez que vamos al Bajo Amazonas, enseñamos también por la noches en la iglesia Maranata de Iquitos. Enseñé allí Filipenses, como en Marupa. La interacción con los hermanos de Iquitos, afirmó lo que aprendimos en esta carta cuando la enseñé en Marupa. Estoy contento de que la iglesia Maranata mantiene su interés por crecer en base a la palabra de Dios. Tanto el pastor Douglas como esta iglesia son un gran apoyo para el trabajo que realizamos en el Bajo Amazonas. (Foto: Douglas, Gary, Ricarti, César, Manuel y yo, al momento de abordar la lancha que nos llevaría a Marupa).
Muchas gracias por leer y orar por los pastores y líderes y las iglesias y los pueblos mencionados en este reporte. ¡Dios les bendiga siempre!
Marupa – Videos:

Andahuaylas – Ayacucho – cuatro días intensos

El viaje a Andahuaylas, a unos 2900 m sobre el nivel del mar, fue igualmente bendecido. Llegué a Ayacucho, de Lima, gracias al avión, en 1 hora (En bus hubiera demorado entre 8 y 10 horas). De allí tuve que viajar a Andahuaylas en un auto.
El viaje a Andahuaylas duró casi 5 horas y fue terrible, porque me dio “Soroche”, que es el mal de altura. El malestar me acompañó desde que el auto empezó a subir y subir. Vomité dos veces durante el viaje, fue horrible. Gracias a Dios, el viaje, aparte de eso, fue sin novedad. (Foto 1: La carretera Ayacucho Andahuaylas, el paisaje de la serranía de Perú es precioso).
Hablé del evangelio con el conductor del auto tan pronto como subí al auto. Me esforcé por explicarle el evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Fue muy bueno que lo hice, porque después, con el soroche y el malestar, me fue imposible hablar más. Sembré el evangelio y oro a Dios para su palabra de fruto en el corazón de este conductor.
En Andahuaylas, fui invitado a exponer sobre mayordomía cristiana. Fue un buen tema para reflexionar. Dios es el dueño de todo lo que existe; los cristianos somos mayordomos de nosotros mismos, de lo que tenemos y de la vida que poseemos. Un día, todos nosotros vamos a dar cuenta a Dios por cómo hemos administrado para él todo lo que nos ha concedido. Dios habló a mi corazón con su palabra respecto a cómo estoy administrando lo que él me ha dado. (Foto 2: Tomando un cafecito con Frank y su esposa, y el hermano de Frank).
La iglesia en la que enseñe, la Iglesia Bautista “Vida Abundante”, fue iniciada por un misionero norteamericano, que estaba realizando un muy buen trabajo, pero que tuvo que volver a su país. Por causa de la salida del misionero, la congregación quedó bajo la administración de cuatro varones: Franklin, Cristian, Miguel y Noé. Gracias a Dios, estos varones están realizando un buen trabajo. La iglesia está afirmándose en esta su nueva etapa. Por favor, recordemos a estos cuatro varones en nuestras oraciones e intercedamos por ellos.
Dios usó su palabra y animó a los hermanos con ella. En cada servicio hubo entusiasmo y avidez por la palabra de Dios. Eso me fortaleció y me dio energía para exponer la palabra de Dios confiadamente. Durante el servicio del domingo por la noche, y en el momento de la invitación, aparte de los hermanos que tomaron decisiones personales para agradar y servir mejor a nuestro Dios, hubo tres personas que decidieron seguir a Jesucristo.
Entre las tres personas que tomaron decisión por Cristo estuvo una mujer, Flor Huamán. Con ella pasó algo interesante, la encontré buscando el lugar en el que sería la reunión, por la habían invitado a venir. La guié hasta donde escuchó el evangelio y, gracias a Dios, profesó fe en Jesucristo en esa misma reunión, ¡Gloria a Dios! Dios me animó muchísimo con su obra en los corazones de quienes estuvieron en las conferencias. (Foto 3: En primer plano, Flor Huamán, la mujer que profesó fe en Jesús).
