Crónica de mi visita a la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz, España.

Jesucristo anunció que edificaría Su Iglesia en Mateo 16:18. La Iglesia es una obra de Jesucristo. Él es quien la edifica, la acrecienta, la sustenta, la purifica, la corrige y la perfecciona. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, “… la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1:23).

Jesucristo edifica Su Iglesia desde los cielos a través del Espíritu Santo, de sus seguidores obedientes y de la predicación del evangelio. Él empezó a edificar Su Iglesia desde el día de Pentecostés, con la llegada del Espíritu Santo (Hechos 2:1-47).

Jesucristo es quien añade a Su Iglesia a todos quienes creen en su evangelio: “… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47). Todos los que creen en Jesús y le siguen son Su Iglesia y son salvos ya desde hoy y por toda la eternidad. Esta obra de Cristo es indestructible y llegará a su fin cuando él termine de edificarla, santificarla y perfeccionarla. (Foto: El pastor Francisco Ruiz, quien fue el primer pastor de la PIB de Torrejón de Ardoz).

La Iglesia de Jesucristo ocupa un lugar central en mi vida. Mi vida gira alrededor de la iglesia desde el 29 de junio de 1987. A mí me gusta ver lo que Dios hace en la iglesia. Es una bendición grande hablar de cómo Dios está obrando en la iglesia.

En esta nota testificaré de lo que vi en la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz, España. Este escrito es un testimonio que escribo con retraso. Dios me dio la oportunidad de conocer y de interactuar con su congregación de hijos que Dios que está en Torrejón de Ardoz, España. Esta mi interacción ocurrió el año pasado, entre setiembre y octubre.

Estuve en esa congregación para dar el mensaje de la Biblia a la congregación y a un buen grupo de jóvenes, que se congregaron allí en razón de un encuentro juvenil. Mis momentos allí fueron dos y muy edificantes y significativos.

Mi experiencia con los hermanos de la iglesia y con la juventud que se congregó en esa ciudad llenó de mi alma de gozo y de optimismo. En España, como en varias otros países de este mundo, Dios tiene un remanente fervoroso de hijos suyos. Jesucristo, quien es Dios hecho Hombre, es creído, seguido, amado, alabado, obedecido y esperado por varios españoles y por diversas personas de las varias naciones que están viviendo en esa nación europea. (Foto: Edificio en el que se congrega la PIB de Torrejón de Ardoz, España. Calle Higuera, 4, 28850).

La Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz empezó el año 1981. La congregación empezó con la familia Ruiz. Esa congregación naciente tuvo el apoyo del misionero Julio Lyons. Ese esfuerzo inicial de discípulos obedientes a la gran comisión rindió fruto para vida eterna y le ha dado a la ciudad de Torrejón de Ardoz el testimonio de Jesucristo y su salvación desde ese año hasta hoy.

Dios me dio el gusto de conocer y charlar un poquito con Francisco Ruíz, quien fue el primer pastor de la congregación. Él es un ciudadano español y ya está jubilado. El pastor Francisco todavía tiene vigor y comunica con entusiasmo el cómo obró Dios en su ciudad para edificar la congregación de discípulos de Jesús en sus días. (Foto: Jesucristo salva gente y la añade a Su Iglesia por la obra del Espíritu Santo, la obediencia de sus discípulos y la predicación del evangelio y su palabra escrita).

Mi visita a esa congregación fue una realidad gracias al pastor Ruben Ruiz, que es quien preside, administra y pastorea a los hijos de Dios que reúnen allí. El pastor Rubén y su familia fueron anfitriones amenos y agradables. Ellos reflejaron la hospitalidad que es una característica clave de los siervos de Dios.

Con el pastor Ruben hablamos de la Biblia y de la obra de Dios en su país. Hablamos de historia de la iglesia y del papel de españoles ilustres, Casiodoro De Reina (Sevilla, España) y Cipriano de Valera (Fregenal del Sierra, España). Estos dos españoles son los que nos legaron la Biblia que usa gran parte de la iglesia de lengua española. El primero, nos la tradujo (1569); y el segundo, la revisó (1602).

