El árbol de la vida, un árbol ignorado hoy anhelado.

En el huerto que Dios hizo en Edén había gran variedad de árboles frutales. Sus frutos eran deliciosos a la vista y buenos para comer; se veían sabrosos y exquisitos. Y lo mejor, Adán y Eva eran libres de comerlos y alimentarse de ellos.

Adán y Eva veían “se deleitaban” y “se alimentaban” de los frutos de esos árboles. El autor inspirado no nos da ese hecho, lo presumo. No es posible que nuestros primeros padres hayan estado entre tanto árbol frutal sin haberse alimentado de ellos.

El autor inspirado destaca de entre todos estos árboles a dos árboles: El árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. ¿Por qué el escritor los separa, los remarca y los señala claramente?

Estos dos árboles son protagonistas en el relato bíblico.

En esta nota hablaré del primero de los dos árboles.

El árbol de la vida fue ignorado por Adán y Eva. Su fruto estaba a su alcance. Podían comerlo. Debían comerlo. Ese fruto no les estaba prohibido. Dios no les vedó ese árbol. Nuestros padres sí podían alimentarse del árbol de la vida. (Génesis 2:16).

¡El árbol de la vida y su fruto estaban disponibles!

Tristemente, Adán y Eva no comieron del de árbol de la vida. ¿Por qué no lo hicieron? Es probable que no lo hicieron porque estaban llenos de vida y porque tenían mucho para comer.

Después, cuando desobedecieron, cuando ya pecaron, Dios determinó que Adán y Eva no debían tener el árbol de la vida al alcance de su mano, para cogerlo y para comerlo (Génesis 3:22).

De acuerdo al testimonio del propio Dios, si Adán y Eva, ya caídos, comían del árbol de la vida vivirían para siempre. ¿Era malo eso en ese momento para ellos? Sí, seguro. ¿Por qué? Porque ellos hubieran perpetuado irremisiblemente su condición caída y desobediente.

Antes de la desobediencia, sí era bueno comer del fruto del árbol de la vida. Adán y Eva tenían el permiso de Dios y eran buenos, como toda la creación, por eso podían comerlo libremente. Su desobediencia quebrantó su bondad y la bondad de todo lo creado. Dios no quería que ellos perpetuasen su condición caída y por eso los alejó del árbol de la vida. ¿Cómo lo hizo? Los echó del huerto y colocó en su camino querubines y una espada encendida (Génesis 3:24).

El árbol de la vida entonces ya no es mencionado recurrentemente, “desaparece”.

Se menciona en Proverbios 3:13-18; 11:30; 13:12; 15:4, pero como símbolo de virtud o de un estado deseable.

El árbol de la vida aparece históricamente otra vez en el libro de Apocalipsis, el último libro de la Biblia, que narra la victoria definitiva de Jesucristo sobre el malo, los malos y el mal. Este árbol, que estuvo en el medio del huerto en Edén, ahora está en medio del paraíso de Dios (Apocalipsis 2:7), que es la Nueva Jerusalén, la ciudad eterna de Dios (Apocalipsis 22:2), que aparecerá al fin del mundo presente y al inicio del mundo eterno (Apocalipsis 21:1-4).

El árbol de la vida está al alcance de los redimidos y herederos del reino de Dios por la fe en Jesucristo (Apocalipsis 22:14). Dios alimentará a sus hijos con el fruto de ese árbol y dará sanidad con sus hojas a todos aquellos que por Jesucristo hayan llegado a vivir y gozar de él y de todos sus bienes por los siglos de los siglos (Apocalipsis 2:7; 22:2).

¡Qué Dios me ayude, te ayude y nos ayude a creer y a seguir a Jesús mientras estamos vivos para que Dios nos dé de comer del árbol de vida a su lado en la eternidad! Amén.

¿Cómo tener relaciones realistas y saludables con los que nos rodean?

Introducción.

Los seres humanos vivimos siempre con un constante e inevitable contacto con otros seres humanos. Nacemos, crecemos, trabajamos, descansamos, jugamos… y morimos entre seres humanos.

Toda nuestra vida está entre otros y con otros. Siendo que es así y que no podemos escaparnos de esa realidad, tenemos que asumirla y determinar en consecuencia cómo es que vamos a vivir entre (y con) los que están a nuestro alrededor.

Todos nosotros tenemos padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, etc.

Si estamos en un barrio, tenemos vecinos y amigos y… también enemigos.

Si estamos en el colegio o en la universidad, tenemos profesores y compañeros de clase.

Si ya trabajamos, tenemos a nuestros jefes y a nuestros compañeros o a nuestros subordinados y a nuestros compañeros si es que nosotros somos los jefes.

El día que nos casamos, si lo hacemos, tendremos cónyuge, hijos, suegros, cuñados, etc.

Si somos creyentes, tenemos a nuestros pastores, a nuestros diáconos, a nuestros maestros y a nuestros hermanos.

Tenemos que vivir con otros y entre otros. Dios ha diseñado así la vida de todos los hombres. Es su voluntad buena, agradable y perfecta que vivamos entre otros y con otros (Romanos 12:1).