Mi labor en Andahuaylas continuó en los momentos en que iba a comer. Tuve muy buenas conversaciones con los hermanos con los que compartí las comidas. La palabra de Dios es pertinente y tiene ánimo y desafío para vivir cualquiera que sea la situación en que uno está viviendo. Además, las experiencias espirituales que Dios nos ha permitido vivir a cada uno de nosotros son útiles para edificar y a alentar a otros, que también pasan por situaciones similares. Usemos todo lo que Dios nos permite vivir para su gloria y para edificar y animar a otros.
En Andahuaylas, Dios me permitió ver y reunirme con Digna, quien es una hermana en Cristo de esa ciudad, y que yo llegué a conocer cuando visité Estados Unidos. Digna estuvo unos años en Estados Unidos. Hoy, Digna es parte de la Iglesia Bíblica Bautista de Andahuaylas. Digna sirve en la congregación como maestra de niños.
Mientras Digna y yo estuvimos juntos, Dios permitió que ella y yo hablásemos del evangelio de Jesucristo con una pareja de esposos. No recuerdo el nombre del esposo, pero sí el de la esposa. Ella se llama Marta y su nombre fue justamente el puente que me permitió exponerle el evangelio de nuestro Señor, que tanto ella como su esposo, escucharon con bastante atención. (Foto 4: Digna, con Marta y su esposo, la pareja a quienes ambos presentamos el evangelio).
Gracias a Digna, visité la Iglesia Bíblica Bautista, porque fue allí el lugar en el que nos encontramos. Lo poco que vi es más que suficiente para afirmar que quien dirige tal congregación está realizando muy buen trabajo. ¡Gloria a Dios por su obra en esa congregación!
Dejé Andahuaylas pensando mucho en el trabajo que tienen en esa ciudad las dos iglesias bautistas que conocí. Andahuaylas, según el último censo, tiene cerca de 50 mil personas. La ciudad tiene todavía varios sectores en los que se puede plantar una congregación. También, alrededor de la ciudad, y antes y después de llegar y quedarse en ella, hay una buena cantidad de pueblos que necesitan de una iglesia donde Cristo y La Biblia, la palabra de Dios, sean enseñados. ¡Qué Dios mueva a estas dos iglesias y los impulse a ganar a muchas más personas para el reino de Jesús! ¡Qué Dios ayude a estas dos iglesias y a quienes la dirigen a fin de que alcancen a muchos más pueblos para el reino de Jesucristo! Amén.
Luego que terminó mi tarea en Andahuaylas, viajé hasta Ayacucho. En es ciudad me reuní Ananí y Raúl, su esposo. Ananí era vecina mía en La Esperanza, Trujillo. Ella se casó con Raúl, quien es de Ayacucho; desde ese su compromiso matrimonial, Ananí se trasladó a vivir en Andahuaylas. Ananí y Raúl fueron muy hospitalarios conmigo. Me invitaron a almorzar y a conocer un poquito la ciudad. Disfruté mi tiempo con esta pareja. (Foto 5: Ananí y Raúl, ¡Dios los bendiga!).
Mis viajes ya no son iguales, se me hacen muy largos, y son largos, pero es lo que Dios tiene para mí y voy a seguir hasta que él así lo disponga. Ahora me cansó más y extraño muchísimo más a mi familia. Por eso, agradezco que existe el avión, que nos permite ahorrar muchas horas de viaje. ¡Dios siga salvando y añadiendo a más gente para su reino! ¡A Dios se la gloria por siempre! Amén. Gracias por leer esta nota y por orar para que Dios siga salvando más personas y haciendo crecer la iglesia de nuestro Señor en Perú.
Foto inicial: Desayunando con una familia andahuaylina que sigue a Jesucristo. ¡Fue una bendición grande hablar con ella!

