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¡Seamos los cristianos y las iglesias “Gayo” tras y junto a los divulgadores de la verdad!
“Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje. Porque ellos salieron por amor del nombre de Él, sin aceptar nada de los gentiles. Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperamos con la verdad” (3 Juan 5-8).
Elogio de Juan apóstol a Gayo, el amado, el cooperador con la difusión de la verdad.
La divulgación de la verdad, es decir, el mensaje de que Dios existe y de que está salvando a los hombres de sus pecados por medio de Jesucristo Su Hijo, demanda ingentes recursos.
Estos recursos vienen siempre de Dios a través de quienes creen y siguen a Jesucristo. Son los hijos de Dios quienes ponen a disposición de la verdad sus vidas y sus recursos para que sea ella divulgada a muchas más personas en todas partes de este mundo.
La verdad de Dios revelada en Jesús de Nazaret se propaga, entonces, en función de la cooperación de los discípulos. A más discípulos cooperando, mayor difusión y mayor alcance. (Foto: Todas las congregaciones locales existen debido a los hijos de Dios “Gayo”).
En los días iniciales de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo existían muchos divulgadores y portadores itinerantes del evangelio de nuestro Señor. Estos hombres se movían de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad predicando y enseñando las buenas nuevas de salvación a todos cuantos podían.
Estos predicadores itinerantes se caracterizaban por su fe en el Hijo de Dios, por su amor a Jesucristo, por su negativa a recibir recursos de los no discípulos y por su pasión por difundir y explicar la verdad de Dios a muchas más personas y en muchos otros lugares.
Estos predicadores necesitaban ayuda logística básica para cumplir su tarea de divulgación de la verdad: comida, hospedaje, recursos financieros, compañerismo, recomendación y guía en todo lugar a donde llegaban y desde donde volvían a emprender un nuevo viaje divulgador. (Foto: Luis Tintaya y yo, junto al misionero peruano Julio Velasquez, quien gracias a hermanos e iglesias “Gayo” ha sido usado por Dios para edificar congregaciones de hijos de Dios en Venezuela y España).
Las necesidades de los divulgadores itinerantes de la verdad de Dios por medio de Jesucristo, el Salvador y Señor de todos los hombres, eran satisfechas por hombres como Gayo, quienes recibían fraternalmente a estos hermanos y los servían mientras estaban con ellos, y quienes luego los encaminaban al momento en que les tocaba partir hacia otro lugar.
El encaminarlos, empero, no era solamente un saludo de despedida y un conjunto corto de instrucciones para que no se perdiesen en el camino. No, no era solo eso. Era mucho más. La palabra “encaminarlos” en este contexto implicaba el “darle todo lo necesario” para garantizar que los predicadores y maestros de la verdad llegasen a su nuevo destino y cumpliesen más fácilmente su labor divulgadora.
En aquellos días, los viajes se hacían a pie, en bestias y en barcos. Viajar demandaba tiempo y cuanto más tiempo, más comida y más dinero. La palabra de Dios y la gracia de Dios era (es y será) gratuita siempre, pero llevarlas a los pecadores que todavía no creen era costoso. Cuanto más cerca el destino a divulgar la verdad, menos oneroso; pero cuanto más lejos, mucho más oneroso. (Foto: El misionero peruano Raúl Sinti e Ivette, su esposa, y sus hijas, están divulgando la verdad en España. Están allí gracias a los hermanos e iglesias “Gayo”, pero necesitan más).
Los predicadores itinerantes de aquel tiempo, al ser “desconocidos”, necesitaban también de cartas de recomendación para ser recibidos confiadamente en las congregaciones que existían en su camino. En consecuencia, encaminarlos implicaba consejos aclaratorios y complementarios de la verdad de Dios y la entrega de cartas de recomendación (Hechos 18:24-28). (En el año 1988, al empezar mi labor divulgadora de la verdad del evangelio, recibí una carta de recomendación para ser recibido en una ciudad donde iba a predicar. Si así fue conmigo hace poquitos años, imagínense cuán indispensable y necesario eran esas cartas en el tiempo del Nuevo Testamento).
Gayo encaminaba lo más adecuadamente que podía a los predicadores y el uso de esa palabra para describir su labor lo demuestra. “Encaminar” significa, en el contexto usado, “enviar adelante” o “acompañar en el camino”. Esto quiere decir que Gayo despedía a los mensajeros itinerantes dándoles apoyo y provisiones para su viaje, para que estuviesen equipados para continuar su misión divulgadora de la verdad.
El trabajo hospitalario y equipador de Gayo llegó a los oídos de Juan por boca de estos mismos predicadores itinerantes, que testificaban de su servicio y de su amor delante de toda la congregación. El apóstol Juan, quien para aquel entonces ya estaba muy anciano, escribió esta carta a Gayo para reconocerle y felicitarle ante la iglesia de Cristo por tan encomiable y trascendental labor en pro de la difusión de la verdad de Dios.
La verdad salvífica de Dios a favor de los hombres revelada en Cristo Jesús en la palabra de Dios, la Biblia, necesita ser divulgada también hoy a los pecadores que todavía no la creen. Los predicadores y maestros itinerantes y los pecadores que aún no están en la verdad necesitan de creyentes e iglesias “encaminadoras”.
Llevar a la verdad de Dios a muchos más hombres y mujeres hoy en día requiere de lo mismo que antes: transporte, alimentación, hospedaje, recursos financieros, compañerismo, recomendación, guía, etc. Al igual que antes, cuanto más cerca se lleva la verdad, menos recursos; cuanto más lejos, más recursos.