Pero el pecado, que invadió a nuestro planeta a causa de la desobediencia de Adán y que quebrantó la voluntad buena y agradable y perfecta de Dios, ha distorsionado toda nuestra vida, incluyendo, desde luego, nuestras interrelaciones personales, es por eso que estas nuestras relaciones se tornan ásperas, duras, difíciles, incómodas y hasta insoportables.

El tema que nos ocupa plantea una interrogante desafiante: ¿Cómo tener relaciones realistas y saludables con los que nos rodean? La pregunta presupone los hechos siguientes:

  1. Tenemos relaciones interpersonales inevitablemente.
  2. Nuestras relaciones tienen que ser realistas porque si no lo son tendremos mucha frustración.
  3. También, nuestras relaciones tienen que ser saludables porque si no lo son viviremos mal nosotros y también los que nos rodean.
  4. Sí se puede tener relaciones realistas y saludables con aquellos que nos rodean y nos rodearán mientras estemos en esta tierra.
  5. Las relaciones realistas y saludables al vivir entre otros y con otros dependen de nosotros mismos.
  6. Es vital que vivamos entre otros y con otros aceptando y viviendo lo que la Biblia dice sobre nosotros y todos los seres humanos.

La idea central de esta exposición es la siguiente: Vivir realista y saludablemente con otros sí nos es posible. Como es posible, nosotros examinaremos lo que tenemos que hacer para que así sea.

Gracias a Dios, lo tenemos a él y a su Espíritu, para ayudarnos en este menester; y también tenemos la Biblia, que nos alumbrará y nos dirá qué tenemos que hacer para vivir bien con y entre aquellos que nos rodean.

A continuación, las decisiones y acciones personales que nosotros debemos asumir para vivir realista y saludablemente con otros y entre otros:

Primero: Determina vivir bajo el principio de amar como Dios y Cristo aman y han mandado que amemos.

Los cristianos estamos llamados a vivir nuestra vida bajo la ley del amor. No estamos hablando aquí del amor como el mundo lo ve, sino del amor según Dios, que es un amor de nuestra voluntad, no solamente de nuestras emociones.

Dios es amor dice la Biblia (1 Juan 4:7-12). Su esencia y su naturaleza toda es amor. Su acto irrefutable de amor ha sido, es y será siempre Jesucristo, Su Hijo, a quién dio y envío a esta tierra para nuestra salvación. (Juan 3:16; Romanos 5:8).

Jesucristo amó y se entregó a sí mismo por su iglesia (Juan 15:9-10). Toda su vida y sus obras fueron motivadas por su capacidad de amar. Su ministerio terrenal, sus padecimientos indecibles y su horrible muerte en la cruz no tienen otra explicación mayor que su amor por nosotros los seres humanos.

Dios nos ha ordenado que amemos a nuestro prójimo (Levítico 19:18; Mateo 22:39). Por lo general, el que ama a su prójimo no le hace mal (Levítico 19:13-17) y es por eso que el que ama a su prójimo ha cumplido la ley (Romanos 13:8-10).

También tenemos el mandato de amar a nuestros enemigos (Mateo 5:43-48). En consecuencia, el mandato de amar tiene que obedecido porque Dios nos lo ordena y porque nos ha capacitado para cumplirlo (Romanos 5:5).

Asimismo, quienes profesamos fe en Jesucristo y somos miembros de Su Cuerpo, Su Iglesia, tenemos que amar a nuestros hermanos en la fe cómo él nos ha amado a nosotros. (Juan 13:31-35; 1 Juan 3:10-24; 4:7-21).

El amor de Dios en nosotros por medio del Espíritu Santo es la clave al vivir con otros y entre otros. El amor de Dios nos ayuda a disfrutar la vida con otros y entre otros cuando todo va bien. El amor de Dios también nos ayuda a sobrellevar y soportar la vida con otros y entre otros cuando todo no va tan bien.

El amor de Dios y nuestra capacidad de amar como Dios nos ha amado en Cristo Jesús es vital al relacionarnos con otros y entre otros. A esta capacidad de amar divinamente hay que añadirle la determinación de hacerlo, cueste lo que cueste. Ya que amar, y amar como Dios ama, es un acto de nuestra voluntad. Tenemos que decidir amar a quienes nos rodean. ¡Vivamos y relacionémonos con otros en función del amor de Dios! Amén.

Segundo: Cumple tus deberes bíblicos para con aquellos que te rodean.

En mi experiencia, he notado que muchos de los problemas interpersonales se suscitan debido al incumplimiento de roles. Nosotros tenemos deberes que cumplir y los que nos rodean esperan que los cumplamos. Desde luego, nosotros también esperamos que los que nos rodean cumplan sus deberes. Cumplir los deberes que nos corresponden es vital para tener buenas relaciones con los que nos rodean.

Si eres hijo: Éxodo 20:12; Efesios 6:1-3; Colosenses 3:20. (Honra a tu padre y a tu madre. Obedece a tu padre y a tu madre. La obediencia a los padre es en todo).

Si eres hermano: Génesis 4:9. (Cuida, protege, vela, ayuda, socorre a tu hermano).

Si eres empleado: Efesios 6:5-8; Colosenses 3; 1 Pedro 2:18. (Obedece, respeta, sirve sin vigilancia y de buena voluntad a quien te da trabajo. Mira a Dios y no al hombre al trabajar para tu jefe).