Dos consejos para cristianos nuevos

Cuando una persona se convierte a Cristo cambia. Esos cambios, por lo general, sorprenden, desconciertan y enojan a quienes están a su alrededor. Los cuestionamientos, las críticas, los reproches, las burlas, etc, que reciben los nuevos creyentes de parte de sus allegados por causa de la fe que han abrazado, los turba y desalienta. ¿Cómo pueden ellos afrontar el desafío que tal situación les plante? En el presente video comparto dos consejos que puede ayudarlos a salir victoriosos de esa situación. Esos consejos vienen de mi experiencia. Me sirvieron mucho y creo que también les servirá a otros.

¡Mi mayor gozo hoy!

“No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.” (3 Juan 4).

El apóstol Juan escribió estas palabras refiriéndose al gozo que le generaba el ver a sus hijos espirituales andando fielmente en el camino de seguir a Jesucristo. Entiendo su gozo. Porque también me alegro muchísimo cuando veo que las personas a las que he enseñado el evangelio siguen fielmente a Jesús. Pero ahora estoy disfrutando un gozo muchísimo mayor.

La razón es la siguiente: Estoy viendo como mi hijo mayor está siguiendo a Cristo y sirviéndole. Mi alegría es muy grande. Él y yo estamos en México, sirviendo a Dios juntos. ¡Qué bendición más grande! Deseo de todo corazón que Dios siga obrando en él y haciéndole crecer en su vida para con Jesucristo y su obra de salvación en este mundo.

Les comparto sus palabras y el himno que mi hijo cantó en la IB de Ahuehuepan, en el Estado Guerrero, México. El himno que cantó se titula “Necesito tu presencia”, y sí, es cierto, nosotros necesitamos la presencia de Dios en nuestras vidas.

Gracias a Dios, su presencia es real y permanente, y todos los que creemos en Jesús en base a lo que dice la Biblia, sabemos que esta su presencia en un hecho cierto e innegable.

¡Gloria a Dios por esa Su presencia entre nosotros!

Elisabeth Tramell, una mujer admirable.

Nuestra hermana Elisabeth Tramell partió a la presencia de Dios hace ya unos poquitos días (específicamente, el 2 de febrero).

Mi esposa la describe como una mujer piadosa, atenta, hacendosa, ordenada y muy servicial.

Su esposo, el misionero Redford Tramell, la describe por sus hechos para con él. “Siempre me acompañó en todo; nunca me preocupe por ropa limpia y planchada; siempre me tenía la comida preparada. No tengo queja para con ella”, me dijo, con voz entrecortada.

Yo la conocí por el misionero Redford. A mi me impresionó su vitalidad, su alegría y su muchísima, pero muchísima paciencia para con mi hermano Redford Tramell. Siempre destaqué ante él esa virtud tan preponderante. Nadie como ella para esperar y esperar al hermano Redford. Realmente, “nadie”, excepto, ella podía convivir con él y complementarlo. Ella era “la” ayuda idónea de Dios para él.

Nuestra hermana Elisabeth ya partió a la presencia de nuestro bendito y eterno salvador, quien es Jesucristo, el Hijo de Dios, que fue enviado a esta tierra para salvar a los pecadores.

Ella, su sierva, que se entregó a él para servirle toda su vida, ya está con él, en espíritu. Su cuerpo está todavía aquí, en la tierra. Sus restos están en una urna, esperando el día de la resurrección. El día de la resurrección será glorioso y portentoso. Pablo describe lo describe así:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Co 15.51–57).

En este texto hay mucho que decir. Pero no es el fin de este escrito. Este escrito está hecho en memoria de una preciosa sierva de Dios. Una mujer que sirvió a Dios y a su iglesia en Perú. Ella dejó Estados Unidos por servirnos a los peruanos dándonos el evangelio, que es el tesoro y la perla de gran precio. Toda su vida la vivió aquí y es de aquí de donde el Señor se la llevó.

Dios la tenga en su gloria y la recompense con su servicio.

La recordaré siempre. Su sentido del humor (ella me contó el mejor chiste que le cuento a mis amigos), su paciencia, su diligencia y su disposición para servir a otros estarán siempre presentes en mi memoria.

Al pensar en ella, oremos por su esposo, el hermano Redford, quien “la extrañaba”, la extraña y la extrañará.

Oremos también por sus hijos y nietos, para que sigan el ejemplo de Elisabeth, y sirvan a Dios con todo su corazón.

¡Qué Dios nos ayude a todos a seguir al Señor Jesús como le siguió nuestra hermana Elisabeth!

Una iglesia Misionera y su ejemplar desafío – desde San Luis Potosí – México

El apóstol Pablo le dijo a los hermanos de la iglesia de Tesalónica que ellos habían llegado a ser un ejemplo a todas las iglesias de la región de Macedonia y de Acaya. Estás fueron sus palabras ellos: “… de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos de hablar nada.” (1 Tesalonicences 1.7-8).

Todos los discípulos de Cristo de Macedonia y de Acaya sabían que la iglesia de Tesalónica era una iglesia evangelizadora y discipuladora. Su actividad diligente como testigos de Cristo en el cumplimiento de la gran comisión había hecho que extendiesen el evangelio en toda esa región hasta el punto de que Pablo y sus compañeros ya no tenían que “hablar nada”. ¡Qué tremendo testimonio el de Pablo respecto a esta ejemplar iglesia! (Foto 1: Noé y yo, junto a la familia Cortez y al hermano Lalo y su esposa; ambas familias estudian en la Escuela Bíblica de esta ciudad).