Al igual que antes, Dios suple los recursos para la difusión de la verdad por medio de sus hijos y de sus iglesias. Las iglesias y los hermanos “Gayo” son claves para que la verdad del evangelio de Cristo llegue a los pecadores necesitados de salvación.
Hace poquito he sido testigo de cómo varias iglesias y hermanos “Gayo” de Perú “encaminaron” a una divulgadora de la verdad para que la llevase a la gente que la necesita en la República de Mali.
Los hermanos y las iglesias “Gayo” compraron los tickets de bus y de avión, proveyeron para trámites consulares, dieron hospedaje y alimentación, acompañaron y recibieron y guiaron a la divulgadora en los diferentes lugares a donde llegó, y abastecieron y abastecen de dinero para que viva y cumpla su misión en ese su campo de misión.
Los hermanos y las iglesias “Gayo” son esenciales en los viajes de predicación y enseñanza que he realizado hasta hoy. Escribo esta nota con gratitud, para reconocer a estos hermanos colaboradores con la verdad. (Foto: Niños de la Iglesia Bautista Betel de Paita. El igual que ellos, los niños de la República de Mali tendrán una maestra de la verdad gracias a los hermanos e iglesias “Gayo” de Perú).
Voy a terminar ya esta nota.
Los hermanos y las iglesias “Gayo” aman a Cristo, a Su Iglesia, a Su evangelio, a la verdad, a los pecadores y a los divulgadores de la palabra de Dios. Ellos son obedientes a Dios y quieren que haya más gente que conozca a Cristo y le siga. El rol de los “Gayo” tiene que ser valorado suficientemente y mi escrito es un granito de arena para que sea así.
¡Seamos cristianos e iglesias “Gayo”! ¡Encaminemos y ayudemos a los que difunden la verdad para que lleguen bien equipados para anunciarla a los pecadores dondequiera que estén!
¡Muchas gracias Dios y Padre de Jesucristo por los hermanos en Cristo y las iglesias colaboradoras con la divulgación de la verdad del evangelio de salvación!
¡Oh Dios de toda salvación, te rogamos que levantes muchos más hermanos e iglesias con el corazón de “Gayo”!
Mi breve, intenso y bendecido tiempo en Ostia di Lido y la Comunità Biblica Cristiana de la ciudad
Mi breve, intenso y bendecido tiempo en “… la casa de Dios, que es la iglesia del Dios Viviente, columna y valuarte de la verdad”, que vive y se expresa y sirve a Jesucristo en la ciudad de Ostia di Lido, cerca de Roma, Italia.
En Ostia di Lido existe una congregación de hijos de Dios. Esta congregación, de unas 40 a 45 personas, que creen y siguen a Jesucristo, empezó gracias al trabajo de los misioneros Michele y Anna (un matrimonio italiano), quienes conocieron a Jesucristo en Suiza. Luego de conocer al Señor, esta pareja dejó Suiza y viajó a Italia para evangelizar y discipular. Su trabajo fue bendecido y fueron varios los que creyeron. Es de esta manera que empezaron La Comunità Biblica Cristiana di Ostia, en Ostia di Lido, una ciudad cercana a Roma, la capital de Italia. (Foto: La congregación, esperando el inicio del culto a Dios).
En esta congregación hay varios ciudadanos peruanos de la serranía de Perú. Dios me dio la oportunidad de conocer a estos hermanos por medio de Andrés Estrada, quien vivió en este país y quien me contactó con ellos. Andrés me contactó con el hermano Isaías Pareja. Isaías vive y trabaja en Ostia di Lido. Isaías fue mi hospedador y el hombre clave para que yo conociese la obra de Dios y a los hermanos en Cristo en su ciudad.
Dios me dio un tiempo precioso con estos hermanos peruanos y con la iglesia en la que congregan. Mi alma se regocijó con lo que vi, tanto en las familias con las que dialogué como en la congregación en la que expuse la palabra de Dios. Es obvio que Dios está haciendo su obra en la ciudad de Ostia di Lido por medio de los hijos suyos que viven y trabajan allí.
El servicio dominical me impresionó. Escuchar cantos de alabanza a Dios por medio de Jesucristo en el idioma italiano me estremeció. Escuchar porciones de la palabra de Dios y el nombre de Jesús y su obra de salvación en italiano me sonó dulce, dulcísimo. Nunca había tenido esa experiencia y estoy contento por haberla tenido.
La predicación de la palabra de Dios fue hartamente edificante. El mensaje fue en castellano peruano con traducción al italiano. Me pareció que la congregación entendió el mensaje en los dos idiomas. El ambiente fue reverente, respetuoso y piadoso. La presencia de Dios fue evidente. (Foto: La congregación durante el culto a Dios).
Dios edificó mi alma desde el inicio del servicio de adoración.
He quedado prendado de lo que Dios está haciendo en su iglesia y a través de sus hijos en Ostia di Lido. La iglesia de Jesús y los hijos de Dios son las manos de Dios para alcanzar a los pecadores en toda ciudad, y la ciudad de Ostia está bendecida con esta congregación.
Dios me impresionó en Ostia di Lido. Hablé del evangelio con algunas personas al pasear en un parque de la ciudad. Recuerdo a Sabrina y a Magdalena. Estas dos mujeres nos escucharon con mucha atención. Hablar con ellas sobre Dios, Jesucristo, el evangelio y nosotros pecadores, nos animó grandemente a todos los que participamos.