Si eres patrón: Efesios 6:9. (Respeta, sirve, cuida, trata justa y con buena voluntad a tus empleados. No amenaces, no coacciones a tu empleado. Mira a Dios y trata a tus empleados como Dios te trata a ti).

Si eres amigo: Proverbios 17:17. (Se fiel, dispuesto y disponible a ellos en todo tiempo).

Si eres discípulo: Hebreos 13:7, 17. (Se dócil, leal, respetuoso y fácil de cuidar).

¿Qué hacemos si nosotros cumplimos nuestros roles pero los otros no? La respuesta es “fácil”. Nosotros tenemos que seguir cumpliendo nuestros roles sin desanimarnos ni enojarnos por el hecho de que los otros no cumplen los suyos. Así, con nuestro ejemplo y nuestras palabras, les motivamos a cumplir los suyos, y oramos también por ellos para que asuman su responsabilidad y hagan lo que deben hacer.

Si la situación no cambia y los otros persisten en no cumplir sus roles, nosotros seguimos cumpliendo nuestros roles y aprendemos a soportar y a sobrellevar esa situación sin quejarnos, ni resentirnos y sin dejar de vivir gozosos.

Tercero: Ten la meta de ser de edificación y de ánimo a todos aquellos que se relacionan contigo.

Nos movemos en base a propósitos y a determinaciones. Al convivir con otros, tenemos que tener el objetivo de bendecir y animar a toda persona que trata y tratará con nosotros.

Romanos 14:19. (Nosotros tenemos que seguir todo lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. Nuestro camino nunca es ser un tropiezo ni un estorbo a nadie, sino un estímulo).

Romanos 15:1-3. (Nosotros tenemos que soportar las flaquezas de los débiles, y buscar agradar a nuestro prójimo en lo que es bueno. Hacemos estas dos cosas siguiendo el ejemplo de Jesucristo).

1 Tesalonicenses 2:11. (Nosotros tenemos que exhortar y consolar a aquellos que están a nuestro alrededor).

1 Corintios 10:23-24. (Nosotros tenemos que obrar siempre lícitamente, pero tenemos que evitar hacer lo que nos es lícito, si es que no da edificación alguna a quienes nos rodean. Nuestra meta no es nuestro propio beneficio, sino el del otro).

1 Corintios 10:31-33. (Nosotros buscamos siempre la gloria de Dios en todo nuestro obrar. Por eso, nosotros no hacemos tropezar a otros, pues no procuramos nuestro beneficio, sino el de los que nos rodean. En última instancia, nosotros buscamos siempre la salvación de otros por medio de nuestras acciones, que siempre tienen que ser cristocéntricas y espirituales).

Los hombres y mujeres que viven a nuestro alrededor tienen que, de parte nuestra, recibir edificación, ánimo, aliento, consuelo, fortaleza e impulso para hacer lo bueno al vivir en esta tierra. Nuestra presencia debe ser buscada. Nosotros debemos ser una inspiración para todos los que nos rodean.

Cuarto: Aprende a sufrir agravios y a perdonar las ofensas.

Los seres humanos somos pecadores e imperfectos. Esto implica que necesariamente vamos a ofender y agraviar a los que nos rodean. Es más, nosotros mismos vamos a recibir ofensas y agravios de aquellos que conviven y se relacionan con nosotros.

Las ofensas y los agravios son inevitables. En consecuencia, necesitamos manejar espiritualmente estas cosas.

Tenemos que aprender a perdonar y a pedir perdón. También, es vital que aprendamos a sufrir pérdidas para evitar una guerra mayor (que generará más pérdidas) y mantener nuestra paz y la paz con otros.

1 Corintios 6:1-11. (En este párrafo somos instruidos a no agraviar ni defraudar a nadie. Enseña, también, que debemos estar listos a sufrir agravio y defraudación. Lo que nunca debemos hacer nosotros es prolongar la contienda).

1 Pedro 2:18-25. (Hay que soportar a empleadores difíciles, injustos y violentos. Aun cuando esos empleadores sean así, a nosotros nos toca sobrellevarlos y soportarlos, sin dejar de hacer lo bueno e imitar a nuestro Señor Jesucristo).

Marcos 11:25-26. (Nosotros tenemos que perdonar a quienes nos ofenden, afrentan y agravian. Nosotros no podemos dirigirnos a Dios en oración si tenemos en nuestro corazón rencor u ofensas sin perdonar).

Efesios 4:32. (Nosotros tenemos que ser misericordiosos, y perdonadores, e imitadores de Dios en nuestro trato con otros. Obramos con otros como Dios obró en Cristo a nuestro favor).

Mateo 18:21-22. (Nosotros debemos perdonar ilimitadamente. Nosotros no tenemos que estar contando un límite de ofensas perdonables. No. Todas las ofensas tenemos que perdonarlas).

Lucas 23:34. (Jesús perdonó todo el mal que los principales líderes judíos y el parte del pueblo de Israel le hicieron mientras estuvo en la tierra. Nosotros estamos llamados a perdonar, a perdonar, a perdonar).

Hechos 7:60 (Esteban fue calumniado y acusado injustamente, y juzgado en un juicio armado, y sentenciado y ejecutado violenta y cruelmente, pero, aun así él perdonó dramática y genuinamente).

2 Timoteo 4:16-18 (Pablo fue desamparado y dejado solo cuando se enfrentó al león, pero aun así él intercedió por los que lo abandonaron, y perdonó y no guardó rencor).