El pastor Rubén me obsequió una Biblia de transporte fácil. Esa Biblia es la que viaja conmigo dondequiera que Dios me da el privilegio de enseñar y predicar. ¡Gracias, pastor Ruben, por tan útil obsequio! (Foto: El pastor Rubén y su esposa, oremos por ellos, su trabajo es muy importante para la PIB de Torrejón de Ardoz).

La Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz está compuesta por hermanos españoles y por hermanos de otros varios países. El local en que se reúnen es acogedor y cálido. Los cantos al Señor son muy parecidos a los que cantamos en el Perú. La atención a la palabra de Dios es estimulante. Dios bendijo mi vida durante mi tiempo entre sus hijos. ¡Dios los bendiga y los siga sobreedificando en la fe en Jesucristo con la palabra escrita que está en la Biblia!

Pablo tenía interés en España, quería visitarlos. Entiendo a Pablo en ese su interés. La historia muestra que España ha sido un instrumento de Dios para que Su Persona y Su obra de Salvación por medio de Jesucristo sean conocidas en varias naciones del mundo. (Foto: Los jóvenes que se congregaron en el local de la PIB de Torrejón de Ardoz para oír el mensaje de Dios y tener comunión unos con otros vinieron de distintos lugares de España).

En la España actual son muchos los ciudadanos de diferentes países que encuentran a Jesús y le siguen al llegar a ese país en busca de un futuro mejor. Estoy contento porque Dios tiene discípulos de Cristo que están predicando el evangelio y haciendo discípulos en España. Mi alma se alegra al ver la obra de salvación por fe en Jesús que Dios difunde por medio de Su Iglesia.

Finalizo este testimonio dando gracias a Dios porque tiene a los hermanos de la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz como sus mensajeros para que sean muchos más los ciudadanos que escuchan el evangelio de Cristo en esa ciudad.

¡Qué Dios bendiga a los hermanos de la PIB de Torrejón de Ardoz y que los afirme en la de Jesús y los siga usando como sus mensajeros en esa ciudad y en toda España! Amén.

…..

“Si eres una persona que está buscando a Dios o si ya eres un hijo de Dios por medio de Jesucristo, y estás en Torrejón de Ardoz, visita y reúne en esta congregación de hijos de Dios.”

…..

¡Jesucristo es Dios verdadero y vida eterna!

Los primeros seguidores de Jesucristo sabían, conocían. Ellos nos transmitieron ese su saber en el Nuevo Testamento, que juntamente con el Antiguo Testamento, constituyen la Biblia, la palabra de Dios, la cual él ha revelado a través de hombres inspirados -guiados y conducidos- por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:20-21; 2 Timoteo 3:16-17).

El conocimiento y el saber más importante, que es el vital y el que cambió totalmente sus vidas, tenía que ver con Jesucristo. Jesucristo los asombró y maravilló. Ellos no volvieron a ser los mismos luego de oír, creer, seguir y obedecer a Jesucristo.

Para ellos, Jesús de Nazaret, venía de Dios y era Hijo de Dios; no tenían dudan al respecto.

Ellos empezaron a oírle, a creerle y a seguirle por verlo como un enviado por Dios. Así fue al principio. Pero después, al ir reflexionando más detenidamente en todo lo que vieron y experimentaron, especialmente, luego de su muerte y resurrección, conocieron y entendieron que Jesús era Dios, el Único y Verdadero Dios.

El evangelista que tuvo más tiempo para pensar, afirmarse y maravillarse de ese glorioso hecho fue Juan, el discípulo amado. Juan fue el último de los apóstoles en morir. Él escribió su Evangelio, sus tres cartas y el Apocalipsis, testificando de la deidad de Jesús.

Los apóstoles y todos los discípulos de aquella época eran gente que sabía, que conocía y entendía. Todo ellos entendían que Jesús de Nazaret, Su Salvador y Rey, había venido a la tierra verdaderamente; ellos lo habían visto con sus propios ojos. Este era un hecho indiscutible. 

Jesús es Dios hecho Hombre (Juan 1:1-14). Este era un hecho histórico verdadero; y ellos, por haberle oído, creído y seguido, estaban en comunión con él, quien es Dios, El Verdadero. Jesús les  otorgó y proveyó vida eterna a todos ellos, porque él es también la vida eterna, la cual estaba con Dios Padre y se manifestó en él en esta tierra (1 Juan 1:1-4). Este era también un hecho histórico del que ellos testificaban convincentemente.