Tengo la intención de volver y de pasar mucho más tiempo en Italia. Veremos qué es lo que dispone al respecto. No se puede hacer nada sin Dios y su bendición así que quedo pendiente de su dirección para visitar a la iglesia una segunda vez.
Mi visita a Ostia di Lido me dejó agotado, pero muy feliz. Nada es mejor que llevar el evangelio de Jesús. Estoy contento porque, aparte de la bendición de exponer la palabra de Dios a la congregación, tuve diálogos bíblicos y teológicos con las familias con las que almorcé y cené. No existe mejor manera de invertir nuestro tiempo que hablando y escuchando de Dios, de su obra y de su voluntad. Hablar y oír la palabra de Dios junto a mis hermanos llenó mi alma de gozo. (Foto: Isaías y su preciosa familia).
Dios y su obra de salvación por medio de Jesucristo Su Hijo están presente en Ostia di Lido. Esa ciudad y sus habitantes tienen la luz del evangelio por medio de los hijos de Dios que viven allí. Los ciudadanos de Ostia di Lido tienen esperanza porque “… la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” vive y trabaja entre ellos.
¡Gracias, Dios mío, por haberme hecho conocer a tus hijos de Ostia di Lido!
¡Muchas gracias, Andrés, por ponerme en contacto con el hermano Isaías Pareja para visitar Ostia di Lido!
¡Muchas gracias, Isaías, por introducirme a tus familiares y a los hermanos de la Comunità Biblica Cristiana di Ostia!
¡Gracias, hermanos de la Comunità Biblica Cristiana di Ostia, por haberme edificado durante la exposición de la palabra de Dios!
¡Gracias, Dios y padre de Jesucristo, por Michele y Anna y su pasión evangelizadora y discipuladora!
¡Que Dios bendiga y siga usando en la evangelización de los perdidos a todos mis hermanos en Cristo que están en la ciudad de Ostia de Lido! Amén y amén.
Proverbio no calvinista – Dios es nuestro ejemplo: Él no nos pide hacer lo que no hace.
He denominado a Proverbios 3:27-28 como Proverbio no calvinista. ¿Por qué? Porque el Calvinismo enseña que Dios es la voluntad de Dios que una gran cantidad de la humanidad sea condenada. En consecuencia, para estos seres humanos no existe posibilidad alguna de salvación, pues, Jesucristo no murió ni resucitó por ellos.
El proverbio, que denomino no calvinista, que es palabra inspirada por el Espíritu Santo de Dios y que se nos da a nosotros para practicarlo y vivirlo, enseña clara y contundentemente que tenemos que ayudar y hacerle bien a nuestro prójimo necesitado y con muchísima mayor razón si es que tenemos la capacidad para hacerlo.
La instrucción del proverbio es ineludible: “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo. No digas a tu prójimo: Anda, y vuelve, Y mañana te daré, Cuando tienes contigo qué darle.” (Proverbios 3:27-28).
Obviamente, la instrucción del proverbio es principalmente para nosotros los seres humanos. Nosotros los seres humanos no debemos negarnos a hacerle el bien a quienes lo necesitan. No podemos nosotros postergarle una ayuda indispensable a quienes la necesitan.
Dios no nos pide a nosotros algo que no podemos hacer. Sus mandatos siempre son posibles de cumplir. En este proverbio, la capacidad de realizar lo que se nos demanda está destacada con estas frases: “cuando tienes poder para hacerlo” y “cuando tienes contigo que darle”.
No es bueno ni es propio de los cristianos evitar la ayuda y el socorro a los necesitados. Y no lo es no por nosotros mismos solamente, sino porque nuestro Dios no es un Dios que se niegue, que se resista, que se prive y que evite socorrer y ayudar a los necesitados.
Dios, el único y verdadero, el Dios de la Biblia, no quiere perder las almas de los hombres, no quiere abandonarlos en su tragedia y desgracia. No, Dios “no decreta” la condenación a los seres humanos.
Este proverbio es una exhortación que un dios que ha predestinado a un sector de seres humanos a la condenación desde antes que ellos pecasen no puede dar. Esta instrucción, es impropia de un dios que no hace nada para evitar la condenación de quienes viven y heredarán condenación. No es posible que un dios que tiene la capacidad y el poder de salvar a los pecadores y no no hace, le ordene a sus hijos que hagan lo que él no hace.
El Dios que escribió este proverbio no es calvinista. El Dios que escribió este proverbio es el primero en hacer aquello que ordena que sus hijos hagan. El Dios de la Biblia siempre es el modelo y el ejemplo de aquello que quiere que sus hijos practiquen.
El Dios de la Biblia “… no se niega a hacerle bien a quien es debido”. El Dios de la Escritura Sagrada no le dice al necesitado de pan “… Anda, y vuelve, y mañana te daré”. El Dios y Padre de Jesucristo, el Señor y Salvador del mundo, siempre actúa en base a su poder y siempre da lo tiene que dar.
Este proverbio llamó mi atención hace unos días atrás. Ese día me estuvieron hablando de la doble predestinación calvinista. El proverbio me hizo ver que Dios no es calvinista. ¡Claro que no!
El dios calvinista se “niega” a hacerle bien a quien es debido -a quien lo necesita-, aunque tiene poder para hacerlo”. El Dios de la Biblia, en cambio, está dispuesto para hacerle bien a todos y le ordena a sus hijos que hagan eso mismo. Esa es la razón por la que denominé a Proverbios 3:27-28 como un “proverbio no calvinista”.