Quinto: Decide vivir en paz con todos los hombres y deja el hacer justicia a Dios.

Esto significa que nuestro corazón tiene que estar sano y sin ningún sentimiento de rencor ni de odio contra ninguna persona que se relacione o se haya relacionado dolosamente con nosotros. Nuestro corazón tiene que estar en paz y si ninguna cuenta pendiente contra nadie.

En este caso, no es tanto lo que pasa en el corazón de los otros, sino lo que pasa en nuestro corazón. Todo sentimiento de venganza y de hacer justicia por nuestra cuenta debe ser eliminado de nuestro corazón.

A nosotros nos toca estar en paz con el que nos hace daño y encomendar la causa y el perjuicio en la manos de Dios. Nosotros nunca podemos tomar la justicia por nuestra mano.

Romanos 12:17-21. (Nosotros no pagamos a nadie mal por mal. Nosotros procuramos lo bueno delante de los hombres y para todos los hombres. Nos toca estar en paz con todos. No nos toca vengarnos, sino dejar lugar a la ira de Dios. Nosotros le hacemos bien al que nos hace mal. Nosotros vencemos el mal haciendo el bien).

Mateo 5:38-48. (Nosotros no vivimos bajo la ley del ojo por ojo y diente por diente. Nosotros estamos en esta tierra para hacer lo bueno aun a aquellos que nos hacen mal. Nosotros no podemos aborrecer a nadie, nosotros estamos llamados a amar a nuestro prójimo y también a nuestros enemigos. Nos toca bendecir, orad y hacer bien a aquellos que nos maldicen y nos hacen mal. Nosotros tenemos que ser buenos como nuestro Dios que le hace bien a buenos y a malos. Tenemos que ser distintos a los publicanos y a los gentiles, que no temen a Dios. Nosotros tenemos que ser como Dios, nuestro Padre).

2 Timoteo 4:14-15. (Alejandro el Calderero le causó muchos males a Pablo, pero él no le guardó rencor, sino que lo dejo en manos de Dios. Nosotros no somos jueces de nadie, pero sí podemos poner a todos los que nos hacen mal en manos de Dios).

Sexto: Espera rechazo, desacuerdos y abandono sin sorprenderte sobremanera.

No todos te van a querer, ni van a estar de acuerdo contigo, ni van a querer tu compañía.

Aprende a no sufrir y a no resentirte por el hecho de que no todos te quieran. Es normal que así sea. Es más, tú mismo no “quieres” a todos los que te quieren, ni estás de acuerdo con todo lo que otros te dicen, ni “quieres” andar con todos lo que quieren andar contigo.

El rechazo, el desacuerdo, el abandono y aún la traición son normales entre hombres y mujeres pecadores. Hay que esperar estas cosas y hay estar preparados para asumirlas y reaccionar ante ellas espiritualmente.

Mateo 5:10-12. (En un mundo bajo el dominio del diablo, el usurpador; y gobernado por hombres pecadores codiciosos y rebeldes a Dios; y habitado por hombres y mujeres pecadores alejados de Dios y Su Palabra; es normal y lógico que los hombres y mujeres temerosos de Dios sufran persecución e injusticias constantemente. No hay que sorprenderse de tal realidad. Jesucristo la anticipó y afirmó que así fueron perseguidos también los profetas. Es mejor aceptar que así es y gozarse por sufrir por causa de Cristo, teniendo en mira el galardón que él tiene para sus seguidores).

Marcos 3:21, 31-35; Juan 7:1-9. (Jesucristo sufrió, por ejemplo, la incredulidad, el rechazo y la incomprensión de su propia madre y hermanos. De acuerdo a los textos alistados, ellos pensaban que él estaba fuera de sí. Es por eso que querían aprenderlo y llevarlo a casa).

Juan 10:21-22. (Para muchos de los judíos que le oían y que eran testigos oculares de lo que Jesús hacía, él estaba endemoniado).

Juan 8:60-66. (Jesucristo tuvo la tristeza y frustración de ver a varios de sus discípulos estar en desacuerdo con él, y murmurando contrariados por sus enseñanzas, y abandonándole decepcionados de él y sus enseñanzas para no andar más con él. Eso sí, Jesús también tuvo el gozo de ver que sí tenía verdaderos seguidores).

Marcos 14:43-46. (Jesucristo sufrió la traición de Judas Iscariote, pero aun así, él lo trató amable y misericordiosamente en el instante mismo en que éste lo entregó a sus verdugos).

No hay que hacerse falsas ilusiones. Podemos amar (y tenemos que amar) y hacer el bien a todos (y tenemos que hacerlo), pero eso no significa necesariamente que todos nos quieran, y semqueden con nosotros, y nos hagan bien, y no nos defrauden. Preparémonos para la soledad, la ingratitud, el mal trato y la traición sin sorprendernos ni resentirnos.

Sétimo: Vive con la meta de cumplir 1 Corintios 10:31-33.

La Biblia no nos ha dejado en tinieblas en cuánto a nuestras relaciones interpersonales. Tenemos pautas e instrucciones claras y realistas. Dios no nos pide lo que no podemos cumplir.

