¡Los seguidores de Jesucristo somos personas que conocemos la verdad de Dios!

El hijo de Dios es una persona que sabe, que conoce, que está enterado. La Biblia es clarísima. La ignorancia, el no saber, la desinformación, no es propia de aquellos que creen en Dios por Jesucristo.

Todo hijo de Dios sabe lo que cree y sabe dar razones convincentes en base la Escritura, la Biblia, de la esperanza que tiene por seguir a Jesucristo. No somos buenos seguidores de Jesucristo si no sabemos y no podemos dar testimonio convincente e inteligente de nuestra fe.

La ignorancia de Dios, de Su Voluntad y de Su Palabra, es propia de los que no creen en Dios, de los que le dan la espalda, de los que lo niegan. Ellos son los que no tienen ninguna idea clara de lo que Dios quiere para los seres humanos. Ellos viven así porque “han recibido el espíritu del mundo” y ese espíritu lo controla el maligno y él quiere a la humanidad en ignorancia completa de Dios y de lo que él dice.

Pablo afirma irrebatiblemente: “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido” (1 Corintios 2:12).

En ese texto bíblico se divide a la humanidad en dos grupos bien diferenciados: 1) los que han recibido el espíritu del mundo, que son los que no conocen a Dios y que no saben lo que Dios ha dispuesto para los seres humanos y 2) los que han recibido el Espíritu que proviene de Dios y que saben lo que Dios ha dispuesto para la humanidad y para ellos mismos.

Todos los que seguimos Jesucristo hemos recibido el Espíritu Santo de Dios. El Espíritu Santo lo recibimos tan pronto como creemos el evangelio y nos convertimos en seguidores de Jesucristo (Juan 7:37-39; Efesios 1:13-14). Nosotros estamos aptos para saber y para conocer lo que Dios nos ha concedido desde el mismo instante que Dios nos da vida nueva por medio de Su Espíritu.

1 Corintios 2:12 es una llamada de atención a los seguidores de Jesucristo de hoy. Todos nosotros tenemos que conocer la verdad, las obras y la voluntad de Dios porque él nos ha dado Su Espíritu Santo para que nos enseñe y nos haga saber todo lo suyo. Dios ha hecho su trabajo y nos ha bendecido dándonos la Biblia, Su Palabra, y Su Espíritu Santo. Ahora nosotros tenemos que educarnos e instruirnos en lo que Dios ha dicho.

Dios ha hecho lo que le toca.

Ahora nos toca trabajar a nosotros.

A nosotros nos toca leer y escuchar la palabra de Dios, la Biblia. A nosotros nos toca pensar y meditar en la ley de Dios. A nosotros nos toca escudriñar e investigar lo que Dios dice. Nosotros tenemos que coger la Biblia y alimentarnos de ella tanto como podamos.

A nosotros nos toca saber y conocer lo que Dios nos ha concedido. Todo está en la Biblia. ¡Muévenos a darle la atención debida a la palabra inspirada por tu Espíritu, Dios nuestro! ¡Haz que seamos un pueblo instruido en tu santa verdad, Dios y Padre de Jesucristo!

Amén y amén.

¡Mi Redentor Vive y después de muerto resucitaré, lo veré y viviré con él!

La muerte llegó a personas que quiero. La tristeza les embarga y el dolor les agobia.

Están tristes y desde donde estoy solamente puedo orar por ellos y darles palabras de aliento.

La persona que murió vivió en esta tierra creyendo en Dios por medio de Jesucristo, Su Hijo. Y Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:25), dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Cree esto?”

Ella creyó en Jesucristo y en lo que él dijo de sí mismo. En consecuencia, su muerte no es definitiva, no ha muerto eternamente, ella resucitará y vivirá eternamente al lado de Dios y de todos los redimidos.

Desde la distancia y desde mi no presencia física pido a Dios que consuele, de fuerzas, ánimo y ayuda a mis amigos y hermanos en Cristo, cuyo familiar a partido a su encuentro espiritual con Dios.

El antónimo de la muerte es la vida. Lo opuesto a morir es resucitar.  La Biblia habla de la muerte y también de la vida. La Biblia presenta el morir y también el resucitar.

Yo no sé de ustedes, pero sí se de mí. Se puede vivir y morir con la esperanza de resucitar de los muertos para salvación y vida eterna al lado de Dios. Si se quiere vivir y morir así, hay que creer y seguir a Jesucristo de todo corazón.