¡Qué Dios nos ayude a vivir y a hacer conforme a Su ejemplo y a lo que nos dice en Su Palabra, la Biblia! Amén.
A propósito del anuncio del cierre del Spurgeon’s College de Londres
La educación bíblica teológica de quienes serán los pastores y maestros, y los evangelistas que perfeccionarán a los Santos para la obra del ministerio tiene que repensarse, redefinirse y actualizarse constantemente.
Escribo esto a propósito del anuncio del cierre del centro de entrenamiento que fundó Spurgeon en 1856, el Spurgeon’s College de Londres.
La noticia no me toma por sorpresa.
Soy ya varios los años en los que noto la necesidad de hacer cambios en la preparación de obreros para la obra de Dios. Mis ideas las he dialogado con cuantos he podido. Mis propuestas, asimismo, las he llevado y las llevo a cabo en todo lugar en los que me han abierto las puertas.
Por cierto, mis ideas y propuestas no son nada complejas. Son, diría yo, básicas, sencillas y fáciles de implementar … si es que hay quienes quieren enseñar y quienes quieren crecer.
La noticia del cierre del Spurgeon’s College me hizo recordar también el cese del Seminario Bautista El Calvario de Lansdale, Pensilvanya, Estados Unidos, que ocurrió el 2014.
El cierre de iglesias locales (que ocurre, y la historia lo evidencia) y de instituciones de entrenamiento (como las que menciono en esta nota) no implica que Dios deja de obrar, y de salvar pecadores, y de perfeccionar a sus santos para su obra. No. No significa eso. Lo que significa es que no hay que quedarnos estáticos, sino que hay que seguir viviendo a Cristo y creciendo en él.
Dios siempre está levantando obreros para su mies, que es mucha. Estos obreros tienen que ser preparados en función de lo que dice efesios 4:11-16. Los pastores, los misioneros, los líderes y las congregaciones tienen que estar siempre alertas a lo que Dios está haciendo en pro de esa preparación.
La obra de Dios por medio de Jesucristo Su Hijo y Su Espíritu Santo en, por y a través de Su Iglesia y la predicación de Su Palabra escrita, la Biblia, es inmortal y permanece para siempre. Amén.
Foto: Todo lo que existe que hemos edificado los seres humanos en esta tierra pasará. Lo único que permanecerá para siempre es lo que se hace siguiendo y practicando la palabra de Dios.
La ciudad de Roma, Pablo, el evangelio y la Iglesia de Cristo del Nuevo Testamento y los cristianos en Roma hoy.
La ciudad de Roma.
Roma es una ciudad milenaria, antiquísima de Italia. Tiene aproximadamente unos 2700 años de antigüedad. Según la mitología romana, la ciudad fue fundada por Rómulo, su primer rey. Rómulo y Remo, su hermano gemelo, fueron alimentados por una loba. Romulo mató a su hermano Remo, quien se burlaba de él, y fundó la ciudad el 21 de abril del año 753 a.C.
Roma tuvo preponderancia en la época del Imperio Romano, ya que el César la constituyó como la capital y el epicentro político y económico del Imperio. La ciudad, asimismo, cuando el Imperio “se fusionó” con el Cristianismo, se convirtió en el núcleo del tal religión. Roma, en consecuencia, tuvo una grandeza admirable y la historia de la humanidad así lo evidencia.
El patrimonio histórico y arquitectónico de Roma es vasto y atrae a visitantes del todo el mundo. Son muchos quienes van a ver y a respirar la historia que emana la ciudad. Los edificios emblemáticos y representativos son: el Coliseo, el Foro Romano, el Panteón y la Basílica De San Pedro, en el Vaticano.
El apóstol Pablo y Roma.
La ciudad de Roma recibió en su seno al paladín de los seguidores de Jesucristo, a Pablo, el apóstol a los gentiles. El libro de Hechos registra y certifica la llegada y al trabajo de Pablo en la ciudad de Roma. El apóstol llegó a Roma preso, para ser juzgado ante el César, por los delitos que los judíos le habían imputado.
La travesía de Pablo hasta Roma fue atribulada. La tripulación se enfrentó a vientos contrarios y a una muy peligrosa y adversa navegación. Era invierno cuando viajó. Padecieron, incluso, un viento huracanado llamado Euroclidón, el cual los hizo naufragar.
La muerte rondó sobre Pablo y sobre todos los que navegaron con él. Dios, sin embargo, guardó a Pablo y protegió también por causa de él a todos los otros tripulantes.
Pablo, gracias a que durante la travesía fue obvio a las autoridades romanas que Dios estaba con él, fue tratado muy bien al llegar a Roma, a pesar de ser un acusado destinado a juicio. El buen trato se evidenció en el hecho de que vivió su prisión en una casa alquilaba, con la libertad de predicar la palabra de Cristo sin impedimento alguno.
Pablo llegó a Roma no como había pensado llegar. El libro de Romanos evidencia que él sí quería visitar la ciudad, pero de paso, cuando terminase su labor entre Jerusalén e Ilírico, y estuviese yendo a España (Romanos 15:17-33). Dios, sin embargo, lo llevó a la ciudad a su manera, la cual está descrita en los últimos cuatro capítulos del libro de Hechos. Pablo llegó a Roma, asimismo, no cuando quiso, sino cuando Dios quiso (Romanos 1:8-15; 15:22).