Lo que está escrito está a nuestro alcance y el párrafo de 1 Corintios 10:31-33 resume y alista en forma específica y clara las metas que deben movernos al relacionarnos con otros:

  1. Tenemos que glorificar a Dios (31). Básicamente, siempre tenemos que preguntarnos si es que la forma en que nuestra relación e interacción con otros está glorificando y honrando a Dios.
  2. Tenemos que evitar ser un tropiezo a otros: ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios (32). En este caso, al relacionarnos e interactuar con otros, tenemos que preguntarnos si estamos estimulando sus vidas o siendo un tropiezo o estorbo a ellos.
  3. Tenemos que procurar la salvación de todos los hombres (33). Por último, al relacionarnos e interactuar con otros, el objetivo de que sean salvos por medio de Jesucristo y Su Evangelio siempre tiene que estar presente.

Nuestro enfoque al vivir es agradar a Dios y vamos a agradarle siempre si es que vivimos teniendo como metas 1 Corintios 10:31-33. Ese texto resume lo que tiene que ser nuestra vida en esta tierra. ¡Qué Dios nos ayude!

Conclusión

Las buenas relaciones con nuestro prójimo sí son posibles si es que tenemos una perspectiva bíblica de lo que Dios quiere de nosotros en esta área de nuestra vida y si es que nosotros somos obedientes y valientes para hacer lo que él nos demanda.

Nuestra relación con Dios es la clave al relacionarnos con otros. Tenemos que tratar a otros como él nos trata a nosotros. Esto implica que el amor, la misericordia, la paciencia, la bondad, el perdón y todo atributo de Dios tienen que ser los ingredientes con los que sazonamos nuestras relaciones con otros.

Al relacionarnos con otros, tenemos que ser realistas, no ilusos. No vamos a agradar a toda persona y tampoco todos van a querer estar junto a nosotros. Vamos a ser ofendidos y agraviados. Pero, aún así, podemos estar en paz y sin ningún sentimiento de odio ni de venganza para con los que nos han hecho algún daño. Nuestro corazón puede estar en paz porque nuestra meta principal es agradar y darle gloria a Dios.

Los cristianos tenemos que vivir con otros de una manera tal que sean bendecidos y edificados (los no creyentes, tienen que ver el evangelio y a Jesús en nuestras vidas; los creyentes deben encontrar edificación y ánimo para servir a Dios al tratar con nosotros). El cristiano no debe ser conocido por hacer mal al prójimo sino el bien. Nuestra vida y obras deben mostrar que somos la sal y la luz del mundo (Mateo 5:13-16).

La llenura del Espíritu Santo y nuestra sumisión a su obra en nosotros es vital al relacionarnos con quienes nos rodean (Efesios 5:18-20). La carne siempre tratará de que nos relacionemos con otros pecaminosamente, pero por el Espíritu y obra nosotros seremos victoriosos al relacionarnos con ellos cristiana y espiritualmente.

Tenemos un reto grande y Dios nos ha capacitado con su Espíritu (Gálatas 5:23-23) y Su palabra (Colosenses 3:16) para vivir con otros en una forma edificante, armoniosa y pacífica. ¡Dios sea glorificado por eso! Amén y amén.

¡Veganos, vegetarianos, … y la Biblia!

A propósito de veganos, vegetarianos y otros sistemas alimenticios que se nos quiere imponer. Una síntesis de lo que Dios dice en la Biblia sobre nuestra alimentación.

1. La dieta primigenia del ser humano y todo ser viviente móvil del planeta fue vegetal (Génesis 1.29-30). Esta dieta fue propia de un mundo sin muerte.

2. A la dieta vegetariana se le añadió la carnívora luego de que Adán y Eva pecaron contra Dios e ingresó la muerte al mundo. (Génesis 9:3-4).

3. A Israel se le restringió la dieta carnívora estableciendo la existencia de animales limpios e inmundos como ejemplo de la distinción que Dios hizo entre judíos y los otros pueblos (gentiles). (Levítico 11:1-2, 46-47).

4. A la Iglesia de Jesucristo se autorizó comer de todo, excepto sangre y ahogado, como expresión de la libertad que Dios otorga en Jesucristo. (Hechos 15:19-21).

5. La prohibición de alimentos no restringidos por Dios en la Biblia son introducidos al mundo por demonios a través de hombres engañados que desvían a crédulos e ignorantes de la palabra de Dios y del espíritu liberador del evangelio de Jesús (1 Timoteo 4:1-5).

6. Al final de este mundo y con la introducción de la eternidad y la exclusión de la muerte, la dieta de la humanidad será nuevamente vegetariana. (Génesis 2:9, 16-16; 3:22-24; Apocalipsis 22:14). 

7. Por último, existe una restricción de amor. Esta restricción de amor la viven los discípulos de Jesucristo al comer. Ellos no comen nada que haga tropezar a su hermano o a otro ser humano alrededor suyo. (1 Corintios 10:31-33).

¡El cristiano glorifica a Dios comiendo! Y lo hace, trabajando para comer, agradeciéndole por su comida, y sin hacer tropezar a su hermano y a su prójimo.

Los cristianos viven su misión incluso al alimentarse. Por eso comen buscando que más personas se salven al creer el evangelio.

Amén.

Lee toda la exposición de este bosquejo en: https://segundorodriguez.com/veganos-vegetarianos-otros-y-la-biblia/

El dinero y la extensión del evangelio.