Ellos entendieron que Jesús es Dios y La Vida Eterna gracias a que él mismo les dio entendimiento para que lo conociesen como Dios y Vida Eterna. En consecuencia, los que creen y siguen a Jesucristo son siempre personas sabias, conocedoras y entendidas. La ignorancia, la falta de conocimiento y la necedad no son parte de los hijos de Dios.

¡El seguidor de Jesucristo sabe y entiende la palabra de Dios porque Jesucristo mismo le instruye y le da entendimiento!

Es por eso entonces que el seguidor de Jesús tiene la convicción y la certeza de poseer la vida eterna. Jesús definió la vida eterna como la experiencia de conocer a Dios Padre, el Único Dios Verdadero, y a Jesucristo a quien él ha enviado! (Juan 17:1-4).

¡Quienes seguimos a Jesucristo sabemos, conocemos y entendemos que somos de Dios por causa de Jesucristo y que es por él también que tenemos una relación sana y buena con Dios!

Juan, que era conciente de lo benditos que somos los creyentes y seguidores de Jesús. escribió así: “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

No estamos en ignorancia.

Nosotros sabemos.

Nosotros entendemos.

Los cristianos estamos convencidos de que Jesús es Dios Verdadero y Vida Eterna.

Nuestra convicción sobre Jesucristo está alimentada y sustentada en la Escritura y la iluminación del Espíritu Santo.

Nosotros entendemos que Jesús nos trae a Dios y también la vida eterna. Jesucristo es nuestra esperanza única para esta vida y la venidera.

¡Qué Dios nos ayude a crecer en nuestro entendimiento y en nuestra convicción de que Jesús es Dios verdadero y la vida eterna!

Amén.

¡Mi Redentor Vive y después de muerto resucitaré, lo veré y viviré con él!

La muerte llegó a personas que quiero. La tristeza les embarga y el dolor les agobia.

Están tristes y desde donde estoy solamente puedo orar por ellos y darles palabras de aliento.

La persona que murió vivió en esta tierra creyendo en Dios por medio de Jesucristo, Su Hijo. Y Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:25), dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Cree esto?”

Ella creyó en Jesucristo y en lo que él dijo de sí mismo. En consecuencia, su muerte no es definitiva, no ha muerto eternamente, ella resucitará y vivirá eternamente al lado de Dios y de todos los redimidos.

Desde la distancia y desde mi no presencia física pido a Dios que consuele, de fuerzas, ánimo y ayuda a mis amigos y hermanos en Cristo, cuyo familiar a partido a su encuentro espiritual con Dios.

El antónimo de la muerte es la vida. Lo opuesto a morir es resucitar.  La Biblia habla de la muerte y también de la vida. La Biblia presenta el morir y también el resucitar.

Yo no sé de ustedes, pero sí se de mí. Se puede vivir y morir con la esperanza de resucitar de los muertos para salvación y vida eterna al lado de Dios. Si se quiere vivir y morir así, hay que creer y seguir a Jesucristo de todo corazón.

Job, quien es conocido por el sufrimiento atroz que padeció, creía en la resurrección de los muertos y en su propia resurrección. Sus palabras, en Job 19:25-27, son contundentes.

Él sabía que Su Redentor estaba vivo. Él sabía que se iba a morir y que por el proceso de la muerte, su piel iba a ser deshecha. Pero él sabía, también, que iba a resucitar y que en su carne iba a ver a Dios.

Ver a Dios luego de morir y resucitar es una verdad liberadora y alentadora. La muerte no es nuestro final, sino nuestro principio, el principio de nuestra eternidad. En esta nuestra eternidad, veremos a Dios, lo veremos personalmente, seremos nosotros mismos los que experimentaremos ese bendito hecho y Job lo hace patente.

La muerte y el dolor que produce en nosotros que la padecemos, nos agobia, nos abruma. Job no lo niega, él dice que su corazón desfallece dentro del él. Pasa lo mismo con nosotros. Pero, eso sí, nuestra esperanza es mayor, y es por eso que nos sobreponemos al dolor y nos levantamos y nos ponemos en pie, para seguir viviendo con ánimo para Dios por la fe en Jesucristo.