Job, quien es conocido por el sufrimiento atroz que padeció, creía en la resurrección de los muertos y en su propia resurrección. Sus palabras, en Job 19:25-27, son contundentes.

Él sabía que Su Redentor estaba vivo. Él sabía que se iba a morir y que por el proceso de la muerte, su piel iba a ser deshecha. Pero él sabía, también, que iba a resucitar y que en su carne iba a ver a Dios.

Ver a Dios luego de morir y resucitar es una verdad liberadora y alentadora. La muerte no es nuestro final, sino nuestro principio, el principio de nuestra eternidad. En esta nuestra eternidad, veremos a Dios, lo veremos personalmente, seremos nosotros mismos los que experimentaremos ese bendito hecho y Job lo hace patente.

La muerte y el dolor que produce en nosotros que la padecemos, nos agobia, nos abruma. Job no lo niega, él dice que su corazón desfallece dentro del él. Pasa lo mismo con nosotros. Pero, eso sí, nuestra esperanza es mayor, y es por eso que nos sobreponemos al dolor y nos levantamos y nos ponemos en pie, para seguir viviendo con ánimo para Dios por la fe en Jesucristo.

¡Gracias a Dios por darnos esperanza en días de dolor por la muerte! ¡Gracias a Dios por darnos a Jesucristo, que murió y resucitó para salvarnos de la muerte!

¡Qué Dios nos ayude a vivir creyendo en Jesucristo mientras vivimos como extranjeros y peregrinos hasta irnos a vivir con él por la eternidad!

Amén y amén.

Creer en Dios da aliento y fortaleza para atravesar cualquier situación.

Dios sostuvo, sostiene y sostendrá siempre a todo aquel que cree en él y lo busca y espera en él. Dios nunca falla ni deja solos a lo que le temen y lo esperan.
La vida de por sí ya es dura, pues hay que trabajar duro. La vida tiene sus momentos de gozo, de bienestar, sí, claro que sí. La vida tiene muchos momentos alegres. Siempre debemos agradecer a Dios por los buenos instantes que vivimos en este mundo.
Pero son los instantes de dolor, de frustración, de traición, de pérdida atroz, los que nos hacen desmayar. Este tipo de momentos nos hacen olvidar todos los buenos momentos. Este tipo de momentos nos quitan el aliento y nos derrumban mental y emocionalmente.

Puede ser porque se pierde algo que amamos y que nos es muy valioso. ¿El trabajo? ¿La vivienda? ¿La familia? ¿Una amistad? ¿Un miembro del cuerpo?
En todo momento Dios está al lado de uno, pero es en la tragedia, en la desgracia, en el dolor, en el desvanecimiento, que su presencia se hace urgente e indispensable. Es en la aflicción y el sufrimiento indecible que conocemos más y mejor a Dios.
El escritor del Salmo 27, David, el gran rey David, experimentó momentos de dolor y de desesperación, que le fueron emocionalmente horribles. Él se sintió morir. Pero, gracias a Dios, tuvo su pero, su pero fue su fe. Su fe en Dios, su fe en el bondadoso Jehová Dios lo sostuvo.
Yo he tenido momentos así también, y al igual que David, mi fe en el bondadoso Dios me ha revivido y fortalecido.
Cree en Dios por medio de Jesucristo. Cree en la bondad de Dios por medio de Su Hijo Jesús. Cree en que Dios está presente en esta tierra y obrando en ella en todo momento. Aguarda a Dios y cobra ánimo. Espera en Dios y tus fuerzas serán renovadas.
No lo has perdido todo. No te has quedado solo. Todavía Dios está presente. Todavía queda Dios.
Amén y amén.

El dinero y la extensión del evangelio.

Para muchos, dinero y fe son incompatibles. Piensan que Dios y lo relacionado con él no requiere dinero. ¿Tendrán razón?

Aclaremos: Jesucristo murió por nosotros  y resucitó para justificarnos. Salvarnos no nos cuesta; le costó a Jesús. En Jesús Dios regala salvación eterna. ¡No tenemos que comprar nada! ¡No necesitamos dinero para salvarnos! ¡Necesitamos creer en Jesucristo!

Pero no “espiritualicemos” todo.