El evangelio y la iglesia de Cristo en Roma.
Roma seguramente escuchó el evangelio de Cristo gracias a los ciudadanos suyos que estuvieron en Jerusalén el día en el que nació la Iglesia de Cristo, al llegar el Espíritu Santo sobre todos los discípulos reunidos en el aposento alto (Hechos 2:1-42). Ese día, gracias a la predicación de Pedro de los hechos salvíficos de Dios a favor de la humanidad por medio de Jesucristo, se añadieron a la iglesia como tres mil personas, entre la cuales tiene que haber habido algún romano.
En Roma ya existían discípulos de Jesucristo previo a la visita de Pablo a la ciudad. No existe registro bíblico de la visita a esa ciudad, eso sí, ni de Pedro ni de ningún otro apóstol. A ninguno de los doce discípulos de Jesús, por tanto, se le debe atribuir ciertísima y dogmáticamente la fundación de dicha congregación. La evidencia de que había ya una comunidad de cristianos en Roma es la carta A Los Romanos, que fue escrita por Pablo.
La Iglesia del Nuevo Testamento y la Iglesia Católica Romana hoy.
En Roma, más específicamente, en el Vaticano, está el centro de poder de la Iglesia Católica Romana. El evangelio de Cristo no parece estar reflejado hoy por hoy por esta ya milenaria organización. Ella se denomina a sí misma como la Iglesia que Cristo fundó a partir de Pedro. Esa afirmación Católico Romana tiene que ser certificada por la Biblia para ser aceptada con convicción.
La Iglesia del Nuevo Testamento y la Iglesia Católica Romana tienen dos equivalencias y dos distinciones básicas. Las dos equivalencias son estas: 1) Ambas se identifican con Jesucristo como su fundador y 2) Ambas basan sus creencias primigenias en las Sagradas Escrituras, la Biblia.
Las dos distinciones entre ambas iglesias son las siguientes: 1) Autoridad: Iglesia del Nuevo Testamento reconocía el liderazgo singular de Pedro, pero también el de los otros once apóstoles, el de Pablo, el de los ancianos, y de los que fueron surgiendo en el tiempo; la Iglesia Católica Romana, en cambio, le da la primacía del liderazgo y de la autoridad a Pedro y lo jerarquiza en él y a través de él. 2) La autoridad escrita: La Iglesia del Nuevo Testamento se basaba únicamente en las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento, primero, y la del Nuevo Testamento, después; la Iglesia Católica Romana, en cambio, acepta a la Biblia y le añade la tradición de la Iglesia, que, en definitiva, es la que le ha dado la forma que dicha iglesia tiene.
El evangelio de Cristo en Roma hoy.
En Europa el evangelio de Cristo tal como lo encontramos en la Biblia ha retrocedido. Italia no es la excepción y la ciudad de Roma tampoco.
Pero en Roma sí hay cristianos que quieren basar su fe y vivir en Cristo como vivió la Iglesia de Cristo en la Biblia.
Desde mi perspectiva, todos los cristianos tenemos que identificarnos con Cristo y con los cristianos del Nuevo Testamento. Sí tenemos que reconocer y aprender de los que Dios ha hecho en la historia y en su iglesia post bíblica, pero nuestro fundamento siempre es y tiene que ser la Biblia, la palabra de Dios.
He escrito esta nota porque, Dios mediante, voy a predicar y enseñar en una iglesia de Cristo en Roma. Sí sabía que hay iglesias que quieren vivir a Cristo como se vivió en el Nuevo Testamento, pero no conocía ninguna, porque nunca había estado en esa ciudad. Ahora, empero, estoy pronto a conocer a hermanos en Cristo que están en la ciudad en la que Pablo predicó por dos años en una casa alquilada por estar bajo arresto domiciliario.
En Roma hubo un predicador apasionado en la época bíblica.
Ese predicador fue Pablo, el apóstol a los gentiles. Sus palabras a los romanos, antes de ir a ellos fueron: “Así que, en cuánto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma” (Romanos 1:15).
Yo estoy emocionado por el privilegio de conocer a los hermanos que están ahora en Roma.
Estoy seguro que esa congregación ha sido formada por uno o más hermanos que creen y siguen a Jesucristo, y que tienen la misma pasión por anunciar las buenas nuevas que predicó Pablo.
Me contentamiento y mi asombro respetuoso y maravillado por la experiencia que se me avecina en Roma me ha hecho escribir esta nota.
Voy a tener el privilegio de conocer a mis hermanos en Cristo que están en Roma. Le enseñaré la palabra de Dios y recibiré ánimo y desafío espiritual al estar con ellos. Estoy bendecido y agradecido a Dios por darme este gozo.
Compartiré mi experiencia en Roma en una siguiente nota, Dios mediante.
Estoy anhelando el día de verme con mis hermanos de esa ciudad. Amén.
Los cristianos y las iglesias nacientes y crecientes son una evidencia de la buena y salvadora voluntad de Dios a favor de la humanidad por medio de Jesucristo.
Dios me ha dado 12 días intensos en Madrid y Guadalajara, España. Durante estos intensos días he sido testigo de cómo los cristianos y las iglesias en las que congregan, son una evidencia de que la buena voluntad de Dios y el período de gracia que inauguró Jesucristo es y está todavía vigente.
Jesucristo aperturó una época de gracia y de salvación a favor de la humanidad en su primera venida y yo la he visto por medio de sus hijos y de su iglesia en Madrid, Vallecas, Torrejón de Ardoz, Alovera, Azuqueca de Henares, Parla y Guadalajara.