¿Por qué es que he pensado en la iglesia de Tesalónica y en estas palabras de Pablo sobre ella? Ha continuación les compartiré el porqué.

Estoy en San Luis Potosí, México. Vine hasta aquí acompañando a Noé, mi hijo mayor, quien se está preparando en el Seminario Bautista del Perú, y quien hará su obra práctica por dos meses en la Iglesia Bíblica Bautista de esta ciudad.

Mientras estoy aquí, decidí que Noé y yo visitaríamos una iglesia en su servicio nocturno. Como era Jueves, le pregunté a nuestro anfitrión, el hermano Lalo Rodríguez, a cuál iglesia podríamos ir. Él no solamente nos dijo a cuál, sino que nos llevó hasta esa congregación.

La congregación que visitamos tiene por nombre Iglesia Bíblica Bautista “El Gran Redentor” (Me gusta mucho este nombre, refleja fielmente a nuestro Salvador). El pastor se llama Noé Díaz (Pido oración por él, que Dios lo guarde fiel y lo siga usando en su obra). Era noche de estudio bíblico y oración. Al ingresar nos dieron una hoja escrita por ambas caras. Cuando la miré y la leí, me llamó la atención la lista de apoyo misionero tanto dentro como fuera de México.

Dentro de México apoyan a misioneros en 9 lugares. Fuera del México apoyan misioneros en 29 países alrededor del mundo. Aparte, ellos apoyan a diversos ministerios. Según el pastor Noé, ellos apoyan a poco más de 50 misioneros. ¡Es obvio que ellos están viviendo intensamente la Gran Comisión! (Foto 2: Hoja de oración de la IBB El Gran Redentor).

Para mí, esa hoja y la información que de ella se desprende, me hizo pensar de inmediato en las iglesias bautistas de Perú. Mi pregunta interna fue: ¿Tenemos en Perú alguna iglesia que tenga una lista de apoyo misionero que se le asemeje? De lo que conozco, no. No hay una iglesia que apoye misiones en esa magnitud. (Puedo estar errado; si me corrigen, me harían un gran bien).

Cuando terminó el servicio, dialogué un poquito con el pastor Noé. Le hice varias preguntas. El pastor respondió mis preguntas muy amablemente.

Gracias a sus respuestas sé que la congregación tiene 21 años de fundada; que tiene una asistencia de 150 personas (entre niños y adultos) y que construyó su edificio, que es de aproximadamente 600 m2, sin ayuda extranjera.

Aparte de eso, de lo que vi, la gente de la iglesia se veía sencilla y sin signos de riqueza. Además, el área en la que está ubicada la congregación es similar a la de los distritos en los que se encuentran varias de las iglesias de Perú.

Me impresionó esta congregación. No vi mucho de ella, solo estuve en un servicio. La predicación y el tiempo de oración fueron muy estimulantes. Pero, el desafío más grande, el que me hizo reflexionar, vino de su hoja de oración, que está en esta nota. (Foto 3: Servicio de oración de Iglesia Bíblica Bautista El Gran Redentor).

¡Dios obre en nosotros los cristianos de Perú para crecer en nuestro compromiso misionero y evangelístico!  ¿Podemos hacer más e ir más allá y a más lugares de los que estamos yendo? Seguro que sí y la IBB El Gran Redentor es un ejemplo de que sí, sí podemos. ¡Vivamos con intensidad la Gran Comisión!

Termino este testimonio con estas palabras de Pablo: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Corintios 15.58).

Pablo nos anima a crecer, no ha decrecer; a hacerlo siempre, no de vez en cuando. Nosotros deberíamos estar haciendo cada vez más, no menos. Deberíamos estar iniciando más iglesias, no menos. Nuestro apoyo misionero tendría que ser cada vez mayor, no menor. Nuestras iglesias tendrían que tener más misioneros siendo apoyados en oración y con ofrendas, no menos.

Lo que he visto en esta ciudad y en esta iglesia es un gran llamado de atención para mi servicio a Dios.

¡Qué Dios nos ayude a imitar el ejemplo misionero de esta iglesia mexicana y que crezcamos más y más siempre en la obra que nuestro Señor Jesucristo nos encomendó!

¡Qué Dios siga bendiciendo y usando grandemente al pastor Noé Díaz y a la IBB El Gran Redentor!