Lo que cuesta dinero es llevarle el evangelio a las personas. Siempre costó y hoy más… ¡todo es más caro! El transporte moderno nos hace llegar a mayores distancias, a más personas y más rápido… pero a mayor precio. El dinero es esencial en la extensión del evangelio.

Jesucristo mismo “requirió” dinero para ir y llevar su mensaje. “Necesitó” dinero y lo tuvo. ¿De dónde lo obtuvo? De sus seguidores… ellos lo dieron y las mujeres de Lucas 8.1-3 lo prueban.

Sus discípulos de ese tiempo anunciaron la salvación a muchas más personas y en muchos más lugares gracias al dinero que aportaron los adeptos al Salvador.

Llevar el evangelio a toda criatura por todo el mundo requiere de dinero y Dios quiere que sus hijos lo provean.

Todos debemos extender la salvación en Cristo con nuestra voz, con oraciones… y con dinero.

Los cristianos debemos invertir en la obra misionera, que es lo que hacemos para extender la salvación a más personas.

Es vital el sostenimiento de quienes llevan el evangelio a pueblos y ciudades donde no hay discípulos.

Dios regala salvación en Cristo, pero difundir este mensaje sí cuesta dinero y los cristianos debemos proveerlo.

Somos muchos los cristianos, si todos damos, habrá suficiente dinero para extender el evangelio a muchos más.

¡Sumémonos a los cristianos que ofrendan para que Jesucristo sea anunciado-conocido por más personas en más lugares!

Amén.

Dios sigue añadiendo discípulos a la iglesia de Jesús – Noticias – Agosto y Setiembre 2019.