En todos estos días he estado con Andrés, mi hijo, al quien no he visto por casi 2 años. Andrés y yo hemos caminado, comido y hablado mucho. Andrés sigue en Madrid y, si Dios no dispone lo contrario, estará en este país al menos 2 o 3 años más. (Foto: Bryant, Juan David, Andrés y yo en el metro de Madrid).
Durante mi estadía he tenido el privilegio de compartir la palabra de Dios en dos congregaciones: La Iglesia Bautista de Azuqueca de Henares y la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz. Ambas congregaciones son una evidencia de que Dios sigue salvando personas por medio de Jesucristo Su Hijo y su evangelio.
La Iglesia Bautista de Azuqueca es la congregación en la que participa mi hijo. En la congregación hay ciudadanos de Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Chile, República Dominicana, Cuba, Nigeria, Estonia, Estados Unidos y España. Cantar con ellos a Dios es un anticipo de la adoración multiétnica que disfrutaremos en la eternidad, al volver Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.
La Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz está conformada mayormente por ciudadanos españoles, pero tiene también entre sus miembros a hermanos de Ecuador, de Cuba y de Rumanía.
Esta iglesia empezó en 1981. La familia Ruiz fue la familia núcleo de la congregación. La naciente iglesia tuvo el apoyo de Julio Lyons, de Estados Unidos. (Foto: Los hermanos de la Iglesia Bautista de Azuqueca escuchando la enseñanza de la palabra De Dios).
Dios dio fruto al trabajo de estos obedientes discípulos y la ciudad de Torrejón de Ardoz tiene hoy al testimonio de Jesucristo y su salvación por medio de la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz.
Dios alegró mi corazón haciéndome ver su obra en estas dos congregaciones, y en otras dos, en las que no enseñe.
Asistí a una de las dos, la Iglesia Bautista de Vallecas, durante su reunión de oración. El pastor es un hermano español, que está cumpliendo una muy buena labor. Hablé con dos hermanos peruanos allí.
A la otra iglesia no la vi, porque visité solo su local, que estaba vacío (no había reunión), pero sí conocí e interactué con unos de sus pastores, que es de Perú, el misionero Julio Velasquez. Pasé un buen tiempo escuchando como nuestro Señor lo ha usado para empezar iglesias en Venezuela y en España. (Foto: El hermano Luis Tintaya, de Azuqueca, al medio, y yo, junto al misionero peruano Julio Velasquez. El misionero Julio es muy respetado y apreciado entre los hermanos de esta parte del mundo).
Estos mis días han en Madrid han sido harto intensos y provechosos. Dios me ha bendecido y edificado conociendo un poquito más al pastor Marco Iturralde y a su familia (Iglesia Bautista de Azuqueca) y al pastor Rubén Ruiz y a su familia (Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz).
También he conocido e interactuado un poco más con mis hermanos en Cristo de Azuqueca de Henares. Con ellos he estado por más tiempo y lo he disfrutado. Tengo en mi mente y en mi corazón su hospitalidad, amabilidad y fraternidad. Ser parte de la familia de Dios es una bendición grande.
Con un grupo de hermanos de Azuqueca salí a evangelizar por las calles de la ciudad. La experiencia me ha sido muy aleccionadora. He contado mi experiencia en un post en mi página web.
Dios ama a los seres humanos, quiere salvarlos por medio de la fe en Jesucristo y toda congregación que surge gracias a la predicación del evangelio es la evidencia de que él está obrando y salvando cada día a los pecadores.
Las congregaciones, asimismo, son una evidencia de que siempre hay hijos de Dios que obedecen a Dios y Jesucristo Su Hijo y que predican y llevan el evangelio a los pecadores. Los cristianos y las iglesias obedientes son el brazo de Dios para poblar el reino de los cielos con redimidos y yo me gozo de ver como Dios los usa y da fruto por medio de ellos. (Foto: Junto al pastor Rubén Ruíz, de la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz; su amabilidad y hospitalidad son encomiables).
Las nuevas iglesias y las iglesias crecientes, por último, son una prueba palpable de que los pecadores siguen respondiendo con fe y arrepentimiento a la predicación del evangelio de Cristo. Este hecho es esperanzador en todas partes, y mucho más en España, que tiene la fama de ser un país espiritualmente frío.
Lo que he visto y experimentado en Madrid ha confirmado en mi mente y en mi corazón la certeza de la época de la buena voluntad de Dios que inauguró Jesucristo en su primera venida todavía sigue vigente y hay que persistir en anunciar el evangelio de salvación.
“Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” (San Lucas 4:17-21).
Gracias a Dios por Jesucristo y su venida. Es por él que tenemos la gracia de Dios en esta tierra. Tenemos que aprovecharla para ser salvos de nuestros pecados y de nuestra condenación. Creamos y sigamos a Jesucristo y apropiémonos de la gracia de Dios que él nos trajo. Amén. (Foto: El misionero Julio Velasquez y Luis Tintaya, en el frontis de local de la Iglesia en Parla).
Dios ama a los seres humanos y dio a Jesucristo a ellos a fin de salvarlos. Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó nuestra justificación. La prioridad de Dios es la salvación de los seres humanos, no su condenación. Los ciudadanos españoles y de otras naciones que viven en España no están exceptuados de la salvación de Dios y las iglesias nuevas y crecientes que existen en este país son la evidencia. Amén.
Hablar de Dios y de Jesucristo en algunos lugares de España: Testimonio personal.