¡Gracias a Dios por darnos esperanza en días de dolor por la muerte! ¡Gracias a Dios por darnos a Jesucristo, que murió y resucitó para salvarnos de la muerte!

¡Qué Dios nos ayude a vivir creyendo en Jesucristo mientras vivimos como extranjeros y peregrinos hasta irnos a vivir con él por la eternidad!

Amén y amén.

El árbol de la ciencia del bien y del mal – El bocado bueno, protector, prohibido y mortal.

El árbol de la ciencia del bien y del mal es el segundo árbol que Dios destaca en la narración bíblica. El primero es el árbol de vida (Génesis 2:9).

El árbol de la ciencia del bien y del mal era un árbol bueno, como todo lo que Dios hizo. El árbol está incluido en la declaración que clausuró la obra creativa de Dios (Génesis 1:31).

Pero el árbol de la ciencia del bien y del mal, que era bueno, le fue prohibido clara y específicamente a Adán; y también a Eva, que recibió la prohibición de boca de Adán.

¿Por qué Dios les prohibió ese crucial árbol? Es difícil responder por Dios. Con todo, me aventuraré a dar algunos motivos implícitos en el relato y la prohibición.

1. Ellos tenían mucho que comer y no necesitaban comer el fruto de ese árbol. Génesis 2:9 muestra la abundancia que había en el huerto. Dios autorizó a Adán a comer todo árbol del huerto,  incluyendo al árbol de Vida (Génesis 2:16).

2. Dios los hizo capaces de conocer el bien y el mal sin necesidad de desobedecerle. El bien era obedecer a Dios y el mal era desobedecerle. Adán mostró su capacidad de conocer el bien y de expresar ese conocimiento al obedecer a Dios nombrando a todos los animales. Adán y Eva mostraron su capacidad de conocer el mal al obedecer a Dios no comiendo del árbol por un breve tiempo entre el final del capítulo 2 y el inicio del capítulo 3 de Génesis.

3. Adán y Eva tenían a Dios como Maestro personal directo. Dios los hizo a su imagen y semejanza, es decir, tenían las capacidades de Dios en expresión humana. Dios les hizo conocer cuál era su posición, su rol y sus deberes en toda su creación (Génesis 1:28). Dios le hizo conocer también qué debían comer ellos y también las otras criaturas (Génesis 1:29-30). Dios les hizo conocer también cuán amplia y plural era su libertad cómo cuán mínima y singular era su prohibición (Génesis 2:16-17). Dios era su maestro. Adán y Eva podían conocer lo que quisiesen directamente de Dios.

4. Dios dio a Adán y Eva la prohibición para protegerlos de la muerte y del enemigo qué ellos “no sabían” que ya existía. Para este momento del relato, y habiendo pasado la semana de creación, Lucifer ya se había convertido en diablo y Satanás, y era adversario de Dios y de ellos (Apocalipsis 12:9), pero Adán y Eva no lo sabían. Obedecer Genesis 2:16-17 protegía a Adán y Eva de ese enemigo y su engaño. También, obedecer ese mandato los protegía de la muerte, que les era potencial, pero experimental al desobedecer.

5. Dios probó la lealtad voluntaria de Adán y Eva con la prohibición de Génesis 2:16-17. Dios hizo personas a su imagen y semejanza. Dios hizo individuos libres. Dios hizo de los seres humanos entes con voluntad propia, ya para obedecer o “desobedecer”. Dios quería y esperaba que Adán y Eva decidiesen serle leales y que mostrasen esa su lealtad obedeciendo su mandato libre y voluntariamente. ¿Era un riesgo? Sí, y Dios asumió ese riesgo porque era lo mejor para nosotros.

Estos son los motivos implícitos en árbol de la ciencia del bien y del mal que veo en la narración y en la prohibición de Génesis 2:17. Si ustedes ven algún otro motivo, háganmelo saber.

Dios siempre buscó, busca y buscará el bien del ser humano.

Adán y Eva vieron esa bondad por un breve tiempo en el árbol de la ciencia del bien y del mal y en la orden de no comerlo. Cuando vieron esa bondad fueron obedientes a Dios y estuvieron en comunión con él y disfrutaron de todo lo que él dispuso para ellos.

Así es también hoy.