“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10).
¡Dios se goza en los cielos ante los ángeles de Dios cuando en pecador se arrepiente! ¡Claro, si eso es lo que él más quiere: la salvación de los pecadores; es para salvarlos que envió a Jesucristo, Su Hijo!
En la tierra, los cristianos también nos gozamos cuando las personas vienen a Cristo y se hacen sus discípulos.
Tanto el gozo de Dios como el gozo de los cristianos son hechos patentes porque Dios sigue obrando la salvación de los pecadores en el presente. A mí me emociona ser testigo presencial de esta necesaria obra.
En el presente reporte, que comparto con gozo, les narraré un poquito de lo que Dios me permitió ver en Agosto y Setiembre de este año. ¡Dios reciba gloria por medio de su iglesia por siempre! (Foto: El pastor César Pilco, de Iquitos, y yo, listos para participar del bautismo de cinco nuevos discípulos en Jenaro Herrera).
1. Fui a Jenaro Herrera (9-14 Agosto). Por la gracia de Dios, allí bautizamos a 5 nuevos discípulos. También, fuimos testigos del matrimonio de una pareja de convivientes. La iglesia Buenas Nuevas de ese pueblo del río Ucayali tiene más discípulos y eso es notorio.
El pastor Isidoro Del Águila está realizando un buen trabajo. Tengámoslo en nuestras oraciones, juntamente con toda su familia. Este viaje fue especial, no solamente por la alegría de ver cómo la iglesia está creciendo, sino también porque me acompañó mi padre (88 años) y mi sobrino (22 años). Fue una bendición grande estar con ellos.
2. Grato encuentro en Lima y dos visitas no planeadas. Durante este viaje, nosotros encontramos al pastor Douglas Ferreyra en el aeropuerto de Lima. Este encuentro hizo que visitásemos la iglesia Maranata de Iquitos y predicásemos también allí la palabra de Dios. Asimismo, en este viaje también vimos al pastor Carlos Rengifo Oracu, de la iglesia del barrio Belén, Iquitos. Cenamos con el pastor Carlos y su familia. Luego de la cena, nos reunimos con la iglesia y predicamos la palabra de Dios. Ambos visitas nos estaban en nuestros planes cuando emprendimos el viaje, pero sí estaban en los planes de Dios. Fue una bendición servir a nuestros hermanos y compartir con ellos.
3. Ministerio en Requena (14-21 Agosto). En Requena realizamos nuestro trabajo por medio del pastor Luis López, de la iglesia Adonai, Piura. El pastor Luis viajó para enseñar a los pastores y líderes que están estudiando en el centro de entrenamiento que tenemos en la iglesia Betesda de Requena. Se enseñó el curso Vida Espiritual. Esta vez, tuvimos allí 22 estudiantes. ¡Qué bendición tan grande! El pastor Luis también fortaleció cada noche la fe de la iglesia Betesda por medio de la predicación. Asimismo, él predicó el evangelio en la emisora Voz que clama en el desierto. Estoy contento con el testimonio del pastor Manuel Guevara, de la iglesia Betesda, sobre el trabajo que realizó el pastor Luis López. Me gozo en el Señor por los buenos siervos de Dios que él ha puesto en mi camino. (Foto: Alumnos del centro de entrenamiento de Alas del Rey en la IB Betesda de Requena).
4. Visita relámpago a Requena (17-19 Setiembre). Fui para visitar al pastor Manuel Guevara y a su familia. Pasé unas horas en su casa. Me edificó oírles, orar y tener comunión con ellos. Por la noche, prediqué a la congregación y les animé a seguir trabajando unidos en nuestro Señor y su obra de salvación. También pasé tiempo con Clinthon, Jhamir y Manuel. Nos reunimos para un tiempo de enseñanza en base a preguntas. Ellos tenían varias inquietudes, a las cuales respondí bíblicamente. Antes no teníamos jóvenes en la iglesia Betesda, ahora tenemos un buen grupo. Estos tres jóvenes tienen interés de prepararse para el ministerio. Si Dios así lo dispone, luego de que terminen sus estudios, se prepararán. Gracias por orar por la iglesia en Requena y alrededores. (Foto: Junto a Clinthon, Jhamir, Manuel y yo en la juguería en la que dialogamos).
5. Ministerio en Marupa, Bajo Amazonas (20-23 Setiembre). A este pueblo fui juntamente con cuatro hermanos de la Iglesia Maranata de Iquitos. Douglas, César, Gary y Manuel fueron mis compañeros de viaje. En Marupa se realizó la comunión de iglesias del Bajo Amazonas. Las iglesias realizan esta comunión cada dos meses. Estuvieron presentes en la comunión las iglesias de Ayzana, Oran, Orellana, Caballocochío y Marupa. En esta reunión expuse el libro de Filipenes. Todos nosotros nos regocijamos estudiando esta preciosa carta. Dios nos edificó y nos motivó a vivir toda nuestra vida en base e Jesucristo y a la extensión del evangelio. ¡Fue una bendición grande lo que Dios nos enseñó durante esos tres días de enseñanza! También, Dios nos animó muchísimo el día domingo. Ese día fuimos al Amazonas, para bautizar a una hermana, pero gracias a Dios, la palabra de Dios obró y fueron cinco en total los que fueron bautizados. ¡A Dios sea la gloria! (Foto: El hermano César Heredia, de Iquitos, dirigiendo el servicio previo a los bautizos que realizamos en el río Amazonas, Marupa).
6. Iglesia Bautista Maranata – Iquitos (23-24 Setiembre). Como es la costumbre, cada vez que vamos al Bajo Amazonas, enseñamos también por la noches en la iglesia Maranata de Iquitos. Enseñé allí Filipenses, como en Marupa. La interacción con los hermanos de Iquitos, afirmó lo que aprendimos en esta carta cuando la enseñé en Marupa. Estoy contento de que la iglesia Maranata mantiene su interés por crecer en base a la palabra de Dios. Tanto el pastor Douglas como esta iglesia son un gran apoyo para el trabajo que realizamos en el Bajo Amazonas. (Foto: Douglas, Gary, Ricarti, César, Manuel y yo, al momento de abordar la lancha que nos llevaría a Marupa).
Muchas gracias por leer y orar por los pastores y líderes y las iglesias y los pueblos mencionados en este reporte. ¡Dios les bendiga siempre!
Marupa – Videos:

¡Lee, oye, memoriza, … La Biblia!

Leer, oír, memorizar, estudiar, meditar, obedecer, enseñar y afirmarse en la Biblia es una necesidad vital para todo aquel que de todo corazón se ha convertido a Jesucristo para amarle y servirle.

“Desead como niños recién nacidos la leche espiritual no adulterada para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:2).

“… las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

“Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).

“… y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:17).

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16-17).

En este video testifico de cuánto Dios me ha ayudado por dar tiempo para alimentarme de la Biblia, que es la palabra de Dios. Ruego a Dios que use este video para edificación de sus hijos. Amén.