Para muchos, dinero y fe son incompatibles. Piensan que Dios y lo relacionado con él no requiere dinero. ¿Tendrán razón?

Aclaremos: Jesucristo murió por nosotros  y resucitó para justificarnos. Salvarnos no nos cuesta; le costó a Jesús. En Jesús Dios regala salvación eterna. ¡No tenemos que comprar nada! ¡No necesitamos dinero para salvarnos! ¡Necesitamos creer en Jesucristo!

Pero no “espiritualicemos” todo.

Lo que cuesta dinero es llevarle el evangelio a las personas. Siempre costó y hoy más… ¡todo es más caro! El transporte moderno nos hace llegar a mayores distancias, a más personas y más rápido… pero a mayor precio. El dinero es esencial en la extensión del evangelio.

Jesucristo mismo “requirió” dinero para ir y llevar su mensaje. “Necesitó” dinero y lo tuvo. ¿De dónde lo obtuvo? De sus seguidores… ellos lo dieron y las mujeres de Lucas 8.1-3 lo prueban.

Sus discípulos de ese tiempo anunciaron la salvación a muchas más personas y en muchos más lugares gracias al dinero que aportaron los adeptos al Salvador.

Llevar el evangelio a toda criatura por todo el mundo requiere de dinero y Dios quiere que sus hijos lo provean.

Todos debemos extender la salvación en Cristo con nuestra voz, con oraciones… y con dinero.

Los cristianos debemos invertir en la obra misionera, que es lo que hacemos para extender la salvación a más personas.

Es vital el sostenimiento de quienes llevan el evangelio a pueblos y ciudades donde no hay discípulos.

Dios regala salvación en Cristo, pero difundir este mensaje sí cuesta dinero y los cristianos debemos proveerlo.

Somos muchos los cristianos, si todos damos, habrá suficiente dinero para extender el evangelio a muchos más.

¡Sumémonos a los cristianos que ofrendan para que Jesucristo sea anunciado-conocido por más personas en más lugares!

Amén.

La luna y la luz del sol en ella, y la luz de Jesús y los cristianos.

La luna, sin luz propia, que alumbra la noche con la luz del sol reflejada en ella; trajo a mi mente una lección y la comparto para edificación.

Cuando no hay nubes que cubren la luna; la luz del sol en ella, resplandece, alumbra e ilumina hasta a la noche más negra. Ocurre lo mismo con la luz de Jesús que reflejan e irradian a este mundo oscuro los hijos de Dios, cuando no hay en ellos algo que cubre e impide que dicha luz sea visible.

Sin embargo, como ocurre con la luz del sol en la luna, que no siempre se ve, por las nubes que muchas veces la cubren; la luz de Cristo, que está en sus seguidores, también no siempre se ve; ya por la incredulidad, desobediencia, mundanalidad, pecado, etc., que interfieren e impiden que su resplandor, iluminación y claridad se visibilice y se refleje en sus hijos, y alumbren así en la oscuridad espiritual del mundo.

Tomemos nota de esta lección espiritual de la palabra de Dios ilustrada por la luna. En su caso, la luna no puede evitar que las nubes se pongan entre el sol y ella, pero nosotros sí podemos evitar las interferencias que impiden que la luz de Cristo resplandezca.

No toca hacer el bien siempre. La luz de Cristo es la luz de la vida. La tenemos, no solo para nosotros, sino también para quienes nos rodean. ¡Qué Dios nos ayude a eliminar, confesar y desechar lo que impide que los no discípulos de este mundo vean la luz de Jesús y la luz de su vida en nosotros! ¡Amén!

¡Vayamos y llevemos el evangelio a los pecadores perdidos así haya solo uno!

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Mateo 18:10–14).

Dios busca a un perdido como un pastor de ovejas busca a una oveja que se perdió. Dios no menosprecia ni abandona a ningún pecador perdido. Dios quiere salvar a todos y a cada uno de los pecadores perdidos. Jesucristo es la evidencia de esta su gracia y su misericordia salvadora. Él, Jesús mismo, quien vino a esta tierra para salvar a los pecadores perdidos, dijo: “Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.”

Los pastores de ovejas buscan a las ovejas que se descarrían y se pierden aun cuando fuesen solo una sola. La conducta de los pastores de ovejas es normal, natural, lógica. Dios obra igual que los pastores y es por eso que envió a Jesucristo a salvar a los pecadores.

Los cristianos, que somos pecadores a quienes Dios ha hallado y ha salvado por medio de Jesucristo, tenemos que imitar a Dios y no menospreciar ni abandonar a ningún pecador perdido. Tenemos que estar listos para ir y llevar el evangelio hasta donde están los pecadores perdidos; tanto si son miles, o cientos, o decenas, o solo uno… porque “Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.” (Foto: El misionero Joel Choqque estableciendo contacto con este grupo de pastorcillos para hablarles el evangelio).

Dios nos manda a “ir por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Tenemos que “hacer discípulos a todas las naciones.” 

Estamos llamados a darle el evangelio de Jesucristo a toda persona que habita este mundo. Tenemos que tener una pasión grande por llevar el evangelio. Esta nuestra pasión puede hacer que nos enfoquemos en predicar el evangelio y hacer discípulos en todo lugar donde hay miles y cientos de pecadores perdidos, pero que nos olvidemos de los lugares donde sólo hay decenas o hasta un solo pecador perdido. (Foto: Estrella, Reina, Jesús y Mary Luz, escuchando el evangelio de Jesucristo).