La evangelización en España no es nada, nada fácil.
En Atenas, cuando Pablo predicó, lo escucharon, aunque luego, sin embargo, se burlaron de él y lo menospreciaron. En este país, en cambio, un sector de la gente, que es mucha y que se declara abiertamente como atea, ni siguiera quiere oír de Dios y de Jesucristo Su Hijo.
Hablar de Dios y de Jesucristo, por tanto, requiere de una determinación espiritual firme y valiente, que no se amilane, ni se amedrente, ni se calle por el desinterés y el rechazo seco y poco amable.
Testificar de Jesucristo en España (y en todo lugar) requiere indispensablemente de la presencia y del poder del Espíritu Santo. No se puede testificar valiente, clara y ordenadamente de la obra de Jesucristo a nadie sin el empoderamiento del Espíritu Santo.
Los inconversos, desde la perspectiva bíblica, están cegados por el diablo. 2 Corintios 4:3-4 es muy claro respecto a la ceguera en que se encuentran los no seguidores de Jesucristo. Este es un hecho empírico indubitable y todo evangelizador bíblico lo sabe y es por eso que depende y necesita de Dios al evangelizar.
En este mi tercer viaje a España estoy experimentando lo que viven los cristianos al anunciar a Jesucristo a la gente que está en este país, tanto españoles como de otras partes del mundo. (Hay ciudadanos de todos los continentes del mundo en este país).
Nos encontramos con ateos que claramente nos dijeron: “He estudiado mucho y soy ateo. No necesito tu mensaje.” Estas personas no nos dieron ni una chance de hablarles. Nos “silenciaron” con sus palabras. Nos miraron con menosprecio y se fueron rápidamente. (Por cierto, hay otros ateos más amables, que respetan la religión y que escuchan, pero sin creer lo que se le dice).
También encontramos a musulmanes, cuya declaración fue: “Nosotros queremos mucho a Jesucristo. Lo vemos con un profeta más, pero inferior a Mahoma. Habla con los otros, porque nosotros sí creemos en Dios (Alá).” Los musulmanes, aunque desde otra perspectiva, también nos miraron por sobre el hombro y nos despidieron de su lado.
También encontramos gente de África (no recuerdo el país) que, en general, tenía información confusa sobre Jesús, María y la Biblia. En este caso, nos fue muy difícil entablar una conversación coherente con ellas. Su confusión lo hizo imposible. Fuimos nosotros los que tuvimos que alejarnos.
Por último, nos encontramos con ciudadanos hispanos, lo cuales tienen un trasfondo cercano al Dios de la Biblia y a Jesucristo Su Hijo, pero que todavía no lo aceptan ni lo siguen como su Señor y Salvador. Este tipo de ciudadanos sí son más receptivos. Ellos nos animaron con su aprecio por escucharnos.
El mandato de evangelizar a toda criatura y el de hacer discípulos a todas las naciones no se dio en un contexto favorable en el Nuevo Testamento, sino todo lo contrario. Los judíos y sus principales líderes se oponían abiertamente a Jesucristo y a sus seguidores. Ellos no estaban esperando a los discípulos para escucharles con agrado.
En las ciudades griegas, como Atenas, los ciudadanos tenían interés en todo, excepto en el evangelio de Jesucristo, que les parecía una locura y al que veían con burla y abierto menosprecio.
El contexto de oposición e indiferencia al mensaje del evangelio no ha cambiado. En España esta indiferencia al evangelio de Cristo es bastante más manifiesta. Mis hermanos en Cristo y yo la hemos visto y sufrido al salir a evangelizar. Los cristianos que viven y sirven a Dios en este país ven esta indiferencia silenciadora todos los días y en casi todos los lugares en donde se desenvuelven.
Tengo, incluso, un testimonio que me ha impactado tremendamente.
Una compatriota mía, que cuida ancianos, no “puede” siquiera orar con los ancianos aunque estén muy necesitados. Ella cuidaba a una anciana y oraba por ella al acostarla. La anciana sonreía al momento de las oraciones. Mi compatriota, por tanto, pensaba que la anciana estaba complacida por las oraciones. Pero no era así, porque ya no la volvieron a llamar para cuidarla. La razón que le dieron fue esta: “Es obvio que tú no puedes trabajar sin ser religiosa.”
Hasta se puede perder el trabajo por testificar de Dios y de Cristo. Este testimonio es una evidencia.
El diablo quiere silenciar a los cristianos.
Hablar de Cristo en un contexto así es desalentador.
Dios, sin embargo, está bendiciendo el trabajo evangelizador de los discípulos de Jesucristo en este país. Existen iglesias evangélicas que están creciendo. Siempre hay conversiones y bautismos. Gracias a Dios que es así.
Es mi tercera visita a este país y veo mucho más hijos de Dios en las iglesias que conozco. Dios está salvando gente y añadiéndola a su iglesia a pesar de la indiferencia expuesta.
Comparto este testimonio para que los hijos de Dios que estamos en otros países, donde hay mucha más receptividad, y más congregaciones de discípulos, oremos intensamente por nuestros hermanos que testifican, evangelizan y hacen discípulos en España.
Nuestros hermanos necesitan nuestra intercesión y nosotros debemos dársela. Pidamos a Dios que Su Espíritu Santo los empodere con denuedo y valentía para testificar de Jesús a toda persona que vive en este país. Roguemos por los hijos de Dios para que su ánimo y su fervor por testificar de Jesucristo no desmaye por la indiferencia, sino que se acreciente y se haga más entusiasta. Amén.