Dios sigue salvando …

Dios sigue salvando personas por medio de la predicación del evangelio de Jesucristo. Jesucristo vino a la tierra para salvar a los pecadores. Él murió en una cruz y derramó su sangre con el fin de salvar a los pecadores. Él resucitó de los muertos al tercer día porque así estaba escrito en su palabra.

Luego de resucitar de los muertos e instruir a sus discípulos por 40 días, Jesús se fue a los cielos, y se sentó a la diestra de Dios. Antes de irse, Jesús ordenó a sus discípulos que fuesen por todo el mundo y que predicasen el evangelio a toda criatura. (Foto 1: Norris y Victoria junto a sus menores hijos).

Desde ese día en adelante, y gracias a la obediencia de sus seguidores, que fueron por todas partes anunciando su evangelio, son muchas las personas que han creído, y que siguen creyendo en él, y haciéndose discípulos suyos.

Allí donde hay gente que obedece y habla de Cristo a otros,  allí siempre hay nuevos convertidos, nuevos discípulos de Jesús. ¡Gloria a Dios!

Anoche tuve el privilegio de ser testigo de la conversión de una pareja de esposos. Ellos, Victoria y Norris, entregaron sus vidas a Jesucristo, para ser salvos de sus pecados y servirle de todo corazón. ¡Alabado sea a Dios por tanta miseridordia! (Foto 2: Los hermanos de la Iglesia Bautista Bethesda de Requena dando gozosamente la bienvenida a Norris y Victoria, que aceptaron al Señor).

Sigamos yendo a predicar el evangelio. Hablemos de Jesús a tiempo y fuera de tiempo. Aprovechemos cada oportunidad para compartirle a otros que Jesucristo en el poderoso y suficiente salvador que Dios nos ha dado. Digámosles que “no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos”.  No nos quedemos callados. Abramos nuestras bocas con entusiasmo. Anunciemos esta verdad grandiosa y esperemos la obra del Espíritu Santo en los corazones de aquellos que nos oyen. Hagamos nosotros nuestro trabajo y dejemos que Dios haga el suyo.

Si lo hacemos, si cumplimos con testificar y hablar de Jesús, tengamos por seguro que Dios honrara su palabra y dará fruto de arrepentimiento y salvación en muchísima más gente. Dios quiere salvar a más gente. La Biblia es clarísima en ese hecho. Pero Dios va a lograr ese su objetivo por medio de la predicación del evangelio de Jesucristo y esta predicación es realizada por aquellos que son discípulos de Cristo y que le obedecen y cumplen la gran comisión.

No hay nada mejor que ser usado por Dios para llevar su evangelio a la gente pecadora necesitada del mismo. No hay nada mejor que ser testigo de cómo los pecadores se arrepienten y creen en Jesucristo de corazón. Amén. (Foto 3: Me gustó mucho ver la manera en que los hermanos saludaron a estos nuevos creyentes).

¡Qué Dios nos ayude a hablar y a testificar a otros respecto a nuestro bendito y glorioso salvador! ¡Gracias Dios por aquellos que se esfuerzan y hablan de ti a los pecadores! ¡Mueve, oh Dios, a tu iglesia y hazla testigo de tu Hijo Jesucristo ante toda persona y en todo tiempo y lugar! Amén.

“Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4.20).

Foto inicial: Norris y Victoria ante la congregación luego de haber profesado fe en Jesucristo. El hermano José Chistama y el pastor Manuel Guevara están tras ellos.

Intégrate a la iglesia de Cristo

Jesucristo dijo: Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16.18). La iglesia es el cuerpo de Jesucristo y está conformada por todos aquellos que han puesto su fe en él y le siguen. Jesús no solamente nos salva personalmente y nos deja por allí, “solitos”, para que crezcamos como podamos; no, él no hace así; él nos salva y nos integra a su iglesia, al grupo de discípulos suyos, para crecer juntamente con ellos. La iglesia, el grupo de cristianos, el conjunto de discípulos de Cristo, juega un rol vital en el crecimiento espiritual de todos aquellos que creemos en Jesús y le seguimos. Reconozco lo indispensable que ha sido, es y será la iglesia en mi vida en Cristo. En este nuevo video, testifico respecto al rol trascendental que cumple la iglesia en la vida de los cristianos.