Tenemos que tener mucho cuidado y no ir solamente a los lugares muy poblados, sino también a los poco poblados. Tenemos que predicar en todo lugar donde hay seres humanos. Dios quiere que vayamos y prediquemos el evangelio aun a un solo pecador perdido esté donde esté. No abandonemos a los pecadores perdidos que están viviendo solitarios en lugares alejados, remotos y de difícil acceso.

El corazón de Dios es como el pastor de ovejas que busca con ahínco a la única oveja que se le perdió. Dios sacó a Felipe de Samaria y lo envió al desierto, para darle el evangelio a un solo pecador perdido, un etíope, que retornaba a su país.

Ese único pecador creyó en Jesús y en los cielos hubo gozo delante de Dios en ese mismo instante. Felipe obedeció a Dios. Felipe sintonizaba con Dios. Si Dios quería salvar a un solo pecador en un lugar remoto y solitario; Felipe también.

Hoy también hay “Felipes”. Estos están en lugares remotos, dificultosos y poco habitados. Ellos están allí porque llevan el evangelio a pecadores perdidos, aunque sean pocos, y aunque estén aislados, y aunque vivan solitarios. Estos “Felipes” son un ejemplo a imitar.

Conocí yo a un misionero “Felipe”, y lo acompañé a evangelizar. Él me llevó a buscar pastores de ovejas y alpacas en los andes de Pitumarca. Estos pastores están a más 4,000 msnm.

Dios bendijo a este “Felipe” con un buen carro y eso es muy bueno porque los valles de pastoreo están muy alejados entre sí. Nosotros viajamos varias horas hasta que encontramos a un grupo pastores y también a un solo pastor. Les hablamos el evangelio y nos escucharon con mucha atención. Nosotros cumplimos con ir y presentarles el evangelio. Ahora esperamos confiados en Dios por el fruto en sus vidas. ¡La experiencia ha sido harto gratificante para mí! (Foto: El misionero Joel Choqque exponiendo el evangelio a Fulgencio por segunda vez!

Volveré a casa en unos días, pero no olvidaré a los pecadores perdidos de los andes del sur de Perú. Tampoco olvidaré al misionero “Felipe” y la labor que realiza. Este misionero “Felipe” se llama Joel Choqque. Está casado y tiene dos hijos. Él es bilingüe, habla español y quechua. Joel y su familia predican el evangelio de Jesucristo y enseñan la palabra de Dios en Pitumarca, Provincia de Canchis, Cusco. La población de esta zona es quechuahablante y Joel y su familia son una bendición grande a todos los ciudadanos de Pitumarca y sus alrededores. Ayudemos a este misionero con nuestras oraciones y ofrendas. Su presencia y su trabajo en esta parte de Perú es vital para la salvación de los pecadores perdidos y también para el crecimiento espiritual de los pecadores hallados. (Foto: Joel Choqque y su familia. ¡Oremos por ellos y por su labor en los andes cercanos a Cusco!

El trabajo que realiza Joel Choqque en Pitumarca y alrededores es todo un desafío para mí. Su esfuerzo por llevar el evangelio a los solitarios pastores de ovejas en los andes me conmovió enormemente. Este escrito es la evidencia del impacto que recibí. Su labor me ha hecho reflexionar en la necesidad de equilibrar nuestro cumplimiento de la gran comisión. Tenemos que buscar a los pecadores perdidos en lugares donde hay muchos de ellos y también en los lugares donde hay un poquito de ellos. No debemos dejar a ningún pecador perdido atrás. ¡Qué Dios nos ayude a ir a buscar a los pecadores perdidos a los lugares donde estén, aun cuando allí haya solamente uno! Amén.

#BuscaLaOvejaPerdida #ElValorDeUnAlma #ATodaCriatura #LaSalvacionEsParaTodos #NoDejemosANinguno #CristoQuiereSalvarATodos

Dios sigue añadiendo discípulos a la iglesia de Jesús – Noticias – Agosto y Setiembre 2019.