Dios es bueno y quiere lo mejor para con nosotros. Por eso nos ha dado a Jesucristo, Su Hijo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:24-25). Si vemos la bondad de Dios en Jesucristo y creemos en él y le seguimos, tendremos perdón de pecados y salvación eterna, y disfrutaremos de Dios y de todos sus bienes.

Aprovechemos la bondad de Dios y pongamos nuestra fe en Jesús para seguirle y servirle. Amén.

El bocado bueno, protector, prohibido y mortal que fue el árbol de la ciencia del bien y del mal no fue comido por un breve lapso de tiempo, pero después …

¿Qué debo hacer para ser salvo?

Esta pregunta conduce a la vida eterna en Jesucristo.

El carcelero de Filipos lanzó esa pregunta en este contexto: 1) Vio los azotes y la prisión injusta de Pablo y Silas, 2) Vio a estos dos discípulos orar y cantar himnos a Dios sin quejarse, 3) Pablo y Silas evitaron que se matase, 4) Vio que los presos que cuidaba no huyeron a pesar de la oportunidad de hacerlo, y 5) Supo del terremoto que “libró” a los presos de sus cadenas y de su prisión.

Todos estos hechos cruciales impactaron al carcelero. Él relacionó lo ocurrido con Pablo y Silas y su mensaje sobre Jesucristo. El carcelero sabía que Dios obraba a través de Pablo y Silas.

El impacto que recibió el carcelero derritió su corazón y le hizo pensar en su condición ante Dios. Él entendió su perdición y su condenación. Su pregunta expresa su angustia por su condición perdida, pero también su determinación por ser salvo.

Pablo y Silas le dieron de inmediato la respuesta salvadora: “¿Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa?”. El Carcelero creyó en Jesucristo y se identificó con él bautizándose en su nombre. Toda su familia creyó en Jesús ese día. El gozo de la salvación inundó el corazón de toda la familia.

Lo ocurrido con este carcelero es la experiencia de muchos pecadores hoy. La fe en Jesucristo verdaderamente salva y libera de pecado y condenación.

Si usted es un pecador que aún no obtiene su salvación y se pregunta “¿qué he de hacer para ser salvo?”. Crea, confíe y entréguese a Jesús para seguirle de todo corazón.

Si lo hace, tenga por seguro que la salvación eterna y el gozo de estar bien con Dios también serán suyos.

No demore más. crea en Jesús y sea salvo.

Amén.

¡La vida humana y toda vida vienen de Dios!

¿Qué es la vida? Hice esta pregunta a varios y no recibí respuesta. La mayoría piensa la respuesta, pero no es fácil definir la vida. Es más fácil vivirla que definirla.

La vida se vive, se ve, se oye, se disfruta, … y se sufre.

Vivir es existir, ser; palpitar, expresarse; crecer, moverse; nacer, desarrollarse; aprender, saber; fructificar, reproducirse; … etc.

Vivir es morir… porque su antónimo está aquí por la desobediencia de Adán y Eva.

¿De dónde proviene la vida humana y toda otra vida que conocemos? La Biblia afirma que toda vida proviene de Dios.

Dios dio existencia la vida vegetal en la tierra con solo hablar. Hizo igual con la vida marina, con la vida voladora y con la vida animal terrestre.

Dios también dio existencia a la vida humana, que es singular.

Dios no solo es fuente de toda vida, sino también quien la sostiene y la renueva en todo el universo.

Dios es también el único que finaliza la vida y quien renovará y hará eterna toda vida creada.

La vida que experimentamos y vemos no es comparable con la vida que Dios traerá y recreará por medio de Jesucristo. Juan, describiendo a Jesús, dice: “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1.1). La vida es Jesús y vivir es seguirle de corazón. Jesús vino para darnos vida abundante.

Toda vida que hoy experimentamos y vemos, va a pasar. Pero hay otra, muchísimo más grandiosa y maravillosa. Esta otra vida la introdujo Dios por medio de Jesús.

Esa vida se disfruta ya en esta vida pasajera. Jesús la otorga por Su Espíritu a toda persona que cree en él y le sigue. ¿Quieres esta vida? ¡Cree en Jesús y síguele!

¡Jesús es y da la vida verdadera hoy, y la vida que viviremos eternamente! Amén.