¡Creamos, sigamos e imitemos a Jesús, el Maestro de maestros!
El 6 de junio es el día del Maestro en Perú. Es un día feriado, y este año, al caer domingo, se usará como feriado el día lunes 7 de junio. El día del Maestro fue instituido en homenaje a la Primera Escuela Normal de Varones que fundó el General San Martín en 1822. El feriado es para todos los maestros de mi país.
Hay homenajes, agasajos y regalos para los maestros en la totalidad de las escuelas en toda esta semana. No quiero quedarme atrás. También quiero homenajear (y lo honro por su labor) a los maestros, a todos, pero en especial, Al Maestro de maestros, a Jesús de Nazaret, Dios hecho Hombre.
Jesús nazareno es el Maestro por antonomasia. Su vida, su obra y sus enseñanzas han instruido, instruyen e instruirán a los hombres a lo largo de toda su existencia en este mundo.
Ningún ser humano puede ni debe pasar desapercibido al Maestro. De lo que hacemos con lo que aprendemos y sabemos de Jesucristo depende nuestra vida en este mundo y también en la eternidad. Si creemos, seguimos e imitamos al Maestro de maestros, estamos con Dios y lo disfrutamos; sino lo hacemos, estamos sin Dios, huérfanos y sin esperanza ya ahora y por la eternidad.
A Jesucristo le llamaban Rabí (Juan 1:38). En el trasfondo judío esta palabra significa: “Mi Maestro” o “El Grande”. Rabí es la expresión respetuosa, reverencial y honorífica con las que los judíos trataban a los maestros de la ley de Dios, como lo era Esdras (Esdras 7:6, 10-12, 21, 25-26). Jesucristo lo era y sus testigos, los apóstoles, lo testifican.
A Jesús también se le llamaba Maestro, que en el idioma griego quiere decir “instructor o enseñador”. Esta palabra no solo hacía referencia a su labor de maestro y a sus enseñanzas, sino también a la autoridad que era propia de todo buen maestro. (Mateo 8:19; 19:16; 26:18).
Las enseñanzas de Jesús y el sentido espiritual y desafiante con la que interpretaba la ley de Dios impresionaba y dejaba estupefactos a sus oyentes. Él claramente le daba el sentido olvidado a la ley y se encargaba de que todos sus oyentes lo notasen (Mateo 5:17-48). Ellos nunca habían oído enseñar y hablar como hablaba Jesús y así lo reconocían con emoción respetuosa (Juan 7:46). Los que lo oían pensaban, por tanto, que él había venido de parte de Dios (Juan 3:2). Son muchas las personas que escucharon a Jesucristo que se maravillaron y asombraron por la autoridad de sus enseñanzas y de su modo de impartirlas (Mateo 7:28-29).
La inteligencia y la sabiduría con la que Maestro de maestros respondía las preguntas amañadas de sus oponentes maravillaba a los testigos y avergonzaba a sus enemigos. No había trampa que pudiese con él. No había pregunta que lo confundiese. Todas sus respuestas revelaban la maldad de sus adversario y la ignorancia espiritual voluntaria en la que estaban envueltos. Fueron varias las ocasiones en las que los dejó sin absolutamente nada que decir (Mateo 22:15-22, 23-33; 34-46).
El traidor usado por el diablo para entregarlo a su muerte vicaria por los pecadores lo entregó con un beso llamándole “Maestro, Maestro” (Mateo 14:45). Que le diablo se introdujo en Judas Iscariote y lo movió en su entrega a los judíos para matarle es un hecho documentado en los evangelios (Lucas 22:3-6; Juan 13:2, 27; 6:70-71; Lucas 22:53). El Maestro, sin embargo, aun en este tan doloroso y frustrante momento nos da su ejemplo a seguir. Su trato al tal traidor infraganti resuena en la historia de la humanidad: “Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?” (Lucas 22:48). El Maestro de maestros es nuestro modelo a vivir todo el tiempo y en toda circunstancia, ya justa o injusta.
El Rabino de Dios tiene que ser el principio y el fin de nuestra vida. Nuestros ojos tienen que estar atentos a él para saber siempre que hacer. Su ejemplo y su obediencia a Dios y a su palabra y todas sus acciones hicieron volver a la humanidad a Dios y él mismo es el camino para vivir con Dios desde ahora y por toda la eternidad (Hebreos 10:5-10). El amor a Dios y a la humanidad expresados en obediencia suprema a Dios nuestro Creador y Redentor es el sendero que Jesucristo nos dejó y el que todos nosotros tenemos que andar.
El día del Maestro en Perú y en todas las naciones de este mundo no debe conmemorarse ni celebrarse obviando y olvidando a Jesucristo. Todos los maestros deben acordarse de él para encontrar estímulo, sabiduría y desafío al cumplir su tan trascendental labor. El Maestro de maestros también tiene que ser conmemorado y homenajeado todo día del Maestro.
¡Muchas gracias te damos Dios nuestro por darnos a Jesucristo tu Hijo, el Maestro de maestros! ¡Ayúdanos a creer en él y a seguirlo todos los días de nuestras vidas! ¡Qué su ejemplo de obediencia por amor a ti y a la humanidad sean el combustible que nos hace vivir para ti y para otros al estar en esta tierra! Amén y amén.
Fotos: Aniversario 29 de la Institución Educativa Particular Betel, Paita, Perú.