“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10).
¡Dios se goza en los cielos ante los ángeles de Dios cuando en pecador se arrepiente! ¡Claro, si eso es lo que él más quiere: la salvación de los pecadores; es para salvarlos que envió a Jesucristo, Su Hijo!
En la tierra, los cristianos también nos gozamos cuando las personas vienen a Cristo y se hacen sus discípulos.
Tanto el gozo de Dios como el gozo de los cristianos son hechos patentes porque Dios sigue obrando la salvación de los pecadores en el presente. A mí me emociona ser testigo presencial de esta necesaria obra.
En el presente reporte, que comparto con gozo, les narraré un poquito de lo que Dios me permitió ver en Agosto y Setiembre de este año. ¡Dios reciba gloria por medio de su iglesia por siempre! (Foto: El pastor César Pilco, de Iquitos, y yo, listos para participar del bautismo de cinco nuevos discípulos en Jenaro Herrera).
1. Fui a Jenaro Herrera (9-14 Agosto). Por la gracia de Dios, allí bautizamos a 5 nuevos discípulos. También, fuimos testigos del matrimonio de una pareja de convivientes. La iglesia Buenas Nuevas de ese pueblo del río Ucayali tiene más discípulos y eso es notorio.
El pastor Isidoro Del Águila está realizando un buen trabajo. Tengámoslo en nuestras oraciones, juntamente con toda su familia. Este viaje fue especial, no solamente por la alegría de ver cómo la iglesia está creciendo, sino también porque me acompañó mi padre (88 años) y mi sobrino (22 años). Fue una bendición grande estar con ellos.
2. Grato encuentro en Lima y dos visitas no planeadas. Durante este viaje, nosotros encontramos al pastor Douglas Ferreyra en el aeropuerto de Lima. Este encuentro hizo que visitásemos la iglesia Maranata de Iquitos y predicásemos también allí la palabra de Dios. Asimismo, en este viaje también vimos al pastor Carlos Rengifo Oracu, de la iglesia del barrio Belén, Iquitos. Cenamos con el pastor Carlos y su familia. Luego de la cena, nos reunimos con la iglesia y predicamos la palabra de Dios. Ambos visitas nos estaban en nuestros planes cuando emprendimos el viaje, pero sí estaban en los planes de Dios. Fue una bendición servir a nuestros hermanos y compartir con ellos.
3. Ministerio en Requena (14-21 Agosto). En Requena realizamos nuestro trabajo por medio del pastor Luis López, de la iglesia Adonai, Piura. El pastor Luis viajó para enseñar a los pastores y líderes que están estudiando en el centro de entrenamiento que tenemos en la iglesia Betesda de Requena. Se enseñó el curso Vida Espiritual. Esta vez, tuvimos allí 22 estudiantes. ¡Qué bendición tan grande! El pastor Luis también fortaleció cada noche la fe de la iglesia Betesda por medio de la predicación. Asimismo, él predicó el evangelio en la emisora Voz que clama en el desierto. Estoy contento con el testimonio del pastor Manuel Guevara, de la iglesia Betesda, sobre el trabajo que realizó el pastor Luis López. Me gozo en el Señor por los buenos siervos de Dios que él ha puesto en mi camino. (Foto: Alumnos del centro de entrenamiento de Alas del Rey en la IB Betesda de Requena).
4. Visita relámpago a Requena (17-19 Setiembre). Fui para visitar al pastor Manuel Guevara y a su familia. Pasé unas horas en su casa. Me edificó oírles, orar y tener comunión con ellos. Por la noche, prediqué a la congregación y les animé a seguir trabajando unidos en nuestro Señor y su obra de salvación. También pasé tiempo con Clinthon, Jhamir y Manuel. Nos reunimos para un tiempo de enseñanza en base a preguntas. Ellos tenían varias inquietudes, a las cuales respondí bíblicamente. Antes no teníamos jóvenes en la iglesia Betesda, ahora tenemos un buen grupo. Estos tres jóvenes tienen interés de prepararse para el ministerio. Si Dios así lo dispone, luego de que terminen sus estudios, se prepararán. Gracias por orar por la iglesia en Requena y alrededores. (Foto: Junto a Clinthon, Jhamir, Manuel y yo en la juguería en la que dialogamos).
5. Ministerio en Marupa, Bajo Amazonas (20-23 Setiembre). A este pueblo fui juntamente con cuatro hermanos de la Iglesia Maranata de Iquitos. Douglas, César, Gary y Manuel fueron mis compañeros de viaje. En Marupa se realizó la comunión de iglesias del Bajo Amazonas. Las iglesias realizan esta comunión cada dos meses. Estuvieron presentes en la comunión las iglesias de Ayzana, Oran, Orellana, Caballocochío y Marupa. En esta reunión expuse el libro de Filipenes. Todos nosotros nos regocijamos estudiando esta preciosa carta. Dios nos edificó y nos motivó a vivir toda nuestra vida en base e Jesucristo y a la extensión del evangelio. ¡Fue una bendición grande lo que Dios nos enseñó durante esos tres días de enseñanza! También, Dios nos animó muchísimo el día domingo. Ese día fuimos al Amazonas, para bautizar a una hermana, pero gracias a Dios, la palabra de Dios obró y fueron cinco en total los que fueron bautizados. ¡A Dios sea la gloria! (Foto: El hermano César Heredia, de Iquitos, dirigiendo el servicio previo a los bautizos que realizamos en el río Amazonas, Marupa).
6. Iglesia Bautista Maranata – Iquitos (23-24 Setiembre). Como es la costumbre, cada vez que vamos al Bajo Amazonas, enseñamos también por la noches en la iglesia Maranata de Iquitos. Enseñé allí Filipenses, como en Marupa. La interacción con los hermanos de Iquitos, afirmó lo que aprendimos en esta carta cuando la enseñé en Marupa. Estoy contento de que la iglesia Maranata mantiene su interés por crecer en base a la palabra de Dios. Tanto el pastor Douglas como esta iglesia son un gran apoyo para el trabajo que realizamos en el Bajo Amazonas. (Foto: Douglas, Gary, Ricarti, César, Manuel y yo, al momento de abordar la lancha que nos llevaría a Marupa).
Muchas gracias por leer y orar por los pastores y líderes y las iglesias y los pueblos mencionados en este reporte. ¡Dios les bendiga siempre!
Marupa – Videos: